Espejismo


Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

Declaración de los Editores

      En el libro "Discipulado en la Nueva Era", Tomos I y II se han dado a conocer algunas instrucciones impartidas por El Tibetano a un grupo de discípulos. Estas instrucciones, más cierta enseñanza esotérica, fueron publicadas por A. A. Bailey en 1944, con el con­sentimiento de dichos discípulos. Los manuscritos inéditos constituían instrucciones y enseñan­zas esotéricas adicionales y a medida que A. A. Bailey terminaba de redactarlos eran publicados. El texto ha sido escrito espo­rádicamente en el transcurso de nueve años, 1935‑1944.

          En las páginas de este libro, "Espejismo, Un Problema Mun­dial", se hace referencia a ese mismo grupo de discípulos, inclu­yendo ciertas fórmulas para la meditación grupal que tienen un valor informativo e ilustran el valor práctico de la enseñanza dada. Sin embargo el lector ha de reconocer que las meditaciones ade­cuadas para propósitos grupales especiales, no son por lo gene­ral tan eficaces si se practican individualmente.

          El poder de un grupo integrado, compuesto por discípulos que tienen una visión común y un propósito grupal establecido es enorme y puede prestar un gran servicio a la humanidad. Las modernas técnicas acuarianas incluyen ese esfuerzo grupal. Los escritos de El Tibetano y de A. A. Bailey, ya publicados, propor­cionan información para un trabajo de experimentación grupal inteligente y útil, el cual se ha de emprender como servicio espiri­tual mundial y no como medio de desarrollo espiritual del aspi­rante.

       En la actualidad esta acción grupal es muy deseable cuando se ha emprendido voluntariamente, no está regida por directivas au­tocráticas y se lleva a cabo con debida humildad y precaución. Tal actividad debe ser reconocida corno una aventura precursora de carácter experimental. En varias partes del mundo han aparecido grupos de este tipo, pudiendo contribuir eficazmente a que tenga éxito el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. En "Tratado sobre Magia Blanca" y en "Tratado sobre los Siete Rayos" Torno II, se da información sobre este amplio grupo mundial de servidores.

 Julio de 1950

                                                                                                                                                                                                                 FOSTER BAILEY

   

                                  

ALGUNAS ACLARACIONES PRELIMINARES

      Todo grupo dedicado a trabajos esotéricos tiene su dharma o deber y un objetivo peculiar. A fin de que puedan visuali­zar con claridad lo que ustedes, como aspirantes al discipulado, han de realizar para poder colaborar inteligentemente, expondré en forma concisa el propósito:


Dharma significa deber u obligación; ustedes tienen la especí­fica y definida obligación de desarrollar la intuición. El medio o método de desarrollo puede ser logrado por el estudio de los sím­bolos. Quisiera que observen que son muy comunes las generalizacio­nes respecto a la intuición y las tentativas de definirla, pero raras veces se comprende verdaderamente. Los científicos y los médicos dicen que existen miles de células aletargadas en el cerebro humano y, por lo tanto, el hombre común emplea una pequeña parte de su equipo. La zona del cerebro que se encuentra alrededor de la glándula pineal está conectada con la intuición; estas células deben ser puestas en actividad para que haya una verdadera percepción intuitiva, la cual, una vez lograda, pondrá de manifiesto el control que ejerce el alma, la iluminación espiritual, la verdadera comprensión sicológica ha­cia nuestros semejantes y el desarrollo del verdadero sentido eso­térico, objetivo que ustedes tienen por delante, en la actualidad.

 Quisiera clasificar lo que tengo que decirles, rogándoles estu­diar minuciosamente mis palabras:

       I. Definiré la intuición.

      II. Trataré la forma de desarrollarla mediante el estudio de los símbolos.

      III. Finalizaré con algunas instrucciones específicas sobre la manera de proceder en forma útil.

 Por lo tanto, si resulta difícil comprender esta enseñanza y las reacciones son lentas, ello indica que son necesarios estos estu­dios y corrobora lo que estoy diciendo. Si quieren considerar seriamente conmigo lo que no es la intuición, creo que mis palabras hallarán en ustedes una respuesta interna.


 

I. DEFINICIÓN DE LA INTUICIÓN

  La intuición no es un sentimiento de amor hacia las personas que signifique comprenderlas. Mucho de lo que se llama intuición sólo es un reconocimiento de similitudes y la posesión de una aguda mente analítica. Las personas inteligentes que han vivido mu­cho tiempo, han tenido muchas experiencias, haciendo contacto con un sin número de personas, pueden, siempre que estén intere­sadas en ello, darse cuenta fácilmente de los problemas y las mo­dalidades de los demás. Esto no debe confundirse con intuición.

 La intuición no está relacionada con el siquismo superior o inferior; tener una visión, oír la voz del silencio, reaccionar pla­centeramente a cualquier enseñanza, no significa que actúe la intuición. Tampoco es ver símbolos, pues esto es un tipo especial de percepción y también implica poseer la capacidad de sintonizar la Mente Universal en ese estrato de su actividad que produce las formas‑cánones sobre las que se basan todos los cuerpos etéricos. Intuición no es sicología inteligente ni amoroso deseo de prestar ayuda, producida por la interacción entre la personalidad, regi­da por una fuerte orientación del alma, y el alma consciente del grupo.

 Intuición es comprensión sintética, prerrogativa del alma, que sólo es posible cuando el alma, en su propio nivel, va en dos di­recciones: hacia  la Mónada y hacia la integrada, y quizás momentáneamente coordinada y unificada personalidad. Es el primer indicio de una profunda unificación subjetiva que llegará a su consumación en la tercera iniciación.

 

 Intuición es captar comprensivamente el principio de universa­lidad; cuando existe, se pierde, por lo menos momentáneamente, todo sentido de separatividad. En su punto álgido se reconoce co­mo ese Amor Universal que no tiene relación con el sentimiento ni con la reacción afectiva, sino que predominantemente se iden­tifica con todos los seres. Entonces se conoce la verdadera compa­sión y no existe el espíritu de crítica. Sólo entonces puede verse el germen divino latente en todas las formas.


 Intuición es luz, y cuando actúa, el mundo se ve como luz y la luz existente en los cuerpos de todas las formas se hace gradual­mente visible. Esto trae consigo la capacidad de hacer contacto con el centro de luz de cada forma, estableciéndose así también una relación esencial, quedando relegado a segundo término el sentido de superioridad y separatividad.



 

Por lo tanto, el desarrollo de la intuición trae aparejado tres cualidades:

 

 Iluminación. Por iluminación no me refiero a la luz de la ca­beza. Ella es incidental y fenoménica; muchas personas verdade­ramente intuitivas desconocen por completo esta luz. La luz a que me refiero es la que ilumina el Camino, "la luz del intelecto" que significa realmente lo que ilumina la mente y puede reflejarse en el mecanismo mental cuando ella se mantiene "firme en la luz". Ésta es la "Luz del Mundo", realidad que existe eternamente, pero que sólo puede ser descubierta cuando la luz interna indi­vidual es reconocida como tal. Es la "Luz de las Edades” que bri­lla cada vez más hasta que el Día sea con nosotros. Intuición, por lo tanto, es reconocer  internamente, por propia experiencia. y no en teoría, nuestra total identificación con la Mente Universal y que somos parte integrante de la gran Vida del mundo y que participa­mos de la Existencia que persiste eternamente.

 

Comprensión. Debe ser considerada en su sentido literal, signi­ficando la facultad de entender y penetrar las cosas y también el poder de receso o la capacidad de apartarse de la eterna identifica­ción con la vida de la forma. Quisiera señalar que apartarse es relativamente fácil para los que poseen muchas de las cualidades de primer rayo. El problema consiste en apartarse en sentido esotéri­co, evitando al mismo tiempo el sentido de separatividad, aislamien­to y superioridad. Es fácil para las personas que pertenecen al pri­mer rayo resistir a la tendencia de identificarse con otros. Tener verdadera comprensión implica poseer una acrecentada capacidad de amar a todos los seres y no obstante, al mismo tiempo, mantener un desapego personal, que puede basarse fácilmente en la incapa­cidad de amar o en la preocupación egoísta por la propia comodi­dad ‑física, mental o espiritual y sobre todo emocional. Las perso­nas que pertenecen al primer rayo temen a la emoción y la des­precian, pero a veces tienen que entrar en un estado emotivo antes de poder emplear correctamente la sensibilidad emotiva.

 

Comprensión implica hacer contacto con la vida como persona­lidad integrada, más la reacción egoica a los propósitos y planes del grupo. Supone la unificación alma‑personalidad, amplia experien­cia y una acelerada actividad del principio crístico interno. La com­prensión intuitiva es siempre espontánea. El razonamiento, para llegar a la comprensión, no constituye una actividad de la intuición.

 

Amor. Como ya se ha dicho, no es un sentimiento afectivo ni tampoco poseer una disposición amorosa; ambos aspectos son inci­dentales y correlativos. Cuando se desarrolla la intuición tanto el afecto como la exteriorización del espíritu amoroso se expresarán en su forma más pura, pero aquello que produce esto es algo mu­cho más profundo y abarcante. Es esa captación sintética e incluyente de la vida y necesidades de todos los seres (he elegido estas dos palabras con toda intención), elevada prerrogativa de un divi­no Hijo de Dios. Rechaza todo lo que erige barreras, formula críticas y produce separación. No hace distinciones, aunque valora la necesidad y produce en aquél que ama como alma, una identificación inmediata con lo amado.

 

Estas tres palabras resumen las tres cualidades o aspectos de la intuición, y pueden ser resumidas por la palabra universalidad o sentido de unicidad universal.



   

 

¿No es esto lo que ansían alcanzar todos los aspirantes? y ¿no es algo que cada uno de ustedes, peculiarmente, necesita como indi­viduo? Cuando existe, hay una inmediata descentralización del dramático "yo", esa capacidad para relacionarse siempre como cen­tro de todos los acontecimientos, fenómenos y trabajo grupal.

No puedo extenderme más sobre el tema de la Intuición. Es una cuestión muy amplia y muy abstrusa. Lo único que puedo hacer es exponer sus tres aspectos y luego insistir sobre la nece­sidad de someterse a ese entrenamiento y a esa disciplina que producirán en la vida, amor, luz y comprensión. Cuando se cap­ta la teoría y se realizan los ajustes correctos y el trabajo nece­sario, la personalidad se hace magnética y las células cerebrales que se hallan alrededor de la glándula pineal, que hasta entonces han estado aletargadas, se despiertan y vibran. El núcleo de cada célula del cuerpo es un punto de luz, y cuando la luz de la intui­ción es percibida, la luz celular responderá inmediatamente. La constante afluencia de la luz de la intuición hará surgir a la luz del día,  hablando esotéricamente, toda célula cuya constitución le permita responder.

 


    

II. MODO DE DESPERTAR LA INTUICIÓN

 

La intuición puede ser impulsada a la actividad de muy diver­sas maneras, y una de las más útiles y poderosas es el estudio y la interpretación de los símbolos.

 

Los símbolos constituyen la forma externa y visible de las rea­lidades espirituales internas; cuando se ha obtenido la facilidad de descubrir la realidad que se halla en cualquier forma específica, significa el despertar de la intuición. A través de los que pertene­cen al primer rayo, denominado el "Rayo destructor", fluye el poder del primer aspecto, el poder de dar fin. Tenderán a destruir a medida que construyen debido a la errónea orientación de la energía, al exceso de energía hacia una dirección determinada, o a la mala aplicación de la energía cuando trabajan en ellos mis­mos o con otros. Muchas personas de primer rayo se enorgullecen de esto y se escudan tras la excusa de que por pertenecer al primer rayo poseen inevitablemente la tendencia a destruir. Esto no es verdad. Los constructores ‑todas las personas que pertenecen al segundo rayo‑ deben aprender a destruir cuando son impulsados por el amor grupal y actúan bajo la influencia de la Voluntad o el aspecto de primer rayo. Los destructores deben aprender a construir, actuando siempre bajo el impulso del amor grupal y utilizando el poder afectivo en forma desape­gada. Ambos grupos, constructores y destructores, deben cons­tantemente trabajar desde el punto de vista de la realidad y del núcleo interno de la verdad y "permanecer siempre en el centro".

 

El estudio de los símbolos ayuda a lograrlo y, cuando se rea­liza con fe y constancia, efectúa tres cosas:

 

1.     Desarrolla el poder de penetrar detrás de la forma y lle­gar a la realidad subjetiva.

 2.    Produce una estrecha integración entre alma‑mente‑ce­rebro; una vez lograda, se obtiene más rápidamente la in­tuición y, por lo tanto, la iluminación y la verdad.

 3.     Ejerce presión sobre ciertas zonas aletargadas del cerebro, activando las células cerebrales, siendo ésta la primera eta­pa en la experiencia del aspirante. En la mayoría de los verdaderos aspirantes despierta el centro entre las cejas, mientras que el centro en la cima de la cabeza vibra muy suavemente pero no está en completo funcionamiento, de­biendo despertarse plenamente antes de que los aspirantes estén a la altura de su máxima oportunidad.

 


      Insistiré sobre la necesidad de que mantengan ante sí, como meta, el propósito de llegar al concepto subyacente en cualquier símbolo que estudien. Dicho concepto siempre debe ser sintético. No puede ser detallado ni fraccionado; quizás se llegue a él por el estudio de los detalles y el significado de algunas fracciones o partes del símbolo en consideración. Sin embargo, cuando han fi­nalizado el análisis no deben sentirse satisfechos hasta haber re­sumido el significado del símbolo en una idea, concepto, significado o nombre sintéticos.

 


Los símbolos deben ser estudiados de tres maneras:

a.  Exotéricamente. Implica el estudio de su forma, sus líneas, por lo tanto, su significado numérico y también sus formas seccionales ‑me refiero a sus modificaciones, por ejemplo: cubos, triángulos, estrellas y su mutua interrelación. 

b.     Conceptualmente. Implica llegar a la idea subyacente, que puede estar expresada en su nombre, llegar a su significado, que surge en la conciencia a través de la meditación, y a su significación total o parcial. Mientras realizan esto deben recordar que la idea implica la intención abstracta o superior; que el significado es esa intención expresada en términos de la mente concreta; que su significación es más bien la cualidad emotiva y puede decirse que constituye el tipo de deseos que despierta en ustedes. 

c. Esotéricamente. Implica el efecto que produce la fuerza o energía y la calidad de vibración que podría despertar en alguno de los centros, quizás en el cuerpo astral o sólo en la mente.



       Si este estudio es emprendido correctamente, conducirá al des­arrollo de la intuición y su consiguiente manifestación en el plano físico como iluminación, comprensión y amor.  En primer lugar el objetivo del estudio del simbolismo es ca­pacitar al estudiante para sentir su cualidad y hacer contacto con ese algo vibrante que se halla detrás de ese conjunto de líneas, color y forma, de lo cual el símbolo está compuesto. Para algunas personas este estudio resulta relativamente fácil, pero no para la mayoría, lo cual indica la falta de algo que debe ser llenado, empleando esas facultades que en la actualidad están dormidas. 

Siempre es desagradable despertar las facultades laten­tes y requiere un gran esfuerzo y determinación para no ser des­viados por las reacciones de la personalidad. A muchos les resulta difícil comprender en qué forma el desentrañamiento del significa­do de un símbolo puede proporcionar el medio para poner en acti­vidad funcionante las aletargadas facultades búdicas o intuitivas. La lectura de símbolos, "lectura espiritual” como nuestro antiguo maestro Patanjali la llama, es un arte refinado. El poder para in­terpretar símbolos siempre precede a la verdadera revelación. Cap­tar la verdad representada por una línea o serie de líneas que compo­nen una forma simbólica, no es todo lo que se ha de hacer. Una buena memoria puede recordar que una serie de líneas, formando un triángulo o una serie de triángulos, significa la trinidad o cual­quier serie de triplicidades dentro de la manifestación macro o microcósmica. 

Pero esa actividad y exactitud de la memoria de nada servirá para despertar las células cerebrales aletargadas o para activar la intuición. Debe recordarse (y aquí se hace evidente el valor de cierto conocimiento de ocultismo académico o técnico) que el plano donde se manifiesta la intuición y se halla activa la conciencia intuitiva, es el plano búdico o intuitivo. Dicho plano es la analogía superior del astral o emocional, el plano de la percep­ción sensoria a través de una sentida identificación con el objeto de la atención o atracción. Es evidente por lo tanto que, si se quiere activar la facultad intuitiva por el estudio de símbolos, el estudian­te debe sentir o estar en cierta manera identificado con la natu­raleza cualitativa del símbolo y con la naturaleza de esa realidad que la forma simbólica oculta. Deben tratar de estudiar ese aspecto de la lectura de símbolos.

 Los estudiantes deberán investigar, por consiguiente, después de haber estudiado debidamente el aspecto forma, qué produce el símbolo en ellos, qué sentimientos evoca, qué aspiraciones despier­ta y qué sueños, ilusiones y reacciones registran conscientemente. Ésta es la etapa intermedia entre la lectura exotérica del símbolo y la comprensión conceptual. Luego hay otra etapa posterior, inter­media entre la comprensión conceptual y la captación y aplicación esotéricas, la cual se denomina "reconocimiento sintético". Habien­do estudiado la forma y percibido su significado emotivo, se pasa a la etapa en que es captada la idea básica del símbolo y, de allí, a la comprensión sintética de su propósito. Esto conduce al verda­dero esoterismo, que es la aplicación práctica de su sintético poder viviente a los resortes de la vida y a la acción individuales.

Les pediría que no sólo interpreten el símbolo inteligentemente sino también que reconozcan la reacción más sutil de su sensibili­dad sensoria hacia el símbolo. Estudien cuatro símbolos por año. Primero, encarando el símbolo desde su aspecto forma, tratando de familiarizarse con su aspecto externo, líneas, triángulos, cua­drados, círculos, cruces y las demás formas que lo componen; al hacerlo esfuércense por comprenderlo desde el punto de vista del intelecto, empleando la memoria y el conocimiento que poseen para interpretarlo exotéricamente. 

En cuanto se familiaricen con el símbolo y sin esfuerzo puedan recordarlo, traten de percibir su cualidad, hacer contacto con su vibración y observar el efecto emocional que les produce. Esto puede variar cada día o permanecer invariable. Sean honestos al observar esta reacción astral hacia el símbolo y vean a dónde con­ducen esas reacciones, recordando que no provienen de la intuición sino que son reacciones del cuerpo sensorio o astral. 

Finalmente, tomen nota de lo que constituye para ustedes la cualidad básica del símbolo; luego (igual que en la meditación) eleven el tema al reino de la mente, procuren concentrarse en él con mente atenta y enfocada. Esto los llevará al reino de los con­ceptos.

En consecuencia, al analizar un símbolo, tenemos las siguientes etapas:

1.  Su consideración exotérica: línea, forma, color 

2.  La captación de su cualidad por medio del cuerpo astral o emocional y la reacción y respuesta en forma sensitiva, al impacto de su naturaleza cualitativa. 

3.   La consideración conceptual de la idea subyacente, lo que trata de enseñar y el significado intelectual que intenta trasmitir. 

4. La etapa para captar sintéticamente el propósito del símbolo, el lugar que le corresponde en un plan ordenado de manifes­tación y su verdadera intención unificada. 

5. La identificación con la cualidad y propósito del símbolo al ser iluminado por la mente y "mantenido firmemente en la luz". Esta etapa final pone en actividad al cerebro y también a la   mente.

 


El estudio de los símbolos implica tres etapas:

Primero, la investigación del símbolo y el consiguiente progreso del que analiza, de una etapa de percepción  a otra, hasta incluir gradualmente todo el campo que abarca el símbolo. 

Segundo, la percepción intuitiva de los símbolos que se obser­van en todas partes en la divina manifestación. 

Tercero, el uso de símbolos en el plano físico y su correcta adap­tación al propósito visto y reconocido, conduce consiguientemente a magnetizar el símbolo con la cualidad necesaria, por medio de la cual la idea puede hacer sentir su presencia, a fin de que la idea intuida y cualificada encuentre una forma correcta en el plano físico.

Por lo tanto, ocúpense de los símbolos en forma general, am­plia, exotérica, conceptual y esotérica, pero deben hacer también un análisis de su propia sensibilidad y respuesta a la cualidad del símbolo.

 

Permítanme recapitular por un momento. Primeramente, es de gran valor recordar que el estudio del símbolo requiere, exotérica­mente, el uso del cerebro y la memoria. Esfuércense en estudiar línea y forma, número y aspectos generales externos, sabiendo que toda línea tiene significado, todo número tiene su interpreta­ción y todas las formas son símbolos de una cualidad y vida in­ternas. El estudio conceptual del símbolo los conduce, internamente, del cerebro a la mente, en el reino de las ideas. Impele a la actividad, enfocada en el mecanismo mental. Así se darán cuenta del concepto o la idea que el símbolo o signo personifica. Captarán su significado y lo que representa. Comprenderán el propósito para el cual la forma ha sido manifestada. 

El estudio de los números y de las líneas les ha proporcionado una rica estructura de conocimientos en el plano objetivo ‑riqueza que depende en este caso de la lectura individual, equipo mental y conocimiento. La capacidad para leer el "significado" que encierra un símbolo depende también de la riqueza del significado que adjudican a los acontecimientos de la vida diaria y a la capacidad para practicar la verdadera medi­tación. Quisiera aclararles que no hay una interpretación establecida para cada símbolo, pues a cada ser humano le impartirá un signifi­cado especial. La falta de interés en los símbolos presupone gene­ralmente falta de interés en la debida interpretación de las formas de la vida y su significado. Demostrar un interés muy académico por los símbolos, presupone una mente tortuosa y compleja que ama los dibujos, las líneas, las formas y las relaciones numéricas, escapándosele totalmente la significación del significado. 

Es vital para el crecimiento del discípulo y de los aspirantes el equilibrio mental entre forma y concepto, expresión y cualidad, signo y signi­ficado. La gran necesidad que tienen la mayoría de los estudiantes es trabajar con ideas y conceptos para llegar al significado, el cual necesitará el uso de la mente para comprender, captar  e interpre­tar. Requiere el desarrollo de esa sensibilidad mental que permitirá, a su poseedor, responder a las vibraciones provenientes de lo que llamamos Mente Universal, la Mente de Dios, el Instigador del Plan. Presupone determinada habilidad para interpretar y el poder de expresar la idea que subyace en el símbolo, a fin de que otros puedan compartirla. Esta idea de servicio y acrecentada utilidad debe mantenerse con firmeza en la mente. ¿No se dan cuenta cómo esta capacidad de estudiar, interpretar y penetrar hasta el significado, acrecienta el progreso espiritual? ¿ Creen que empleando este método aprenderán a trabajar más inteligentemente con el Plan y prestar más ayuda a sus seme­jantes? ¿Qué existe en este mundo objetivo que no sea un símbolo ade­cuado de una idea divina? ¿Qué tenemos en nuestra manifestación externa que no sea el signo visible (en alguna etapa del propósito en evolución) del plan de la Deidad creadora? ¿Qué son ustedes sino la expresión externa de una idea divina? Debemos aprender a ver los símbolos a nuestro alrededor y luego penetrar detrás de él y llegar a la idea que éste debe expresar. Sin embargo existe una técnica de estudio que les será de utilidad cuando traten de llegar a una idea y hacer el estudio conceptual de los muchos símbolos que nos rodean. Constituye mayormente la técnica para la cual los ha preparado la práctica de la meditación. 

La diferencia entre esta técnica y el trabajo de meditación es sim­plemente de polarización y meta. Al hacer el estudio conceptual de los símbolos la conciencia está polarizada en el cuerpo mental; no se trata de hacer contacto definidamente o de implicar al alma o ego. He aquí la diferencia existente entre esta segunda etapa de interpretación de símbolos y la meditación común. Cuan­do ya han dominado el método de familiarizarse con el aspecto forma del símbolo y conocen muy bien su contorno externo y exte­riorización, cuando saben que una serie peculiar de líneas (por ejemplo, las tres líneas que forman un triángulo) representa tal o cual idea, verdad o enseñanza, entonces es registrada por el cere­bro, valiéndose de los recursos de la memoria. Registrar antiguas informaciones y conocimientos inherentes a la figura de un sím­bolo, sirve para llevar la conciencia al plano mental y de allí enfo­carla en el mundo de ideas o conceptos. Los conceptos ya existen en los niveles concretos del plano mental. Constituyen la herencia mental y racial, siendo las antiguas formas mentales que ahora pueden emplear para llegar al significado y significación.

 

Plutarco expresa la antigua manifestación de un hecho en las conocidas palabras: "Una idea es un Ser incorpóreo que no tiene existencia propia sino que da figura y forma a la materia informe y se convierte en la causa de la manifestación". Figura y forma se registran en el cerebro y se memorizan; lo mismo se hace con su actividad en tiempo y espacio, conjuntamente con la capacidad innata para construir dicha forma y expresar, a través de ella, un concepto o idea. A medida que trabajan internamente, también se harán conscientes de la naturaleza de la idea motivadora, estudian­do su forma y actividad demostrada, y descubrirán el campo de ideas análogo a aquél en que se encuentra la idea personificada en el símbolo. Tienen ahora abierto este campo de ideas interrelacio­nadas y autoexplicativas ‑acrecentadamente podrán actuar libremente en este mundo de conceptos. El esfuerzo principal y el objetivo consiste en trabajar y vivir en el mundo de las ideas, entrenarse a fin de reconocer ideas y conceptos que se hallan de­trás de cada forma, comenzar a pensar con claridad sobre ellas y ver hacia dónde conducen y encajan en el Plan eterno.

 


 

Si los aspirantes hacen las tres cosas siguientes:

a.     desarrollar el poder de visualizar, 

b.     entrenar la mente para intuir la realidad,

c.     intepretar correctamente lo que es visto,

 

podrán proporcionar un laboratorio de ensayo a los Observadores entrenados del mundo.

 

Una de las cosas que puede hacer la intuición desarrollada es eliminar el espejismo y la ilusión que invade la vida. Una de las cosas que puede realizar un grupo de aspirantes, cuya interacción intuitiva se ha establecido, es ayudar en la tarea de disipar el espejismo mundial, pudiendo sólo efectuarse cuando hayan despertado la intuición y sea firme y verdadera la interrelacionada comprensión. Entonces, la Jerarquía podrá emplear a los aspiran­tes del mundo dondequiera que se hallen, como instrumentos para disipar el espejismo grupal. Me refiero a esta posibilidad, para in­citarlos a que progresen y realicen un esfuerzo rápido y firme.

 

Se ha dicho que es necesario que todo aspirante llegue a tener ese conocimiento intuitivo y esa comprensión inteligente del espe­jismo individual y planetario, que lo capacitará definitivamente para trabajar en la eliminación del espejismo. Lógicamente esa comprensión será sólo relativa, pero en el curso de los próximos años el conocimiento sobre el tema y los métodos para disipar el espejismo aumentarán considerablemente. Esto sucederá si tratan de resolver conscientemente el problema en sus propias vidas y captan también la teoría subyacente.

 

Muy poco se ha escrito o enseñado hasta ahora sobre el espe­jismo; será de gran valor si comienzan a considerar este tema, sus causas y efectos y si se ocupan de la técnica  para disolverlo y disiparlo. Evidentemente no puedo tratar el tema en una sola vez; pasarán dos o tres años antes de que podamos discutir y estudiar este tópico tan importante, que surge de la necesidad de los actua­les momentos y de la creciente sensibilidad de la humanidad hacia las impresiones sutiles. No pude hacerlo hasta ahora porque el grupo era incompleto y la cohesión interna debía ser reforzada. Ahora sí, porque los miembros actúan con acrecentada relación interna y entre ustedes se ha difundido el “espíritu de amor” debido a que el grupo ha reaccionado a las necesidades de cada uno, en el reciente período de espejismo.

 

Por lo tanto intento cambiar en algo el método de trabajo, reteniendo las frases simbólicas como ejercicio para desarrollar la percepción intuitiva, pero descartando la consideración de los sím­bolos más evidentes y visibles. No han podido extraer de estas formas simbólicas lo que se esperaba, porque la mente concreta de la mayoría de los miembros del grupo ha acrecentado simple­mente el aspecto forma y los demás no necesitaban este método de instrucción y desarrollo. Cambiaremos el foco de atención por un profundo estudio sobre el espejismo. Aquí es donde deberán prestar servicio, pues a medida que realmente piensan y utilizan la inteligencia iluminada (si es que lo pueden hacer) podrán ayu­dar, con el tiempo, a hacer dos cosas:

 

1   Clarificar la mente grupal sobre este tema. No me refiero a la de su grupo particular, sino a la  conciencia mundial.

2      Ayudar a destruir la gran ilusión que ha mantenido, y aún mantiene, en la esclavitud a los hijos de los hombres.



  

 Por lo tanto les pido en estas líneas, que sirvan y presten acre­centada atención en el momento que hacen contacto conmigo, en el plenilunio. Este grupo debería poseer una actitud especial para trabajar en la disipación del espejismo, durante el período de la Luna llena. El contacto, en los diferentes planos, se hace de acuerdo al enfoque de los cuerpos sutiles de los miembros del grupo, y este grupo hace contacto conmigo en los niveles superiores del plano astral. De allí las reacciones tan marcadas y la riqueza de los de­tallados registros. También hallarán allí, eventualmente, su campo de servicio, pues más adelante podrán utilizar (pero falta mucho tiempo todavía) los días de contacto y el "momento de entrar" (como se denomina a veces), a fin de realizar determinado trabajo para disipar parte de la ilusión mundial. Sin embargo, primera­mente cada uno de ustedes deberá ser capaz de disiparlo en su vida personal.

 

 Otro grupo hace contacto conmigo en los niveles mentales y allí estará su campo de servicio. Algunos grupos se hallan aún en la etapa embrionaria. No poseen suficientes miembros y la integra­ción grupal está sólo en proceso de establecerse.

 

 Por lo tanto, les pediría que intensifiquen el esfuerzo cada mes, en el período de la Luna llena, tratando de fortalecer el vínculo conmigo y con los miembros del grupo. Les advertiré sólo una cosa. El éxito logrado en esta línea les traerá recompensa y también di­ficultades. Deben vigilar atentamente de que no se estimule inde­bidamente la naturaleza astral o emocional, pues produciría el consiguiente y subsiguiente espejismo. Deben además ejercer una estrecha vigilancia cuando tratan de trabajar así en el plano astral, manteniendo simultáneamente la actitud del Observador en el pla­no superior del alma. En esa difícil esfera de actividad no es posible realizar un trabajo constructivo ni prestar ningún servicio de im­portancia vital si no existe la actitud de liberación y desapego. Deberán trabajar en una de las esferas más difíciles de actividad ‑tal vez la más difícil para el discípulo‑ de allí que se aconseja trabajar en forma grupal. Nunca podré recalcar suficientemente de que trabajen como grupo y no como individuos.


 

Tres grandes acontecimientos son inminentes hoy en la con­ciencia mundial:

   1.    El desarrollo y la comprensión del trabajo telepático.

  2.    La comprensión y la investigación científica de la ilusión y del espejismo mundiales.

 3.    El acrecentamiento de los métodos correctos de curación.

 

  Sí esto es así, verán en qué forma los grupos de discípulos pue­den contribuir a la revelación emergente y cuán útil puede ser nuestro servicio dedicado. Digo "nuestro" premeditadamente, por­que estoy trabajando definidamente para estos tres fines, como parte de mi autoimpuesto servicio. Les pido colaboración y ayuda. El constante impacto del correcto pensar, hecho en la conciencia humana por los grupos entrenados de pensadores, es el método que puede aplicarse con más éxito en la actualidad, siendo aquí donde dichos grupos pueden ayudar grandemente.

 

Una de las cosas que con toda seguridad surgirá durante las próximas tres o cuatro décadas, es el trabajo que los grupos pueden realizar en otros niveles que no sea el físico. El servicio grupal y el esfuerzo unido para lograr el bienestar grupal se han llevado a cabo en la Tierra durante dos siglos, en todos los campos del esfuerzo humano ‑político, filantrópico y educativo. El servicio grupal en el plano astral también se inició en 1875, pero el esfuerzo unido para disipar el espejismo mundial sólo está en proceso de organizarse ahora, y este grupo puede constituir parte del esfuerzo colectivo para lograr dicho fin y engrosar el número de los que están empeñados en ello. Por lo tanto, entrénense y aprendan cómo se ha de trabajar. La sensibilidad telepática constituye necesaria­mente el objetivo de todos los grupos de discípulos y el de mayor importancia para ese grupo que podríamos llamar Comunicadores Telepáticos, aquí podrán prestar un poderoso servicio. Los gru­pos de sensitivos de este tipo pueden constituir un grupo trabajador y mediador y trasmitir el nuevo conocimiento y enseñanza para la raza, moldear la opinión pública y cambiar la corriente de los pen­samientos humanos. Cualquier grupo pequeño, llega, natural e inevitablemente, a una relación telepática entre sus componentes y los miembros de grupos similares; esto es lo deseable, debiendo fomentarse y acrecentarse correcta constantemente. Pero a medida que aumenta la sensibilidad telepática, procuren no desviarse del prin­cipal objetivo grupal que consiste en estudiar y comprender el significado del espejismo y las leyes para disiparlo. Registren y anoten toda actividad y fenómeno telepáticos y aprendan a traba­jar de esta manera, pero considérenlo como una cuestión secun­daria en estos momentos.

     

Una de las características sobresalientes del trabajo a realizar durante la Luna llena, lo constituirá el conjunto de fenómenos que se observarán. Esto es de esperarse porque este tipo de servicio los obliga a trabajar en el plano astral y les proporcionará un campo para emplear inteligentemente la facultad de discriminar. Es de­masiado pronto para que se dediquen al problema de separar lo real de lo irreal: al principio la tarea consistirá en registrar, haciéndolo en forma detallada. Mantengan la actitud científica de desape­go y reconocimiento y escriban todo lo que sientan, vean o hagan contacto. Dichos registros servirán de base, si todo va bien, para el análisis, del cual podremos obtener cosas de gran valor.

  

Lo que tengo que decirles sobre el tema del espejismo cae den­tro de estas amplias generalizaciones, como:

 

 I. La naturaleza del espejismo.

II. Las causas del espejismo.

  III. La disipación del espejismo.

 

 A medida que prosigamos, detallaremos más extensamente el tema, pero en esta instrucción sólo procuro introducir en sus men­tes algunos delineamientos amplios, a fin de que el tema pueda ocupar en las mentes el lugar que les corresponde.

 

  

Espejismo, Ilusión, Maya y la expresión el Morador en el Um­bral, son palabras que durante mucho tiempo han sido empleadas superficialmente por los seudo ocultistas y esoteristas. Tienen la misma acepción o son una diferenciación de ese concepto. Hablando en forma general, aunque son interpretaciones parciales y casi distorsiones de la verdad real, debido a las limitaciones de la con­ciencia humana, han sido interpretadas de la manera siguiente:

 

  

El Espejismo es considerado a menudo como la curiosa tentativa de las denominadas "fuerzas negras" para engañar y embaucar a los aspirantes bien intencionados. Muchas excelentes personas se sienten halagadas cuando se enfrentan con algún aspecto del espe­jismo, creyendo que su disciplina ha sido tan buena que las fuerzas negras están suficientemente interesadas en obstaculizar el magní­fico trabajo que realizan, sumergiéndolos en nubes de espejismo. Nada podría estar más lejos de la verdad. Esa misma idea es parte del espejismo de la época actual y tiene sus raíces en el orgullo y la satisfacción humanos.

    

  

Maya es considerado frecuentemente de la misma manera que el concepto promulgado por la Christian Sciencie (Ciencia Cristia­na) de que no existe la materia. Se nos pide que consideremos todo el fenómeno mundial como maya, y que creamos que su existencia es simplemente un error de la mente mortal y una forma de auto­sugestión o autohipnotismo. Por medio de esta creencia inducida nos vemos obligados a adoptar un estado mental que reconoce lo tangible y objetivo sólo como fisión de la mente imaginativa del hombre. Esto a su vez es también tergiversación de la realidad.

 

  

 La Ilusión es considerada también del mismo modo, sólo que (cuando la definimos) ponemos el énfasis en lo finito de la mente humana. No se niega la existencia del mundo de fenómenos, pero consideramos que la mente lo interpreta mal y rehusa verlo como es en realidad; esta mala interpretación constituye la Gran Ilusión.

    

  

 El Morador en el Umbral se cree que representa generalmente la prueba final para demostrar el valor del hombre y que se trata de una gigantesca forma mental o un factor que debe ser destruído antes de recibir la iniciación. Muy pocas personas saben con exacti­tud qué es esta forma mental, pero su definición incluye la idea de una enorme forma elemental que cierra el camino hacia el sagrado portal, o también la idea de una forma construída algunas veces por el Maestro del discípulo para probar su sinceridad. Algunos lo ven como la suma total de las fallas del hombre, su naturaleza perversa, que le impiden reconocer que está capacitado para hollar el Sendero de Santidad. Sin embargo, ninguna de estas definiciones da una verdadera idea de la realidad.

 

  


Hablando en forma general haré notar aquí que estas cuatro expresiones son cuatro aspectos de una condición universal resul­tante de la actividad ‑en tiempo y espacio‑ de la mente humana. ¡La actividad de las MENTES! Reflexionen sobre esta frase porque proporciona la clave de la verdad. 


El Problema de la Ilusión reside en que es una actividad del alma y el resultado del aspecto mental de todas las almas en ma­nifestación. El alma está sumergida en la ilusión y no puede ver con claridad hasta el momento en que aprende a verter su luz, haciéndola llegar a la mente y al cerebro.

 



El Problema de la Ilusión reside en que es una actividad del alma y el resultado del aspecto mental de todas las almas en ma­nifestación. El alma está sumergida en la ilusión y no puede ver con claridad hasta el momento en que aprende a verter su luz, haciéndola llegar a la mente y al cerebro.




 El Problema del Espejismo se manifiesta cuando la ilusión men­tal es intensificada por el deseo. Lo que los teósofos llaman "kama­-manas”' produce espejismo. Constituye la ilusión en el plano astral.


 El Problema de Maya en realidad es similar al anterior, más la intensa actividad que produce el espejismo y la ilusión en los ni­veles etéricos. Es esa vital e irreflexiva CONFUSIÓN emotiva (tal es la palabra que deseo emplear) en que parecen vivir siempre la mayoría de los seres humanos.


 


 

El Morador en el Umbral es ilusión‑espejismo-maya, tal como lo comprende el cerebro físico y reconoce como aquello que ha de ser superado. Es la forma mental que produce confusión; la enfrenta el discípulo cuando trata de penetrar a través del espejismo acu­mulado durante épocas, para hallar su verdadero hogar en la luz. 



    

Lógicamente lo antedicho, sólo constituyen generalizaciones y el resultado de la actividad de la mente analítica, pero sirve para expresar parte del problema en palabras e impartir a las mentes una forma mental definida de lo que más adelante será dilucidado detalladamente.

 

En cuanto a las causas que han producido esta condición mun­dial, ¿qué puedo decirles que tenga significado para sus mentes? La causa subyace desde muy atrás, en la conciencia de los "Dioses Imperfectos". ¿Significa realmente algo esta frase? Temo que muy  poco. Debemos descender al terreno práctico y tratar el asunto sólo en lo que concierne a la humanidad. Más adelante nos ocupa­remos brevemente de la ilusión planetaria, pero el problema inme­diato, frente al hombre, y la contribución significativa del discípulo consiste en disipar gran parte del espejismo en el que la humanidad está sumergida y que, durante la futura era acuariana, desapare­cerá mayormente en conexión con la vida astral de la raza. Qui­siera llamarles la atención sobre el hecho de que los pensadores empezarán a liberar al mundo de la ilusión por la meditación y la técnica de controlar la mente. De aquí el acrecentado interés por la meditación, a medida que el peso del espejismo mundial se va percibiendo cada vez  más, y de allí la vital necesidad de compren­der correctamente la forma de controlar la mente.

 

Otro punto que debe señalarse es que, con la cristalización de esta era materialista, viene la gran oportunidad para asestar un golpe mortal al Morador en el Umbral planetario. La reacción actual, por la fuerza de las circunstancias, está trayendo una mayor comprensión espiritual y una reorganización de los valores huma­nos; esto es parte del proceso que disipará una parte vital del espejismo mundial ‑si los hombres de buena voluntad, que se hallan dentro del aura mundial, se dedican a realizar la tarea asignada.

     

      Cuando el Buda estuvo en la Tierra y logró la iluminación, "hizo descender" un haz de luz sobre el problema mundial, mediante la enunciación de las Cuatro Nobles Verdades. Su grupo de discípulos y Sus novecientos arhats hicieron de esas cuatro grandes ver­dades, la estructura dogmática y doctrinaria que -por el poder del pensamiento colectivo- ha ayudado grandemente a atacar la ilusión mundial. Cristo está llevando a cabo hoy la misma gran tarea y, en el significado espiritual de Su inminente venida (en lenguaje simbólico), Él y Sus nueve mil arhats asestarán un segundo golpe al espejismo mundial. Para esto nos preparamos. Sólo la intuición puede disipar la ilusión y, por ende, la necesidad de entrenar a intuitivos. De allí el servicio que pueden prestar a esta causa ge­neral, ofreciéndose para recibir este entrenamiento. Si pueden ven­cer el espejismo en sus propias vidas y, por lo tanto, comprender la naturaleza de la ilusión, podrán ayudar en:

 

a.     la destrucción del morador en el umbral,

b.     la desvitalización del maya general,

c.     la eliminación del espejismo,

d.     la disipación de la ilusión.

 

      Esto deberán efectuarlo en sus propias vidas y en la relación grupal. Luego la contribución general ayudará a resolver los asun­tos humanos. También, la agudeza del intelecto y la iluminación de la mente, más el amor y la intención, contribuirán muchísimo. Reitero mi llamado para este servicio.

 

Sugeriría que durante los próximos meses hagan tres cosas:

 

1.     Definan con sus propias palabras, como resultado de la medi­tación, lo que comprenden de las cuatro expresiones que he tratado aquí. Quisiera que hagan un verdadero análisis y no que formulen solamente cuatro frases para definirlo. Antes de extenderme sobre el tema les pediría que organicen sus mentes sobre este tópico, empleando definiciones como guía para sus ideas, pero exponiendo el problema tal como lo ven, tratando de observar la diferencia que existe entre los cuatro aspectos del espejismo mundial.

 

2.     Reciten todos los días, con cuidado y reflexión, esa oración tan familiar, el Padre Nuestro. Tiene muchos significados, pero el trillado y común significado cristiano no es para us­tedes. Reflexionen sobre esta antigua fórmula de la verdad e interprétenla totalmente como una fórmula para disipar la ilusión. Escriban una exégesis, basada desde este ángulo, tomando frase por frase y considerándolas como que nos pro­porcionan las siete llaves para desentrañar el secreto de la eliminación del espejismo. La fórmula (que no es esencial­mente una oración) puede ser dividida de la manera si­guiente:

 

a.  Invocación al Señor solar.

b.     Siete frases que constituyen las siete llaves para di­sipar la ilusión.

c.     Afirmación definitiva de la divinidad.

 

Utilicen la intuición y apliquen lo antedicho al tema del espejismo, viendo qué conocimiento pueden llegar a obte­ner.  Luego formúlenlo por escrito, en forma de artículo o interpretación, y quizás podrán llegar a algo de mucho valor.

 

1.     Guarden una copia de lo que han registrado durante la Luna llena y, después de seis meses,  sométanlo a un cuidadoso análisis, observando lo que han adquirido. Dividan el análisis en    los  siguientes puntos, expresando lo que han extraído del fenómeno respecto a cualquier

 

a.     contacto real, 

b.     contacto de color o fenómenos,

c.     otros fenómenos sentidos, vistos u oídos.

 

     Que todos avancemos hacia una mayor luz y comprensión y que la luz brille sobre el Camino vertical del discípulo, es mi oración y mi aspiración.


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