PSICOLOGÍA ESOTÉRICA

TOMO NÚM. 2 DEL TRATADO SOBRE LOS SIETE RAYOS

NEW  YORK  AGOSTO-2013- A.G.G.

Han pasado cien años, casi, desde Noviembre de 1919 cuando el Maestro Tibetano contactó con Alice Ann Bailey. Y es muy difícil evaluar la repercusión de sus enseñanzas a nivel mundial. La Sabiduría encerrada en sus libros puede llegar a ser de inestimable valor para aquellos se han visto abocados a la falta de fe en ciertos aspectos de las religiones actuales, y han sido lanzados a un mundo en el que no parece existir un postulado claro sobre lo que algún día sea la nueva "Religión Mundial".

No es posible extraer fácilmente la innumerable cantidad de piedras preciosas que se hayan en tan inestimable legado como son los libros azules.  Leer un libro de Alice Bailey es tarea ardua y difícil para el público en general. Sin embargo aquellos buscadores que impelidos por su sed de sabiduría que no se rinden ante las primeras dificultades que encuentran en los difíciles párrafos, terminan por encontrar un interminable filón de "oro puro" que no se agota a lo largo de toda una vida de estudio, y probablemente ni en dos vidas.

Leer a Alice Ann Bailey y Maestro Tibetano es formar un mundo dentro de nuestro cerebro-mente que compensa cualquier esfuerzo que hayamos invertido al principio. 

La ciudad en la que tanto trabajaron Alice Ann Bailey y Foster Bailey ha pasado por grandes sufrimientos. La destrucción de las Torres Gemelas inició una una escalada bélica entre diversas maneras de entender la vida que quizás acaben en una nueva guerra mundial. Así pues, estamos en una situación que se repite después de cien años.

La divulgación de tan maravillosos conocimientos llega a ser, poco más o menos en nuestro mundo actual, casi imposible. Los deportes constituyen casi el cincuenta por ciento de la información mundial. El cuidado físico ocupa otro porcentaje enormemente alto. Luego vienen los temas políticos y económicos, y por fin la cultura, que curiosamente se relaciona con la economía. Cultura gastronómica y turística.

Los aficionados a twitter están enormemente entretenidos en lanzarse ofensas unos a otros y a aquellas figuras que se destacan por alguna afrenta realizada a los de su propio grupo. En muchas ocasiones, las comunicaciones reactivan los más bajos instintos del ser humano. ¿Quién de nosotros no ha criticado irónica y mordazmente alguna vez alguna noticia que creíamos que nos agredía?

Así pues, estimado lector, si por alguna causa llegas hasta esta página web, no te enojes o desanimes por la aparente dificultad de los conceptos vertidos en ella. Quizás podría haberte tocado la lotería, como se dice corrientemente. Estás ante una herramienta de desarrollo mental que puede cambiar tu vida. Está claro que todo depende de las necesidades intelectuales que cada lector casual sienta en su interior.

Mientras el mundo sigue su inexorable destino, el individuo puede acrecentar su sabiduría estudiando los libros azules.  Y ello es algo que nadie puede arrebatarle. Estudiar y meditar es acrecentar nuestra materia mental y modificar nuestra conducta habitual. Es entrar en otro mundo, que con el tiempo será la base que nos sostenga con firmeza y nos mantenga relativamente equilibrados.




CAPÍTULO I

EL RAYO DEL EGO


1. El Acrecentamiento de la Influencia del Alma

Antes de entrar a considerar este tema, tal como ha sido delineado al final del primer tomo, quisiera decir algunas palabras acerca del simbolismo que emplearemos al referirnos al control del ego y de la personalidad. Todo lo que se diga al respecto intenta definir y considerar lo que es realmente indefinible, fugaz y sutil, y aunque se lo denomine energía o fuerza, tales palabras no imparten la verdadera idea. Por consiguiente al leer y considerar este tratado de sicología, se debe recordar que hablamos en símbolos, lo cual es inevitable porque nos referimos a la expresión de la divinidad en tiempo y espacio, y hasta que el hombre no sea conscientemente consciente de su divinidad y lo demuestre, sólo es posible hablar en parábolas y metáforas de significado simbólico, para que sean corroboradas por medio de la percepción mística y la sabiduría del hombre iluminado. Sin tener una verdadera comprensión del significado de las palabras empleadas, se dice comúnmente que nos ocupamos de fuerzas y energías, las cuales, a medida que siguen su curso cíclicamente y actúan sobre otras energías y potencias y se entremezclan con ellas, producen esas formas de materia y sustancia que constituyen la apariencia y expresan la cualidad de esas grandes y omniabarcantes Vidas y de la Vida en la cual todo "vive, se mueve y tiene su ser"

La conciencia de una vida tras otra se va desenvolviendo secuencialmente de una existencia a otra, reconociendo y comprendiendo que estas vidas son en sí la suma total de todos los poderes y energías cuya voluntad es crear y manifestarse. Sin embargo, al considerar dichas energías y fuerzas, no es posible expresar su apariencia, cualidad y propósito, excepto en forma simbólica. Por lo tanto, deberían recordarse los siguientes puntos:

1. La conciencia de la personalidad corresponde al tercer aspecto de la divinidad, el aspecto creador. Actúa en materia y sustancia a fin de crear formas para que pueda expresarse la cualidad, demostrando así la naturaleza de la divinidad en el plano de las apariencias.

2. La conciencia del ego corresponde al segundo aspecto de la divinidad, el del alma, expresándose como cualidad y determinante "color" subjetivo de la apariencia. Esto lógicamente varía de acuerdo a la capacidad del alma contenida en cualquier forma, para dominar su vehículo, la materia, y expresar su cualidad innata por intermedio de la forma externa.

3. La conciencia de la mónada corresponde al primer aspecto de la divinidad, aquello que personifica la intención y el propósito divino de la vida y emplea al alma con el objeto de manifestar por intermedio de ella ese inherente propósito de Dios, lo cual determina la cualidad. El alma contiene el propósito y la voluntad de Dios a medida que va expresándose en siete aspectos. La mónada manifiesta el mismo propósito tal como existe, unificado en la Mente de Dios Mismo. Este conjunto de palabras prácticamente nada imparte al pensador común.

A medida que el hombre en el plano físico va comprendiendo estas tres expresiones de la Única Gran Vida, se sintoniza conscientemente con el emergente Plan de la Deidad, y toda la historia del proceso creador se convierte en la historia del conocido propósito de Dios.


En primer lugar, y también a medida que el tercer aspecto se desarrolla conscientemente, el hombre llega a conocer la materia, la sustancia y la actividad externa creadora. Luego comprende las cualidades subyacentes que la forma está destinada a revelar, y se identifica con el ego, alma o ángel solar, llegando a conocerlo como su verdadero yo, el verdadero hombre espiritual. Después de comprender el propósito que se va manifestando a través de las cualidades cuando se expresan por medio de la forma. Estos párrafos resumen lo expuesto anteriormente, pero es necesario que los conceptos vertidos sobre estos temas sean claros. A medida que se profundiza el estudio, se evidencia que todo este progresivo proceso de comprensión gira alrededor de la manifestación de la forma, y tiene relación con la cualidad y el propósito de la Mente Divina. Inevitablemente resultará claro para quien ha estudiado el tema en el Tratado sobre Fuego Cósmico, que se refiere específicamente al proceso creador y al de la manifestación. Por lo tanto, se ocupa de la expresión externa de la personalidad de esa gran Vida que todo lo incluye y denominados Dios a falta de mejor término. Debe recordarse que nuestro universo (hasta donde puede concebirlo la más elevada conciencia humana) se halla en los siete subplanos del plano físico cósmico, y que el tipo más elevado de energía, que representa para nosotros la más pura expresión del espíritu, no es nada más que la manifestación de la fuerza del primer subplano del plano físico cósmico. Por lo tanto, en lo que a la conciencia concierne, tratamos lo que podría considerarse simbólicamente como la reacción y la respuesta cerebral al propósito cósmico, la reacción cerebral de Dios Mismo.

En el hombre, el microcosmos, el objetivo del propósito evolutivo del cuarto reino de la naturaleza, es capacitarlo para que se manifieste como alma en tiempo y espacio y se sintonice con el propósito de ésta y el plan del Creador, tal como lo conocen y expresan los Siete Espíritus ante el Trono, los siete Logos planetarios. Pero aquí sólo podemos hacer alusión a un gran misterio y es que todo lo que pueden captar los más elevados Hijos de Dios en nuestro mundo planetario manifestado, es una parcial realización del propósito y del plan del Logos solar, así como lo capta, comprehende y expresa uno de los Logos planetarios que está ( en Su lugar y período de actuación) condicionado y limitado por su propia y peculiar etapa de evolución. Una séptima parte del Plan en desarrollo se está expresando en nuestra Vida planetaria particular, y como este gran Ser no es una de las siete Vidas sagradas y, por lo tanto, no se expresa a través de uno de los siete planetas sagrados, el Plan, tal como se desarrolla en la Tierra, es parte de una expresión dual del propósito, y únicamente cuando otro planeta no sagrado alcance su culminación, podrá ser comprendido el entero Plan destinado al planeta Tierra. Quizás no sea fácilmente comprendido, pues sólo los iniciados, como ya se ha dicho, pueden captar parcialmente el significado de la afirmación que dice "los dos serán uno y conjuntamente expresarán la divinidad".

Todo lo que concierne ahora a la humanidad es la necesidad de una constante y consciente respuesta a la revelación evolutiva y a la gradual captación del Plan, que le permitirá al hombre:

a. Trabajar conscientemente e inteligentemente.

b. Comprender la relación que tiene la vida con la forma y la cualidad.

c. Producir esa transmutación interna que traerá a la manifestación el quinto reino de la naturaleza, el Reino de las Almas.


Todo esto debe ser llevado a cabo en el reino de la percepción o de la respuesta consciente, por intermedio de los vehículos o mecanismos de respuesta, que se perfeccionarán constantemente, ayudados por la comprensión e interpretación espiritual. 

No trataremos las preguntas principales ni nos ocuparemos de la conciencia de la vida de Dios, tal como se expresa en los tres reinos subhumanos, sino totalmente de los tres puntos siguientes:

1. La conciencia estrictamente humana que comienza con el proceso de la individualización y culmina en la dominante personalidad.

2. La conciencia egoica, la del ángel solar cuando comienza la preparación para la iniciación en el Sendero del Discipulado y culmina en el perfecto Maestro.

3. La comprensión monádica. Esta frase nada significa para nosotros porque concierne a la conciencia del Logos planetario. Se comienza a comprender en la tercera iniciación, cuando el alma domina y actúa a través de la personalidad.

El hombre, el ser humano común, es una totalidad de tendencias separadoras, fuerzas incontroladas y energías desunidas que lenta y gradualmente se mezclan, coordinan y fusionan en la personalidad separatista.

El hombre, el Ángel solar, es la totalidad de esas energías y fuerzas mezcladas, unificadas y controladas por la "tendencia a la armonía" efecto del amor, y la sobresaliente cualidad divina.

El hombre, la Mónada viviente, es la realidad velada y lo que el Ángel de la Presencia oculta. El hombre es la expresión sintética del propósito de Dios, simbolizado por la cualidad divina revelada y la manifestación por intermedio de la forma.


Apariencia, cualidad, vida -nuevamente nos enfrenta esta antigua triplicidad. Hablando simbólicamente, puede ser estudiada como:

1. El hombre.......el Ángel..........la Presencia.

2. La raíz.............el loto..............la fragancia..

3. La zarza..........el fuego..........la llama.


El trabajo de la evolución, por ser parte de la determinación de la Deidad de expresar la divinidad por medio de la forma, es necesariamente la tarea de la revelación y, en lo que al hombre concierne, esta revelación se expresa como acrecentamiento de la evolución del alma y en tres partes:


1. La individualización......La personalidad.

2. La iniciación...................El ego.

3. La identificación............La mónada.



1. LAS TRES ETAPAS DEL DESARROLLO DEL EGO.

Debemos recordar constantemente las siguientes afirmaciones.

La personalidad es una triple combinación de fuerzas que se imprimen en el cuarto aspecto de la misma, o cuerpo físico denso, y lo controlan totalmente. Las tres clases de energía de la personalidad son: vital, cuyo vehículo es el cuerpo etérico; la sensación o fuerza sensoria, cuyo vehículo es el cuerpo astral; y la inteligente voluntad, cuyo vehículo es el cuerpo mental, destinado a ser el creador dominante. La ciencia cristiana ha puesto énfasis en esta verdad. Dichas fuerzas constituyen el hombre inferior. El ángel solar es una combinación dual de energías, la energía del amor y la energía de la voluntad o propósito, cualidades del hilo de la vida. Cuando ambas dominan a la tercera energía, la de la mente, producen al hombre perfecto. Ellas explican el problema humano; indican al hombre su objetivo; justifican y definen la energía de la ilusión, y señalan el camino del desarrollo sicológico que conduce al hombre (desde el triángulo de la triplicidad y de la diferenciación) a través de la dualidad a la unidad.

Estas son verdades prácticas, de allí la razón del porqué los esoteristas  hoy ponen tanto énfasis en la comprensión del Plan; lo mismo sucede en el trabajo de los sicólogos al tratar de interpretar al hombre, y de allí también las diferencias respecto al mecanismo humano, de manera que al hombre se lo ve como quien dice, disecado en sus partes componentes. Se está reconociendo que la cualidad del hombre determina externamente el lugar que ocupa en la escala de la evolución, pero la sicología moderna de la escuela extremadamente materialista supone erróneamente que la cualidad del hombre está determinada por su mecanismo, mientras que el factor determinante es lo contrario.

El problema de los discípulos consiste en expresar la dualidad amor y voluntad, a través de la personalidad. Esta afirmación es la verdadera enunciación de la meta del discípulo. El objetivo del iniciado es expresar la Voluntad de Dios mediante el desarrollo del amor y el sabio empleo de la inteligencia. El precedente enunciado proporciona la base para definir las tres etapas del desarrollo del ego.

Por lo tanto, ¿qué es la individualización desde el punto de vista del desarrollo sicológico del hombre? Es la centralización del aspecto inferior del alma, la inteligencia creadora, para que pueda expresarse a través de la forma. Oportunamente será el primer aspecto de la divinidad que así se exprese. Es el surgimiento a la manifestación, de la cualidad específica del ángel solar al apropiarse de una o más envolturas que constituyen su apariencia. Es la imposición inicial de una energía, aplicada y dirigida sobre ese triple conglomerado de fuerzas que llamamos la naturaleza forma del hombre.

Entonces aparece en el escenario de la vida el individuo que va hacia la plena coordinación y expresión. Aparece el actor y aprende su parte; hace su primera presentación y se prepara para el día de la plena expresión de la personalidad. El alma penetra en esa forma densa y en el plano más inferior. 

El yo empieza a desempeñar la parte que le corresponde, expresándose por medio del egoísmo que finamente conduce a un ultérrimo altruismo

El ente separatista comienza así a prepararse para la realización grupal. Es un Dios que camina sobre la tierra, velado por la forma carnal, la naturaleza de deseo y la mente fluídica. Momentáneamente es presa de la ilusión de los sentidos y está dotado de una mentalidad que primero obstaculiza y aprisiona, y finalmente desata y libera.

Se ha escrito mucho en La Doctrina Secreta y en el Tratado Sobre Fuego Cósmico sobre el tema de la individualización. Puede ser simplemente definido como el proceso por el cual las formas de vida en el cuarto reino de la naturaleza llegan a:

1) La individualización consciente por la experimentación de la vida de los sentidos.

2) La afirmación de la individualidad por el empleo de la mente discriminadora.

3) El sacrificio final de esa individualidad en favor del grupo.


Actualmente la tarea de las masas consiste en llegar a ser conscientes de sí mismas, y están desarrollando ese espíritu o sentido de integridad o plenitud personal que traerá como resultado una creciente autoafirmación, primer rasgo de la divinidad. 

A pesar de las complicaciones y consecuencias inmediatas en la conciencia del mundo y en el estado del ser, todo ello es correcto y bueno. De allí que sea necesario guiar inmediatamente a los discípulos en todas las naciones y entrenarlos para llevar una vida de correcta aspiración, con su consiguiente preparación para la iniciación. Los padres y los maestros inteligentes de la juventud deberían emprender hoy la tarea de llevar a la actividad mundial a esos individuos conscientes que comenzarán el trabajo de autoafirmación en los asuntos actuales.


La sicología de las masas que aceptan informaciones sin discriminar, obedeciendo rápida y masivamente las limitaciones impuestas a la libertad personal, sin la debida comprensión de las razones subyacentes y siguiendo a ciegas a los líderes, sólo llegará a su fin cuando se fomente inteligentemente el reconocimiento individual del yoísmo y las aseveraciones del individuo que trata de expresar sus propias ideas. 

Una de las ideas fundamentales que subyacen en la conducta humana e individual, radica en la necesidad de paz y armonía a fin de que el hombre pueda específicamente desarrollar su propio destino. Tal es la fundamental y profunda creencia de la humanidad. La primera evidencia de la emergente autoafirmación de la masa de individuos debe ser llevada en esta dirección, pues constituirá la línea de menor resistencia.

Luego seguirá la eliminación de la guerra y el establecimiento de esas condiciones de paz que ofrecerán la oportunidad para entrenarse y obtener un cuidadoso progreso cultural. El dictador es un individuo que, bajo este proceso, ha adquirido conocimiento y poder y es un ejemplo de la eficacia del carácter divino, cuando se le permite actuar como producto del proceso evolutivo. El dictador expresa muchas de las potencialidades divinas del hombre; sin embargo algún día será un anacronismo, porque cuando la mayoría llegue a la etapa de autoconciencia y a la potencia individual y trate de expresar plenamente sus poderes, el dictador se perderá de vista por la autoafirmación de esa mayoría. En la actualidad él representa la meta para el yo inferior, la personalidad.

No obstante, antes de que muchos hombres puedan llegar a ser auotafirmativos sin peligro alguno, debe acrecentarse el numero de los que han trascendido esa etapa y también de quienes lo saben, enseñan y demuestran, a fin de que los muchos que constituyen el grupo de los inteligentes, formado por individuos autoconscientes, puedan identificarse discriminadamente con el propósito del grupo y sumergir sus identidades separatistas en la actividad y la síntesis del grupo organizado.


Tal es la tarea esencial del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, y debería ser actualmente la aspiración de los discípulos mundiales. Este trabajo de entrenar a los individuos en el propósito grupal, debe ser efectuado de tres maneras:

1) Por la impuesta identificación personal con el grupo, mediante la experiencia de la comprensión, el servicio y el sacrificio. Esto puede muy bien constituir un experimento útil y autoimpuesto.

2) Por la educación de las masas en los principios que subyacen en el trabajo grupal y por el entrenamiento de una opinión pública iluminada sobre estos conceptos.

3) Por la preparación de la mayoría de los componentes del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo para alcanzar esa gran transición en la conciencia, que llamamos iniciación.

Por consiguiente, ¿qué es la Iniciación? 

La iniciación puede ser definida de dos maneras. 

1. Es ante todo entrar en un mundo dimensional nuevo y más amplio, mediante la expansión de conciencia del hombre, para que pueda incluir y abarcar lo que ahora excluye y de lo cual se separa normalmente cuando piensa y actúa. 

2. En segundo término, es la penetración en el hombre de esas energías características del alma y únicamente de ésta: las fuerzas del amor inteligente y de la voluntad espiritual. 

Estas energías dinámicas actúan en toda alma que ha logrado la liberación. Este proceso de penetrar y ser penetrado debería ser simultáneo y sintético, acontecimiento de primordial importancia. Si esto ocurre ya sea sucesiva o alternativamente, indica un desarrollo irregular y una condición desequilibrada. 

La teoría comun sobre el desarrollo y la captación mental que concierne a las realidades del proceso iniciático, antes de ser experimentadas prácticamente en la vida diaria para integrarlas sicológicamente a la expresión práctica del proceso viviente en el plano físico, encierra muchos peligros, dificultades y pérdida de tiempo.

La captación mental por parte del individuo es a menudo mayor que su poder de expresar el conocimiento y, en consecuencia, tenemos esos grandes fracasos y esas situaciones difíciles que han desacreditado el tema de la iniciación.

Muchas personas se consideran iniciados. Quienes están tratando de serlo, lo cual no significa que lo sean, sólo son personas de buenas intenciones cuya comprensión mental sobrepasa la capacidad de sus personalidades para practicar lo que han aceptado. Están en contacto con fuerzas que no pueden aún manejar ni controlar; han efectuado gran parte del trabajo necesario para lograr el contacto interno, pero no han dominado la naturaleza inferior, por eso son incapaces de expresar lo que han comprendido y percibido internamente.

Son esos discípulos que hablan en forma demasiado anticipada y autocentrada, presentando al mundo un ideal para el cual realmente trabajan pero que todavía son incapaces de materializarlo debido a lo inadecuado de su equipo; afirman sus creencias como si las hubieran realizado, causando gran confusión entre los ignorantes, aunque trabajan al mismo tiempo para lograr la meta. Mentalmente están en contacto con el ideal y el plan y son conscientes de las fuerzas y energías totalmente desconocidas por la mayoría. El único error que cometen es el del factor tiempo, pues afirman prematuramente lo que llegarán a ser algún día.


Cuando la iniciación llega a ser posible indica que dos grupos de energías (la triple personalidad integrada y las del alma o ángel solar) comienzan a mezclarse y fusionarse. La energía del alma empieza a dominar y controlar los tipos inferiores de fuerza, y según el rayo del alma será el cuerpo en que ese control hará sentir su presencia. Esto se detallará más adelante cuando se consideren los rayos que rigen a los diferentes cuerpos, mental, emocional y físico. Debe recordarse que para recibir la primera iniciación sólo es necesario evidenciar un mínimo de control egoico. Esta iniciación indica simplemente que el germen de la vida del alma ha vitalizado y puesto en existencia activa al cuerpo espiritual interno, la envoltura del hombre espiritual interno, lo que oportunamente permitirá al hombre en la tercera iniciación manifestarse como "un hombre en Cristo en toda su plenitud" y, en ese momento, dar la oportunidad a la mónada para que se exprese plenamente la vida, lo cual tendrá lugar cuando el iniciado se identifique conscientemente con la Vida Una. Como frecuentemente se ha dicho, puede transcurrir mucho tiempo entre la primera iniciación y la segunda, efectuándose cuantiosos cambios durante las numerosas etapas del discipulado. Volveremos sobre el particular más adelante cuando estudiemos las siete leyes del desarrollo del ego.

La total individualización llega a su culminación cuando se obtiene la personalidad integrada, expresándose como unidad a través de tres aspectos. Dicha expresión de la personalidad comprende:

1. La plena libertad para utilizar la mente y enfocar la atención sobre todo en lo que concierne al yo personal y sus objetivos. Esto determina el éxito y la prosperidad personal.

2. El poder de controlar las emociones y, sin embargo, utilizar plenamente el mecanismo sensorio para percibir estados y reacciones y establecer contacto con el aspecto emocional de otras personalidades.

3. La capacidad de hacer contacto con el plano de las ideas y traerlas a la conciencia. Aunque después sean subordinadas a un propósito e interpretación egoístas, sin embargo le es posible al hombre ponerse en contacto con lo que puede ser espiritualmente conocido. La libertad de utilizar la mente supone una creciente sensibilidad a la impresión intuitiva.

4. La demostración de muchos talentos, poderes y la expresión del genio, más la subyugación enfática de la entera personalidad para expresar algunos de esos poderes. A menudo existen ductilidad y capacidad extremas para realizar en forma eficiente muchas cosas importantes.

5. El hombre físico es con frecuencia un instrumento maravillosamente sensible a los yoes internos emocional y mental; está dotado de una gran poder magnético, posee a menudo una salud corporal elástica aunque no robusta, gran simpatía y dones personales.

Un estudio de las personalidades que se han destacado en todos los campos de la actual expresión mundial, cuando se las aparta de los conceptos grupales superiores y de la constante aspiración espiritual de servir a la humanidad, indicará la naturaleza individual que ha llegado a su culminación y el éxito de esta parte del plan divino. Debe observarse detenidamente que el éxito del individuo predominante es también un triunfo divino en su correspondiente tiempo y lugar, como en el caso de los grandes Hijos de Dios. Sin embargo, uno de los éxitos es la expresión del tercer aspecto de la divinidad cuando vela y oculta al alma; el otro es la expresión de dos aspectos de la divinidad (el segundo y el tercero) cuando velan y ocultan el aspecto vida de la Mónada. Cuando esto sea captado, nuestra evaluación de las realizaciones mundiales sufrirá un cambio, y veremos la vida en forma más real y sin espejismo, el cual desfigura nuestra visión y también la de las grandes personalidades. 

Debe tenerse en cuenta además que el éxito individual separatista evidencia, en sí mismo, la actividad del alma, pues cada individuo es un alma viviente que actúa en las envolturas inferiores o cuerpos, y se dedica a :

1. Construir una envoltura tras otra, en sucesivas vidas, las que serán cada vez más adecuadas para su propia expresión.

2. Desarrollar una sensibilidad en las envolturas -primero en forma consecutiva y por último simultáneamente-, lo que le permitirá responder a esferas o influencias divinas cada vez más elevadas.

3. Integrar las tres envolturas en una unidad que durante tres y a veces siete vidas (ocasionalmente once), actuarán como personalidad dominante en un amplio campo de expresión, empleando la energía de la ambición para llevarlo a cabo.

4. Reorientar al yo inferior individual para que el reino de sus deseos y la satisfacción de los logros personales sean oportunamente relegados a su correcto lugar.

5. Impulsar al hombre autoafirmativo a que efectúe esas nuevas realizaciones que lo encaminarán hacia el Sendero del Discipulado y, oportunamente, al de la Iniciación.

6. Reemplazar las pasadas ambiciones personales y el autointerés por las necesidades del grupo y el objetivo de servir al mundo.

¿No es lo antedicho suficientemente práctico?

Cuando la iniciación llega a su culminación en lo que a la humanidad concierne, surge un Maestro de Sabiduría liberado, exento de las limitaciones del individuo, recoge los frutos del proceso de la individualización y actúa de manera creciente como ángel solar, por estar primordialmente enfocado en el cuerpo espiritual interno; así se desarrolla constantemente la conciencia de la Presencia. Este hecho merece ser meditado y estudiado profundamente por todos los discípulos.

A medida que los tres rayos que rigen la triplicidad inferior se mezclan, sintetizan y crean la personalidad vital, la cual a su vez domina al rayo del cuerpo físico denso, el hombre inferior penetra en un prolongado estado de conflicto. Gradual y crecientemente el rayo del alma, "el rayo de la captación persistente y magnética", como se lo denomina ocultamente, se hace más activo; entonces en el cerebro del hombre que ha desarrollado la personalidad se establece la creciente percepción de una vibración. Hay muchos grados y etapas en esta experiencia pues abarca muchas vidas. Al principio, el rayo de la personalidad y el del ego parecen chocar y se libra una constante guerra ante el discípulo como espectador y dramático participante.

Arjuna entra en el campo de batalla; se halla entre dos fuerzas, como un consciente e ínfimo punto de luz y de percepción sensoria. Alrededor, dentro y a través de él, las energías de dos rayos se precipitan y entablan conflicto. Gradualmente, a medida que continúa el fragor de la batalla, se convierte en un factor más activo y abandona la actitud del observador desapegado in desinteresado.

Cuando se da cuenta definitivamente de lo que está en juego y vuelca decididamente el peso de su influencia, deseos y mente, a favor del alma, puede recibir entonces la primera iniciación. Cuando el rayo del alma se enfoca plenamente a través de él, y todos sus centros están controlados por ese enfocado rayo del alma, se convierte en el Iniciado transfigurado y recibe la tercera iniciación. 

El rayo de la personalidad ocultamente se extingue o es absorbido por el rayo del alma, y todos los poderes y atributos de los rayos inferiores son subsidiarios del rayo del alma y están coloreados por éste. El discípulo llega a ser un hombre de "Dios", una persona cuyos poderes son controlados por la vibración dominante del rayo del alma y cuyo mecanismo sensible interno vibra en la medida de dicho rayo que, a su vez, es reorientado hacia el rayo monádico y controlado por éste. 

El proceso se repite:

1. Los diversos rayos que constituyen el hombre inferior separatista se mezclan y fusionan para formar los tres rayos de la personalidad.

2. Estos, a su vez, se mezclan y fusionan en una expresión sintética del autoafirmativo y dominante hombre, el yo personal.

3. Luego, los tres rayos de la personalidad se convierten en uno y, a su vez, se someten al rayo dual del alma. Nuevamente tres rayos se mezclan y fusionan.

4. Los rayos del alma dominan a la personalidad y los tres vuelven otra vez a ser uno, porque el rayo dual del alma y el rayo de la personalidad fusionada vibran de acuerdo a la medida de los rayos superiores del alma-siempre se considera al rayo grupal del alma como el verdadero yo del ego.

5. Después, a su debido tiempo, el rayo del alma comienza (en la tercera iniciación) a fusionarse con el rayo de la Mónada, el rayo de la Vida. El iniciado superior, por lo tanto, no es una expresión triple, sino dual.

6. Sin embargo, una vez realizada esta dualidad, tiene lugar el misterioso e indescriptible proceso llamado identificación, etapa final del desarrollo del alma. Resulta inútil agregar algo más porque todo lo que podría decirse sólo lo comprenderían quienes se preparan para recibir la cuarta iniciación, y este tratado está escrito para discípulos e iniciados de primer grado.