El Séptimo Rayo:

Revelador de la Nueva Era

 

 

De los escritos de Alice A. Bailey

y el Maestro Tibetano Djwhal Khul

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Índice:

 

Prólogo

Capítulo 1: Declaraciones generales de introducción

a.   Los siete Rayos

b.   El Séptimo Rayo

 

Capítulo 2: Transición desde un ciclo de Sexto Rayo a uno de Séptimo

 

Capítulo 3: Los Tres Departamentos de la Jerarquía

a.   Las Jerarquías Solar y Planetaria

b.   El Trabajo del Mahachohan

c.   El Ashrama de Séptimo Rayo

 

Capítulo 4: La Astrología y el Séptimo Rayo

 

Capítulo 5: La Psicología de las Naciones

a.   Naciones de Séptimo Rayo

b.   Las Influencias de Séptimo Rayo a través de los Regentes Planetarios

 

Capítulo 6: El Séptimo Rayo manifestándose a través del individuo

a.   Características y tendencias generales

b.   Instrucciones a los Miembros Individuales del Grupo Simiente del Tibetano

 

Capítulo 7: La Curación Esotérica y el Séptimo Rayo

 

Capítulo 8: Meditación – El Impacto de Séptimo Rayo

 

Capítulo 9: El Séptimo Rayo y la Iniciación

 

Capítulo 10: Efectos del Entrante Séptimo Rayo

a.   Masonería

b.   El Reino Mineral

c.   Animales

d.   Devas

e.   Espiritismo

f.     Futuro Desarrollo: La fusión del Espíritu y la Materia

 

 

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Libros de Referencia

del Maestro El Tibetano (DjwhaI KhuI)

dictados a Alice A. Bailey

 

 

Nro.        Libro Título

   

 

1.         Iniciación Humana y Solar

2.         Cartas sobre Meditación Ocultista

3.         Tratado sobre Fuego Cósmico

4.         Tratado sobre Magia Blanca

5.         Discipulado en la Nueva Era – Tomo I

6.         Discipulado en la Nueva Era – Tomo II

7.         Los Problemas de la Humanidad

8.         La Reaparición de Cristo

9.         El Destino de las Naciones

10.     Espejismo (Glamour): Un Problema Mundial

11.     Telepatía y el Vehículo Etérico

12.     La Educación en la Nueva Era

13.     La Exteriorización de la Jerarquía

 

                                             Tratado sobre los Siete Rayos:

 

14.     Tomo I: Psicología Esotérica I

15.     Tomo II: Psicología Esotérica II

16.     Tomo III: Astrología Esotérica

17.     Tomo IV: La Curación Esotérica

18.     Tomo V: Los Rayos y las Iniciaciones

        

Ejemplo de referencias. La referencia numérica que figura al término de una cita, por ejemplo (13-75/6): es tomada del libro La Exteriorización de la Jerarquía (13) comenzando en la pág. 75 y continuando hasta la pág. 76.

 

 

 

 

 

 

 

Notas Claves:

 

En primer lugar podría decir que el principal problema actual se debe a que actúan simultáneamente dos rayos de gran poder. Sus efectos se hallan hasta ahora tan bien equilibrados que se ha producido una situación que está descripta en los antiguos archivos como: "La época en que las cimas de las montañas protectoras se despeñan de su lugar elevado, y las voces de los hombres se pierden en el estrépito y estruendo de la caída". Dichos periodos sólo ocurren en raros y largos intervalos, y cada vez que tiene lugar se inicia un periodo peculiarmente significativo de divina actividad. Las antiguas cosas desaparecen, pero sin embargo, se restauran los viejos jalones. El séptimo rayo de Orden Ceremonial o Ritual, está entrando en manifestación. El sexto rayo de Idealismo o Visión Abstracta, está saliendo lentamente. El séptimo rayo traerá a la manifestación lo que fue visualizado y también lo que constituyó los ideales del precedente ciclo de actividad de sexto rayo. Un rayo prepara el camino para otro, y la razón de que se manifieste uno u otro depende del Plan y del Propósito divinos. No es frecuente que dos rayos sigan uno al otro en regular secuencia numérica, como acontece ahora. Cuando esto suceda, los efectos siguen a la causa rápidamente y esto podría ser la base de una segura esperanza.

 

Psicología Esotérica, Tomo I, pág. 281

 

Uno de los inevitables efectos de la energía de séptimo rayo será relacionar y unificar en estrecha síntesis, los cuatro reinos de la naturaleza, debiendo hacerse como preparación para realizar el trabajo largamente preordenado para la humanidad, que consiste en ser el agente distribuidor de la energía espiritual para los tres reinos subhumanos. Ésta es la principal tarea de servicio que debe emprender el cuarto reino por medio de sus almas encarnadas. La radiación proveniente del cuarto reino será algún día tan poderosa y sus efectos tendrán tan largo alcance, que compenetrarán las mismas profundidades del mundo fenoménico creado, llegando incluso hasta el reino mineral. Entonces veremos los resultados a que se refiere el gran iniciado Pablo, cuando dice que toda la creación espera la manifestación de los Hijos de Dios. Tal manifestación es la irradiación de la gloria, el poder y el amor.

 

El Destino de las Naciones, pág. 92/3

 

 

Prólogo

 

La colaboración del Maestro Tibetano Djwhal Khul y Alice A. Bailey durante un periodo de 30 años, desde 1919 hasta 1949, dio por resultado la publicación de un cúmulo de enseñanza de la Sabiduría Arcana, que el Tibetano predijo que seria más relevante para el grupo de discípulos que estuvieran trabajando en el final del siglo.

 

La humanidad está pasando el periodo de transición entre la saliente era de Piscis, gobernada por el sexto Rayo de Devoción e Idealismo, y la entrante era Acuariana, regida por el séptimo Rayo de Orden y Organización. El Tibetano sugirió la preparación de una compilación de todos los enunciados sobre el séptimo Rayo encontrados en todos los libros que escribió con Alice Bailey, como una ayuda para los hombres y mujeres que se empeñan en prepararse para el servicio del discipulado durante esta época.

 

El séptimo Rayo de Orden Ceremonial es uno de los siete rayos de energía que demuestran las siete cualidades de la Deidad, y que consecuentemente tienen un séptuple impacto sobre la materia y las formas que se encuentran en el universo. En la era que está rápidamente comenzando, el séptimo Rayo será la energía dominante durante 2.000 años. Por lo tanto, se vuelve imperativo que los estudiantes de la Sabiduría Arcana logren una más profunda comprensión del séptimo Rayo, su naturaleza y poder. De hecho, tal como se proyecta en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, de Alice A. Bailey, la enseñanza sobre el séptimo Rayo formará parte del programa de estudios de las futuras escuelas esotéricas.

 

Una ordenada belleza y ritmo comenzarán a ponerse de manifiesto en todos los aspectos de la vida del plano físico, a medida que la humanidad adquiera una mayor respuesta sensible a la energía de orden y organización del séptimo Rayo, el rayo de la "decencia ritualista".

 

Esperando que esta compilación pueda contribuir a un reconocimiento de nuevas oportunidades para el servicio grupal, tenemos el gusto de ofrecer: "El Séptimo Rayo: Revelador de la Nueva Era"

 

Lucis Publishing Company, Abril de 1995

 

 

 

 

 

Capítulo Uno

 

Declaraciones Generales de Introducción

 

Los Siete Rayos

 

Se afirma que existen siete grandes rayos en el cosmos. En nuestro sistema solar sólo uno de estos grandes rayos está en actividad. Las siete subdivisiones constituyen los "siete rayos" que manejados por nuestro Logos solar, forman la base de infinitas variaciones en su sistema de mundos. Estos siete rayos pueden describirse como los siete canales a través de los cuales fluye todo lo que existe en Su sistema solar, las siete características predominantes, o modificaciones de la vida, que no sólo se aplican a la humanidad sino también a los siete reinos. En realidad no existe nada en el sistema solar, cualquiera sea su grado de evolución, que no pertenezca ni haya pertenecido a uno de los siete rayos... (14‑141)

 

Los siete rayos son la suma total de la divina Conciencia, la Mente Universal; podrían ser considerados como las siete Entidades inteligentes a través de las cuales el plan se desarrolla. Personifican el divino propósito; expresan las cualidades requeridas para la materialización de ese propósito; crean las formas, y son las formas mediante las cuales la idea divina puede ser llevada a su consumación. Simbólicamente pueden considerarse como que constituyen el cerebro de¡ divino Hombre Celestial. Corresponden a los ventrículos del cerebro, a los siete centros del cerebro, a los siete centros de fuerza ya las siete glándulas principales que determinan la cualidad del cuerpo físico. Son los conscientes ejecutores del propósito divino y los siete Alientos que animan todas las formas que han sido creadas por Ellos para llevara cabo el plan.

 

Tal vez sería más fácil comprenderla relación de los siete rayos con la Deidad, si recordamos que el hombre mismo (por ser hecho a imagen de Dios) es un ser séptuple, capaz de expresar siete estados de conciencia y los siete principios o cualidades fundamentales que le permiten percibirlos siete planos en los cuales actúa en forma consciente o inconsciente. Es un septenario en todo momento, pero su objetivo es percibir conscientemente todos los estados del ser, expresar conscientemente todas las cualidades y actuar libremente en todos los planos.

 

Los Seres de los siete rayos, a diferencia del hombre son totalmente cons­cientes y perciben en su totalidad el propósito y el Plan. Están siempre en "profunda meditación", y llegaron al punto en que, a través de Su avanzada etapa de desarrollo, son “impulsados hacia la realización". Son totalmente conscientes de sí mismos y del grupo; constituyen la suma total de la mente universal, y se hallan “despiertos y activos". Su meta y propósito es de tal naturaleza que sería inútil especular sobre ambos, porque el punto más elevado de realización para el hombre es el punto más bajo para Ellos. Estos siete Rayos, Alientos y Hombres Celestiales tienen como tarea luchar con la materia a fin de subyugarla al propósito divino, y la meta –hasta donde podemos percibirla— es someter las formas materiales a la acción del aspecto vida, produciendo así esas cualidades que llevarán la voluntad de Dios a su culminación. Por lo tanto, constituyen la suma total de todas las almas dentro del sistema solar, y Su actividad produce todas las formas; de acuerdo a la naturaleza de la forma así será el grado de conciencia. A través de los siete rayos fluye la vida o aspecto espíritu, pasando cíclicamente a través de todos los reinos de la naturaleza, produciendo así estados de conciencia en todos los campos de percepción.

 

Para llevar a cabo los propósitos de este tratado los estudiantes tendrán que aceptar la hipótesis de que todo ser humano es arrastrado a la manifestación por el impulso de algún rayo, está coloreado por esa particular cualidad de rayo que determina el aspecto forma, e indica el camino que debe seguir y le permite (cuando llegue a la tercera iniciación) presentir y fuego colaborar con el propósito de su rayo. Después de la tercera iniciación comienza a presentir el propósito sintético para el cual trabajan los siete rayos. Como este tratado ha sido escrito para los aspirantes y discípulos, y no para los iniciados de tercer grado, es innecesario hacer conjeturas sobre este destino final.

 

El alma humana es una síntesis de la energía material cualificada por la conciencia inteligente, además de la energía espiritual que está, a su vez, cualificada por uno de los siete tipos de rayo.

 

Así emerge el ser humano, un hijo de Dios encarnado en la forma, con una mano, como dice El Antiguo Comentario, aferrada firmemente a la roca de la materia y la otra sumergida en un mar de amor. Una antigua escritura lo expre­sa de esta forma:

 

    "Cuando la mano derecha del hombre material toma la flor de la vida y la arranca para él, la mano izquierda permanece vacía.

 

    "Cuando la mano derecha del hombre material toma el loto dorado del alma, la izquierda desciende buscando la flor de la vida, aunque no lo hace para fines egoístas.

 

    "Cuando la mano derecha sostiene firmemente el loto dorado y la mano izquierda toma la flor de la vida, el hombre descubre que es la planta de siete hojas que florece en la tierra y también ante el Trono de Dios."

 

El propósito de la Deidad, como lo conoce el Creador, es desconocido totalmente para todos, excepto para los iniciados más elevados. Pero el propósito de cada Vida de rayo puede ser sentido y definido, sujeto por supuesto a las limitaciones de la mente humana y a lo inadecuado de las palabras. La actividad planeada de cada rayo cualifica toda forma que se halla dentro de su cuerpo de manifestación.

 

Hemos llegado ahora a una declaración técnica que debe ser aceptada para bien del argumento, pues es imposible comprobarlo. Los Señores de los rayos crean todos un cuerpo de expresión, y de este modo han venido a la existencia los siete planetas. Damos a continuación sus expresiones principales:

 

El Sol (que oculta a Vulcano)

Júpiter

Saturno

Mercurio

Venus

Marte

La Luna (oculta un planeta (añadido del libro de Astrología Esotérica)

 

Las energías de estas siete Vidas, sin embargo, no están confinadas a su expresión planetaria, sino que se extienden alrededor de los confines del sistema solar, así como los impulsos de la vida de un ser humano –sus fuerzas vitales, el impulso de sus deseos y sus energías mentales— recorren su cuerpo activando los diversos órganos, permitiéndole llevar a cabo su intención, vivir su vida y cumplir el objetivo para el cual creó su cuerpo de manifestación.

 

Cada uno de los siete reinos de la naturaleza reacciona a la energía de alguna Vida particular de rayo. Cada uno de los siete planos reacciona en forma similar. Cada septenario de la naturaleza vibra con uno de los septenarios iniciales, porque los siete rayos establecen ese proceso que asigna los límites de influencia para todas las formas. Son aquello que determina todas las cosas, y al emplear estas palabras quiero indicar la necesidad de que prevalezca la Ley. La Ley es la voluntad de las siete Deidades, que se plasman en la sustancia a fin de producir una intención específica, mediante el método del proceso evolutivo. (14‑69/72)

 

Es de gran interés para nosotros conocer algo referente a las energías y fuerzas que originan la actual situación internacional y presentan los complejos problemas enfrentados por las Naciones Unidas. En último análisis, toda la historia es el registro de los efectos de estas energías o radiaciones (en otras palabras, rayos) a medida que actúan sobre la humanidad en las muchas y variadas etapas de su desarrollo evolutivo, que se extienden desde la etapa de la humanidad primitiva hasta nuestra moderna civilización; todo cuanto ha aconte­cido es el resultado de estas energías que afluyen cíclicamente a través de la naturaleza y de esa parte de la misma que llamamos reino humano.

 

Si queremos comprender lo que hoy está ocurriendo, debemos reconocer que estas energías son siete. En los diversos países se las denomina de distintas maneras, pero para nuestros propósitos emplearemos las siete denominaciones siguientes:

 

1.   La energía de Voluntad, Propósito o Poder, llamada en los países cristianos, la energía de la Voluntad de Dios.

 

2.   La energía de Amor‑Sabiduría, denominada frecuentemente el Amor de Dios.

 

3.   La energía de Inteligencia Activa, designada la Mente de Dios.

 

4.   La energía de Armonía a través del Conflicto que afecta grandemente a la familia humana.

 

5.   La energía de Conocimiento Concreto o Ciencia, tan poderosa en esta época.

 

6.   La energía de Devoción e Idealismo, causante de las actuales ideologías.

 

7.   La energía de Orden Ceremonial, que produce las nuevas formas de civilización.

 

Estas energías actúan incesantemente sobre la humanidad, produciendo cam­bios y expresándose mediante sucesivas civilizaciones y culturas, dando forma a las distintas razas y naciones...

 

La enseñanza referente a los siete rayos es una especulación infructuosa mientras no sea susceptible de investigación, de comprobación eventual y de utilidad general y particular. Mucho de lo que hoy se escribe deberá ser descartado por inútil, y no puede ser aceptado como posible hipótesis, y tampoco presenta una verdad que pueda ser probada. (9‑7/8)

 

Dos rayos constituyen en gran parte la meta del esfuerzo humano, primero y segundo. Un rayo, el tercero, es la meta de la evolución dévica o angélica. Estos tres rayos hacen contacto con los dos polos y el logro de la meta final del ciclo, marca la realización del Logos solar. Esto también es un misterio. El séptimo y el primer rayo están muy íntimamente ligados y los une el tercer rayo, de manera que la relación se expresa así, 1.3.7. También hay una íntima relación entre los rayos 2.4.6; el quinto rayo está en una posición peculiar, como punto central de realización, el hogar del ego o alma, el plano personificado de la mente, el punto de culminación para la personalidad y el reflejo de la triple mónada en los tres mundos.

 

1er. Rayo    Voluntad, demostrándose como poder en el desarrollo del Plan del Logos.

 

3er. Rayo Adaptabilidad de la actividad a la inteligencia. Este rayo predominó en el sistema solar anterior; es la base de este sistema, y lo controla el Mahachohan.

 

7mo. Rayo Rito, ceremonial u organización. Es el reflejo de los dos rayos anterio­res en el plano físico y se relaciona con el Mahachohan. Controla las fuerzas elementales, el proceso involutivo y el aspecto forma en los tres reinos de la naturaleza. Mantiene oculto el secreto del color y del sonido físicos. Constituye la ley.

 

Estos tres rayos juntos abarcan e incorporan todo. Son el poder, la Actividad y la Ley en manifestación.

 

2do. Rayo Amor‑Sabiduría, rayo sintético, meta de este sistema, que mantiene todo en íntima armonía y relación.

 

4to. Rayo Expresión de armonía, belleza, música y unidad.

 

6to. Rayo Devoción a la fervorosa aspiración y al sacrificio del yo personal para bien de todos, a fin de alcanzar la armonía y la belleza, impelidos por el amor.

 

Estos dos grupos de rayos pueden relacionarse entre sí de la manera siguiente:

 

Rayos 1.3.7 Constituyen los grandes rayos conectados con la forma, el proceso evolutivo, el inteligente funcionamiento de¡ sistema y las leyes que controlan la vida de todas las formas en los reinos de la naturaleza.

 

Rayos 2.4.6 Se relacionan con la vida interna, expandiéndole a través de esas formas –rayos de móvil, de aspiración y de sacrificio. Rayos preeminentemente de cualidad.

 

Rayos 1.3.7 Se ocupan de las cosas concretas y del funcionamiento de la materia y la forma, desde el plano inferior hasta el superior.

 

Rayos 2.4.6 Se ocupan de las cosas abstractas y de la expresión espiritual por medio de la forma.

 

Rayo 5      Constituye el eslabón vinculador de la inteligencia.

                                                                                                      (14‑91/2)

 


 


El Séptimo Rayo

 

7mo. Rayo. Es la energía de Orden Ceremonial. Constituye una expresión de la voluntad que impele hacia la manifestación externa; contiene en sí la periferia y el punto en el centro. Es la voluntad para “la síntesis ritualista", si puedo expresarlo así; la necesidad, principal factor condicionante de la naturaleza divina –la necesidad de expresarse en forma rítmica y ordenada, de abarcar “lo que está arriba y lo que está abajo" y, por medio de esa actividad, producir belleza, orden, totalidad perfecta y rectas relaciones. Es la energía impulsora que emana del Ser cuando aparece, toma forma y vive. Es la Voluntad de Expresión. Actualmente, en lo que concierne a la humanidad, su expresión más elevada es la organización. (16‑406)

 

El Señor de Orden Ceremonial o Magia está ahora entrando en el poder, y en forma lenta y segura hace sentir Su presencia. Su influencia es muy poderosa en el plano físico, porque existe una íntima interrelación numérica entre el Señor del séptimo rayo, por ejemplo, y el séptimo plano, el físico, así como la séptima raza raíz estará en completo acuerdo y expresará perfectamente la ley y el orden. Este rayo de orden y su advenimiento es parcialmente responsable de la actual tendencia en los asuntos mundiales de implantar gobiernos dictatoriales o imponer el control de un grupo central de gobierno. (14‑44)

 

"Cuando la luz de los siete rayos se fusiona con la del séptimo

rayo, entonces se podrá conocer la luz suprema.”

 

Las implicaciones derivadas de este... punto sorprenden al primer golpe de vista y exigen un reconocimiento inmediato de dos factores, tiempo y espacio. Las significaciones implícitas en este punto pueden ser más claras si parafraseo el enunciado, dándoles así un sentido de la significación que les traerá compren­sión. Cuando la energía de la luz de todos los rayos se expresa por intermedio del séptimo rayo, entonces el aspecto más elevado de la luz divina puede penetrar en el plano físico. Evidentemente será muy difícil que capten este enunciado, por ser además la afirmación de una verdad fundamental.

 

En una instrucción anterior señalé que estaban involucradas tres ideas para comprender la significación de estos puntos de revelación que, una vez captadas, aparecen en toda su belleza, claridad y simplicidad. El Procedimiento requerido para la manifestación de la “luz suprema" tiene lugar cuando se alcanza un nivel transitorio de síntesis y las siete energías se fusionan en una gran Luz energética. Estas siete energías de conjunto han creado siempre la “luz suprema" en los niveles más elevados de la expresión divina, pero esa luz reveladora encuentra Ubicación sólo cuando el séptimo rayo de Orden Ceremonial está activo y en proceso de manifestarse en los tres mundos y necesariamente en el séptimo plano, el plano físico. Tal manifestación tiene lugar inevitablemente en los momentos de crisis planetaria, cuando el séptimo rayo está activo y el Sol se encuentra en Acuario. Esta combinación de relaciones se va estableciendo ahora porque el séptimo rayo se está manifestando rápidamente, y el Sol está en Acuario, comenzando ahora la era acuariana. El Objetivo de esta combinación (que ha tenido lugar seis veces durante el período de la quinta raza raíz) es traer iluminación y establecer orden en la Tierra. La divulgación de la Nueva Invocación fue el primer indicio de la posibilidad de la efectividad de estas proposiciones divinas; su poder fue tan grande que hubo que esperar las correctas condiciones antes de su posible enunciación. Ese fue el primer paso en la proyectada precipitación de la “luz suprema"; el segundo será la reaparición del Excelso Señor, que actuará como lente por el cual podrá enfocarse la luz y adaptarla a la necesidad humana. Se están creando rápidamente las condiciones que posibili­tarán este gran acontecimiento de distribución de luz. El Cristo puede actuar y actúa ahora en el plano átmico, personificando en Sí Mismo al gran Punto de Revelación, como lo manifesté con las palabras: "La Voluntad es una expresión de la Ley de Sacrificio". La invocación que asciende ahora desde la humanidad hasta el Lugar elevado donde mora el Cristo, se enfoca u origina en el plano de las emociones; por eso se dice en las Escrituras que al final de la era surgirá "el Deseo de las Naciones". Por lo tanto, desde el plano astral surge –desde las masas—­ el movimiento para que Él venga. Los proyectos de Su venida se están forjando en la analogía superior del plano astral, el búdico, o el plano de la razón pura.

 

El poder motivador para Su advenimiento, lo proporcionan los discípulos e iniciados, siendo, por consiguiente, un movimiento conjunto, calificado por el deseo y el móvil de la Jerarquía y la Humanidad unidas; en consecuencia, la Invocación no puede ser desoída. Astrológicamente el momento es propicio; desde el aspecto planetario son inminentes grandes e importantes acontecimien­tos, porque el Logos planetario está recibiendo una iniciación cósmica; la energía que trae orden y une en forma mágica el espíritu y la materia (la energía de séptimo rayo), ya está organizando los asuntos humanos, y estos tres grandes aconteci­mientos coincidentes en tiempo y espacio, hacen posible que las energías del séptimo rayo alcancen un elevado punto de actividad y cooperación fusionadas.

 

El resultado será la creación de un canal directo para la precipitación de la “luz suprema" en los tres mundos y su enfoque predominante en el plano físico. Así se creará la nueva civilización y el nuevo orden mundial y hará posible el nuevo acercamiento a la divinidad; se darán entonces los pasos iniciales para la creación del "nuevo cielo y la nueva tierra". Es aquí donde necesitarán discernir cuidadosamente entre símbolos y realidades; no es necesario darles más indicaciones. (6‑369/71)

 

Ahora me referiré al propósito del rayo descripto en una antigua enseñanza, redactada en hojas tan viejas que la escritura se va desvaneciendo lentamente. La traduciré en lenguaje moderno, aunque se perderá gran parte del significado...

 

 

 

El Séptimo Propósito de la Deidad

 

7mo. Rayo. Orden Ceremonial o Magia.

 

“Que se construya el Templo del Señor", pregonó el séptimo gran Ángel. Entonces siete grandes hijos de Dios, en sus lugares, en el norte, sur, este y oeste, se encaminaron con paso mesurado y tomaron asiento. Así comenzó el trabajo de construcción.

 

“Las puertas se cerraron. La luz brilló tenuemente. Los muros del templo no se divisaban. Los siete permanecían silenciosos y sus formas estaban veladas. El momento no había llegado para que brillara la luz. El Verbo no podía ser pronunciado. Sólo las siete Formas llevaron a cabo el trabajo. Un silencioso llamado fue emitido de una a otra. Sin embargo la puerta del templo permanecía cerrada.

 

“A medida que pasaba el tiempo se escuchaban los sonidos de la vida. La puerta se abrió y luego se cerró y cada vez que se abría aumentaba el poder dentro del templo, la luz se acrecentaba con más fuerza, porque uno a uno penetraban en el templo los hijos de los hombres, pasaban de norte a sur, de oeste a este y en el centro del corazón hallaron luz, comprensión y poder para trabajar. Atravesaron la puerta; pararon ante los Siete; levantaron el velo del templo, y entraron en la vida.

 

“El templo se acrecentaba en belleza. Sus líneas, sus paredes y sus decorados, su altura, profundidad y anchura emergían lentamente y penetra­ban en la luz.

 

“Del este surgió la Palabra: Abrid la puerta para todos los hijos de los hombres que vienen desde el oscuro valle de la tierra y buscan el templo del Señor. Dadles la luz. Descorred el velo del santuario interno y, mediante el trabajo de los artesanos del Señor, ampliad los muros del templo, y así iluminará al mundo. Emitid la Palabra creadora y resucitad a los muertos.

 

“Así el templo de la luz será llevado del cielo a la tierra. Así sus muros serán erigidos en las grandes llanuras del mundo de los hombres. Así la luz revelará y nutrirá todos los sueños de los hombres.

 

“Entonces el Maestro despertará en el este a todos los que están dormidos. Entonces en el oeste el guardián probará y juzgará a todos los verdaderos buscadores de la luz. Entonces el guardián del sur instruirá y ayudará a los ciegos. Entonces el portal del norte quedará abierto de par en par, porque allí el Maestro invisible tenderá la mano para dar la bienvenida, y con el corazón comprensivo conducirá a los peregrinos hacia el este, donde brilla la verdadera luz.

 

"¿Por qué la apertura del templo?", claman los siete mayores. “Porque el trabajo está preparado; los artesanos también están preparados. Dios ha creado en la luz. Sus hijos pueden ahora crear. ¿Qué más puede hacerse?".

 

"¡Nada!" fue la respuesta de los Siete mayores. "Que continúe el trabajo. Que los hijos de Dios creen."

 

La mayoría observará que estas palabras tienen un profundo significado e indican la amplia intención (durante el ciclo venidero) de abrir de par en par la puerta del templo de los misterios ocultos para el hombre. Uno a uno seremos sometidos a la prueba de la contraparte esotérica y espiritual del factor psicoló­gico denominado "prueba mental". Esta prueba demostrará la utilidad del hombre para el poder y el trabajo mentales y se probará su capacidad para construir formas mentales y vitalizarlas. De esto me he ocupado en Tratado sobre Magia Blanca, y la relación de este tratado con el trabajo mágico del séptimo rayo y su ciclo de actividad serán cada vez más evidentes. En dicho tratado intenté formular las reglas para el entrenamiento y el trabajo que permitirá, al aspirante a los misterios, entrar en el templo y ocupar su lugar como trabajador creador, a fin de ayudar en el trabajo mágico del Señor del Templo.

 

Los nombres por los cuales este Señor de rayo es conocido, son muchos, y su significado es hoy de primordial significación. El trabajo futuro se desprende del estudio de los nombres siguientes:

 

El Mago Develado

El Trabajador del Arte Mágico

El Creador de la Forma

El Que Confiere la Luz proveniente del Segundo Señor

El Manipulador de la Varita

El Que Observa desde el Este

El Custodio del Séptimo Plan

El Invocador de la Ira

El Custodio de la Palabra Mágica

El Guardián del Templo

El Representante de Dios

El Que eleva hacia la Vida

El Señor de la Muerte

El Que alimenta el Fuego Sagrado

La Esfera Giratoria

La Espada del Iniciador

El Divino Trabajador Alquimista

El Constructor del Cuadrado

La Fuerza Orientadora

El ígneo Unificador

La Clave del Misterio

La Expresión de la Voluntad

El Revelador de la Belleza

 

Este Señor de rayo tiene un poder especial en la tierra y en el plano físico de la manifestación divina, y es evidente su utilidad para Sus seis Hermanos. Hace surgir el trabajo que deben realizar. Es el más activo de los rayos en este período mundial, y está en manifestación desde hace más de mil quinientos años. Es como si girara dentro y fuera del trabajo activo en un rápido ciclo, y Su parentesco más próximo, simbólicamente, se relaciona con Sus Hermanos del segundo y quinto rayos en este período mundial.

 

Construye (con la colaboración del segundo rayo) mediante el poder del pensamiento (colaborando así con el Señor del quinto rayo en el plano físico, su propia esfera esencial y peculiar). En otro período mundial, podrá cambiar Su relación con los otros Señores de rayo, pero en la actualidad Su trabajo será comprendido más fácilmente cuando se reconozca que presta ayuda al Señor constructor del segundo rayo y utiliza las energías del Señor del pensamiento concreto.

 

Los aforismos que encierran Sus cualidades son los siguientes, y fueron susurrados esotéricamente en Sus oídos, cuando Él "abandonó el lugar más elevado y descendió a la séptima esfera para llevar a cabo el trabajo asignado":

 

1. Lleva las herramientas contigo, hermano de la luz constructora. Talla hondo. Construye y da forma a la piedra viviente.

Cualidad poder de crear.

 

2. Elige bien tus trabajadores. Ama a todos. Selecciona a seis, para que cumplan tu voluntad. Que el séptimo permanezca en el este. Llama al mundo para que penetre en aquello que construirá. Fusiona todo en la voluntad de Dios.

Cualidad....... poder de colaborar.

 

3. Siéntate en el centro, lo mismo que en el este. Note muevas de allí. Envía tus fuerzas para que cumplan tu voluntad y recupere luego esas fuerzas. Emplea bien el poder del pensamiento. Siéntate inmóvil.

     Cualidad........poder de pensar.

 

4. Observa cómo todas las partes entran en el propósito. Construye para la belleza, hermano Señor. Procura que todos los colores sean brillantes y diáfanos. Observa la gloria interna. Construye bien el santuario. Hazlo con cuidado.

      Cualidad .......revelación de la belleza de Dios.

.

5. Cuida bien tus pensamientos. Entra a voluntad en la mente de Dios. Arrebata de allí el poder, el plan y la parte a desempeñar. Revela la mente de Dios.

          Cualidad........poder mental.

 

6. Permanece en el este. Los cinco te han dado la Palabra de amistad. Yo, el sexto, te digo, que la emplees con los muertos. Revive a los muertos. Construye de nuevo las formas. Cuida bien esa Palabra. Procura que todos los hombres la busquen por sí mismos.

      Cualidad.......poder de vivificar.  (14‑72, 14-88/91)

 

La comprensión de que se necesitan en el mundo pensadores iluminados y trabajadores subjetivos indujo, a Quienes guían, a dirigir de cierta manera las energías espirituales entrantes, que trajo la formación en todas partes de grupos esotéricos; también condujo a que se publicara la gran cantidad de literatura mística y oriental sobre la meditación y temas análogos, que en la actualidad inundan el mundo. Por eso, como trabajador interno de la vida, me esfuerzo por enseñar en este tratado la nueva psicología y por demostrar al hombre cuál es su equipo y cuán apropiado es para el trabajo para el que ha sido creado y que aún no ha comprendido. Sin embargo, la fuerza y el efecto de la influencia del séptimo rayo le revelará el trabajo mágico; en los próximos dos mil quinientos años se producirán tantos cambios y se podrán efectuar tantos denominados "milagros", que incluso se cambiará totalmente la apariencia externa del mundo; se modifi­carán y se desarrollarán la vegetación y la vida animal, y se expresará gran parte de lo que está latente en las formas de los dos reinos mediante la libre afluencia y la inteligente manipulación de las energías que crean y constituyen todas las formas. El mundo ha cambiado increíblemente durante los últimos quinientos años, y en los próximos doscientos años los cambios serán aún más rápidos y estarán más hondamente arraigados, porque el aumento de los poderes intelec­tuales del hombre está tomando impulso, y el Hombre, el Creador, está entrando en posesión de Sus poderes. (14‑87/8)


 

Instrucciones a los Miembros Individuales

del Grupo Simiente del Tibetano

 

El Disciputado en la Nueva Era, Tomos I y II, contienen dos series de charlas dadas por El Tibetano a algunos miembros de su grupo interno, y también una serie de instrucciones personales, dadas por él a un grupo de sus discípulos. El conflicto en la vida de un discípulo está basado en el hecho de que el rayo del alma y el rayo de la personalidad integrada son frecuentemente antagónicos. Al mismo tiempo, la naturaleza emocional, el equipo mental y el cerebro físico están también controlados por diferentes rayos y en esta quíntuple relación subyacen ocultos muchos de los problemas del ser humano en evolución. El Tibetano les dice a los miembros de su grupo cuáles son los cinco rayos que los condicionan y que los estudiantes aprenderán mucho estudiando lo que él dice.

                      Los Editores

 

El rayo de su alma es el séptimo, lo cual le permitirá trabajar con facilidad en el nuevo mundo que viene a la manifestación con tanta rapidez. Le ayudará también a producir orden y ritmo en su ambiente; en estos días de desorden y dificultad, todo centro rítmico es de valor para nosotros. (5‑591)

 

...Posee usted una interesante combinación de energías de rayo, y el rayo de orden que permite establecer físicamente la relación entre el alma y la forma, lo controla fuertemente. Esta predominante energía debería permitir que su trabajo externo fuera más efectivo en el plano físico, si recuerda que esotéricamente la naturaleza forma es el cuerpo vital etérico que automática y fácilmente condiciona al vehículo físico organizado. ¿Cuál es la razón de que su trabajo no sea efectivo, hermano mío? Tenga en cuenta que esta potencia de séptimo rayo está concentrada en su personalidad y cuando la energía de segundo rayo de su alma predomina, el efecto inicial es neutralizar la actividad de la personalidad. Esto a menudo se olvida y sus primeras manifestaciones confunden al neófito. Más adelante, el discípulo aprende por la experiencia y el experimento que todos los rayos son subrayos del gran segundo rayo. Teóricamente usted lo sabe, pero es distinta la sabiduría que proviene de la comprensión como resultado de la acción. Una vez captado este hecho, puede comenzar a emplear todas las fuerzas de su equipo para complementar el servicio amoroso. Ésta es su principal lección técnica. El establecimiento de relaciones con la intención de construir una forma, constituye su línea de menor resistencia, siendo también la línea de la magia pura y, como bien sabe, ella puede ser la negra o la blanca. Hay dos métodos de trabajo creador: uno, complementado por el poder de séptimo rayo, lleva a cabo la construcción y la creación dentro de la materia y dentro de la periferia de los tres mundos, siendo extremadamente poderoso cuando se lo maneja por intermedio de una personalidad de séptimo rayo y un cuerpo físico también de séptimo rayo, como en su caso. El otro, es de segundo rayo, y se aplica desde afuera de los tres mundos y desde los niveles del alma; actúa por medio de la radiación, la atracción magnética y la energía coherente. Reflexione sobre estos dos métodos.

 

Usted está en situación de poder emplear ambos métodos por medio de sus energías de rayo, inspirado por el ashrama, lo que daría por resultado un servicio muy eficaz y un constante progreso en cualquier trabajo que pueda emprender para mí y para el ashrama. Hallará de valor estudiar la relación que tiene el segundo rayo con el séptimo, porque entre ellos hay una estrecha reacción creadora o interacción impulsiva, que usted debe emplear conscientemente. (6‑499/500)

 

Como bien sabe, sus rayos principales son el segundo y el séptimo. Este último le otorga, si puede comprenderlo y decide utilizarlo correctamente, el poder de apropiarse de la luz que reside en usted y en el alumno, e iluminarla vida en el plano físico, porque el séptimo rayo rige las relaciones espíritu‑materia. (5‑176)

 

Me pregunto si llegó a comprender que la expresión del amor de su alma constituye para usted la línea de menor resistencia, porque el rayo de su personalidad es el séptimo –el de la consumación—, rayo que, en el plano físico, expresa adecuadamente la forma a través de la cual puede manifestarse el alma, cuya naturaleza es amor. Esto es particularmente fácil en su caso porque el rayo de su cuerpo físico es también el séptimo. Por lo tanto, la energía para la construcción de las formas desciende directamente. Agregue a ello el hecho de que los vehículos de su personalidad pertenecen a los rayos quinto, sexto y séptimo, que siguen en orden secuencial y establecen un canal directo. En consecuencia (si quiere comprender realmente el mecanismo por medio del cual debe actuar su alma) debería estudiar más detenida­mente el séptimo rayo, rayo entrante para el próximo ciclo inmediato. Los discípulos que manifiestan predominantemente estos rayos, obtendrán un conocimiento de las influencias, las técnicas, la mecánica y los objetivos de los rayos. (6-493)

 

Respecto a la fusión que debe lograr, en relación con las fuerzas corporales y la energía del alma, le llamaré la atención sobre el hecho de que la energía de su alma está enfocada en el equipo físico, uniendo así la energía del alma y la fuerza de su cerebro de séptimo rayo, produciendo en consecuencia el alineamiento directo entre el alma y el cerebro, que deberá profundizar, comprender y utilizar. (5‑169)

 

Le sugiero que espere hasta mayo próximo para tomar su decisión final. Entretanto he pedido a un miembro de otro grupo de mi ashrama que haga su trabajo. Por consiguiente, no le asigno trabajo alguno, pues se lo considera temporariamente suspendido del grupo. Sólo le pido que reconsidere su decisión desde el punto de vista del bien y del progreso grupales y el de sus hermanos de grupo, y no únicamente desde el ángulo de lo que le parezca mejor para usted y su propia comodidad y la así llamada libertad. No infiera por ello que considero su decisión, egoísta. Sé lo que le cuesta. No obstante, está fundada en el sentimiento, y éste rara vez indica verdaderamente una correcta acción. Trato sólo de darle tiempo para pensar. Quiero recordarle, mientras piensa en su decisión, que su alma pertenece al séptimo rayo y que trabaja por medio de una personalidad de primer rayo. De allí, hermano mío, su problema. Es un místico de conciencia muy amplia; posee un poderoso rayo de la personalidad y una vibración egoica que, de acuerdo a la Nueva Era, trata de imponer a la personalidad un ritmo de "orden ceremonial y de organización". Le pido que tenga en cuenta que el trabajo grupal implica sacrificio, y muchas veces hay que hacer lo que nos desagrada y –desde el ángulo de la personalidad— no es el camino ni la actividad de más fácil salida. Sin embargo, usted debe decidir, y en su decisión debe mantener apartados los pensamientos del grupo, de manera que puede hacerla libremente y sin obstáculos. Entonces el grupo tendrá que respetar su decisión. (5‑273/4)

 

Su alma pertenece al segundo rayo y su personalidad al séptimo. Esta personalidad de séptimo rayo le permite trabajar activamente de muchas maneras en el plano físico, uniendo la realidad subjetiva y la forma externa. La sensación de que hay en usted indicios de una actividad de quinto rayo, se debe por lo tanto a que el rayo de la personalidad en su última vida fue la línea de menor resistencia. (5‑321)

 

Si llega a captar con claridad las implicaciones de lo que ahora diré, obtendrá un progreso real. Dejaré que descubra por sí mismo esas implicaciones. Llegó a la etapa de desarrollo donde –a no ser que obtenga un conocimiento de tipo más mental— se convertirá en un mago astral de elevado rango y detendrá su propio y verdadero desarrollo en esta vida. Respecto a esto, quisiera señalarle tres cosas:

 

1.    La mayor parte de su vida subjetiva la pasa en el plano astral.

 

2.    Se esfuerza –en gran parte inconscientemente— por trabajar como lo hace un mago astral, empleando palabras para unir la vida y la forma. No emplea la Palabra.

 

3.    No trabaja desde niveles del alma, sino en niveles astrales, y de esa manera la Palabra de Poder que el alma emplea se diluye entre las incontables palabras que el mago astral considera necesarias. Pone énfasis sobre el aspecto forma y no sobre el aspecto espíritu.

 

Esto se debe a dos cosas: Primero, a que el rayo de su personalidad y también el de su cerebro, es el séptimo. Segundo, trajo esta tendencia de una vida anterior; su tarea fue trascender y liberarse de todo trabajo mágico del tipo que fuera, hasta afianzarse en la conciencia del alma. Pero actualmente ama estas cosas y cree que todo aquello con lo cual entra en contacto es real. Mientras las cosas sean así, su vida egoica estará bloqueada en los niveles astrales.

 

Otra dificultad, derivada de lo mismo, es que, a causa de este “impasse" astral, su alma está enfocada en el cuerpo astral, la cual no puede expresarse en el plano físico, por ejemplo, debido al espejismo que lo circunda. La energía de su personalidad está enfocada en el cuerpo mental. Esto hace que la magia de séptimo rayo influya sobre su mente, quedando así atrapado por el espejismo, en dos direcciones. Siendo su cerebro también una expresión de la fuerza de séptimo rayo, facilita este trabajo de magia.

 

Mientras no se haya polarizado hermano mío, en el alma, está jugando con fuego, y el trabajo mágico del plano astral es muy peligroso. Incluso el interés que siente por la masonería no es conveniente para esta vida, pues el trabajo masónico es trabajo mágico, siendo un reflejo de los procesos de la iniciación mediante los cuales se unen el poder del espíritu y el poder de la sustancia, por medio del trabajo mágico del alma. (5‑582/3)

 

...Todo el problema está ligado a sus cualidades de rayo, porque en lo que a su alma concierne, pertenece al segundo rayo, mientras que actúa por medio de una personalidad de primer rayo. Posee, sin embargo, un fuerte desarrollo de séptimo rayo, al cual perteneció su personalidad en la encarnación anterior, de allí su capacidad para organizar (capacidad de séptimo rayo) y la facilidad para manejar los detalles (característica de segundo rayo). (5‑459)

 

El séptimo rayo es de actividad dual, debido a que por su intermedio la energía del alma y de la personalidad pueden ser relacionadas conscientemente con mayor facilidad que con los otros rayos, una vez que el discípulo se ha liberado del espejismo. De esta manera podrá constituirse –desde el ángulo de la larga experiencia del alma— ­la verdadera expresión del contenido de su vida. Esto puede parecerle algo indefinido, pero lo enunciado no es en manera alguna tan ambiguo como parece. De aquí podrá extraer ideas sobre las cuales reflexionar. (6‑573)

 

...el rayo de la curación, por sobre todos los demás, es el segundo rayo. En los siete rayos dos son rayos mayores de curación, el segundo y el séptimo. Por lo tanto, el éxito de toda empresa de curación depende de la capacidad de los miembros del grupo para trabajar a voluntad, de acuerdo a la demanda e influencia de sus almas...

 

Si estudia sus rayos, hermano mío, observará que está eminentemente equipado para curar, porque tiene dos corrientes de energía de segundo rayo que fluyen a través suyo y también dos corrientes de energía de séptimo rayo. Esto otorga poder para curar. (5‑587)

 

El séptimo rayo, al cual pertenecen su personalidad y su cuerpo físico, le imparte el deseo de emplear las manos y determina el trabajo que debe hacer en su vida, pues las manos son los agentes del mago y usted se halla definidamente en el Sendero del Mago Blanco. (5‑329)

 

Como se habrá imaginado, su cuerpo físico es de séptimo rayo. De ahí su oportunidad y capacidad como masón, de organizar y dirigir. Recordar, a todos que cuando digo que el cuerpo físico es de séptimo rayo, significa que los átomos del cerebro, en particular, están matizados y motivados por la energía de séptimo rayo. Lo mismo sucede aunque el vehículo físico pertenezca a cualesquiera de los rayos. Esto proporciona actualmente una oportunidad definida a quienes están así constitui­dos respecto al séptimo rayo, cuya influencia se acerca rápidamente. Al mismo tiempo presenta un problema –el interminable problema de equilibrar las fuerzas, tarea principal del iniciado, o de quienes se preparan para la iniciación... (5‑166)

 

Su cuerpo físico corresponde al séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia, y a ello se debe su interés en el espiritismo, por un lado, y la elección de su profesión por otro. De allí también la facilidad con que podría establecer y mantener un firme contacto entre alma‑mente‑cerebro... (5‑505)

 

Su cuerpo físico es séptimo rayo, y esto conduce a la integración y a la eficiencia... (5‑534)

 

Su cuerpo físico pertenece al séptimo rayo, y esto le será fácilmente evidente, porque explica su interés por la música, el ritual y el psicoanálisis. La meta de estos tres métodos de expresión es unir y relacionar armónicamente el alma y la forma, tarea principal del séptimo rayo en el séptimo plano físico... (5‑586)

 

Su cuerpo físico, es de séptimo rayo, le da ese sentido de relación entre espíritu y materia, entre alma y cuerpo, y le permite, si así lo desea, ser agente constructor en el trabajo mágico. (5‑136)

 

Su cuerpo físico pertenece al séptimo rayo, pero está tan controlado por su personalidad de cuarto rayo, en sentido muy peculiar, que casi no tiene vida propia. Es negativo en grado asombroso, lo cual constituye también un problema definido... (5‑152)

 

Su cuerpo físico de séptimo rayo debe facilitarle la expresión del propósito de su personalidad en el plano físico... (5‑327)

 

...La fuerza de la personalidad está enfocada en su cerebro de séptimo rayo. Esto leda el poder de forjar, planear, organizar y también de dar forma a las ideas. Reflexione sobre esto. (5‑610)

 

Su cuerpo físico es de séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia. Aquí reside el origen de la mayor parte de su mala salud. El séptimo plano es el receptáculo de la energía espiritual y donde debe expresarse el espíritu. Su vehículo físico y medio de expresión es de naturaleza tan sensible y refinada y un receptáculo tan frágil, que el problema de su vida es manejar inteligentemente la energía espiritual que trata de afluir por él. Esto constituye un problema muy real que enfrentó durante años y debe aún enfrentar. (5‑406)

 

Si quiere estudiar sus combinaciones de rayo, observará que una sola de sus energías de rayo está en la línea que corresponde al primero, rayo al cual pertenece el séptimo tipo de energía. Los demás rayos están relacionados con el segundo gran rayo de Amor‑Sabiduría. Esto constituye lógicamente un problema, hasta que usted recuerde que el séptimo rayo es el rayo del intervalo –un intervalo y un rayo que entran en actividad cuando el trabajo atractivo magnético de los rayos constructores está preparado para precipitarse al mundo fenoménico y crear, de acuerdo a la Ley del Ritual y Ceremonial divino, nuevas fases del trabajo. Éstas se inician en el silencio del proceso de abstracción, se liberan cuando el intervalo de tensión ha completado su trabajo y llegan a ser efectivas cuando el intervalo de reconocimiento hace posible un nuevo enfoque...

 

Me alegra que siga la línea de energía de segundo rayo y lleve acabo una actividad de séptimo rayo, lo cual significa que está inspirado por el sentido de unidad, inherente al alma; usted trabaja en el plano físico (punto de expresión para el séptimo rayo), uniendo el espíritu y la materia. Recuerde siempre que este rayo, que está viniendo nuevamente a la manifestación cíclica, relaciona la nueva y entrante energía espiritual con la sustancia o aspecto materia, que responderá a ella, la utilizará y oportunamente le dará forma. Por lo tanto sepa muy bien lo que trata de realizar. (6‑392 y 394)

 


 

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Séptimo Rayo, Revelador de la Nueva Era