LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA 

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

 

PRIMERA PARTE

 

OBSERVACIONES DE INTRODUCCIÓN

 

 

 

El Período de Transición

 

Marzo de 1934

 

 Uno de los resultados en la actual condición mundial es la acele­ración de todas las vidas atómicas sobre y dentro del planeta. Necesariamente esto involucra la acrecentada actividad vibratoria del mecanismo humano, con el consiguiente efecto sobre la natu­raleza psíquica, que produce una sensibilidad y una percepción psíquica anormal. Aquí sería útil recordar que la actual condición de la humanidad no es simplemente el resultado de un sólo factor, sino de varios –todos simultáneamente activos, porque este pe­ríodo marca el fin de una era y la inauguración de la nueva.

Los factores a los cuales me refiero son, principalmente, tres:

 

 1. Éste es un período de transición entre la saliente era pisceana, con su énfasis sobre la autoridad y la fe, y la entrada en la era acuariana, con su énfasis sobre la comprensión individual y el conocimiento directo. La actividad de estas fuerzas, que carac­teriza a los dos signos, produce en los átomos del cuerpo humano la correspondiente actividad. Estamos en víspera de nuevos cono­cimientos, y los átomos del cuerpo están siendo sintonizados para su recepción. 

Los átomos predominantemente pisceanos comienzan a reducir su actividad y a ser "ocultamente retirados" o abstraí­dos, como suele decirse, mientras que los que responden a las tendencias de la nueva era están, a su vez, siendo estimulados y acrecentada su actividad vibratoria.



 

 2. La guerra mundial marcó un punto culminante en la historia del género humano y su efecto subjetivo fue mucho más potente de lo que creemos. Por el poder prolongado del sonido, lle­vado a cabo como gran experimento en los campos de batalla de todo el mundo, durante un período de cuatro años (1914‑1918), y, mediante la intensa tensión emocional de toda la población pla­netaria, la red de materia etérica (llamada el "velo del templo") que separa los planos físico y astral; fue desgarrada o rasgada en dos, y comenzó el asombroso proceso de unificar los dos mundos, el de la vida en el plano físico y el de la experiencia en el plano astral, y aún continúa lentamente. 


Por lo tanto, evidentemente esto debe dar lugar a vastos cambios y alteraciones en la con­ciencia humana. Aunque se introduzca la era de comprensión, de hermandad y de iluminación, traerá también reacciones y la libe­ración de fuerzas psíquicas que hoy en día amenazan al incontro­lado y al ignorante y justifican la emisión de una nota de advertencia y precaución.




  Podría agregarse además que ciertas relaciones astrológicas entre las constelaciones, van liberando nuevos tipos de fuerza que actúan a través de nuestro sistema solar y de éste a nuestro planeta, posibilitando así desarrollos cuya expresión hasta ahora había sido frustrada, y trayendo la demostración de poderes latentes y la manifestación de nuevos conocimientos.

El trabaja­dor en el campo de los asuntos humanos debe tener esto muy cuidadosamente presente, si se quiere que la crisis actual sea correctamente valorada y sus espléndidas oportunidades correc­tamente aprovechadas. He considerado conveniente exponer en pocas palabras la condición existente hoy en el mundo, especial­mente en conexión con los grupos esotéricos, ocultistas, místicos y el movimiento espiritista.







Todos los verdaderos pensadores y trabajadores espirituales están preocupados actualmente por la proliferación de la delin­cuencia en todas partes, por el despliegue de los poderes psíquicos inferiores, por el deterioro aparente del cuerpo físico, tal como se muestra en la propagación de la enfermedad y por el extraordinario acrecentamiento de las condiciones de insanía, de neurosis y desequilibrio mental. Todo esto es el resultado del desga­rramiento de la red planetaria y al mismo tiempo parte del Plan evolutivo, que proporciona la oportunidad por la cual la humanidad podrá dar su próximo paso. La opinión de la Jerarquía de Adeptos difiere (si puede aplicarse una palabra tan inadecuada a un grupo de almas y hermanos que no conocen sentimiento alguno de separatividad, pero difieren únicamente sobre los problemas que conciernen a la “habilidad de actuar”) respecto a la actual condición mundial. Algunos consideran que la oportunidad es prematura y en consecuencia indeseable, y que produciría una situación difícil; que otros se apoyan en la básica solidez de la humanidad y consideran la crisis actual como inevitable y produ­cida por el desarrollo del hombre mismo, y también como una enseñanza, constituyendo un problema. momentáneo que –mien­tras se va solucionando— conducirá al género humano a un futu­ro aún más glorioso. Pero, al mismo tiempo, no puede negarse el hecho de que grandes y a menudo devastadoras fuerzas han sido liberadas sobre la tierra, y cuyo efecto causa una seria pre­ocupación en todos los Maestros y Sus discípulos y colaboradores.

 

 La dificultad puede ser atribuida principalmente al sobrestí­mulo y a la indebida tensión puesta sobre el mecanismo de los cuerpos que el mundo de las almas (en encarnación física) tiene que emplear cuando trata de manifestarse en el plano físico y responder así a su medio ambiente. La afluencia de energía, que procede del plano astral y (en menor grado) del plano mental inferior, se pone en contacto con los cuerpos que al principio no responden y después lo hacen en exceso, la cual se vierte en las células del cerebro, que por falta de uso no están acostumbradas al poderoso ritmo que se les impone, pues el caudal de conoci­miento de la humanidad es tan pobre que la mayoría carece del suficiente sentido para proceder cautelosamente y progresar len­tamente. Por eso casi inmediatamente enfrenta peligros y difi­cultades; sus naturalezas con frecuencia son tan impuras y egoístas que los nuevos poderes que comienzan a hacer sentir su presencia, abriendo así nuevas avenidas de percepción y contacto, están subordinados a fines puramente egoístas y prostituidos por obje­tivos mundanos. La vislumbre concedida al hombre sobre lo que hay detrás del velo es mal interpretada y la información obteni­da mal empleada y distorsionada por móviles erróneos. Pero aunque una persona involuntariamente sea víctima de la fuerza o se ponga deliberadamente en contacto con la misma, pagará el precio de su ignorancia o temeridad en su cuerpo físico, aunque, no obstante, su alma "sigue adelante".

 

De nada sirve, en la actualidad, cerrar los ojos al problema inmediato, o tratar de culpar a su propia estupidez o a ciertos instructores, grupos u organizaciones, por los penosos fracasos, por los decrépitos ocultistas, por los psíquicos casi dementes, los místicos alucinados y los débiles mentales, que especulan con el esoterismo. Gran parte de la culpa puede achacarse a uno u otro, pero sería inteligente enfrentar los hechos y comprender la causa de lo que sucede en todas partes, pudiendo exponerla de la siguien­te manera:

 

La causa del acrecentamiento del psiquismo inferior y de la creciente sensibilidad actual de la humanidad, es la afluencia repentina de una nueva forma de energía astral a través de la rasgadura del velo que hasta hace poco protegía a muchos. Agre­guen a esto lo inadecuado del conjunto de los vehículos humanos para enfrentar la tensión recientemente impuesta, y tendrán una idea del problema.

 

Sin embargo, recuerden que hay otro aspecto. La afluencia de esta energía llevó a centenares de personas a una comprensión espiritual nueva y más profunda, que ha abierto una puerta que muchos la atravesarán dentro de poco tiempo y recibirán la segunda iniciación, y ha permitido entrar en el mundo una oleada de luz –luz que irá acrecentándose en los próximos treinta años, trayendo seguridad acerca de la inmortalidad y una nueva revelación de las potencias divinas en el ser humano. Se ha faci­litado así el acceso a niveles de inspiración; hasta ahora inalcan­zables. El estímulo de las facultades superiores (y ello en vasta escala) es ya posible y la coordinación de la personalidad con el alma y el empleo correcto de la energía pueden avanzar con reno­vada comprensión y esfuerzo. La carrera siempre la ganan los fuertes, y muchos son los llamados y pocos los elegidos. Ésta es la ley oculta.

 

Atravesamos hoy un período de enorme poder espiritual y de oportunidad para todos los que recorren los senderos de pro­bación y del discipulado. El toque de clarín se ha emitido en esta hora, para que el hombre no pierda la esperanza y exprese buena voluntad, pues la liberación está en camino. Pero también es la hora del peligro y de la amenaza para el incauto y el que no está preparada, para el ambicioso, el ignorante y aquellos que egoísta­mente buscan el Camino y se niegan a hollar el sendero del ser­vicio con móvil puro. A fin de evitar que a tantas personas les parezca injusto este general trastorno y el consiguiente desastre, les recordaré que esta vida es sólo un segundo de tiempo en la mayor y amplia existencia del alma y que quienes fracasan y se sienten perturbados por el impacto de las poderosas fuerzas que ahora anegan nuestra tierra, su vibración será, no obstante, "ace­lerada" hacia cosas mejores, conjuntamente con los que llegan a la realización,  aunque sus vehículos físicos sean destruidos en el  proceso. La destrucción del cuerpo no es el peor desastre que pue­de sobrevenirle a un hombre.

 

No tengo la intención de abarcar todo el terreno en relación con la situación causada por la actual afluencia de energía astral en el campo del psiquismo. Trato de limitarme al efecto de esta afluencia sobre los aspirantes y sensitivos. Empleo en este artículo ambas palabras –aspirantes y sensitivos— para diferenciar al despierto investigador, que trata de controlar y dominar, del psí­quico inferior, que es controlado y dominado. Es necesario re­cordar aquí, que el así llamado psiquismo, puede ser dividido en dos grupos:

 

Psiquismo Superior                            Psiquismo Inferior

 

Divino                                             Animal

Controlado                                      Incontrolado

Positivo                                          Negativo

Inteligentemente aplicado              Automático

Mediador                                        Mediumnímico

 

Estas diferencias son poco comprendidas y es poco apreciado el hecho de que ambos grupos de cualidades indican nuestra divini­dad. Todas son expresiones de Dios.

 

Hay ciertos poderes psíquicos que los hombres comparten en común con los animales, poderes instintivos e inherentes al cuerpo animal, pero en la mayoría, han descendido bajo el umbral de la conciencia y por no ser comprendidos resultan por lo tanto inú­tiles. Son, por ejemplo, los poderes de clarividencia y clariaudien­cia astrales, la visualización de colores y fenómenos similares. Son también posibles la clarividencia y la clariaudiencia en ni­veles mentales, entonces los denominamos telepatía y visualización de símbolos, porque toda visión de formas geométricas es clarivi­dencia mental. Sin embargo, todos estos poderes están ligados al mecanismo humano o aparato de respuesta, y sirven para poner al hombre en contacto con los aspectos del mundo fenoménico para el que existe el mecanismo de respuesta que llamamos personali­dad, producto de la actividad del alma divina en el hombre, que adopta la forma de lo que llamamos "alma animal", correspon­diendo realmente al aspecto Espíritu Santo en la trinidad micro­cósmica humana. Todos estos poderes tienen sus analogías espiri­tuales superiores que se manifiestan cuando el alma se hace conscientemente activa y controla su mecanismo por intermedio de la mente y el cerebro. Cuando la clarividencia y la clariaudiencia astrales no están bajo el umbral de la conciencia, sino activamente empleadas y funcionando, significa que el centro plexo solar está abierto y activo. Cuando las correspondientes facultades mentales están presentes en la conciencia, entonces el centro laríngeo y el  centro entre las cejas se van "despertando" y activando. Pero los poderes psíquicos superiores, tales como la percepción espiri­tual con su infalible conocimiento; la intuición con su inequívoco juicio, y la psicometría de tipo superior con su poder para revelar el pasado y el futuro, son prerrogativas del alma divina. Estos poderes superiores entran en acción cuando los centros coronario y cardíaco y además el centro laríngeo, son puestos en actividad como resultado de la meditación y del servicio. Sin embargo, el estudiante debe recordar dos cosas:

 

Que lo mayor puede incluir siempre a lo menor, pero que lo psíquico puramente animal no incluye a lo superior.

Que entre el tipo inferior de mediumnidad negativa y el tipo superior del instructor y vidente inspirado, existe una vasta diversidad de graduaciones y que los centros no están uniformemente desarrollados en la humanidad.

 

La complejidad del tema es muy grande, pero la situación general y la significación de la oportunidad ofrecida pueden ser comprendidas y el correcto empleo del conocimiento puede apli­carse para extraer el bien del actual período crítico y fomentarse y nutrirse así el crecimiento psíquico y espiritual del hombre.

 

En la actualidad, creo que dos preguntas deberían absorber la atención de los trabajadores en el campo del esoterismo y de quie­nes están empeñados en el entrenamiento de estudiantes y aspi­rantes.

 

¿Cómo entrenaremos a nuestros ' sensitivos y síquicos para evitar los peligros, y que los hombres avancen con seguridad hacia su nueva y gloriosa herencia?

 

¿Cómo pueden aprovechar correctamente la oportunidad las escuelas o las "disciplinas" esotéricas, según se las denomina a veces?

 

Nos ocuparemos primero del entrenamiento y la protección de nuestros psíquicos y sensitivos.

 

 

I. El Entrenamiento de los Psíquicos

 

Ante todo debe tenerse presente que la mediumnidad y el psiquismo negativo e ignorante, reducen a sus exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre, en estos casos, no actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por una entidad obse­sora. Al hablar así me refiero al tipo más bajo de mediumnidad animal que existe en exceso en estos días y preocupa a las mejores mentes de los movimientos que fomentan la mediumnidad. La mediumnidad puede ser buena y correcta cuando se adopta una acti­tud enfocada, plenamente consciente, donde el médium, a sabiendas e inteligentemente, desocupa su cuerpo para dar entrada a una entidad de la cual es plenamente consciente y que se posesiona de él, permitiéndole conscientemente servir a algún fin espiritual y ayudar a sus semejantes. Pero ¿cuántas veces se ve este tipo de mediumnidad? Muy pocos médium conocen la técnica que rige la entrada y salida de una entidad animadora, ni saben cómo llevar a cabo este trabajo, de modo de no dejar en ningún momento de ser conscientes de lo que están haciendo y del propósito de su acti­vidad. Con definida intención ceden momentáneamente su cuer­po a otra alma, para que preste servicio, conservando su propia integridad todo el tiempo. La expresión más elevada de este tipo de actividad fue la cesión de su cuerpo por el discípulo Jesús para ser empleado por el Cristo. En la palabra servicio está contenida toda la historia y protección. Cuando esta verdadera mediumnidad sea mejor comprendida, el médium entrará y saldrá de su cuerpo en plena conciencia vigílica a través del orificio situado en la cima de la cabeza y no como sucede ahora, en la mayoría de los casos, a través del plexo solar, sin tener conocimiento de la transacción ni recuerdo de lo transcurrido.

 

Entonces entrará momentáneamente el nuevo ocupante me­diante la vibración sincronizada a través del orificio de la cabeza y el consiguiente empleo del instrumento, facilitado para prestar algún tipo de servicio. Pero este procedimiento nunca deberá se­guirse para satisfacer la vana curiosidad o un sufrimiento análo­gamente vano, basado en la soledad y en la autoconmiseración personales. En la actualidad muchos de los médium de tipo infe­rior son explotados por el público curioso o infeliz, y por esos peculiares seres humanos cuya conciencia está centrada totalmente abajo del diafragma y cuyo plexo solar es en realidad su cerebro (como lo es el del animal), viéndose obligados a actuar como mé­dium para satisfacer el amor a la sensación o el ansia de consuelo de sus semejantes, igualmente ignorantes.

 

También hay médium, de orden superior, que ofrecen sus vidas para servir a las almas avanzadas que están en el más allá, a fin de que sus semejantes las conozcan, de allí que tanto aquí como en el más allá, hay almas que reciben ayuda y se les da la oportunidad de oír o de servir. Pero también se beneficiarían me­diante un entrenamiento más inteligente y una comprensión más exacta de la técnica de su trabajo y la organización de sus cuer­pos. Entonces serían mejores canales e intermediarios más seguros.

 

Ante todo, los psíquicos del mundo deberán captar la necesidad de controlar y no de ser controlados; comprender que todo lo que hacen puede ser hecho por cualquier discípulo entrenado de la Sabiduría Eterna, si la ocasión lo exige y las circunstancias jus­tifican tal despliegue de fuerza. Los psíquicos son fácilmente enga­ñados. Por ejemplo, es evidente que existe en el plano astral una forma mental de mí mismo, vuestro hermano Tibetano. Quienes han recibido las instrucciones mensuales del grado de discípulos, los que han leído los libros que di al mundo con la ayuda de A.A.B.  y también aquellos que trabajan en mi grupo personal de discípulos natural y automáticamente, han ayudado a construir esta forma mental astral. No soy yo, ni está ligada a mí, tampoco la empleo. Me he disociado definitivamente de la misma y no la uso como medio para entrar en contacto con quienes enseño, porque decidí trabajar totalmente en niveles mentales, limitando por ello, sin duda, mi campo de contactos, pero aumentando la efectividad de mi trabajo. Esta forma mental astral es una distorsión de mi persona y de mi trabajo, y es inútil decirlo que se parece a un cas­carón animal energetizado.

 

Debido a que esta forma contiene mucha sustancia emocional y también cierta cantidad de sustancia mental, puede tener un amplio atractivo, y su validez es análoga a la de todos los cascarones con los que se entra en contacto, por ejemplo en las sesiones mediumnímicas, y se presenta como si fuera yo, y cuando la intui­ción no está despierta la ilusión es completa y real. Por lo tanto, los devotos pueden sintonizarse con gran facilidad con esta forma ilusoria y ser totalmente engañados. Su vibración es de un orden relativamente elevado. Su efecto mental es como una bella parodia de mí mismo y sirve para poner a los devotos engañados en con­tacto con los papiros de la luz astral, que son el reflejo de los re­gistros akáshicos, los cuales se trasforman en los rollos etéricos donde está inscripto el plan para nuestro mundo y del cual, quie­nes enseñamos, extraemos datos y gran parte de nuestra infor­mación. Esto lo distorsiona y aminora la luz astral. Debido a que esta imagen es distorsionada, actúa en los tres mundos de la forma y carece de una fuente valedera superior a la de la forma que contiene en sí las simientes de la separatividad y del desastre. De ella emanan ciertos tipos de alabanza, las ideas de separativi­dad, los pensamientos que nutren la ambición y fomentan el amor al poder y esos gérmenes de deseo y de anhelo personal que di­viden a los grupos. Las consecuencias son muy penosas para los que han sido engañados así.

 

Quisiera señalar además, que la mediumnidad de trance, tal como se la llama, debe ser inevitablemente reemplazada por esa mediumnidad del hombre o la mujer clarividente o clariaudiente en el plano astral y que, por lo tanto, en plena conciencia vigílica y con el cerebro físico alerta y activo, puede ofrecerse como inter­mediario entre los hombres que poseen cuerpos en el plano físico (y, por lo tanto, son ciegos y sordos en niveles sutiles) y quienes han descargado sus cuerpos, y están impedidos de toda comunica­ción física. Este tipo de psíquico puede comunicarse con ambos grupos, y su valor y utilidad como médium está más allá de todo cálculo cuando tiene una mente centrada o altruista, pura y dedi­cada al servicio. Pero en el entrenamiento al que se sometan de­berán evitar los actuales métodos negativos y, en vez de “tratar de desarrollar la mediumnidad” en un silencio vacuo y expectante, deben esforzarse por actuar positivamente como almas, y perma­necer consciente e inteligentemente en posesión del mecanismo inferior de sus cuerpos; además deben saber qué centro de ese cuerpo emplean mientras trabajan psíquicamente, y aprender a observar, como almas, el mundo de ilusión en el cual emprenden el trabajo; desde su posición elevada y pura deben ver con nitidez, oír con claridad e informar con exactitud, y de este modo servir a su era y generación, haciendo del plano astral un lugar bien cono­cido de actividad familiar y acostumbrando al género humano a llevar una existencia donde sus semejantes experimenten, vivan y sigan el sendero.

 

No puedo explayarme sobre la técnica de dicho entrenamiento. El tema es demasiado vasto para un breve artículo. Pero sí digo, enfáticamente, que es necesario un entrenamiento más cuidadoso y sensato y el empleo más inteligente del conocimiento que, si se lo busca, está. disponible. Apelo a todos los que se interesan en des­arrollar el conocimiento psíquico a fin de estudiar, pensar, expe­rimentar, enseñar y aprender, hasta el momento en que el nivel de los fenómenos psíquicos haya sido elevado de su actual posición de ignorancia especulativa y negativa a otra de firme seguridad, de probada técnica y de expresión espiritual. Exhorto a los movi­mientos tales como las Sociedades de Investigaciones Psíquicas del mundo y al vasto movimiento espiritista, para que pongan el én­fasis sobre la expresión divina y no sobre los fenómenos; que aborden el tema desde el ángulo del servicio, y lleven sus investiga­ciones al reino de la energía y cesen de brindar al público lo que éste desea. La oportunidad que se les ofrece es grande y la nece­sidad de su trabajo vital. El servicio prestado ha sido real y esen­cial, pero si estos movimientos quieren aprovechar la afluencia entrante de energía espiritual, deben trasladar su atención a la esfera de los valores verdaderos. El entrenamiento del intelecto y la presentación al mundo de un grupo de psíquicos inteligentes, debería ser uno de los objetivos principales, entonces el plano astral será para ellos sólo una etapa en el camino a ese mundo donde se encuentran todos los Guías y Maestros espirituales y desde donde todas las almas vienen a la encarnación y vuelven del lugar de experiencia y experimento.

 

Quizás se pregunten qué terreno debería abarcar este entre­namiento. Sugeriría que la enseñanza se diera sobre la naturaleza del hombre y el propósito y los objetivos del alma; podría ofrecerse también entrenamiento sobre la técnica de expresión, y darse ade­más una cuidadosa instrucción sobre el empleo de los centros del cuerpo etérico, y el desarrollo de la capacidad para mantener in­cólume la actitud del observador positivo, que es siempre el factor director controlante. Deberá hacerse un cuidadoso análisis del tipo y del carácter del psíquico y luego aplicar métodos diferencia­dos y adecuados para que pueda progresar con menor dificultad. Las escuelas y clases de entrenamiento, que tratan de desarrollar al estudiante, deben ser graduadas de acuerdo a la etapa de evo­lución y deberá evitarse el ingreso en un grupo, con la esperanza optimista que algo sobrenatural le suceda.

 

La meta para el psíquico negativo de grado inferior debería ser el entrenamiento de la mente y el cierre del plexo solar, hasta el momento en que pueda funcionar como verdadero mediador; si esto involucra la cesación temporaria de sus poderes mediumní­micos (y, por lo tanto, de su explotación comercial), entonces tanto mejor para él, considerándoselo como alma inmortal, espiritual­mente útil, que tiene también un destino espiritual.

 

La instrucción dada al médium y psíquico inteligente debe con­ducirlo a una plena comprensión de sí mismo y de sus poderes; debería desarrollar esos poderes con cuidado y sin riesgo y estar bien afianzado en la posición del factor controlante positivo. Sus poderes clarividentes y clariaudientes deberían ser gradualmente perfeccionados, cultivándose la correcta interpretación de lo que ve, con lo cual entra en contacto en el plano de la ilusión, el astral.

 

Veremos así emerger gradualmente en el mundo un gran gru­po de psíquicos entrenados cuyos poderes son comprendidos, actuan­do en el plano astral con tanta inteligencia como cuando lo hacen en el plano físico, y preparándose para expresar los poderes psí­quicos superiores –percepción y telepatía espirituales. Estas per­sonas constituirán oportunamente un grupo de almas vincula­doras, mediando entre les que no pueden ver ni oír en el plano astral, por ser prisioneros del cuerpo físico, y los que son igual­mente prisioneros del plano astral, por carecer del mecanismo fí­sico de respuesta.

 

Por lo tanto, la gran necesidad no es de que cesemos de consultar y entrenar a nuestros psíquicos y médiums, sino de que los entrenemos correctamente y los protejamos inteligentemente, vin­culando así, por su intermedio, los dos mundos, el físico y el astral. *

 

 

II. Escuelas y Disciplinas Esotéricas

 

Nuestra segunda pregunta se relaciona con el trabajo de las escuelas o "disciplinas" esotéricas, como a veces se las denomina, y el entrenamiento y la protección de los aspirantes que trabajan en ellas.

 

Ante todo, quisiera aclarar un punto. El gran obstáculo para el trabajo de la mayoría de las escuelas esotéricas, en la actuali­dad, es su sentido de la separatividad y su intolerancia para otras escuelas y métodos. Los conductores de dichas escuelas deben asi­milar el hecho siguiente: Todas las escuelas que reconocen la in­fluencia de la Logia Transhimaláyica y cuyos trabajadores están vinculados, consciente o incons-cientemente, con los Maestros de Sabiduría, tales como el Maestro Morya o el Maestro K. H., cons­tituyen una escuela y parte de una "disciplina". Por lo tanto, no existen esencialmente conflictos de intereses, y en el aspecto interno –si actúan de alguna manera en forma eficaz— las diferentes es­cuelas y presentaciones son consideradas como una unidad. No hay diferencia básica en la enseñanza, aunque la terminología emplea­da pueda variar y la técnica del trabajo sea fundamentalmente idéntica. Si el trabajo de los Grandes Seres debe ir adelante, como es de desear en estos días de tensión y necesidad mundiales, es imperativo que los diferentes grupos empiecen a reconocer la ver­dadera unidad de su meta, guía y técnica, y sus conductores com­prendan que el temor hacia los otros conductores y el deseo de que su grupo sea numéricamente el más importante, predispone al frecuente empleo de las palabras, “ésta es una disciplina diferente” o “su trabajo no es el mismo que el nuestro”. Tal actitud obstacu­liza el verdadero desarrollo de la vida y la comprensión espiri­tuales, entre los innumerables estudiantes reunidos en las nume­rosas organizaciones externas, contaminadas en la actualidad por “la gran herejía de la separatividad”. Los conductores y miembros hablan en términos de “nuestra” y “vuestra”, de “esta disciplina” y de “aquella”, que este método es el correcto (generalmente el propio) y el otro quizás sea correcto, pero probablemente dudoso o sino, positivamente erróneo. Cada uno considera que su propio grupo está específicamente consagrado a él y a su método de instrucción, y amenaza a los miembros con terribles resultados si colaboran con miembros de otros grupos. En cambio, deberían reconocer que los estudiantes de escuelas análogas, que trabajan bajo los mismos impulsos espirituales, son miembros de la escuela una y están vinculados en una unidad subjetiva básica. Llegará el momento en que estos diversos grupos esotéricos, actualmente separatistas, tendrán que proclamar su identificación, cuando los conductores, trabajadores y secretarios, se reúnan y aprendan a conocerse y comprenderse. Algún día tal reconocimiento y com­prensión los llevará al punto en que procurarán complementar los esfuerzos de cada uno, intercambiar ideas y constituirán, en ver­dad y de hecho, una gran escuela de esoterismo en el mundo, con diferentes clases y grados, pero todos ocupados en la tarea de entrenar aspirantes y prepararlos para el discipulado, o en super­visar el trabajo de los discípulos que se preparan para recibir la iniciación. Entonces cesarán las tentativas actuales de obstaculizarse el trabajo mutuamente, mediante la comparación de métodos y técnicas, la crítica y la difamación, la prevención y el cultivo del temor y la insistencia sobre la exclusividad. Estas actitudes y métodos obstaculizan en la actualidad la entrada de la luz pura de la verdad.

 

Los aspirantes de estas escuelas presentan un problema diferente del psiquismo y la mediumnidad comunes. Estos hombres y mujeres se ofrecieron para el entrenamiento intelectual y se so­metieron a un proceso forzado, destinado al pleno florecimiento del alma en forma prematura, a fin de servir a la raza, más rápida y eficazmente, y colaborar con el plan de la Jerarquía. Dichos es­tudiantes se exponen a peligros y dificultades que se hubieran evitado, eligiendo el camino más lento y análogamente más seguro. Este hecho debería ser comprendido por todos los estudiantes de esas escuelas, y el problema cuidadosamente explicado al aspirante que ingresa, para estar alerta y adherirse cuidadosamente a las reglas e instrucciones. No debería permitírsele temer y tampoco negarse él a ser sometido a este proceso forzado; debería ingresar con los ojos totalmente abiertos y aprender a valerse de las pro­tecciones ofrecidas y de la experiencia de los estudiantes más an­tiguos.

 

En todas las escuelas esotéricas, el énfasis es puesto necesaria y correctamente sobre la meditación. Técnicamente hablando, la meditación es el proceso por el cual el centro coronario despierta, se lo controla y utiliza. Cuando esto sucede, el alma y la persona­lidad se coordinan y fusionan, y tiene lugar la unificación que produce en el aspirante una enorme afluencia de energía espiritual, energetizando todo su ser para que entre en actividad, trayendo a la superficie el bien latente y también el mal. Aquí reside gran  parte del problema y del peligro. Por eso la insistencia de tales escuelas verdaderas, sobre la necesidad de que haya pureza y ve­racidad. Se ha insistido demasiado en la necesidad de pureza física y no suficientemente en la necesidad de evitar todo fanatismo e intolerancia. Estos dos defectos obstaculizan al estudiante mucho más que la dieta errónea, y nutren los fuegos de la separatividad más que cualquier otro factor.

 

La meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio con­centrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y el control del hombre espi­ritual; además despertará los centros de fuerza en el cuerpo eté­rico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa co­rriente de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y cuando el proceso se extienda du­rante un largo lapso, se aminorará el peligro y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser. No obstante, si la sintonización y el despertar es forzado, o llevado a cabo por ejercicios de distintos tipos, antes de que el estudiante esté pre­parado y los cuerpos coordinados y desarrollados, entonces el as­pirante va directamente al desastre. Los ejercicios de respiración o entrenamiento de pranayama, no deberían emprenderse sin una guía experta y sólo después de años de dedicación, de devoción y servicio espirituales; la concentración sobre los centros que existen en el cuerpo físico (con la intención de despertarlos) debe evitarse siempre, pues provocará el sobreestímulo y abrirá las puertas al plano astral, que el estudiante tendrá dificultad en cerrar. Nunca insistiré demasiado a los aspirantes de todas las escuelas ocultistas que para este período de transición se recomienda la yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la constante prác­tica de la Presencia de Dios y de la meditación regular ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.

 

Cuando esto se efectúa con desapego y va acompañado por una vida de servicio amoroso, el despertar de los centros y la elevación del adormecido fuego kundalínico tendrá lugar sin pe­ligro y con cordura, y todo el sistema será llevado a la requerida etapa de vivencia. No puedo evitar de precaver suficientemente a los estudiantes contra la práctica de los intensos procesos de meditación durante horas, o contra las prácticas que tienen por obje­tivo la elevación de los fuegos del cuerpo, el despertar de un centro determinado y el movimiento del fuego serpentino. El estímulo mundial general es tan grande en este momento y el aspirante común es tan sensible y sutilmente organizado, que la excesiva me­ditación, la dieta fanática, el cercenamiento, de las horas de sueño o el indebido interés en la experiencia psíquica y su énfasis, rom­perá el equilibrio mental y producirá a menudo un daño irre­parable.

 

Que los estudiantes de las escuelas esotéricas se dispongan a realizar un trabajo firme, tranquilo y no emocional. Que se absten­gan de horas de estudio y de meditación prolongadas. Sus cuerpos son todavía incapaces de mantener la tensión requerida y sólo se perjudican a sí mismos. Que lleven vidas normales de trabajo y recuerden, en la presión de los deberes y servicios diarios, quiénes son ellos esencialmente y cuáles son sus metas y objetivos. Que mediten regularmente cada mañana, empezando con un período de quince minutos, no excediendo nunca los cuarenta. Que se olvi­den de sí mismos al servir y que no concentren su interés sobre su propio desarrollo psíquico. Que entrenen sus mentes con una medida normal de estudio y aprendan a pensar inteligentemente, de ma­nera de equilibrar sus emociones y permitirles interpretar correc­tamente aquello con lo que entran en contacto a medida que aumen­ta su percepción y se expande su conciencia.

 

Los estudiantes deben recordar que no es suficiente tener de­voción al Sendero o al Maestro. Los Grandes Seres buscan cola­boradores y trabajadores inteligentes, más que devoción a Sus Personalidades, y al estudiante que camina independientemente a la luz de su propia alma lo consideran un instrumento en el cual se puede confiar, más que en un fanático devoto. La luz de su alma le revelará al aspirante serio la unidad que subyace en todos los grupos y le permitirá eliminar el veneno de la intolerancia que con­tamina y obstaculiza a tantos; le hará reconocer los fundamentos espirituales que guían los pasos de la humanidad; lo obligará a pasar por alto la intolerancia, el fanatismo y la separatividad que caracterizan a las mentes pequeñas y al principiante en el sendero, y lo ayudará a amar en tal forma que comenzará a ver con más veracidad y ampliará su horizonte; le permitirá estimar en verdad el valor esotérico del servicio y le enseñará sobre todo a practicar esa inofensividad que es la cualidad sobresaliente de todo hijo de Dios. La inofensividad que no pronuncia ninguna palabra que per­judique a otra persona, que no tiene ningún pensamiento que en­venene o produzca un malentendido, y que no efectúa ninguna acción que pueda herir al más insignificante de sus hermanos –virtud principal que permitirá al estudiante esotérico hollar sin peligro el difícil sendero del desarrollo. Cuando se acentúa el servicio al semejante y la tendencia de la fuerza vital se exterioriza hacia el mundo, entonces no existe peligro y el aspirante puede meditar, aspirar y trabajar sin riesgos. Su móvil es puro y trata de descentralizar su personalidad y apartar de sí mismo el foco de su atención, dirigiéndolo al grupo. De esta manera, la vida del alma puede afluir a través suyo y expresarse como amor hacia todos los seres. Sabe que es parte de un todo y la vida de ese todo puede afluir conscientemente a través de él, conduciéndolo a la comprensión de la hermandad y de su unicidad en relación con todas las vidas manifestadas.

 

* Tratado sobre los Siete Rayos, T. II (Psicología Esotérica), Págs. 418‑450.

 

 

 

LA URGENCIA ACTUAL

 

10 de octubre de 1934

 

Tengo algo que decir a quienes conocen las palabras que con­tienen mis libros y folletos y que, con interés y devoción mentales, siguen en lo posible mi línea de pensamiento.

 

Durante años, desde 1919, he tratado de ayudarlos lo mejor que he podido. La Jerarquía (nombre que abarca a los discípulos activos de todos los grados), durante centenares de generaciones, ha tratado de ayudar a la humanidad y, desde el siglo xv, se ha ido acercando constantemente al plano físico y ha procurado hacer un impacto más profundo en la conciencia humana. Esto ha dado como resultado un reconocimiento que en sí contiene, en la actua­lidad, las simientes de la salvación del mundo. Hasta el siglo XV la atracción y el llamado magnético provino de los atentos Her­manos Mayores. Hoy son tan numerosos los discípulos internos y externos y tantos los aspirantes mundiales, que la atracción y el llamado magnético están ampliamente equilibrados, y lo que su­ceda en el desarrollo del mundo y en los reconocimientos de las razas, será resultado de la interacción mutua de ambos intentos (elijo mis palabras con cuidado) –la intención de los Maestros para ayudar a la humanidad y la de los discípulos y aspirantes mundiales para colaborar en esa ayuda.

 

Hablando esotéricamente es inminente un punto de contacto, un momento de intercambio espiritual, y de ese momento puede nacer un nuevo mundo.

 

Si eso puede llevarse a cabo, entonces podrá restablecerse en la Tierra la condición finiquitada en días primitivos, cuando la Jerarquía (a fin de llevar adelante el desarrollo mental del hom­bre) se apartó de la escena durante un período. Si este contacto espiritual puede realizarse, significa que la Jerarquía ya no es­tará oculta ni será desconocida, y se reconocerá su presencia en el plano físico. Al comienzo esto ocurrirá lógicamente en pequeña escala y el reconocimiento estará limitado a aspirantes y discípu­los. El nuevo grupo de servidores del mundo acrecentará su acti­vidad en todas las naciones y actuará en todo el mundo.

 

Trato de plasmar en la mente de ustedes dos pensamientos, primero, el restablecimiento de esta relación más estrecha y, se­gundo, el trabajo práctico que cada uno puede efectuar para lo­grar este reconocimiento general. Insistiré en que la actividad final traerá ese acontecimiento espiritual que debe venir del plano externo de la vida física. Los que nos ocupamos del Plan para "los próximos tres años", buscamos ansiosamente a quienes pue­den ayudarnos, a los cuales se los puede exhortar a que realicen ese esfuerzo final que traerá el resultado deseado y anticipado.

 

 Como prólogo de lo que tengo que decir, recordaré que sólo hago sugerencias y que nada de lo que digo encierra el menor vestigio de autoridad, y también que soy consciente de la frecuente inutilidad de tales llamados a la colaboración. La historia del mundo del pensamiento evidencia el hecho de que los hombres a menudo se emocionan y se sienten iluminados y ayudados por las ideas y la promesa de un desarrollo futuro, pero cuando se les pide ayuda para materializar la idea, entonces desaparece del pla­no mental su esperanza e interés, o –si llega al mundo de la emo­ción y del intenso deseo— el sacrificio requerido para que renazca la esperanza en el plano físico está ausente, o es demasiado débil para producir el resultado anhelado.

 

Lo que tengo que decir como resultado de mi urgencia en obtener una colaboración más intensa, por parte de quienes le­yeron con interés el folleto Los Próximos Tres Años,* no encierra la más mínima fracción de autoridad. Sólo hago el llamado en la esperanza de que intensificarán su esfuerzo en el lapso de los dos próximos años (uno ha transcurrido ya) porque después de prin­cipios de otoño de 1936 cualquier tentativa sobre esta determinada línea habrá fracasado, o no será ya necesaria esta forma particular.

 

Mi única responsabilidad es poner la oportunidad ante los aspirantes del mundo, señalarles las posibilidades inherentes a esta situación especial, indicar las líneas de actividad práctica y luego (habiéndolo realizado) retirar el poder de mi mente y pen­samiento, dejando a cada aspirante libre para llegar a sus propias decisiones.

 

El folleto Los Próximos Tres Años hoy sale a cumplir su mi­sión. Su objetivo es educar a la opinión pública. Lleva inspiración  y el poder de producir separaciones en la vida –separaciones que producirán nuevas actividades y el cese de antiguas actitudes men­tales. Indica un posible acontecimiento –la formación en el pla­no físico de ese grupo de aspirantes y discípulos que, si se les da tiempo y oportunidad, podrá salvar a un mundo afligido y traer luz y comprensión a la humanidad. Sobre esto no es necesario decir más.

 

Todos leyeron el plan contenido en el folleto y el desafío a la fe, y el llamado a servir está ante ustedes. En los próximos dos años se decidirá si puede realizarse la fusión de los grupos interno y externo de los servidores del mundo, o si debe transcurrir más tiempo antes de que pueda restablecerse la antigua y primitiva colaboración entre la Jerarquía y la humanidad.

 

Hablo con amor y casi con ansiedad, de la urgencia actual y con un conocimiento más amplio del que ustedes posiblemente puedan tener. Expongo lo que tengo que decir en forma de inte­rrogantes y les pido se los formulen a sí mismos con calma y sinceridad:

 

1.       ¿Deseo en realidad y en verdad el establecimiento de esta interacción más estrecha entre los mundos interno y ex­terno? Si es así, ¿qué estoy dispuesto a hacer para lo­grarlo?

 

2.       ¿En qué forma puedo hacer una contribución definida para este fin deseado? Reconociendo mis circunstancias especiales ¿qué más puedo dar en lo que respecta a:

 

a.     meditación,

 

b.     comprensión del Plan,

 

c.     amor a mis semejantes?

 

No olviden que la meditación clarifica la mente sobre la realidad y la naturaleza del Plan, que la comprensión trae ese Plan al mundo del deseo y que el amor libera la forma que materializará el Plan en el plano físico. Les pido que manifiesten estas tres ex­presiones de sus almas. Todos, sin excepción, si lo desean, pueden servir de estas tres maneras:

 

3.       El objetivo de todo el trabajo a realizar ahora es educar a la opinión pública y familiarizar a las personas refle­xivas del mundo sobre la urgencia y la oportunidad de los próximos dos años. Si esto es así ¿qué hago yo para posibilitarlo? Ampliando esta pregunta:

 

a.       ¿Hablé con quienes pude hacerlo en mi medio am­biente, o me abstuve por temor?

 

b.       ¿Permití que se distribuyera ampliamente el folleto sobre este tema? Sólo podrá distribuirse hasta fines de 1936, por lo tanto, el tiempo es corto.

 

c.       ¿Ayudé en todo lo posible en forma material y fi­nanciera? ¿Puedo hacer más de lo que he hecho hasta ahora para ayudar a satisfacer este requisito?

 

d.       Puedo dar algo más de mi tiempo para ayudar en el trabajo a quienes distribuyen el folleto, o reunir personas para cambiar ideas? ¿Puedo dedicar tiempo todos los días a esta idea y servicio definidos?

 

Responder a mi llamado involucrará un sacrificio, pero todos aquellos que captan el Plan, agotan sus esfuerzos para elevar a la humanidad a otro peldaño de la escala y hacia una luz mayor. Sus manos deben ser fortalecidas, su trabajo necesita ayuda y cada uno de ustedes puede hacer más de lo que está haciendo, por medio de la meditación, el dinero y el pensamiento, a fin de sal­var al mundo, educar a la opinión pública y traer así el Nuevo Día.

 

* Tratado sobre Magia Blanca o El Camino del Discípulo, Págs. 293‑316. Tratado sobre los Siete Rayos, T. I, Págs. 144, 158.

 

 

 

UNA OPORTUNIDAD DESAFIANTE

 

Abril de 1935

 

Durante el Festival de Wesak de este año, Quienes tratan de elevar a la humanidad más cerca de la luz y expandir la conciencia del género humano, reunirán Sus fuerzas para un renovado acerca­miento, con sus inevitables consecuencias, consecuencias que esti­mularán a la familia humana para un nuevo esfuerzo espiritual; este proceso y los excelsos Personajes involucrados los describí en mi mensaje anterior *; Ellos traerán el fortalecimiento del nuevo grupo de servidores del mundo a fin de que éste pueda trabajar con mayor eficacia, visualizar el Plan con mayor claridad y –den­tro de sí mismo, como grupo— obtener una mayor integración. De esta manera podrá llevarse a cabo los planes del Concilio de la Jerarquía para satisfacer la inmediata emergencia humana. Como ya he dicho, los planes para la humanidad no se establecen porque la humanidad determina su propio destino; el esfuerzo está dirigido hacia el establecimiento de una relación más es­trecha entre la humanidad y la Jerarquía.

 

Todos los aspirantes y discípulos pueden participar en este esfuerzo hasta el punto de facilitar la tarea de los Maestros, me­diante su claridad mental, sus renovados esfuerzo espiritual y dedicación a la tarea de servir. Los exhorto a realizar este continuo  esfuerzo, que se extenderá durante muchos años. Se les ofrecerá la oportunidad a todos los verdaderos servidores y aspi­rantes y, sobre todo, al nuevo grupo de servidores del mundo, a fin de participar en el establecimiento del impulso necesario en el cielo inmediato.

 

Los llamo, por lo tanto, a un mes de silencio interno, pensa­miento introspectivo, autocontrol y meditación, al olvido de sí mismos y a que estén atentos a la oportunidad y no a la reali­zación de su propia aspiración interna. Los llamo para que se concentren sobre la necesidad mundial de paz y sobre la mutua comprensión e iluminación y también se olviden totalmente de sus propias necesidades mentales, emocionales y físicas. Los exhorto a la oración y al ayuno, aunque deberán decidir por sí mismos cuál será su abstinencia. Durante los cinco días de medi­tación, los llamo a un 'ayuno' más completo, a un profundo silen­cio, a un enfoque interno, a una pureza mental y a un amoroso y activo espíritu de bondad que los convertirá en un canal puro. Así se facilitará el trabajo de la Jerarquía y se abrirá la puerta a las fuerzas regeneradoras de esos Seres extraplanetarios que ofrecen Su ayuda en este momento y particularmente durante el año 1936. La respuesta a este Festival dará la medida de la opor­tunidad que se les presentará a los Grandes Seres para servir de guía.**

 

Voy ahora a pedirles algo práctico. Si quieren recitar cada noche y cada mañana, las siguientes palabras, con todo el deseo de sus corazones y atención mental, su enunciación conjunta esta­blecerá un ritmo y un impulso de gran potencia:

 

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a todos los hombres de buena vo­luntad donde

quiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea y cumplamos nuestra parte.

 

Estas palabras parecen sencillas, pero "las Fuerzas de la Luz" es el nombre dado a ciertas nuevas Potestades que están siendo invocadas por la Jerarquía en la actualidad, Cuyos poderes pueden ser llevados a una gran actividad en la Luna llena de Wesak si se realiza el debido esfuerzo. El Espíritu de Paz invo­cado es un Agente interplanetario de gran Poder, que prometió su colaboración si todos los aspirantes y discípulos pueden cola­borar para atravesar la coraza de la separación y del odio que esclaviza a nuestro planeta.

 

Por lo tanto, desearía terminar con estas sencillas palabras: Hermanos míos, ayúdennos.

 

* Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Psicología Esotérica, Págs. 513‑516.

 

** (Este tema está desarrollado en Tratado sobre los Siete Rayos, T. II Págs. 473‑487, y contiene los escritos desde mayo de 1935 a abril de 1938, inclusive).

 

 

 

GRUPOS SIMIENTE DE LA NUEVA ERA

 

Julio de 1937

 

Anteriormente expuse algunos pensamientos sobre los nuevos grupos que entran en actividad de acuerdo a la Ley del Progreso Grupal. Dicha ley tiene una relación muy estrecha con la nueva era acuariana.*(1)

 

Siempre existieron grupos en el mundo como, por ejemplo, la unidad grupal familiar, pero fueron predominantemente grupos de tercer rayo, por lo tanto, con predominante expresión y control externos, originados como resultado del deseo.  Su enfoque fue destacadamente materialista y constituyó parte del plan designado. Las correctas objetividad y expresión fueron y siguen siendo la meta del proceso evolutivo. Pero en la actualidad la actividad de los grupos que se están formando es de segundo rayo, los grupos constructores –que construyen las formas para la expresión de la nueva era. No son resultado del deseo, como generalmente se entiende el término, porque se fundan. básicamente sobre un im­pulso mental. De hecho son subjetivos, no de naturaleza objetiva. Se caracterizan por la cualidad, más que por la forma. Es de desear que produzcan oportunamente poderosos efectos objetivos, por ser ésa la intención de nuestras mentes, pero –en la etapa actual, que es la de germinación— son subjetivos y (hablando esotéricamente) “trabajan en la oscuridad”. En alguna fecha le­jana surgirán grupos de primer rayo, animados por el aspecto voluntad, que serán en consecuencia de naturaleza más subjetiva y de origen más esotérico, pero no tenemos por qué ocuparnos de ellos.

 

Estos grupos simiente son embrionarios y, por lo tanto, análogos a las simientes en germinación; su actividad es actual­mente dual. Cada simiente demuestra su vida mediante evidencias de su vida externa y actividades internas, y dichos grupos si­miente no son la excepción a esta ley universal. Su actividad se evidencia por su relación recíproca y con la Jerarquía. Aún no lo­graron surgir a la actividad del plano externo. Su vida interna no es adecuadamente fuerte, pero, según las escrituras, están “echando raíz hacia abajo” a fin de “fructificar hacia arriba”.

 

Si estos grupos se desarrollan según lo proyectado, si la vida corporativa de los miembros persiste en la correcta relación in­tegral y si la nota clave es la continuidad, entonces estos grupos simiente, por pequeños que sean, llegarán a florecer y por medio de una oportuna “diseminación de la simiente” lograrán final­mente “cubrir de verdor la tierra”. Estoy hablando en lenguaje simbólico que, como bien saben, es el de la verdad. Una pequeña planta que a su vez logra producir una simiente, por medio de una correcta fructificación, puede así reproducirse en forma múltiple. Por consiguiente, no se dejen impresionar indebidamente por la pequeñez del esfuerzo. Una pequeña simiente es una poderosa fuerza, que si se la cuida debidamente y nutre correctamente, y madura por el sol y el agua del suelo, su potencia es impre­decible.

 

Ciertas ideas germen que van surgiendo en la conciencia hu­mana, difieren peculiarmente de las del pasado y son tan dife­rentes que constituyen la característica de la nueva era, la Era de Acuario. Hasta ahora las grandes ideas que lograron final­mente controlar a la raza en cualquier época, fueron la dádiva de los hijos intuitivos de los hombres a su generación. Los seres humanos evolucionados captaron la idea intuida, la subordinaron al proceso de mentalización, la hicieron deseable y luego la vieron venir a la existencia por medio "del factor reconocimiento", según se dice esotéricamente. Una mente iluminada presentía la idea divina, necesaria para el desarrollo de la conciencia racial, en­tonces le daba forma; una minoría la reconocía y así fomentaba su crecimiento; oportunamente, la mayoría la deseaba, entonces se manifestaba en forma experimental y esporádica por todo el mundo civilizado en determinada época, donde prevalecía cierta cultura. Así se manifestaron las ideas.

 

Podrían mencionarse dos modos en que estas ideas termi­nantes vinieron a la existencia en el pasado, y desempeñaron su parte para conducir a la raza hacia adelante. Una fue por la enseñanza impartida por un instructor que fundó una escuela de pensamiento, trabajando por medio de las mentes de algunos ele­gidos y, por su intermedio, matizó oportunamente los pensa­mientos de los hombres de su época. Ejemplos sobresalientes de instructores así, fueron Platón, Aristóteles, Sócrates y muchos otros. Otro método fue evocar el deseo de las masas en lo que se consideraba deseable para la reorientación masiva hacia una expresión más plena de la vida. Tal expresión de vida, fundada sobre alguna idea, fue personificada en una vida ideal. De este modo tuvo expresión el trabajo de los Salvadores del mundo y dio lugar al surgimiento de una religión mundial.

 

El primer método fue estrictamente mental y sigue siéndolo aún hoy; las masas, por ejemplo, saben poco de Platón y sus teorías, no obstante el hecho de que Platón ha moldeado las mentes humanas –sea por la aceptación o la refutación de sus teorías— a través de las edades. El otro método es estrictamente emocional y matiza más fácilmente la. conciencia de la masa. Un ejemplo fue el mensaje del amor de Dios que Cristo enunció y la reacción emocional de las masas a Su vida, Su mensaje y Su sacrificio. De esta manera se satisfizo a través de las edades la necesidad de la minoría mental y de la mayoría emocional. En cada caso, el trabajo efectuado y el medio por el cual se guió a la raza originaron de una conciencia humano‑divina; el medio era un Personaje que conocía, sentía y estaba unificado con el mundo de las ideas, el orden mundial interno y el plan de Dios. El resul­tado de ambas técnicas de actividad ha sido la emanación de una corriente de fuerza proveniente de algún estrato o nivel de la conciencia mundial –mental o emocional— que son aspectos de la conciencia de la deidad en manifestación. Este impacto de fuerza ha evocado una respuesta de quienes funcionan en algunos de estos niveles de percepción. Hoy, a medida que tiene lugar la integración de la familia humana y el nivel mental de contacto es más poderoso, tenemos una fuerte reacción humana hacia las escuelas de pensamiento y una débil reacción hacia los métodos de la religión ortodoxa, lo cual se debe a que es tendencia de la conciencia humana (si puedo expresarlo así) apartarse de lo emo­cional e ir hacia los niveles mentales de conciencia y esto, en lo que a las masas concierne, irá aumentando.

 

En este momento hay un número suficiente de personas que –habiendo logrado un acercamiento religioso y mental a la ver­dad, factor definido en su conciencia en pequeña medida, y ha­biendo establecido suficiente contacto con el alma, como para poder empezar a establecerlo con las ideas mundiales (en los niveles intuitivos de la conciencia)— pueden emplear una nueva técnica. Juntas y como grupo pueden ser sensibles a las nuevas ideas entrantes, que están destinadas a condicionar la nueva era que ya está sobre nosotros; juntas y como grupo pueden establecer los ideales y desarrollar las técnicas y métodos de las nuevas escuelas de pensamiento que determinarán la nueva cultura; juntas y como grupo pueden llevar estas ideas e ideales a la con­ciencia de las masas, para que las escuelas de pensamiento y las religiones mundiales se fusionen en una sola y así surgir la nueva civilización, la cual será el producto de la fusión mental y emo­cional de las técnicas de la era pisceana, produciendo así la oportuna manifestación, en el plano físico, del plan de Dios para el futuro inmediato. Ésta es la visión, subyacente en el experi­mento que se está llevando a cabo sobre los nuevos grupos simientes.

 

Considerando todo el problema desde otro ángulo, podría de­cirse que, en el pasado, el esfuerzo consistió en elevar la con­ciencia de la humanidad por los esfuerzos precursores de sus preeminentes hijos. El esfuerzo futuro consistirá en hacer venir a la manifestación la conciencia del alma por medio de los es­fuerzos precursores de ciertos grupos. Por lo tanto, como fácil­mente se comprenderá, el esfuerzo debe ser grupal, porque el alma tiene conciencia grupal y no es individualmente consciente; las nuevas verdades de la era acuariana sólo pueden ser captadas como resultado de una esfuerzo grupal. Esto es relativamente nuevo. En el pasado, se le otorgaba al hombre una visión y éste trataba de materializarla con la ayuda de aquellos a quienes lo­graba impresionar e influir a fin de que pensaran como él; el individuo presentía o intuía una idea, entonces procuraba darle forma, posteriormente demandaba ayuda de quienes consideraban su idea como un ideal; poseía una gran ambición que era, en reali­dad, la confusa captación de una parte del plan general de Dios, entonces se convertía en dirigente o conductor grupal, ayudado por quienes sucumbían a su poder o a su derecho a ser guiados, conducidos y dominados. Así, progresivamente, la raza ha sido llevada de un punto a otro y de una etapa a otra de desarrollo, hasta que hoy muchos poseen visión, presienten el plan y tienen sueños que todos pueden desarrollar juntos. Esto es factible por el reconocimiento mutuo; comienzan por conocerse a sí mismos y recíprocamente como almas, por poseer una similar comprensión y (esto es de primordial importancia) evocar internamente la luz del intelecto y del conocimiento, la luz de la intuición y de la comprensión;  la luz no les llega de afuera, y en esa luz ven juntos la Luz. Esto constituye una actividad y un reconocimiento gru­pales, y es resultado de la unificación grupal.

 

Sin embargo, todo esto es tan nuevo y relativamente tan poco común, que estos grupos se hallan todavía en estado embrionario. Los denominamos grupos simientes de la nueva era. Hay muchos de ellos, como ya he dicho, pero son todavía tan pequeños y tan poco desarrollados que el éxito de su esfuerzo lo decidirá el futuro. Esto se aplica también a los grupos que comencé a formar en 1931.*(2)

 

Por lo tanto, será evidente por qué fue necesario que el grupo inicial o primitivo, pusiera el énfasis sobre la relación telepática, porque de esa relación, comprensivamente cultivada y desarrollada, dependerá el éxito de estos grupos simientes, lo cual no significa que su éxito dependa del obtenido por el primer grupo, sino que todos los grupos comprendan el propósito y técnicas de la tele­patía.*(3)

 

La creación de una escuela de telepatía en los planos internos, a la cual puede ser sensible la humanidad, aunque inconsciente­mente es parte de la tarea que ha emprendido el primer grupo, los Comunicadores Telepáticos. Son custodios del propósito grupal y trabajan en niveles mentales. El segundo grupo, los Observa­dores Entrenados, tiene como objetivo ver con claridad mediante el empleo de la intuición, prestando este servicio en niveles astra­les. El tercer grupo, los Curadores Magnéticos, tiene como fina­lidad trabajar con fuerzas en el plano físico. Los seis grupos restantes se mencionarán más adelante.

 

En cierta medida ya se han familiarizado ustedes con estos grupos. La novedad va desapareciendo y tienden a preguntarse si, en último análisis, hay realmente algo nuevo en ellos. Más adelante daré tres razones para explicar por qué constituyen el paso adelante, más avanzado de lo que hasta ahora fue posible en el plano físico. Ello quizás restablezca en sus mentes la impor­tancia que tienen y les permita llevar a cabo el trabajo con renovado entusiasmo. He afirmado que estos grupos constituyen un experimento y están predominantemente relacionados con el tra­bajo de la nueva era, tal como se expresará por medio de la civi­lización venidera y la cultura futura. Aquí, sería útil señalar la diferencia que existe entre una civilización y una cultura.

 

Civilización es la expresión del nivel masivo de conciencia cuando esa conciencia se desarrolla como percepción, adaptación, relación y métodos de vida en el plano físico. Cultura es esencial­mente la expresión de las significaciones intelectuales y vitalmente mentales y el estado de conciencia de las personas de la raza, mentalmente polarizadas, de los intelectuales o de quienes consti­tuyen el vínculo entre el mundo interno de la vida del alma y el mundo externo de los fenómenos tangibles. Estas palabras expo­nen concisamente la razón de ser del plano mental. Su función a este respecto será acrecentadamente comprendida en las próxi­mas décadas.

 

Las masas son negativas, puesto que responden al plano del deseo y de la sensación, y la civilización de cualquier era es mayor­mente la exteriorización de ese nivel de conciencia particular. Los intelectuales son positivos porque responden a la mente y esa orientación mental produce la cultura de su época, raza o comu­nidad. Por lo tanto, tenemos en la familia humana:

 

Masas ..............negativas............responden al deseo .............civilización.

Intelectuales.....positivas..............responden a la mente...........cultura.

 

Constituyen los dos polos que caracterizan a la raza, y la inter­acción entre ambos genera y lleva a cabo la actividad, el progreso y el desarrollo humanos.

 

Existe otro grupo que no debería ser pasado por alto. Las personas espiritualmente orientadas, son negativas al mundo es­piritual superior cuando éste expresa o evoca el tipo más elevado de deseo, llamado aspiración. Esto produce a quienes son expo­nentes de la naturaleza espiritual, y que constituyen –en con­junto— la Iglesia de Cristo o las religiones mundiales, en sentido esotérico, y en cualquier  raza o época. Como aspecto positivo de este grupo y al cual le proporciona la nota clave de su cultura en su época particular y en una vuelta más elevada de la espiral, tenemos a los esoteristas y aspirantes del mundo, los cuales res­ponden al aspecto mente. De esta manera, la cultura espiritual y la civilización resultante vienen a la existencia y responde a ellas el aspecto inferior. Por lo tanto, tenemos a las masas y a los intelectuales, ambos negativos a su vez a la impresión posi­tiva de la civilización y la cultura más profundas, tal como se expresan a través de las religiones del mundo y los grupos de bus­cadores esotéricos idealistas que van detrás de la realidad. Estos últimos son la gloria de cada era y el germen positivo del impulso subjetivo en desarrollo, que básicamente es la fuente de toda, apa­rición fenoménica actual.

 

Este grupo de religiosos y de aspirantes esotéricos constituye, a su vez, el polo negativo de la impresión positiva y de la energía de la Jerarquía planetaria u oculta. Tenemos, en consecuencia:

 

Grupos Negativos                                      Grupos Positivos

 

Las masas                                                   Los intelectuales

Las iglesias y las religiones                    Los esotéricos, aspirantes y ocultistas

Los esotéricos y a su vez                       La Jerarquía planetaria

 

Hablando en forma general, estos grupos se dividen en grupos extrovertidos e introvertidos, en los niveles de conciencia obje­tivos y subjetivos, y constituyen las divisiones principales del mundo fenoménico y del mundo de las realidades espirituales.

 

El problema ante la Jerarquía al comienzo de la nueva era o era acuariana, fue cómo fusionar y mezclar a estos grupos, acti­tudes y estados de conciencia distintos, de manera que de su fusión surgiera un tercer grupo, cuya actividad fuera externa y, sin embargo, consciente de los valores internos, debiendo sus miembros ser capaces de actuar en el plano externo de las apa­riencias y, al mismo tiempo, estar también despiertos y activos en el plano interno de la realidad y del vivir espiritual.

 

Este tipo de funcionamiento dual es una actividad muy fácil para  los Miembros de la Jerarquía y constituye la condición pre­via, sin la cual no es posible la asociación con la Jerarquía. Se llegó a comprender que era posible instruir a muchas personas para que apreciaran esta probabilidad y se desarrollaran lenta­mente hasta la etapa en que de la teoría podían pasar a la práctica; sin embargo, no sería posible dotar a su naturaleza para que estu­vieran preparados a fin de formar parte de la Jerarquía oculta, ni podrían pasar a la etapa de discípulos aceptados.

 

La comprensión de la necesidad de un grupo que sirviera de puente, que no fuera ni enteramente negativo ni totalmente posi­tivo, impelió a algunos de los Maestros (vinculados con la Jerar­quía) a formar el nuevo grupo de servidores del mundo. Estas personas no pertenecen a ninguno de los dos grupos, sin embargo pueden actuar más o menos relacionados con ambos. Como bien saben, fue realizado con cierta medida de éxito; este gran grupo existe hoy y es bastante magnético para evocar respuesta del conjunto de aspirantes y servidores mundiales (que representan a la civilización y a la cultura actuales) y al mismo tiempo poder absorber y así trasmitir el conocimiento, la sabiduría, la fuerza y la luz de la Jerarquía planetaria.

 

Se ha considerado posible ahora, formar grupos dentro del nuevo grupo de servidores del mundo, cuyos miembros pueden empezar a prepararse para expresar tanto lo fenoménico como lo impulsivo, lo negativo como lo positivo, lo material como lo espi­ritual, con tal medida de éxito que, a su debido tiempo, pueda haber en la tierra una réplica de la Jerarquía con sus métodos y técnicas de trabajo. Tal es el propósito de los grupos que he formado y de otros grupos esparcidos por el mundo que –de dis­tinta manera y forma, y quizás empleando una fraseología dife­rente— están motivados y activados como los grupos simiente de los cuales me he hecho responsable. En consecuencia podrían ex­ponerse tres razones que expliquen su importancia:

 

1.       Constituyen el germen de la vida que dará por resultado que la Jerarquía abandone su reclusión a través de las edades y aparezca en fecha posterior  en la Tierra, y nuevamente actúe a la luz del día.

 

2.       Son el grupo intermediario que actúa como puente entre la masa negativa del género humano y el agente positivo de la Jerarquía. Por esta razón, en estos grupos el énfa­sis es puesto sobre el servicio, porque constituye la respuesta  a la masa y su necesidad, y el contacto con el alma que incluye la respuesta al mundo de las almas, tal como lo tipifica la Jerarquía oculta.

 

3.       Contienen en sí como grupo las simientes de la civiliza­ción venidera y el germen de la nueva cultura. El ger­men de la vida de la nueva era reside allí, dentro del núcleo de las viejas era y formas. De allí la oportunidad, el servicio y los problemas de estos grupos.

 

Me esforzaré por indicarles de qué manera estos grupos pueden estar a la altura de la triple demanda u oportunidad mencionada:

 

1.     Ocultan y nutren el germen o la simiente de la nueva civilización de la era acuariana.

 

2.     Constituyen el puente entre los antiguos y los nuevos grupos, entre las masas humanas (donde los más desta­cados se abren camino hacia el nuevo grupo de servido­res del mundo) y la Jerarquía planetaria.

 

3.     Serán en el futuro un aspecto de la Jerarquía y de Su trabajo en el plano físico externo.

 

Observarán que la primera oportunidad concierne al aspecto es­píritu, el aspecto impulsivo y vital de la vida de la divinidad; que la segunda se relaciona con el aspecto alma o conciencia subjetiva de la divinidad; mientras que la tercera se refiere al aspecto cuerpo o a la expresión física de la vida divina por medio de la conciencia. Los primeros tres grupos que he formado están desti­nados a ser pequeños reflejos de estos tres aspectos desde el án­gulo de la necesidad moderna y además satisfacer esa necesidad.

 

He indicado algo del trabajo destinado al primer grupo, desde el ángulo de la interacción telepática.*(4) El método de comunicación entre los miembros de la Jerarquía debe ser oportunamente exte­riorizado en la Tierra, siendo una de las tareas del grupo. Será de utilidad que delinee con mayor claridad el propósito de los nuevos grupos simiente en términos de civilización y cultura de la nueva era, de manera que los resultados prácticos puedan ser visualizados con más nitidez y surjan algunos nuevos ideales res­pecto a la cualidad del venidero y nuevo orden mundial.

 

El segundo grupo, los observadores entrenados, inaugurarán la era de la luz y del libre control del plano astral donde se libe­rarán de la ilusión y del espejismo, liberación que se obtendrá cuando se “observe correctamente” la actual visión distorsionada y se disipe el espejismo por la “correcta dirección” de la luz del alma en el entero plano de la ilusión. La era acuariana será pre­dominantemente la era de la síntesis y de la luz.

 

El tercer grupo lleva el impulso inicial “hasta la luz del día” y conducirá el mundo físico a una condición donde será po­sible “la curación de las naciones por medio del naciente sol de la rectitud”, porque las leyes de curación (básicas y fundamen­tales) pueden ser aplicadas y llevadas a cabo en todos los sectores de la vida, en los niveles externos de la apariencia –pues la enfermedad solo existe en el mundo de los fenómenos,

 

En lo que respecta a la comunicación telepática entre los Miembros de la Jerarquía diré que: en lo que a Ella respecta, actúa práctica y totalmente en el nivel mental. Esto es lógica­mente esencial, por dos razones:

 

1.     Los miembros de la Jerarquía se han liberado de las li­mitaciones de la actividad y conciencia cerebrales. Por lo tanto, en sus Yoes esenciales y cuando lo desean, pue­den llevar a cabo simultáneamente dos líneas distintas de actividad –ambas de importancia real. Una, cuando siguen su vocación normal en el plano físico (si actúan en cuerpos físicos) y, al hacerlo, sus actividades están condicionadas por las limitaciones cerebrales de la conciencia de tiempo y espacio. La otra, cuando trabajan en el plano mental con “chitta” o sustancia mental y, al hacerlo, están al mismo tiempo condicionados y limi­tados por su mecanismo físico. Entonces quedan total­mente liberados de la conciencia del tiempo y de cualquier otra limitación tal como las relaciones del espacio, dentro del sistema solar.

 

2.     El foco de su polarización reside en el plano mental y actúan allí como hijos de la mente o manas. Su método normal de intercambio es mediante la comprensión tele­pática. Ésta es la técnica normal de un manasaputra divino y libre.

 

Todo esto es posible cuando un ser humano ha llegado a polari­zarse en la conciencia del alma, cuando el loto egoico se va desple­gando y, por lo tanto, cuando el método del trabajo mental es de relación y telepatía mentales.

 

Anteriormente dije que, a medida que la raza se vaya polari­zando más mentalmente y desarrollando el poder atractivo del principio mental, caerá en desuso el empleo del lenguaje para im­partirse pensamientos entre naturalezas similares o para comu­nicarse con quienes son superiores, pero seguirá empleándose para llegar a las masas y a quienes no actúan en el plano de la mente. La plegaria, la aspiración y la adoración silenciosas son ya consideradas de mayor valor que los ruegos y las proclamas de la expresión oral. Debemos prepararnos para esta etapa, en el des­arrollo de la raza, y deberán simplificarse las leyes, técnicas y procesos de la comunicación telepática para que puedan ser com­prendidos inteligente y teóricamente. El método de comunicación entre los miembros de la Jerarquía es un proceso décuple; sólo la contribución de diez grupos (nueve y uno sintetizador) completará su participación en el proceso de exteriorización que deberá tener lugar en el mundo.

 

Desde cierto ángulo el trabajo del segundo grupo (los Obser­vadores entrenados) es excesivamente difícil, más difícil quizá que el de cualquier grupo –excepto aquel que realiza el trabajo político. En este último campo el trabajo del primer Rayo de Voluntad o Poder, empieza a hacer sentir su presencia, de allí la gran dificultad. La energía que actúa en la actividad política aún no es comprendida. El trabajo del Aspecto Destructor ha sido mantenido relativamente en segundo plano, y sólo durante el pa­sado medio siglo se hizo definidamente activo. Esto fue posible porque todo el mundo, hablando prácticamente, estaba involucrado y el primer rayo sólo puede actuar en la región o el reino de la síntesis. Debe recordarse esto, porque hasta ahora ha sido poco comprendido. Me pregunto si se dan cuenta de la importancia de las dos afirmaciones sobre el primer rayo, expuestas en este breve párrafo. A menudo les doy verdadera información y ni siquiera se dan cuenta.

 

El segundo grupo lucha contra el espejismo. La luz, sus pro­cesos y su relación con los espejismos grupal e individual, tienen una conexión muy estrecha. La correcta iluminación –otro nom­bre o aspecto de la correcta dirección— ocupará el lugar del es­pejismo, y el objetivo (personalmente considerado) de este grupo de discípulos, consistirá en llevar "luz a los lugares oscuros" e iluminación a sus vidas. No es mi intención considerar aquí el problema del espejismo. Ya me ocupé en instrucciones dadas a este grupo.*(5)

 

La tarea de este grupo de discípulos está estrechamente rela­cionada con la tarea astral de la Jerarquía, y en la actualidad consiste en disipar la ilusión mundial, que ha sido su problema desde la época atlante, siendo inminente e inmediato y la culmi­nación de su esfuerzo. Adopta la forma (pues todas las ilusiones adoptan algún tipo de forma) de la "afluencia de luz", esotérica­mente entendido, lo cual es una ilusión y al mismo tiempo una realidad espiritual  grande y significativa. De allí que surja hoy en el plano físico mucha luz en todas partes; existen festivales de luz y el constante esfuerzo de los trabajadores espirituales para iluminar al género humano. Los educadores hablan mucho res­pecto a la iluminación de tipo mental. Cristo emitió la nota clave de este esfuerzo para eliminar el espejismo mundial cuando dijo (siguiendo el ejemplo de Hermes, que inició el proceso de ilumi­nación para nuestra raza, la aria): "Yo soy la Luz del Mundo".

 

Los discípulos deben aprender la significación de la ilumina­ción recibida en la meditación y la necesidad de trabajar con luz como grupo a fin de disipar el espejismo. Hermes y Cristo em­prendieron este trabajo de iluminación astral y aún se ocupan constantemente de tal tarea. En la nueva era serán ayudados en Su trabajo por la intensa actividad de ciertos grupos de los cua­les este segundo grupo es uno de ellos. Posteriormente, cuando la nueva civilización esté por aparecer, estos grupos tendrán en sí dos personas clave o puntos de energía, por intermedio de las cuales las fuerzas de Hermes y la voluntad de Cristo se enfocarán y por su intermedio podrán Ellos trabajar. Cuando esto tenga lugar se acelerará la tarea de disipar el espejismo mundial. Mien­tras tanto, grupos de discípulos pueden "nutrir y ocultar", pro­tegiendo así los gérmenes o simientes de la nueva cultura y civi­lización acuarianas, en esta particular línea de liberación. Repito, deben hacer esto con otros grupos que trabajan consciente o inconscientemente en líneas similares.

 

La segunda tarea de este grupo de discípulos es actuar como puente para las fuerzas que tratan de expresarse etéricamente, y emanan de niveles del alma, por conducto de la mente. He señalado anteriormente en Tratado sobre Magia Blanca que el plano astral es en sí una ilusión. Esto se evidenciará cuando se haya cumplido la primera tarea de los grupos que trabajan con el espejismo mun­dial. No puedo darles aún una idea real del significado subyacente, pues todos trabajan en alguna medida en el plano de la ilusión y del espejismo, y la ilusión  mundial existe y el plano astral es una realidad para ustedes. Pero sí puedo decir, que para los miem­bros iniciados de la Gran Logia Blanca, el plano astral no existe. No trabajan en ese nivel de conciencia, porque el plano astral es un estado de conciencia definido, aunque (desde el ángulo espiri­tual) no tenga verdadera existencia. Personifica el gran trabajo creador de la humanidad a través de las edades y es el producto de la falsa imaginación y el trabajo de la naturaleza psíquica infe­rior. Su instrumento para el trabajo creador son los centros sacro y plexo solar. Cuando las energías que se expresan a través de estos dos centros, hayan sido trasmutadas y llevadas a la garganta y al corazón por la humanidad avanzada, entonces las personas más destacadas de la raza sabrán que el plano astral no tiene real existencia, actuarán sin ser afectados por su impresión, acelerándose la tarea de liberar a la humanidad de la esclavitud que ella misma ha creado. Mientras tanto, se está constituyendo len­tamente un grupo de discípulos (del cual este segundo grupo es parte, y puede desempeñar una función importante y ocupar una posición clave), que ayudará gradualmente en la tarea de disipar la gran ilusión y actuar también como grupo de unión, de manera que quienes se liberan del espejismo se abran camino hacia el vórtice de la influencia ejercida por el grupo que tiene poder para trabajar así. Entonces pueden suceder tres cosas:

 

1.    Que quienes se acercan al grupo descubran que para li­berarse del espejismo, la ayuda del grupo intensificará y acrecentará sus esfuerzos.

 

2.    El número de quienes así trabajan aumentará y apresu­rarán el proceso de disiparlo.

 

3.    La Jerarquía estará entonces capacitada para trabajar más estrechamente en la Tierra, y Se acercará más al género humano.

 

La tercera función de este segundo grupo reside en un futuro más distante. La Jerarquía tiene necesariamente un sector de cola­boradores cuya tarea principal consiste en trabajar exclusivamente en el mundo de la ilusión y con materia astral. Este sector vino a la existencia en la época atlante, cuando tuvo lugar la gran controversia  entre quienes personificaban el aspecto conciencia o alma de la deidad, y los que eran análogamente representantes del aspecto materia de la deidad. Hablando simbólicamente, los sen­deros de la izquierda y de la derecha vinieron a la existencia, la magia blanca y la negra entraron en conflicto y los pares de opuestos (siempre existentes en la manifestación) se convirtieron en factores activos en la conciencia de la humanidad avanzada. La batalla de la discriminación se inició y la humanidad entró en acti­vidad en el campo del Kurukshetra. Donde no hay respuesta consciente a una condición ni se registra percepción, no existe el pro­blema de la responsabilidad, en lo que al alma concierne. Esta condición fue evocada en la época atlante, de allí el problema que enfrenta hoy a raza y también la tarea de la Jerarquía para li­berar a las almas de los hombres del espejismo circundante y per­mitirles obtener la liberación. La culminación de la cuestión y de la controversia iniciada entonces, está ya sobre nosotros.

 

Por lo tanto, la tercera función del grupo puede ser captada ahora y, oportunamente, esta rama del esfuerzo jerárquico puede hallar la debida expresión en la tierra.

 

Por el análisis previo de la oportunidad, se evidencia que los grupos tienen un lugar definido en los planes de la Jerarquía. Desarrollando la sensibilidad espiritual y obteniendo la liberación del espejismo, los discípulos miembros de estos grupos pueden elevar la conciencia racial y traer la iluminación. Debería recordarse que la inspiración es la meta de todo trabajo telepático verdadero y la iluminación es la recompensa del esfuerzo y el instrumento real para la disipación del espejismo mundial. Así estos grupos pueden nutrir el germen de la cultura futura, actuar también como puentes y exteriorizar ciertas actividades departamentales de la Jerarquía planetaria –el siguiente gran deseo de Sus miembros.

 

Abocándonos ahora al trabajo del tercer grupo, trataremos la tarea de los curadores magnéticos del mundo. Esto ha sido tra­tado en el libro La Curación Esotérica. Aquí me referiré a uno o dos puntos de mayor interés general y a su triple oportunidad. Es  interesante observar que el trabajo de este grupo es quizás uno de los más difíciles de realizar, aunque, desde otro ángulo, es mucho más fácil que la tarea de la mayoría de los demás grupos, porque la conciencia del grueso de la humanidad se halla predo­minantemente en el plano de la ilusión y, por lo tanto, como dice El Antiguo Comentario:

 

"Aquellos que trabajan para traer la luz y, sin embargo, están rodeados por el maya de los sentidos, trabajan desde el punto de la actual existencia y no necesitan salir ni entrar, subir ni bajar. Simplemente permanecen."

 

Los curadores del mundo en el plano físico deben trabajar en ese plano y su tarea es atraer las energías de la vida que emanan del plano del alma, por conducto de la mente, pero excluyendo el plano emocional. Estas energías deben ser llevadas a la conciencia física y, desde el nivel físico, hacer su trabajo necesario y magnético. La tarea de los curadores, si tiene éxito, implica:

 

1.       Atraer la energía divina de curación.

2.       Excluir el mundo astral y, por lo tanto, la ilusión.

3.       Utilizar la energía curativa en plena conciencia vigílica en el plano físico.

 

La mayoría de los curadores del mundo trabajan de la manera siguiente:

 

1.      Como curadores puramente físicos, que se ocupan de las fuerzas vitales del cuerpo físico, polarizando su conciencia en el cuerpo etérico.

 

2.      Cómo psíquicos astrales emocionales, polarizando la con­ciencia en el plano astral, utilizando el cuerpo astral y trabajando en y con el espejismo y la ilusión. Si el efecto de su trabajo tiene éxito (quisiera que notaran las palabra  "si", pues me refiero al concepto de duración relativa) puede suceder una de dos cosas:

 

a.     Curar las enfermedades físicas del paciente, que sean de tal naturaleza, que el deseo astral interno (el de­seo inferior) derive en una enfermedad física, expe­rimentada en algún aspecto u órgano del cuerpo físico.

 

b.     Intensificar el efecto de la ilusión que produce el deseo en la conciencia del cerebro físico, y causar un acrecentamiento tan violento de las energías acti­vas que puede producirse la muerte en breve tiempo. Esto sucede muy frecuentemente. Sin embargo, la muerte es una cura, recuérdenlo.

 

En estas dos categorías está incluida la mayoría de los cura­dores mundiales –a veces haciendo bien, a menudo haciendo daño, aunque no se den cuenta y aunque (como ocurre generalmente) con buenas intenciones. Hay tres categorías más de curadores para agregar a las dos mencionadas:

 

3.   Curadores mentales en el verdadero sentido de la pala­bra. La mayoría de los curadores mentales se jactan indebidamente y no emplean en lo más mínimo la mente. Conocen mucha teoría mental y métodos astrales. El deseo es el poder motivador y no el impulso mental. El verdadero curador mental sólo obtiene resultados cuando conoce algo sobre iluminación, en sentido técnico y aca­démico, y el poder de la luz para disipar la ilusión. La enfermedad no es una ilusión, es un efecto definido de una causa real, desde el punto de vista de la humanidad común. Cuando los curadores pueden trabajar mental­mente entonces se ocupan de las causas del mal y no de sus efectos.

 

4.   Esos curadores que han establecido contacto con el alma y trabajan por intermedio de las almas de las personas, se capacitan para:

 

a.     Permanecer en el ser espiritual.

b.     Trabajar libres de ilusión.

c.     Lograr una verdadera perspectiva en el plano físico.

d.     Coordinar la personalidad y el alma de manera que la voluntad del hombre espiritual interno pueda actuar en el plano físico.

 

5.       Esos que pueden trabajar (como está destinado a traba­jar oportunamente este tercer grupo) definidamente co­mo avanzada de la conciencia  de la Jerarquía de Maestros.  Este trabajo se hará en formación grupal y con un es­fuerzo unido sintetizado. El efecto personal de tales cura­dores es, por lo tanto:

 

a.     Coordinar la personalidad del paciente. Dichos cura­dores están coordinados.

b.     Efectuar el paciente contacto con el alma. Los cu­radores están vitalmente en contacto.

c.     Fusionar y mezclar la personalidad y el alma, pro­porcionando así un instrumento para la distribución de la energía espiritual. Los curadores están fusio­nados de este modo.

d.     Comprender y emplear las leyes de la verdadera curación espiritual mediante la actividad inteligente en el plano mental, la liberación del espejismo y un empleo tan correcto de la fuerza, que el instrumento del alma (la personalidad) llegue a ser vitalmente magnético.

 

Les recordaré que tal esfuerzo en las primeras etapas, las actua­les, da por resultado inevitablemente el desarrollo del espíritu de crítica por medio del esfuerzo inteligente y el discriminado reco­nocimiento del espejismo en muchos casos, porque sólo mediante tal esfuerzo puede hacerse eventualmente un correcto análisis y eliminar la crítica. Mientras tanto, quienes se están entrenando constituyen con frecuencia una dificultad y un problema para sí mismos, sus amigos y colaboradores. Pero esta fase es momen­tánea y conduce a una relación más duradera y al surgimiento de ese verdadero vínculo y amor magnéticos, que deben curar, ele­var y estimular todo aquello con que se entra en contacto.

 

En la venidera era acuariana la humanidad establecerá una cultura sensible a los valores espirituales más sutiles y superiores, más una civilización libre de espejismo y de gran parte de la ilusión que hoy colora a los pueblos arios, y traerá una vida racial que será incorporada por esas formas que eliminarán la brecha que existe en la actualidad, libre de lo que ahora conocemos como enfermedad del peor tipo, aunque prevalecerán, lógicamente, la muerte y ciertos tipos de desintegración corporal que pueden con­ducir eventualmente a la muerte. El vencimiento de la muerte no se produce por la eliminación  de los males corporales, sino esta­bleciendo esa continuidad de conciencia que conduce del plano físico de la vida, a la existencia subjetiva interna. Grupos como el tercero pueden ser los custodios de este estado del ser, siendo su problema, por lo tanto:

 

1.     Establecer ese estado de desarrollo de la personalidad que conducirá a vivir magnéticamente en el plano físico.

 

2.     Estudiar las leyes de la vida que son las leyes de la salud y de la recta relación.

 

3.     Desarrollar esa continuidad de conciencia que abrirá las “puertas a la vida y disipará el temor a lo conocido y a lo que desaparece”.

 

Lo que antecede, desde el ángulo del trabajo de los curadores mun­diales, anuncia una oportunidad que enfrentan como núcleo, o uno de los gérmenes o simientes, de la nueva civilización y de la cultura venideras. Personifica el objetivo de todo su trabajo y su contribución al trabajo unido de los grupos.

 

De igual modo, pueden eliminar la brecha que existe actual­mente en la conciencia racial, entre:

 

1.     La vida y la muerte.

 

2.     El enfermo y el sano. Esto es entre.

 

a.   Los físicamente enfermos y los internamente sanos, que sucede en los pocos casos, muy pocos, de personas evolucionadas, o discípulos del mundo y aspirantes avanzados.

b.  Los físicamente sanos y los psíquicamente enfermos, como sucede a veces, pero singularmente raros.

c.  Los físicamente y también psicológicamente enfermos y el alma influyente. Estos casos son frecuentes hoy.

 

3.     El plano físico y el mundo de las almas, debido al des­arrollo de un instrumento sano y la disipación de las causas cuyo efecto en el plano físico es la enfermedad y actúan como barreras para la afluencia de la energía del alma y la introducción de la percepción del alma en la actividad cerebral.

 

Si la construcción de este puente tiene lugar en la actualidad es simplemente un acontecimiento afortunado pero el resultado de un trabajo planificado conscientemente para erigir el puente. Pero la intención de la Jerarquía es que los grupos que se formarán después y ya están en proceso de formación (in­cluyendo a este tercer grupo, el mío) pueden ayudar en este pro­ceso, si tal es la voluntad de las partes constituyentes.

 

Por último, todo iniciado es un curador magnético. Éste es el enunciado de una realidad. Aunque los miembros de la Jerarquía tienen cada uno Sus funciones debidamente designadas y Su actividad planeada (que depende del rayo, de la raza y de Su de­dicación), hay una actividad que comparten en común, y es el poder de curar. Su habilidad para actuar como curadores magnéticos obra de distintas maneras, predominantemente en la esfera de los reajustes psicológicos y desenredos psíquicos y –sólo inciden­talmente como resultado de las dos actividades mencionadas— en los procesos de curación corporal. De lo que antecede, observarán que el trabajo de curación realizado por los miembros iniciados de la Gran Logia Blanca, es triple –psicológico, atrayendo al alma; psíquico, liberando a la naturaleza psíquica inferior de la ilusión, para que la psiquis o alma, pueda tener pleno dominio; físico, como resultado de los ajustes psicológicos y psíquicos internos.

 

Esta triple actividad curadora está destinada a ser el obje­tivo de todos los grupos que trabajan como este tercer grupo, los curadores magnéticos. Así entrará en actividad externa el esfuerzo jerárquico. Como se observará, hermanos míos, el trabajo de los tres primeros grupos, considerándolos como que constituyen una sola unidad, produce un esfuerzo sintético en los tres mundos y conduce del plano del alma al plano de la expresión externa.

 

*(1) Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Págs. 140‑156.

 

*(2) El Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II.

 

*(3) La Telepatía y el Vehículo Etérico.

 

*(4) La Telepatía y el Vehículo Etérico.

 

*(5) Espejismo (Glamour): Un problema Mundial.

 

 

 

 

EL TRABAJO DE LOS GRUPOS SIMIENTES

 

Enero de 1938

 

Nos hemos esforzado por captar algo más inteligentemente el trabajo de los grupos simientes de la nueva era, su interrelación  y su trabajo como parte del "ámbito" de la nueva era, si puedo emplear tal término. Consideramos cuidadosamente los tres gru­pos principales. Vimos que cada uno tenía que realizar tres tareas y tratamos de hacer un ligero análisis de las empresas proyecta­das. Ahora, podemos hacer lo mismo con los grupos restantes, particularmente con el cuarto y el quinto, que tienen como pro­yectos la educación y el trabajo político. Luego indicaremos, sólo brevemente, el triple propósito de los grupos sexto, séptimo, octavo y noveno. No perderemos tiempo en considerar al décimo, que estará compuesto de las personas clave de los otros grupos, ex­cepto decir que cuando sus veintisiete miembros (tres por grupo) sean elegidos y puestos en mutua relación, se deberá producir en todos los grupos tal aceleración de sus vidas que se convertirán en un solo organismo vibrante y viviente.

 

El cuarto grupo tiene por delante un curso de estudio fecundo y muy interesante y un objetivo iluminador. Sus instrucciones *(1) evocarán más interés de un mayor grupo de lectores, de lo que podría suceder con las instrucciones dadas a cualquiera de los otros grupos, excepto a los del sexto, cuyo tema es la religión en la nueva era, y al tercero.*(2) Los menciono en orden de importan­cia, por ser más definidamente populares y satisfarán una mayor necesidad general. El interés que evocará la enseñanza sobre la educación se deberá al hecho de que la educación es hoy amplia­mente reconocida después de las presiones y circunstancias eco­nómicas, como el principal factor modelador, y que existe un am­plio interés en la educación progresista y en los nuevos ideales que deben regir y regirán eventualmente a los educadores.

 

Se está produciendo un definido estremecimiento entre las masas, y la vida de la mente (observen esta frase) está hoy más activa y potente que nunca. Existe una razón oculta de índole muy interesante.

 

Quienes estudiaron La Doctrina Secreta, recordarán que en ese importante período en que el hombre‑animal hizo la gran tran­sición hacia la familia humana y vino a la existencia la humanidad, desarrollando el germen de la individualidad, la simiente de la autoconciencia y el intelecto en embrión, según se dice, este aconte­cimiento se produjo de tres maneras:

 

1. La simiente de la mente fue implantada por la Jerarquía en algunos de los hombres‑animales que tenían aspiraciones, tras­formándose en seres humanos, por cierto de orden muy inferior, pero hombres al fin. Se les implantó la "chispa", si así puedo ex­presarlo, y un punto de luz apareció donde no lo había. Anterior­mente sólo existía una difusa luz atómica, pero ningún punto cen­tral de luz dentro de la cabeza ni indicio alguno de los centros superiores. Estos individuos, junto con la humanidad más avan­zada que llegó al planeta en la época atlante (habiéndose indivi­dualizado en otra parte), constituyen la humanidad más avanzada de nuestro período actual. Representan la cultura y la compren­sión, dondequiera se encuentran y cualquiera sea la clase o raza a que pertenezcan.

 

2. La naturaleza instintiva del hombre‑animal (activa entre los que no habían alcanzado la etapa de aspiración consciente) fue repentinamente estimulada o vitalizada, por haber llegado a la manifestación el primer grupo y por la dedicada atención de la Jerarquía, actuando de acuerdo a la antigua Ley de que “1a energía sigue al pensamiento”. Así, gradualmente, con remarcable rapidez, el instinto se fusionó o resolvió, en su expresión superior –el in­telecto. Así, a su debido tiempo, un gran grupo de hombres­ animales se trasformaron en seres humanos, los cuales represen­ tan hoy la civilización y el conjunto de personas inteligentes co­munes, educadas por los sistemas masivos de la época actual, capaces de pensar en ocasiones y reaccionar ante emergencias mentales, aunque no muy cultas. Constituyen el así llamado pú­blico en general, designado como “clase media superior e inferior”, la clase profesional y la burguesía de todas partes.

 

3. Tenemos también un vasto número de personas que como seres humanos no son el resultado de ninguno de los dos procesos anteriores, sino el producto de las lentas influencias de la vida misma, que tendemos a denominar impulso evolutivo innato en la materia misma.  Penosamente y con procesos infinitamente len­tos, evolucionaron del estado animal al de seres humanos, y po­seen una conciencia incipiente, el anhelo de mejorar, y una mente embrionaria de tal naturaleza, que puede responder y responde a sencillos procesos educativos cuando se dispone de ellos. Consti­tuyen las masas analfabetas, las razas aún salvajes y el grado inferior de seres humanos que existen por millones en nuestro planeta.

 

La causa de esta trascendental situación que exige el reali­neamiento de nuestros sistemas y procesos educativos y un reajus­te de nuestros actuales conceptos de educación, reside en el hecho de que la luz del conocimiento y los beneficios que de ella derivan, han penetrado hasta esta clase más baja de personas en lenta evo­lución; actualmente los tres grupos son estrictamente humanos, no sólo los dos primeros. Por lo tanto, las clases más elevadas se están acercando a la etapa en que demostrarán que lo superhu­mano y lo inferior se separan (por etapas casi imperceptibles) de la condición animal. Esto produce necesariamente una brecha, conocida ya por el grupo más elevado y también por la Jerarquía, y que ellos “eliminan por su propia inclusividad”. Recuerden que lo mayor siempre incluye lo menor, eliminando todas las brechas.

 

La educación de estos tres grupos estará a cargo del cuarto, que tiene como proyecto la educación en la nueva era. También aquí abordamos el triple propósito que cada grupo debe mantener ante sí, y que en el caso actual consiste en:

 

1. La educación del inferior de estos grupos en que se di­vide la humanidad, para que lleguen a ser estricta y consciente­mente humanos. Tal la finalidad del impulso que inspiró al Rena­cimiento y, que subyace en el trabajo de Rousseau, el gran iniciado, impulso responsable hoy del humanismo moderno con su aparente materialismo, no obstante tener su programa y propósito subje­tivos profundamente espirituales. Esto traerá oportunamente la civilización, por la afluencia de la luz del conocimiento.

 

2. La educación del segundo grupo para que pueda ser esti­mulado por la luz que afluye de la sabiduría y así constituir un los otros dos, siendo como lo es estrictamente  humano y autoconsciente. Este proceso hará que sus miembros aspiren a la cultura, con un nuevo sentido de los valores y un re­conocimiento de los objetivos espirituales, y desarrollarán la capa­cidad que les permitirá moldear a la opinión pública. Entonces, formarán el grupo más importante que expresará la cultura de la nueva era y fijará a las masas las normas de valores.

 

3. La educación de los pensadores avanzados a los aspiran­tes y a los discípulos del mundo respecto al conocimiento aplicado, la sabiduría expresada y la comprensión esotérica. Este grupo sin­tetiza todo lo disponible en los otros dos y así forma el núcleo del reino de Dios, el quinto reino que está viniendo rápidamente a la existencia.

 

Sólo menciono estos puntos, porque el tema de cada uno y su elucidación, serán considerados en las instrucciones que daré al grupo. Sin embargo lo dicho servirá para indicarles el tema gene­ral de la nueva educación y señalarles el camino para alcanzar algunas de las proposiciones que me impulsan a dirimir este tema.

 

El trabajo que debe realizar (servicio político) el quinto gru­po de discípulos, es el más difícil de todos, porque de muchas ma­neras es el menos avanzado, debido a dos hechos:

 

Las masas aún están tan poco evolucionadas que la ta­rea de este grupo de trabajadores debe depender nece­sariamente del éxito del trabajo educativo en el mundo, tal como oportunamente lo ejemplificarán los ideales y puntos de vista del cuarto grupo y grupos similares en todas partes.

 

Muy pocas personas verdaderamente de primer rayo en­carnan actualmente en el planeta y cuando esto sucede, su trabajo forzosamente resulta destructivo, debido a la falta de evolución de las masas. Por eso las revoluciones, pocas veces, si no ninguna, se llevan a cabo sin derrama­miento de sangre, porque las ideas propuestas deben ser impuestas a las masas, las cuales no las reconocen y adoptan inmediatamente; esas ideas evocan reacciones contrarias, obligando a quienes tienen autoridad, a ini­ciar actividades erróneas. Lo antedicho debería indu­cirlos a una cuidadosa reflexión.

 

Recuerden que el objetivo de todo verdadero control guber­namental es la correcta síntesis, que conduce a la correcta activi­dad nacional y grupal interna. El problema se duplica. Primero, tenemos el problema del tipo de autoridad que debería ser recono­cido por el pueblo y, segundo, el problema de los métodos que de­berían ser empleados, para que las medidas autoritarias aprobadas sean cumplidas por el método obligatorio, o que sea de tal índole que evoque una colaboración reconocida y generosamente pres­tada. Estos dos modos de trabajar pueden producir muchos cam­bios, aunque el sistema de colaboración, voluntariamente prestado por una mayoría inteligente, nunca se ha hecho hasta ahora. No obstante, vamos hacia esa condición de conciencia mundial y a su experimentación.

 

Explicaré brevemente algunos de los sistemas de gobierno, que fueron experimentados, o lo serán en el futuro:

 

Gobierno por una Jerarquía espiritual reconocida. Esta Je­rarquía estará relacionada con la masa humana, mediante una cadena de hombres y mujeres evolucionados que actuarán como intermediarios entre el grupo espiritual regente y el pueblo orien­tado hacia un mundo de correctos valores. Esta forma de control mundial está aún muy distante. Cuando sea posible tal gobierno, la Jerarquía planetaria habrá hecho un gran acercamiento a la Tierra y millares de hombres y de mujeres estarán en contacto con Su organización, porque habrán evolucionado suficientemente co­mo para ser sensibles a Sus pensamientos e ideas.

 

Gobierno por una oligarquía de mentes iluminadas, recono­cidas y elegidas para gobernar, por un conjunto de pensadores. Gobernarán educando a los pensadores de la raza sobre ideas grupales y su correcta aplicación. El sistema de educación, entonces prevaleciente, será empleado como medio para llegar a las masas, alineándolas con las ideas principales, no por la fuerza, sino por la correcta comprensión, el análisis, el debate y el experimento. En forma curiosa (desde el punto de vista de la mayoría) la Je­rarquía espiritual trabajará entonces mayormente por medio de los científicos del mundo, que se habrán convencido entonces de la efectiva realidad del alma, serán expertos en el empleo de las fuerzas del alma y de la naturaleza y constituirán un grupo vincu­lador de esotéricos.

 

Gobierno por una verdadera democracia. Esto también será posible por el correcto empleo de los sistemas de educación y el constante entrenamiento del pueblo para reconocer los valores sutiles, el punto de vista más correcto, el idealismo más elevado y el espíritu de síntesis y de unidad cooperadora. La unidad coope­radora, donde el espíritu subjetivo y la forma objetiva se enca­minan hacia un fin reconocido, difiere de la unidad obligatoria. Hoy no se conoce una verdadera democracia y la masa humana en los países democráticos está a merced de los políticos y de las fuer­zas financieras, como lo están los pueblos regidos por dictaduras, iluminadas o no. Estas últimas podrían ser consideradas como dictaduras de los idealistas egoístas. Quisiera que observen la palabra “idealista”. Sin embargo, cuando haya en el mundo personas  realmente más despiertas y un mayor número de hombres y mujeres reflexivos, veremos la purificación del campo político y la depuración de nuestros procesos representativos instituidos, así como también una rendición de cuentas más exacta, exigida por el pueblo a quienes eligieron como gobernantes. Debe existir opor­tunamente un lazo más estrecho entre el sistema educativo, el sistema jurídico y el gobierno, pero todos realizarán el esfuerzo para desarrollar los mejores ideales de los pensadores de la época. Este período no está tan lejos como se imaginan, particularmen­te si el primer paso en esta dirección lo da el nuevo grupo de servidores del mundo.

 

Este primer paso involucra la correcta comprensión de la buena voluntad. Estos tres sistemas, los principales, correspon­den a los tres rayos mayores, de síntesis, de idealismo y de inte­ligencia, que son otros apelativos para los rayos de Voluntad o Poder, de Amor‑Sabiduría y de Inteligencia Activa.

 

Gobierno por dictadura. Este tipo de gobierno se divide en tres partes:

 

Gobierno ejercido por una monarquía, limitado hoy ge­neralmente por la voluntad del pueblo, o más bien por los políticos de la época, pero que simboliza el culminante gobierno de la Jerarquía bajo el reinado del Señor del Mundo.

 

Gobierno ejercido por el líder de algún país democrático, generalmente llamado presidente, o por algún estadista (cualquiera sea el nombre con que se lo designe), que es frecuentemente un idealista, aunque limitado por su falible naturaleza humana, por la época en que le tocó vivir, por sus consejeros y por la corrupción y el egoísmo tan prevalecientes. Un estudio de hombres que ejercieron ese cargo, realizado por una persona neutral de mente amplia, demostrará generalmente que ocuparon el cargo influidos por alguna idea, que en si era intrínsecamente correcta (no importa como fuera aplicada) y progresista en su concepto, y pertenecía a lo que entonces fue una nueva era. Esto los relaciona con el segundo rayo.

 

Gobierno ejercido por dictadores, cuyo principio anima­dor no es uno de los ideales de la nueva era emergente en su época particular, sino un idealismo de tipo más material –idealismo reconocido comúnmente como de la época. Ellos no son generalmente reaccionarios ni se encuentran entre los trabajadores intuitivos de su época, sino que toman posesión de lo que está arraigado, establecido y fácilmente disponible –hecho posible por los pensadores de entonces— y luego, le dan un giro y un objetivo materiales: material, nacional y egoísta, y lo imponen a las masas mediante el temor, medidas bélicas y promesas materiales. Por lo tanto, pertenecen más prácticamente a los métodos de trabajo de tercer rayo, pues son inteligentes, prácticos y materialmente constructivos. Sus técnicas carecen del verdadero idealismo, involucrando los cánones de la nueva era y los incentivos religiosos. No obstante, conducen a la raza a dar otro paso, pues tienen un efecto masivo para evocar el pensa­miento, y a veces ofrecen una eventual resistencia, como resultado de ese pensamiento.

 

Más adelante, estudiaremos estas y otras maneras de gober­nar, analizaremos sus expresiones modernas y comunes y sus futuras analogías espirituales, las cuales aparecerán algún día sobre la tierra como resultado de los numerosos experimentos que se están realizando actualmente. Recuerden esto.

 

Como ya he dicho, los procesos de la educación, de la ley y del gobierno, están tan estrechamente aliados y tan definidamente relacionados que, si alguna vez el trabajo de este quinto grupo alcanza una etapa en que se convierta realmente en el germen de un organismo de la nueva era (y numerosos grupos como éste ap­arecerán necesariamente en diferentes países del mundo), se com­probará que actuará como grupo distribuidor o vinculador entre los educadores del momento, cuya tarea es hacer respetar la ley, y los estadistas que las masas cultas han elegido para formular las leyes por las cuales deberán ser gobernados. Por lo tanto, se evidenciará sobre cuál de las tres líneas de estudio y trabajo actuarán los miembros de este quinto grupo. Sobre esto no me ex­tenderé más.

 

En vista del firme progreso hacia la unidad religiosa que ha tenido lugar aceleradamente durante los últimos 150 años, el tra­bajo del sexto grupo (la religión de la nueva era), como sucede con el primer grupo (comunicación telepática), promete resultados rápidos. Sin embargo, depende lógicamente de la "habilidad en la acción" y la disposición de los miembros del grupo y los grupos afines, para proceder con lentitud y tacto.

 

En el momento en que una idea entra en el campo religioso, adquiere un impulso inmediato por el hecho de que la caracterís­tica  sobresaliente de la conciencia humana es el sentido de lo más interno o real, reconocimiento del destino subjetivo y conocimiento innato de ir externamente hacia un Dios desconocido. En conse­cuencia, cualquier verdad o presentación de la misma, o método que ofrezca la posibilidad de producir un mayor acercamiento a la divinidad, o una comprensión más rápida del "ser más pro­fundo", evoca respuesta y reacción inmediatas. Por consiguiente, es muy necesario tener cautela y considerar bien la acción.

 

He indicado ya la forma que tomará la religión de la nueva era.*(3) Tendrá como eje los períodos de Luna llena donde se harán grandes Acercamientos al mundo de la realidad, erigiéndose alre­dedor de dos períodos de Acercamientos masivos en el momento del principal eclipse de Luna y de Sol durante el año. Los dos principales Acercamientos de Luna llena serán en la Luna llena de Wesak o de Tauro, y la Luna llena de Cristo o de Géminis –una, hasta ahora, consagrada al Buda, Que personificó la sabiduría de Dios y la otra al Bodhisattva (conocido por los cristianos como el Cristo), Que personificó el amor de Dios.

 

La plataforma de la nueva religión mundial contendrá tres presentaciones principales de la verdad, o tres doctrinas, si puedo utilizar una palabra tan inadecuada. La elaboración de estos tres puntos de vista o evocaciones de la verdad, será el trabajo del sexto grupo de discípulos:

 

Será demostrada la realidad del Espíritu de Dios, tanto trascendente como inmanente, y también una realidad similar en relación con el hombre. Se indicará el método de acercamiento mutuo por intermedio del alma. Este aspecto de la verdad emergente podría ser denominado Misticismo Trascendental.

 

La realidad de la cualidad divina que poseen las fuerzas de las naturaleza y del hombre y el método por el cual el hombre las utiliza para propósitos divinos. Esto podría llamarse Ocultismo Trascendental.

 

La realidad, implícita en el primer punto, de que la humanidad como un Todo, es una expresión de la divinidad, una total expresión, más la realidad afín de la naturaleza y del trabajo divinos de la Jerarquía planeta­ria, y el método de acercamiento recíproco de ambos grupos, en forma grupal. Esto podría denominarse Religión Trascendental.

 

Nada más diré sobre ello, pues trato de abordar brevemente los tres grupos que restan. Sin embargo, dilucidaré parcialmente la Técnica de la Presencia de Dios, encarándola desde un nuevo ángulo, el del grupo, y también la Técnica de la Luz. A veces he llamado la atención sobre dos técnicas menores, y las consideraré más adelante, porque constituyen el acercamiento con las otras dos –la Técnica de la Indiferencia y la Técnica del Servicio.*(4) Al estudiar los Acercamientos divinos, veremos que involucran dos grupos –los que pertenecen a los aspectos objetivo y subjetivo de la vida.

 

El trabajo del séptimo grupo; que corresponde al campo de la ciencia, está estrechamente aliado al del séptimo rayo, y tiene un propósito físico muy práctico. Es estrictamente mágico en su técnica, la cual está destinada a producir una síntesis entre los tres aspectos de la divinidad en el plano físico, o entre la vida, las energía solares y las fuerzas lunares. Esto involucra una tarea difícil y mucha comprensión; el trabajo que debe realizarse no es fácil de comprender. Será llevado adelante por los trabajadores de primer rayo, ayudados por aspirantes de séptimo rayo, pero empleando métodos de quinto rayo. Los miembros del grupo com­binarán de esta manera el trabajo del destructor de las formas caducas, los descubrimientos de los científicos que penetraron detrás de la forma externa, hasta llegar a la energía motivadora, y el trabajo práctico del mago que, de acuerdo a la ley, crea las nuevas formas como expresiones de la entrante vida.

 

 Este grupo de discípulos estudiará detenidamente el problema del mal, trayendo una mejor comprensión del propósito subya­cente en la materia o sustancia, y del distinto propósito afluyente e iluminado del aspecto alma. Por eso (cuando traté anteriormente el tema) vinculé los resultados de la religión y la ciencia; la reli­gión concierne al despertar del propósito consciente del alma en el hombre o la forma, en tanto que la ciencia se ocupa de la acti­vidad de la forma externa, cuando ésta vive su propia vida, aunque lentamente se subordina a ese propósito y a la impresión del alma. Éste es el concepto contenido en las palabras “servicio científico” utilizadas por mí. Por lo tanto, el trabajo de este grupo es triple:

 

Tomará las inferencias avanzadas de los que actúan en el campo de la ciencia, formulando entonces las nuevas hipótesis sobre las que se fundarán los pasos inmediatos en cualquier campo científico.

 

Se valdrá de las reacciones sensibles que los nuevos Acer­camientos espirituales (como lo enseñarán las religiones mundiales de la época) habrán hecho posible y –utilizan­do las inferencias disponibles en conexión con el mundo interno del espíritu— delineará la naturaleza de las fuer­zas entrantes que determinarán y motivarán la cultura de la época.

 

Tomando la sustancia o materia y las inferencias espi­rituales e hipótesis científicas, expondrá esas fórmulas de servicio en el plano físico que precipitarán rápida­mente el Plan para el presente inmediato. Con esta mezcla de conocimientos e idealismos intuitivos, liberará esas energías que desarrollarán los intereses humanos, rela­cionará lo subhumano con lo humano por intermedio de la correcta interacción de fuerzas, y eliminará los obstáculos intelectuales que impedirán (y siempre han impedido) el acercamiento del hombre al mundo super­humano.

 

Dudo de que sea posible realizar mucho en conexión con la formación de este grupo, por diversas razones. La primera es que un grupo así no podrá formarse hasta no haberse hecho cierto descubrimiento científico, de tal trascendencia, que hará desapa­recer la actual inhibición científica para reconocer la realidad del alma, como factor creador. Este descubrimiento constituirá parte de los reconocidos "hechos científicos" en el año 1975. La segunda, el conocimiento científico de A.A.B., sólo puede captar los delinea­mientos generales del trabajo propuesto y, aún así, principal­mente desde el ángulo de los acercamientos más místicos y filo­sóficos. Yo no lo poseo, hermanos míos. Será necesario un ini­ciado de quinto o séptimo rayo para tratar este asunto, y aunque podría invocar la ayuda. de tal hermano, no creo que sería bené­fico malgastar hoy esa fuerza. ¡El suspiro de alivio de A.A.B. al captar el hecho de que yo y ustedes tenemos un grupo menos del cual ocuparnos, casi justifica que lo considere como una de las razones principales!

 

Haré ahora una breve descripción del trabajo del octavo gru­po, el servicio psicológico. En este campo de trabajo será elevado del reino de lo estrictamente humano y se ocupará de cuestiones más amplias –porque, hermanos míos hay cuestiones más impor­tantes que las que conciernen únicamente a la familia humana. El trabajo de estos discípulos abarcará tres cuestiones:

 

1.     La relación del alma humana con los reinos subhumanos de la naturaleza y el lugar que ocupa el reino humano como intermediario entre los tres reinos superiores y los tres inferiores.

 

2.     La cualidad del alma en los tres reinos subhumanos, con particular énfasis sobre los reinos animal y vegetal. La conciencia del reino mineral está tan alejada de la humana, que nada puede expresarse en palabras, ni iden­tificarnos con ella, hasta después de la expansión de con­ciencia que tiene lugar posteriormente en la tercera ini­ciación –la de las Transfiguración.

 

3.     Un estudio del Plan, tal como parece llevarse a cabo actualmente en los cinco reinos de la naturaleza. Es evi­dente que la enseñanza relacionada con este grupo será  más definida y académicamente ocultista en su significa­ción, que la de los otros, porque se basará en la infor­mación contenida en La Doctrina Secreta y en Tratado sobre Fuego Cósmico. Se fundamentará sobre ciertas premisas allí contenidas. Por lo tanto, la creencia de los miembros de este grupo de discípulos será más ortodoxa, serán teósofos. por naturaleza y académicos por disposi­ción.

 

La naturaleza del ánima mundi, la realidad de la conciencia subjetiva que existe en todas las formas, sin excepción, y la exis­tencia de una interacción entre estas formas, por intermedio del alma, constituirá el tema principal. La sensibilidad del alma y la reacción a la energía que existe en la forma, será la meta del entrenamiento de los miembros del grupo. Debido a la dificultad de esta tarea, los miembros de este octavo grupo serán extraídos de los otros grupos, pues habrán recibido una gran medida de entrenamiento en su trabajo preliminar. Dos grupos serán en­tonces de enlace –formado por personas clave de todos los grupos, y de éste, mi grupo.

 

El grupo noveno, cuyo proyecto es el servicio financiero, será uno de los más prácticos e interesantes desde el punto de vista de la situación mundial actual y de las condiciones modernas. Quizás dentro de poco tiempo comience a organizar este grupo, siempre que algunos de mis discípulos manifiesten los indicios subjetivos que busco, que involucran la correcta comprensión y la valoración espiritual del dinero. Con esto no quiero significar que quienes manifiesten tales indicios pertenecerán a este grupo, sino que ustedes proporcionarán adecuadas condiciones que harán posible su comienzo; sin embargo, una o dos de las personas claves pueden formar parte del grupo del servicio financiero, si el plan se desarrolla como se espera e intenta.

 

La tarea que debe emprender este grupo es el estudio de la significación del dinero como energía dirigida y  apropiada. Esta dirección de la fuerza produce la concreción, y el trabajo entra entonces en el campo del esfuerzo mágico. Similar al trabajo de los otros grupos, el esfuerzo de la tarea a llevarse a cabo es de tres categorías:

 

1.      El esfuerzo para comprender la naturaleza del prana o la energía etérica‑vital, y las tres cualidades que la carac­terizan son (como bien lo saben), inercia, actividad y ritmo o, de acuerdo a la terminología indú, tamas, rajas y sattva. Cuando la riqueza mineral del mundo no se había descubierto ni utilizado, teníamos la etapa de tamas en su punto más profundo e inerte. Mucho de lo concerniente al dinero, hoy está relacionado con el karma y destino del reino mineral. Sin embargo, no es necesario ocuparnos aquí. Los procesos de la vida pránica se lleva­ron a cabo originalmente, por medio del trueque y el in­tercambio de lo que se encontraba en la superficie de la tierra y más tarde descendieron a las profundidades, lle­vando así a la fluidez la expresión más profunda y densa (desde el punto de vista humano) de la divinidad. No debe olvidarse esto.

 

Actualmente, el proceso es a la inversa, y el dinero esta vinculado con el producto del reino vegetal en la forma de papel moneda, respaldado por la riqueza mineral del mundo. Ésta es una realidad subjetiva interesante que debe tenerse presente.

 

2.     Un estudio de los procesos por los cuales el dinero ha sido constantemente desviado del uso personal, tanto para el bien como para el mal.

 

Sin embargo, no tengo la intención de escribir un tratado sobre finanzas. Sería mayormente un registro del terrible egoís­mo del hombre; sólo quiero ocuparme del dinero tal como la Jerarquía ve el problema y considerarlo como una forma de ener­gía, prostituida en este momento para fines materiales, o aspira­ciones y ambiciones egoístas de servidores bien intencionados. Ellos tienen puntos de vista limitados y necesitan una visión de las posibilidades inherentes a la situación que podría desviar gran parte de la energía divina concretizada, hacia canales constructivos y "caminos de luz".

 

3.     Un estudio de la Ley de Oferta y Demanda, de manera que pueda estar disponible para el trabajo de los Maes­tros, por intermedio de los discípulos mundiales (de móvil puro, de habilidad en la acción y de probada res­ponsabilidad), lo cual es necesario y, hermanos míos, Ellos lo necesitan imperiosamente.

 

El dinero ha sido desviado hacia fines totalmente materiales, aun en sus objetivos filantrópicos. El empleo más espiritual que existe hoy en el mundo es la aplicación del dinero para los propó­sitos educativos. Cuando se lo aparte al dinero de la construcción del aspecto forma y del logro exclusivo del bienestar material de la humanidad, y se lo desvíe de sus canales actuales, hacia funda­mentos verdaderamente espirituales, se hará mucho bien, los fines filantrópicos y los objetivos educativos no sufrirán y se dará un paso adelante. Este momento no ha llegado todavía, pero la espi­ritualización del dinero y su acumulación en grandes cantidades para el trabajo de los Grandes Seres, los Discípulos del Cristo, es parte de un servicio mundial muy necesario y ahora puede  hacerse un comienzo satisfactorio, pero debe ser llevado adelante con visión espiritual, correcta técnica y verdadera comprensión, dándose por sentado que existe pureza de móvil y altruismo.

 

*(1) La Educación en la Nueva Era.

*(2) La Curación Esotérica.

*(3) La Reaparición de Cristo.

*(4) Espejimo (Glamour) : Un Problema Mundial.

 

 

LA TAREA INMEDIATA

 

Setiembre de 1938

 

La Jerarquía, profundamente preocupada por los aconteci­mientos mundiales, me ha encargado que les pida a ustedes con­tinuar con el trabajo de buena voluntad a cualquier precio y ante cualquier obstáculo. El núcleo formado debe mantenerse. El nuevo grupo de servidores del mundo debe conservar su integridad y trabajar sin desmayos. No todo está perdido. La firmeza de quienes conocen el Plan de Dios ayudará a la humanidad y a los esfuerzos de los Hermanos Mayores. Son aquellos que aman y no odian y trabajan para la unidad –tanto subjetiva como espiritual.

 

Esto es todo lo que puedo decir en este momento, porque la Jerarquía misma no sabe qué fuerzas prevalecerán. Sabe que el bien debe finalmente triunfar, pero no lo que deparará el futuro inmediato a la humanidad, porque los hombre determinan sus propios derroteros. La Ley de Causa y Efecto raras veces puede ser contrarrestada. Cuando fue neutralizada se hizo necesaria la intervención de Fuerzas mayores que las disponibles en este mo­mento en el planeta, las cuales pueden intervenir si los aspirantes mundiales hacen oír su voz. ¿Será esto posible? Las fuerzas de destrucción, militando contra las Fuerzas del bien (empleando una frase americana), "acorralaron" el acerbo monetario del mundo y dirigieron la corriente del prana –que automáticamen­te se cristaliza en dinero y en las riquezas financieras del mundo­ hacia fines totalmente materiales, separatistas y personales. Por lo tanto, no está fácilmente disponible para la divulgación y cultivo de la buena voluntad, y esto se aplica igualmente al dinero que está en manos de los aspirantes y en las de aquellos cuya mentalidad es puramente egoísta. Son muchos los aspirantes que no aprendieron a dar con sacrificio. Si pueden obtener abundan­cia económica y desviarla hacia los fines de la Gran Logia Blanca de la cual el Cristo es el Maestro, será una de las cosas más cons­tructivas que pueden hacer en el presente para prestar ayuda.

 

En este momento de tensión y presión, hermanos míos, les recordaré a todos los aspirantes y discípulos que no deben alber­gar sentimientos de futilidad o de pequeñez. Los grupos simientes que funcionarán en la nueva era están ahora en una etapa de oscuridad y crecimiento y en proceso de expansión, trabajando silenciosamente. Sin embargo esta etapa es muy importante, pues si las simientes son sanas, la capacidad para echar fuertes raíces hacia abajo y penetrar lenta y firmemente hacia arriba en la luz, contribuirá adecuadamente a introducir la nueva era que está sobre nosotros. Les llamaré enfáticamente la atención sobre este hecho. La nueva era está sobre nosotros y presenciamos los dolores del parto de las nuevas cultura y civilización, y esto se está lle­vando a cabo. Lo viejo e indeseable debe desaparecer y, de estas cosas desagradables, el odio y el espíritu de separación deben ser los primeros.

 

Anteriormente dije que los accidentes que sufren los indivi­duos son por lo general resultado de una explosión de fuerza, y que estas explosiones son causadas por los odios, los pensamien­tos malévolos y las palabras de censura, de quienes están involu­crados en el accidente. La situación mundial actual no es causada por las ambiciones de determinada persona o raza, por el materialismo, la agresión o el orgullo de alguna nación. Tampoco es básicamente el resultado de las condiciones económicas erróneas existentes en el mundo en la actualidad; la causa reside en la difusión del odio en el mundo –odio, de pueblos, razas, individuos y de quienes están en el poder o ejercen influencia, y odian las ideas y creencias religiosas. Fundamentalmente se debe a las acti­tudes separatistas de todos los pueblos y razas que, a través de los siglos y también hoy, se han odiado recíprocamente y amado a sí mismos. Es causada por los pueblos de todos los países que trataron de culpar a otros por las condiciones del mundo, excepto a sí mismos, y buscaron diligentemente víctimas propiciatorias para poder sentirse inmunes personalmente por su participación mediante el pensamiento, la palabra y la acción erróneas.

 

Este hecho debería ser captado y enfrentado por todos los aspirantes y discípulos, incluyendo los miembros de los grupos simientes, los cuales no están inmunes a los fracasos prevalecien­tes y muchos trataron de culpar equitativamente a las condiciones mundiales y censurar a quienes están tratando, a su modo, de solucionar la situación. Un claro pensar, una clara valoración de las causas y una amorosa disposición hacia todos, deberían carac­terizar a los discípulos en este momento. Donde no existe tal actitud siempre está el peligro de ser absorbido en el vórtice del odio y la separatividad y de que el individuo se aleje (aunque momentáneamente) del vórtice del amor. Esto acarrea peligro y espejismo. Por el mismo hecho de que los discípulos son todos pronunciadamente individuales, se intensifican sus reacciones, buenas y malas.

 

Me parecería, casi increíble, si no conociera y amara tam­bién a la naturaleza humana, que hayan progresado poco algunos discípulos en el pensamiento amoroso. Ha llegado el momento,  ante las dificultades y la insuficiencia aparente, de iniciar el tra­bajo grupal propuesto, si alguna vez se debe comenzar. Cada grupo ha sido organizado para cumplir una tarea específica. Este trabajo grupal conjunto no fue iniciado todavía, y tal tarea debe emprenderse.

 

El primer grupo puede influir a las personas prominentes, mediante la telepatía, hablándoles a sus mentes para que puedan ser impresionadas por la necesidad descrita por uno de los Gran­des Seres como "la salvación amorosa del mundo". Debe hacér­seles comprender que el bien del mundo debe determinar su polí­tica. El éxito que tuvo el grupo cuando ayudó a..., indicó que poseía una capacidad constructivamente útil.

 

El segundo grupo, si está dispuesto, puede trabajar en forma constructiva para terminar con el espejismo mundial. Puede ha­cerlo, porque varios miembros del grupo combatieron exitosamente el espejismo en sus vidas.

 

El tercer grupo debe comenzar la curación grupal bajo di­rección, una vez realizados ciertos ajustes internos.

 

El cuarto grupo debe tratar de ayudar a construir el anta­karana mundial, trabajando lógicamente en formación grupal. Puede hacerlo si como individuos se apartan de toda idea separatista y aprenden a trabajar con espíritu de amor y con una consciente descentralización de sus personalidades.

 

Hermanos míos, todo miembro del grupo tiene sus debilida­des. Hay tendencias y errores de la personalidad y equívocos que involucran principalmente los propios intereses del hombre y su propia vida interna, pero no van en detrimento del trabajo gru­pal, pues pueden ser trascendidos o convertidos en superficiales con muy poco esfuerzo. Impaciencia con los resultados logrados, sentimiento de satisfecha superioridad, ciertas fallas físicas y am­biciones personales de tipo superficial, son propios de algunos miembros en todos los grupos. Y en todo grupo existe hoy un miembro cuyas dificultades son de naturaleza más seria, pues constituyen un verdadero detrimento para la vida grupal, pro­porcionando, como lo hacen, la entrada a fuerzas que muy defini­damente detienen la corriente de la vida espiritual e impiden que el trabajo de naturaleza grupal avance hacia su cumplimiento. En estos casos ¿qué puedo hacer yo?

 

Ante todo, tener infinita paciencia y dar a cada uno tiempo suficiente para que cambie. Esto lo he hecho en algunos casos durante años y con ello he puesto a prueba, al máximo, la pacien­cia de los miembros del grupo que no estaban implicados en esa situación y debilidad particulares y que ansiaban iniciar el trabajo grupal. La lección de la paciencia no fue desaprovechada, y quisiera  recordar a los miembros del grupo que si ellos esperan tener alguna vez una posición jerárquica, deben lograr ese amor y esa paciencia que sabe esperar –sin pensar mal y fomentando únicamente el bien.

 

Aclaré que este año entraría en vigencia una drástica reorga­nización y que los grupos deberían combinarse de cierta forma antes de llevar a cabo el trabajo grupal unido. Me parece que es inevitable ahora esta reorganización, pero no es definitiva. No afecta a la relación perdurable e inmutable establecida y persis­tirá eternamente entre ustedes. Básicamente, nada puede se­pararlos.

 

La finalidad del trabajo de estos grupos simientes consiste en familiarizar a la gente con el Plan jerárquico, tal como se está cumpliendo en este momento de crisis. Estas tres últimas palabras contienen el tema de mayor importancia para ustedes. ¿Lo es? En parte este trabajo consiste en disipar la ilusión y, principalmente, en plasmar el Plan en la conciencia de las personas destacadas del mundo. A nosotros nos parece que las personas mundanas comprendieron mejor esta crisis que los aspirantes mundiales, poseedores de una leve visión de los objetivos. Los que no están orientados hacia la Jerarquía espiritual y el Sendero, se dedican casi totalmente a las actividades de carácter mundial (sean buenas o lo que ustedes llaman malas) y no sucede lo mismo con los aspirantes del mundo. En vez de trabajar activamente para lograr el cumplimiento de los fines indicados por el Plan (que son de naturaleza espiritual y unificadora en su efecto y no engendran el odio ni la separatividad, sino la comprensión y la fusión mundiales), dedican su tiempo a hacer conjeturas, a cri­ticar a los distintos líderes mundiales y anticipar terribles pro­nósticos –en último análisis, ninguno tiene la menor utilidad y es definidamente perjudicial. Este perjuicio se debe a una forma mental poderosamente dirigida, constituida por hombres y mu­jeres que alcanzaron cierta aptitud en el progreso espiritual.

 

La responsabilidad que acarrean los pensamientos es poco comprendida aún por quienes se cuentan entre los aspirantes mun­diales; sin embargo, sus actividades para crear ideas es definidamente constructiva o potencialmente destructiva. Vacilo en des­arrollar más este tema, debido a las probables reacciones de la personalidad que pueden generar quienes lean estas palabras. Por lo tanto, hablo aquí del mundo en general, y no específicamente de los aspirantes mundiales y los trabajadores consagrados.


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