El Destino de las Naciones

 Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

 

 


Índice

 

                                                                                                                         Página

 

Introducción ............................................................................................................7

La Influencia de los Rayos en  la Actualidad .....................................................13

Las Naciones y los Rayos ....................................................................................38

Las Naciones y los Signos que las Gobiernan ...................................................49

Análisis de algunos Países ...................................................................................55

La Significación de ciertas Ciudades ...................................................................70

La Vida Espiritual en la Nueva era ........................................................................81

La Iniciación en la Era de Acuario .......................................................................101

Cristo y la Futura Nueva Era ................................................................................108

 ...

 

El Destino de las Naciones

 

Introducción

 

Es de gran interés para nosotros conocer algo referente a las energías y fuerzas que originan la actual situación internacional y presentan los complejos problemas enfrentados por las Nacio­nes Unidas. En último análisis, toda la historia es el registro de los efectos de estas energías o radiaciones (en otras palabras, ra­yos) a medida que actúan sobre la humanidad en las muchas y variadas etapas de su desarrollo evolutivo, que se extienden desde la etapa de la humanidad primitiva hasta nuestra moderna ci­vilización; todo cuanto ha acontecido es el resultado de estas ener­gías que afluyen cíclicamente a través de la naturaleza y de esa parte de la misma que llamamos reino humano.

 

Si queremos comprender lo que hoy está ocurriendo, debemos reconocer que estas energías son siete. En los diversos países se las, denomina de distintas maneras, pero para nuestros propósitos emplearemos las siete denominaciones siguientes:

 

1.   La energía de Voluntad, Propósito o Poder, llamada en los países cristianos energía de la Voluntad de Dios.

2.   La energía de Amor‑Sabiduría, denominada frecuentemente el Amor de Dios.

3.    La energía de Inteligencia Activa, designada la Mente de Dios.

4.    La energía de Armonía a través del Conflicto, que afecta grandemente a la familia humana.

5.   La energía de Conocimiento Concreto o Ciencia, tan poderosa en esta época.

6.   La energía de Devoción o Idealismo, causante de las actuales ideologías.

7.   La energía de Orden Ceremonial, que produce las nuevas for­mas de civilización.

 

Estas energías actúan incesantemente sobre la humanidad, produciendo cambios y expresándose mediante sucesivas civiliza­ciones y culturas, dando forma a las distintas razas y naciones.

 

Esto de ninguna manera infringe el libre albedrío del hombre; tales fuerzas presentan un aspecto superior y otro inferior y el hombre responde a ellas de acuerdo a su desarrollo mental y espiritual, como lo hacen la totalidad de las naciones y razas. La humanidad ha llegado a la etapa donde hay una respuesta muy sensible a lo superior y mejor.

La enseñanza referente a los siete rayos es una especulación infructuosa mientras no sea susceptible de investigación. de com­probación eventual y de utilidad general y particular. Mucho de lo que hoy se escribe deberá ser descartado por inútil, y no puede ser aceptado como posible hipótesis, y tampoco presenta una ver­dad que puede ser probada. Por lo tanto trato aquí de hacer dos cosas:

 

1.    Indicar, como se habrá observado, una nueva, poderosa y efi­caz psicología esotérica.

2.    Señalar las inevitables líneas de desarrollo, debido a que es­tán comenzando a actuar en esta época ciertas potencias im­portantes. Algunas fuerzas van acrecentando su actividad, mientras otras pasan constantemente a ser pasivas. Las que vamos a considerar son las activas.

 

Quisiera detenerme aquí y puntualizar que dichas fuerzas entran en actividad cíclicamente o por demanda. Este interesante pun­to debe ser recordado por los estudiosos. El trabajo realizado por medio de la Gran Invocación no es por lo tanto nulo. Quizás se aclare el tema si digo que existen cinco energías (generalmen­te hay cinco energías dominantes de rayo, activas en cualquier momento) que entran en actividad:

 


 


1.    Las energías que salen de la manifestación, como está salien­do hoy el sexto Rayo de Devoción.

2.    Las energías que entran en manifestación o encarnación, así como está surgiendo a la manifestación actualmente el séptimo Rayo de Orden Ceremonial.

3.    Las energías que ‑en cualquier momento dado‑ expresan el tipo de rayo a que pertenece el conjunto de la humanidad manifestada. En la época actual los tipos de rayo predominan­tes son el segundo y el tercero. Un número relativamente grande de egos de primer rayo están actuando como puntos focales de ciertas fuerzas de primer rayo.

4.    Las energías invocadas hoy como resultado de la necesidad y demanda humanas de ayuda. En forma curiosa esta demanda permanece principalmente en el campo de influencia de pri­mer rayo, porque la desesperada necesidad de la humanidad está evocando el aspecto voluntad y ese rayo personifica la divina voluntad al bien y permanece inmutable, siendo ‑por primera vez en la historia de la humanidad‑ invocado en vasta escala. Esta afirmación es altamente alentadora si se estudian sus inferencias.

 


 


En el campo actual de la expresión divina, tenemos, por lo tanto, las siguientes energías en manifestación:

 

1.    La energía de idealismo, devoción o atención ferviente, invo­lucrada en el sexto rayo.

2.    La energía cuya principal función es producir orden, ritmo y el establecimiento de la consiguiente actividad ‑el séptimo Rayo de Orden o Ritual Ceremonial.

3.    La energía de segundo rayo que está siempre básicamente presente en nuestro sistema solar, la de amor‑sabiduría, a la que pertenecen muchos egos encarnados ahora, cuyo número irá acrecentándose, y los que vendrán a la encarnación en los próximos ciento cincuenta años. La razón estriba en que a este tipo de ser humano se le encomendará, por lógica, la ta­rea de reconstrucción y reedificación.

4.    La energía de inteligencia, dinámicamente desplegada en la actividad creadora. La capacidad creadora del futuro sur­girá en escala relativamente amplia en el reino del vivir creador, no tanto en el reino del arte creador. Este vivir crea­dor se expresará a través de un nuevo mundo de belleza y de reconocida expresión divina; por medio de la forma externa se demostrará la "luz de la vivencia" (como se la denomina esotéricamente). Se reconocerá y verá el símbolo y lo que és­te representa. La energía de tercer Rayo de Inteligencia Ac­tiva, actúa para manifestar la belleza.

5.    La energía del aspecto voluntad de la divinidad. Ésta ha sido muy poco comprendida y expresada hasta hoy por la huma­nidad, pero ha llegado el momento que debe ser mejor com­prendida. La demanda de nuestras innumerables fuerzas pla­netarias no ha sido hasta ahora adecuada para invocarla, y el gran Señor del Mundo ha esperado pacientemente su in­vocación. El llamado ya ha surgido. Sus primeras y débiles notas se oyeron hace doscientos años y el sonido y la de­manda han acrecentado su volumen y poder, y hoy esta gran energía está haciendo sentir su presencia de manera incon­fundible.

 

      Ansío que comprendan la potencia y el efecto de estas cinco energías, que al actuar sobre nuestro planeta evocan respuesta ‑buena o mala‑ y crean el desorden y el caos, las fuerzas antagónicas y las influencias benéficas, siendo por consiguiente en su totalidad responsables de todo cuanto acontece a nuestro alrede­dor. Los autores de las obras escritas hoy con el fin de resolver los problemas del por qué y la causa de las actuales condiciones mundiales, necesariamente se ocupan de los efectos. Pocos pue­den penetrar en el mundo distante de las causas, retrotraerse al lejano pasado y ver el pasado y el presente en su verdadera pers­pectiva. Por eso trato de ocuparme de las causas ‑predisponen­tes, efectivas, determinantes y productoras de los acontecimientos, responsables del actual estado de cosas. Me ocupo de energías, las cuales conciernen a las fuerzas resultantes. Recordaré aquí que los efectos que causan tanto temor, fomentan agorerías y preocu­pación, sólo son temporarios y darán paso a esa imposición orde­nada y rítmica del necesario idealismo, que será eventualmente aplicado por el amor y motivado por la sabiduría en colaboración con la inteligencia. Todo se llevará a cabo por una dinámica (no pasiva) voluntad al bien.

 

Clasificaremos lo que quiero expresar en dos puntos:

 1.    La situación en el presente inmediato y los rayos que la causan.

2.    La situación en el futuro, cuando se establezca verdadera­mente la era acuariana y las influencias piscianas ya no pre­dominen.

 

Antes de abordar estos puntos, tengo, sin embargo, que hacer algunos comentarios preliminares. Es esencial estudiarlos y com­prenderlos, porque de su correcta captación o aceptación, depen­derá el beneficio que se obtendrá de mi enseñanza al respecto.

Es muy cierto que la historia del mundo se basa en el surgi­miento de las ideas, su aceptación, su trasformación en ideales y su oportuno reemplazo por la imposición de otras nuevas. En el reino de las ideas la humanidad no tiene libertad de acción. Este importante punto debe tenerse en cuenta. Una vez que la idea se convierte en ideal, la humanidad puede aceptarlo o rechazarlo libremente, pero las ideas provienen de un origen superior y son impuestas a la mente racial, quiérase o no. Del uso que se haga de esas ideas (emanaciones divinas, encarnando el plan divino para el progreso planetario) dependerá la rapidez del progreso hu­mano o su demora, por falta de comprensión.

 

La humanidad es hoy más que nunca sensible a las ideas, de allí las numerosas ideologías en conflicto y el hecho de que ‑en defensa de sus planes‑ hasta la más recalcitrante de las naciones ha de buscar alguna excusa idealista que presentar a las demás al infringir alguna ley reconocida. Este hecho es de gran significa­ción para la Jerarquía, porque indica el punto alcanzado. Las prin­cipales ideas del mundo se agrupan hoy en cinco categorías que sería conveniente tener en cuenta:

 

1.  Las antiguas y heredadas ideas que han controlado la vida racial durante siglos ‑la agresión para obtener posesión, y la prevaleciente autoridad de un hombre, grupo o iglesia, que representan al Estado. Para fines políticos tales poderes pue­den actuar entre bastidores, pero sus doctrinas y móviles son fácilmente reconocibles: ambición egoísta y autoridad im­puesta por la violencia.


2.  Las ideas relativamente nuevas, como el nazismo, el fascismo y el comunismo, aunque no son realmente tan nuevas como la gente cree. Son análogas en un punto importante, por ejem­plo el Estado o la comunidad de seres humanos, mientras que el individuo no lo es, el cual puede ser sacrificado en cualquier momento para bien del Estado o el así llamado bien general.


3.   La idea, ni vieja ni particularmente nueva, de la democracia, donde (supuestamente, pero todavía no llevada a efecto) go­bierna el pueblo, y el gobierno representa la voluntad del pueblo.


4.      La idea de un estado mundial dividido en varias grandes sec­ciones. Este es el sueño de los pocos que poseen mente inclu­yente, para lo cual muchos consideran que la humanidad to­davía no está preparada. Hacia ello el mundo entero se encamina a pesar de sus numerosas ideologías, cada una en lucha con la otra por la supremacía, olvidando el importante hecho de que todas las ideologías pueden adaptarse temporariamente a los grupos o naciones que las adoptan. Ninguna es adecuada para una aplicación general (me refiero tanto a la democracia como a cualquier otra ideología); son apropiadas probablemente para las naciones que las aceptan, y moldean su vida nacional de acuerdo a esas premisas; constituyen sólo los sustitutos transitorios en este período de transición entre la era de Piscis y la de Acuario y no pueden durar perma­nentemente. Hasta ahora nada es permanente. Cuando se lo­gre la permanencia, la evolución cesará y el plan de Dios será consumado. ¿Y entonces? La más grande revelación vendrá al finalizar este período mundial, cuando la mente humana, la intuición y la conciencia del alma, sean tales, que posibili­ten la comprensión.


5.   La idea de una Jerarquía espiritual que gobernará a los pue­blos del mundo e incorporará en sí los mejores elementos de los regímenes monárquico, democrático, totalitario y comu­nista. La mayoría de estos grupos ideológicos tienen latente mucha belleza, fuerza y sabiduría, y pueden además hacer una profunda y valiosa contribución al todo. Cada uno eventualmente verá incorporar su contribución, bajo el control de la Jerarquía de los Señores de Compasión y de los Maestros de Sabiduría. La restauración del antiguo control atlante por las fuerzas espirituales queda para el futuro, pero la era acua­riana verá la restitución de esta guía interna y espiritual en una vuelta más alta de la espiral.

 


Todo esto inevitablemente se logrará mediante la tarea de quienes actúan en cualquiera de los cinco rayos de control a que acabo de referirme. Nada puede detener ni impedir verdadera­mente su efecto unido. Esto es algo que debe recordarse. El hom­bre moderno tiende a condenar la ideología con la cual no está familiarizado y que de nada le sirve. Repudia esas ideas que no están detrás de su vida nacional y personal o de su tradición, y que tampoco le agradan como individuo ni satisfacen la necesi­dad de la nación a la cual pertenece.

El reconocimiento de esos hechos correctamente aplicados nos llevaría a dos resultados: primero, el individuo que acepta y se dedica a una ideología particular dejará de combatir las demás ideologías porque recordará que el accidente de nacimiento y tras­fondo es en su. mayor parte responsable de hacer de él, como indi­viduo, lo que es, determinando sus creencias. Y, segundo, pondría fin al intento de imponer una ideología personal o nacionalmente aceptada (política o religiosa) a otras naciones y personas. Éstos son los pasos básicos para lograr la paz y la comprensión even­tuales, de allí el énfasis que pongo hoy sobre ello.

Será de valor si a continuación vinculo los tres centros pla­netarios mayores de energía con los cinco rayos que actualmente actúan en la consumación del Plan para la raza. Tres de esas corrientes de energía están activas poderosamente en el mundo y otras dos luchan por expresarse. De estas dos últimas, una lucha por dominar, la otra por mantener lo que ha venido controlando desde largo tiempo. Se refieren al entrante séptimo rayo y al saliente sexto rayo. Constituyen, en su dualidad, las fuerzas reac­cionarias y las fuerzas progresistas, que tratan de regir el pensa­miento humano, determinar la evolución natural y humana y pro­ducir civilizaciones y culturas ampliamente divergentes ‑una de ellas sería la perpetuación y cristalización de lo que ya existe y la otra tan nueva, como un brote del actual trastorno mundial, cuya naturaleza le es difícil concebir al estudiante común.

 

Estas cinco energías determinarán en conjunto la tendencia de los asuntos mundiales. El problema que se 1e presenta a la Je­rarquía actualmente es dirigir y controlar en tal forma esas po­derosas actividades, que el Plan pueda ser materializado correctamente, y al finalizar este siglo y comenzar el siguiente se verá que los propósitos de Dios para el planeta y la humanidad, asumen la correcta dirección y proporción. De esta manera la nueva cul­tura para los relativamente pocos y la nueva civilización para los muchos, durante la era venidera, comenzarán en tal forma que los pueblos de la tierra podrán avanzar hacia una era de paz y verdadero desarrollo ‑espiritual y material. Quisiera recor­darles que el hecho de ver el cuadro mundial pronunciadamente caótico, de ideologías en lucha y fuerzas antagónicas, de persecu­ciones de minorías, de odios que se desarrollan en una violenta preparación para la guerra, y de ansiedad y terror mundiales, no significa que vean el cuadro como es en realidad. Ven lo superfi­cial, lo temporario, lo efímero, que concierne totalmente al as­pecto forma. La Jerarquía se ocupa primordialmente, como bien saben, del aspecto conciencia y del desenvolvimiento de la per­cepción, empleando la forma únicamente como medio para lograr sus designios. Un estudio más intenso de las fuerzas que producen este transtorno externo, puede servir para aclarar la visión y res­tablecer la confianza en el Plan de Dios y en su divino amor y “amorosidad”. Por lo tanto, consideremos estas fuerzas y sus cen­tros originantes, a fin de adquirir quizás, una nueva visión y un punto de vista más constructivo.

 


 

1. La Influencia de los Rayos en la Actualidad.

 

Primero: La fuerza más evidente y poderosa del mundo es hoy la de primer Rayo de Voluntad y Poder. Actúa de dos maneras:

 

1 .   Como voluntad de Dios en los asuntos mundiales, que. siem­pre es la voluntad al bien. Si se estudia inteligentemente la historia humana, se observará que se ha venido produciendo constantemente una progresión rítmica y regular hacia la uni­dad y la síntesis, en todos los sectores de los asuntos humanos. Tal unidad en la multiplicidad, constituye el Plan Eterno ‑unidad de conciencia, multiplicidad de formas.

 

2.    Como elemento destructivo en los asuntos mundiales. Se re­fiere al empleo por el hombre, de esta fuerza volitiva, la cual raras veces es la voluntad al bien en expresión activa, sino algo que conduce a la propia afirmación (del individuo o de la nación) y a la guerra con sus corolarios ‑separación, di­plomacia egoísta, odio y armamentos, enfermedad y muerte.

 

Esta fuerza afluye al mundo desde el principal centro mun­dial, Shamballa. Muy poco se sabe sobre Shamballa. Mucho más sabrán a medida que estudien este texto y observen cómo los acontecimientos mundiales toman forma ante sus ojos, de acuer­do a mi predicción (tal como la presento a la limitada visión de ustedes) y a las evidentes posibilidades, las cuales son lógica­mente los análogos y obvios efectos de las causas predisponentes.

 

Sólo dos veces en la historia del género humano ha aparecido esta energía de Shamballa, y su presencia se hizo sentir por los enormes cambios producidos:

 

1.    Cuando ocurrió la primera gran crisis humana en la época de la individualización del hombre en la antigua Lemuria.

2.    En la época de la gran lucha en el período atlante, entre "los Señores de la Luz y los Señores de la Expresión Material".

 

Esta energía divina poco conocida, afluye del Centro Sagrado. Per­sonifica en sí la energía que subyace en la crisis mundial del mo­mento. La Voluntad de Dios es producir ciertos cambios radicales y trascendentales en la conciencia de la raza, que alterarán com­pletamente la actitud del hombre hacia la vida y su captación espiritual, esotérica y subjetiva, de las esencialidades del vivir. Esta fuerza traerá (conjuntamente con la fuerza de segundo ra­yo) esa tremenda crisis ‑inminente en la conciencia humana­- denominada segunda crisis, la iniciación de la raza en el Miste­rio de las Edades, misterio que ha permanecido oculto desde el principio.

 

La primera crisis, según se ha dicho, fue la de la individuali­zación, donde el hombre se trasformó en un alma viviente. La se­gunda, es la inmediata iniciación racial, hecha posible (si sólo lo creyeran) debido a las muchas iniciaciones individuales por las que pasaron últimamente esos miembros de la familia humana que tuvieron visión y decidieron pagar el precio exigido.

 

Esta particular y poco frecuente energía de rayo, se expresa de dos modos. Quizás sería más correcto decir, de dos maneras re­conocibles para el hombre, porque debe recordarse que estas fuer­zas de rayo se expresan tan poderosamente en los demás reinos de la naturaleza como en el humano. Por ejemplo, una fase del aspecto destructor de la fuerza de primer rayo ha sido la destruc­ción científica y organizada de las formas del reino animal. Cons­tituye la fuerza destructora tal como la manipula el hombre. Otra fase de la misma fuerza (que puede apreciarse en forma sutil y poderosa, en relación con el desarrollo de la conciencia) puede observarse en el efecto que los seres humanos producen en los animales domésticos, apresurando su evolución y estimulándolos para desarrollar actividades instintivas avanzadas. Menciono es­tas dos fases del efecto producido por la energía de primer rayo en el reino animal, a título ilustrativo, tal cual se expresa por me­dio de la actividad humana.

 

Los diversos modos en que la humanidad misma es afectada por esta energía de rayo, cuando se expresa en forma dual, produ­ciendo un doble resultado, son:

 

1    En esta época van surgiendo en el escenario de la actividad mundial ciertas poderosas y. dominantes personalidades de primer rayo, que están en contacto directo con esta fuerza de Shamballa, siendo sensibles al impacto de la energía volitiva de la Deidad. De acuerdo a su tipo de personalidad y a su etapa de evolución, así será su reacción a esta fuerza y su consiguiente utilidad para el Señor del Mundo, a medida que desarrolla sus planes de desenvolvimiento mundial. La ener­gía de la voluntad de Dios actúa a través de esas personalidades aunque aminorada, siendo con frecuencia mal aplicada y empleada, debido a las diferentes y limitadas personalidades, y a la insatisfactoria interpretación dada por su concien­cia no desarrollada. Estas personas se encuentran en todos los sectores de los asuntos humanos. Son los individuos domina­dores y los dictadores, en cada aspecto del vivir humano: po­lítico, social, religioso y educativo. Nadie puede decir (hasta trascurrido un siglo por lo menos) si su influencia y esfuerzos han sido buenos o malos. Cuando infringen flagrantemen­te la Ley del Amor su influencia puede ser poderosa, aunque indeseable y pasajera, por lo menos en lo que concierne a esa fase de sus actividades. Cuando satisfacen las emergencias y las necesidades humanas y trabajan para restablecer y pre­servar básicamente la "unidad de síntesis", su influencia es benéfica y constructiva.

 

Quisiera puntualizar aquí que el verdadero amor grupal nun­ca se expresa como odio hacia el individuo. Ello podrá constituir la detención de las actividades o empresas individuales, cuando se considera deseable para bien de la totalidad, y se estima perju­dicial para el bien del grupo lo que se está realizando. Pero dicha detención no será destructiva, sino educativa y progresiva en sus resultados.

 

La verdadera personalidad de primer rayo que actúa en respuesta a esta influencia de Shamballa, tendrá profundamente arraigado en su conciencia y corazón el ultérrimo bien del grupo; pensará en términos del todo y no de la parte. Esto es lo que tratará de plasmar en la conciencia racial. Quizás lo lleve a veces a ser despiadado y cruel, si la personalidad del individuo no está aún controlada por el impulso del alma. Con frecuencia pueden observarse tales casos. Un ejemplo lo encontramos en la historia de los judíos, en el Antiguo Testamento. Leemos que cuando el primer rayo controlaba y pasaba por uno de sus raros ciclos de actividad, masacraban y asesinaban a punta de espada a todos sus enemigos, mujeres, hombres y niños. La espada ha sido siempre el símbolo de la fuerza del primer rayo, así como la pluma tiene .la influencia del segundo.

Deseo recordarles que empleo la palabra "energía" para refe­rirme a la expresión espiritual de cualquier rayo, y el término "fuerza" para indicar el empleo que hace el hombre de la ener­gía espiritual cuando trata de usarla y generalmente, como hasta ahora, aplicarla mal. Quisiera señalar que Ataturk, el dictador turco, dentro de ciertas limitaciones de su personalidad, relativa­mente insignificantes, empleó bien la energía de primer rayo, y únicamente el testimonio de los futuros anales históricos indica­rán plenamente cuán sabia, sensata y desinteresadamente, utilizó este tipo de fuerza para lograr los objetivos de primer rayo. Re­sulta conveniente señalar aquí que tales exponentes de la fuerza de primer rayo son con frecuencia odiados y poco comprendidos. Pueden emplear mal la energía disponible y a menudo lo hacen, pero también la utilizan constructivamente dentro de los límites deseados del plan inmediato. Además quisiera dejar sentado que el destino de un.,discípulo de primer rayo, es duro y difícil. Hay discípulos de Shamballa como los hay de la Jerarquía, y este hecho hasta ahora no ha sido reconocido ni mencionado en los escritos actuales sobre temas esotéricos, siendo inteligente y va­lioso recordarlo. Estos discípulos de Shamballa son poderosos, tes­tarudos y a menudo crueles; imponen su voluntad y sus deseos, cometen errores, pero no obstante, son verd2deros discípulos de Shamballa y cumplen la Voluntad de Dios, así como los discípu­los y Maestros de la Jerarquía cumplen el Amor de Dios.

 

Quizás estas palabras sean duras para algunos, pero no reco­nocer esta verdad ni responder a ella, de ningún modo afecta la cuestión. Simplemente hará más duro su destino y dificultades individuales.

 

También quisiera recordarles que el empleo de la energía de primer rayo significa inevitablemente destrucción en las prime­ras etapas, pero fusión y mezcla en los resultados posteriores y finales. Si se estudian desde este ángulo las naciones del mundo actual, se observará que la energía shambállica de la voluntad actúa poderosamente por medio de ciertas grandes y destacadas personalidades. El Señor de Shamballa, en esta época de urgen­cia, por amor al aspecto vida y por comprensión al Plan, así como también por amor a la humanidad, envía continuamente esta energía dinámica. Destruye la forma y acarrea la muerte de esas formas materiales y de los grupos organizados que coartan la li­bre expresión de la vida de Dios, porque niegan la nueva cultura, haciendo estériles las simientes de la civilización futura.

 

Debido a este despliegue de energía, la humanidad irrefle­xiva se sobrecoge de temor y desagrado. Cuando los seres humanos manifiestan odios personales y autovoluntad, emplean fre­cuentemente esta energía para sus propios fines egoístas. Si los seres humanos, aún los mejores, no fueran tan subdesarrollados ni tan superficiales en sus razonamientos y visiones, podrían pe­netrar detrás de lo que acontece en los países clave del mundo y verían el surgimiento gradual de nuevas y mejores condiciones y la desaparición de las apreciadas, aunque lentamente decadentes formas. No obstante ' la energía de Shamballa, es tan nueva y ex­traña que a los humanos les resulta difícil conocerla por lo que es: la demostración de la Voluntad de Dios en una nueva y potente vivencia.

 

2.  La segunda manera en que este dominante impulso de la voluntad se hace sentir, es por la voz de las masas del mundo entero, impulso que se expresa por medio del sonido, como la conciencia o el amor se expresan mediante la luz. El sonido de las naciones ha sido oído como un sonido masivo, por pri­mera vez. Esa voz expresa hoy en forma inconfundible los valores que personifican el mejoramiento humano; ella de­manda paz y comprensión entre los hombres, y se niega -y constantemente se negará‑ a que sucedan ciertas cosas drás­ticas. Esta "voz del pueblo", que en realidad es la voz de la opinión pública, por primera vez y aunque no sea reconocido el hecho, es determinada por la Voluntad de Dios.

 

Segundo: La otra gran energía que está contribuyendo pode­rosamente a la actual situación mundial es la de segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, el rayo de Cristo. Esta energía se vierte en el mundo por medio del segundo gran centro planetario llamado la Jerarquía. La energía concentrada en dicho centro y manipu­lada por los Maestros y los iniciados, está haciendo uno de sus cíclicos impactos sobre la Tierra y ‑como lo expliqué en Tratado sobre los Siete Rayos, Tomo II‑ está también efectuando uno de sus importantes Acercamientos cíclicos a la humanidad.

 

La energía que fluye mediante la Jerarquía, actualmente ‑la energía del amor‑ trata de mezclarse con la que fluye de Shamballa, y es necesario aplicarla en la forma deseada. El problema de la Jerarquía en esta época es producir una sabia y adecuada fusión de las energías shambállica y jerárquica, para atemperar así la destrucción y provocar el afloramiento del espíritu cons­tructivo, poniendo en acción las fuerzas de construcción y reha­bilitación de la energía de segundo rayo. La energía de Shamballa prepara el camino para la energía proveniente de la Jerarquía. Siempre ha sido así desde el comienzo de los tiempos, aunque los cielos de la Jerarquía, relativamente frecuentes, no han coinci­dido con los de Shamballa, que son poco frecuentes y raros. A medida que el tiempo avanza, el impacto de la fuerza de Sham­balla será más continuo, porque los hombres habrán desarrollado el poder de hacerle frente y resistirlo. Hasta ahora ha sido dema­siado peligroso aplicar esta energía al género humano, porque los resultados fueron destructivos, excepto en la primera gran crisis lemuriana. Su acción ha quedado por lo tanto limitada casi totalmente a la Jerarquía, cuyos miembros están equipados para manejarla y asimilarla correctamente y también emplearla en beneficio de la humanidad.

Actualmente se está intentando el experimento de permitir al hombre recibir esta energía y su impacto, libres de toda me­diación de la Jerarquía. Quizás el esfuerzo sea prematuro y abor­tivo, pero todavía la cuestión no ha sido determinada y el Señor de Shamballa y quienes Lo asisten, más la ayuda de los observado­res Miembros de la Jerarquía, no se han desalentado por los re­sultados iniciales. La humanidad va respondiendo inesperada­mente bien. Se ha logrado un gran éxito en esta línea, pero los resultados no aparecen claros a los seres humanos inteligentes, porque no ven otra cosa que el aspecto destructivo y la desaparición de las formas, a las cuales han entregado sus emociones, deseos y percepciones mentales. Hasta ahora no han podido ver la evidencia irrefutable de la actividad constructiva y del verda­dero trabajo creador. El templo de la humanidad de la nueva era se está erigiendo rápidamente, pero sus lineamientos no pueden verse, porque los hombres se ocupan únicamente de su egoísta punto de vista individual o nacional, y de sus instintos e impul­sos personales o nacionales. Quisiera llamar la atención de que la vida instintiva de las naciones es algo que debe estudiarse cien­tíficamente y constituye una fase que conduce inevitablemente a la vida individualista de las naciones, algo de mucho interés inmediato.

 

No obstante se construyen nuevas formas, y las potencias de Shamballa, además de la guía jerárquica, trabajan para fines de­finidamente planificados que se realizan en forma favorable. La potencia de amor‑sabiduría, trasmitida por, la Jerarquía, está actuando sobre la humanidad moderna en forma más íntima y es­trecha que nunca. Quienes dirigen a la Jerarquía tratan de evocar una respuesta inteligente de los hombres, siendo un indicio de que son conscientes de lo que acontece. Gran parte de la respues­ta a la actividad de Shamballa se caracteriza por el terror y el temor, por la sensibilidad y las reacciones penosamente desarro­lladas hacia las fuerzas del odio y la separación. Sólo unos pocos, aquí y allá, captan realmente la visión del futuro y comprenden lo que sucede, contemplando en toda su belleza el emergente plan. Con estos pocos, los Miembros de la Jerarquía pueden trabajar, pues (aunque carezcan de comprensión) no manifiestan hacia los demás mala voluntad u odio. El amor es el gran unificador e intérprete.

Esta energía del amor está concentrada principalmente (para los fines de la actividad jerárquica) en el Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo. Este grupo ha sido elegido por la Jerarquía co­mo Su principal canal de expresión; está compuesto por todos los discípulos del mundo y los iniciados activos; extrae sus represen­tantes de cada grupo de idealistas y servidores y de todo grupo de personas que expresan el pensamiento humano, especialmente en lo que respecta al mejoramiento y elevación humanos. A través de ellos puede expresarse la potencia de amor‑sabiduría. Con fre­cuencia dichas personas son incomprendidas, porque el amor que expresan difiere ampliamente del interés personal, sentimental y afectivo, del trabajador común. Los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo se ocupan principalmente de los inte­reses y del bien de todo el grupo al que están asociados, pero no de los mezquinos intereses del individuo‑preocupado en sus pequeños problemas y asuntos. Esto expone al servidor a ser cri­ticado por los individuos, y debe aprender a soportarlo y no pres­tarle atención. El amor grupal verdadero es de mayor importancia que las relaciones personales, por más que se satisfagan cuando surge la necesidad (obsérvese que digo necesidad). Los discí­pulos aprenden a captar la necesidad del amor grupal y a corregir su conducta de acuerdo al bien del grupo, pero no le es fácil al individuo interesado en sí mismo captar esta diferencia. Por me­dio de los discípulos que han aprendido a diferenciar entre los intereses mezquinos del individuo más su propio interés y las necesidades y urgencias del trabajo y amor grupales, la Jerarquía puede actuar y realizar los cambios mundiales necesarios, siendo principalmente cambios de conciencia. Me he ocupado de estos puntos algo detalladamente; lo sustancial que hay en ellos ha sido, sin embargo, incorporado en folletos publicados en los últimos años.

Tercero: la principal energía que trataremos aquí es la de la actividad. inteligente ‑la potencia de tercer rayo, expresada mediante el tercer gran centro mayor del planeta, denominado Humanidad. Este centro mundial debería, amorosa e inteligentemen­te, evocar respuesta del impulso de Shamballa, aminorado por la Jerarquía. Esto, como ya he dicho, está ocurriendo rápida y sa­tisfactoriamente, produciéndose un efecto mundial definido, y el nuevo grupo de servidores del mundo ha colaborado mucho en ello. Sus miembros han interpretado, explicado y ayudado al pro­ceso de evocar el amor latente en los seres humanos que, en sus iniciales y amorfas etapas, existe como buena voluntad incipiente.

 

Les llamo la atención sobre esto porque es la idea motivadora subyacente detrás de todo el trabajo que han sido llamados a rea­lizar. Por eso sugiero que traten de ver las tres ideologías prin­cipales de las cuales deberán por fuerza ocuparse, en términos de tres esfuerzos que emanan de los tres centros principales pla­netarios en la actualidad: Shamballa, la Jerarquía y la Humani­dad.. Tendrán así un punto de vista más sintético y un conoci­miento más profundo del. cuadro mundial, que va surgiendo lentamente.

 

       ¿No sería posible que las ideologías a que nos hemos refe­rido, sean la respuesta ‑distorsionada y sin embargo constituyen­do una reacción sensitiva, determinada y definida‑ a las energías que actúan sobre la humanidad desde los dos grandes centros superiores? Sugeriría que la ideología contenida en la visión de los estados totalitarios es una errónea pero ‑bien definida respuesta a la influencia volitiva de Shamballa; que la ideología tras el ideal democrático constituye una respuesta, similar a la univer­salidad que el amor de la Jerarquía impele a expresar, y que el comunismo es de origen humano, encarnando esa ideología que la humanidad ha formulado por propio derecho. De este modo los tres aspectos de la naturaleza de Dios empiezan a tomar forma como tres ideas importantes, y lo que vemos en el planeta ahora, son las reacciones distorsionadas de la humanidad a los impulsos espirituales que emanan de tres distintos centros, pero que son igualmente divinos en su esencia y esencial naturaleza. Medítese sobre esto.

 

He llevado a la atención de ustedes y he tratado estas moder­nas y básicas corrientes del pensamiento, porque la potencia de su idealismo afecta a toda persona que en este planeta es capaz de pensar. Nadie es inmune a sus efectos; cada uno se inclina a un lado u otro; lucha furiosamente por lo que le atrae, bajo el rótulo de lo que se llama "adhesión a un principio". Sin embargo, la mayoría de ustedes se sienten mucho más afectados por los métodos empleados para materializar las ideas y por la calidad de sus exponentes, que por las ideas mismas, que difícilmente podrían definir si así se lo pidieran. Se sienten afectados por el impacto hecho sobre el cuerpo emocional (no la mente) después que esos divinos impulsos se han infiltrado en el centro humano y a través de éste, desde los centros shambállico y jerárquico, sien­do captados y aplicados a condiciones específicas nacionales, ra­ciales y políticas; muy poco los. afecta el idealismo puro que originó esas ideas y que subyace como impulso motivador (aun­que no reconocido). Tampoco pueden aún captar u observar esas grandes tendencias mentales como lo hace la Jerarquía. He aquí su confusión y dificultad.

Si consideramos estos tres grandes centros planetarios y su interrelación, en forma de cuadro sinóptico, aclararemos mejor el tema:


 

Los tres centros están íntimamente relacionados y en su totalidad deben ser considerados como expresiones de la vivencia divina, como la personificación de tres grandes etapas en el desarrollo del plan de Dios y como que constituyen los tres centros princi­pales en el cuerpo de "Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Quienes han estudiado como lo han hecho ustedes, pueden, si lo desean, relacionar estos tres centros con los tres sistemas solares a que se hace referencia en el libro Tratado sobre Fuego Cósmico:

 

1.  En el primer sistema solar fue preparado el centro llamado Humanidad y vino a la manifestación el principio inteligencia.

2.   En el segundo sistema solar hizo su aparición la Jerarquía de amor, que eventualmente alcanzó su total manifestación en el plano físico, permitiendo así percibir el Amor de Dios.

3.    En el próximo sistema solar el centro que hoy llamamos Sham­balla manifestará (inteligentemente y por medio del amor) el aspecto voluntad de la Deidad. Sin embargo, sólo en este segundo sistema solar, los tres centros, expresando los tres aspectos divinos, se unen simultáneamente en diversas etapas de vivencia. Es interesante observar que únicamente por me­diación de los seres humanos pueden entrar en actividad ver­daderamente funcionante los centros antedichos.

 

Por lo tanto, poco se sabe referente a Shamballa, excepto los Miembros de la Jerarquía, para quienes dicho centro constituye la meta, del mismo modo que la Jerarquía es actualmente la meta para la humanidad. Shamballa es el centro rector de la Jerarquía. Poco se sabe realmente sobre la voluntad de Dios, a excepción de lo que conocen Aquellos cuya función es interpretar y expresar esa voluntad por medio del amor aplicado con inteligencia. Ellos cono­cen cuál es el propósito inmediato, siendo Su principal tarea lograr que esa voluntad se manifieste.

 

Tenemos, por lo tanto, tres grandes centros de los cuales ema­nan tres tipos de energía, que están adquiriendo la forma de las tres ideologías que. rigen la conciencia de la raza. Las antiguas ideologías todavía persisten; aunque hay en todas partes escuelas subsidiarias de pensamiento, abundan las interpretaciones distor­sionadas y tergiversaciones de la realidad; en todas partes dichas energías actúan sobre el peso muerto de los pueblos (las masas ignorantes), y los hombres se convierten en víctimas de los expo­nentes de las ideologías ‑pasadas, presentes y futuras.

 

No olvidemos que detrás de todo eso permanece Aquel a Quien llamamos el Señor del Mundo. Cuando se hayan hecho to­dos estos experimentos momentáneos y la conciencia de la hu­manidad haya sido conducida de una etapa de comprensión a otra y de una interrelación reconocida a otra, el reino de Dios se esta­blecerá en la Tierra y el Regente de la Tierra podrá actuar a través de la Jerarquía para obtener de la naturaleza (de la cual la humanidad forma parte) esa respuesta sintética, creadora y viviente, que permitirá a cada reino revelar plenamente la gloria de Dios. Shamballa actuará por medio de la Jerarquía, que a su vez llegará a los distintos reinos de la naturaleza por medio de la humanidad, iniciando así su preordenada y destinada función. Todo lo que ocurre ahora es para lograr esto. El momento de la fructificación está relativamente lejos, pero entretanto la huma­nidad está experimentando o es sometida al experimento; explota o es explotada; aprende la lección de la obediencia obligatoria o los peligros del libertinaje egoísta; es víctima sin excepción alguna de personalidades poderosas en cada país, o de lo contrario va siendo conducida en la correcta dirección (y esto también sin ex­cepción) por los emisarios y discípulos de Shamballa o de la Je­rarquía. Toda libertad o control jactancioso sólo es reacción tem­poraria de una humanidad arrastrada por ideas, controlada por ideales, impulsada por el egoísmo, impregnada de odio; no obs­tante, lucha todo el tiempo por expresar las mejores cuali­dades superiores y por liberarse de la esclavitud de antiguos males, de viejos códigos y de la maldición de arcaicos hábitos de pensamiento y de vida. Lo importante es lo que le sucede entre bambalinas al género humano en su totalidad, lo cual la Jerar­quía considera de valor para el desenvolvimiento de la conciencia humana, y se desarrolla en respuesta a las condiciones que se pre­sentan en cualquier país o países. Puedo asegurarles que bajo la presión de la vida moderna, bajo la tensión de las actuales condi­ciones y civilización impuestas, además de la preocupación men­tal, del temor causado por los ejércitos en marcha,'del tronar de tantas voces y del peso de la estrechez económica mundial, pese a todo, la conciencia humana va despertando rápidamente de su largo sueño. Esa gran realidad fundamental denominada "estado mental humano", recién comienza a enfocarse sobre las cosas im­portantes y a expresarse en forma vívida. Ése es el factor de gran importancia y no lo que sucede en cualquier país determinado.

 

Les recordaré que todo lo que ocurre evidencia la energía y expresa la fuerza, factor que nunca debe ser olvidado. Es esencial que se reconozca su existencia. Como individuos o como grupo poco pueden hacer, excepto procurar que nada pueda convertir­los ‑aún siendo muy insignificantes‑ en punto focal de odio, separatividad, temor, orgullo y otras características que nutren los fuegos que amenazan llevar al mundo al desastre. Cada uno puede ayudar mucho más de lo que puede imaginar si regula sus pensamientos e ideas, cultivando un espíritu amoroso y emplean­do en forma general la Gran Invocación, por cuyo intermedio estas fuerzas y energías ‑tan extremadamente necesarias‑ pue­den ser invocadas.

 

Hemos considerado las tres energías principales que afluyen a nuestra vida planetaria en esta época, por medio de tres centros mayores. Queda por considerar sólo la energía de los dos rayos menores, el sexto y el séptimo, que son, por muchos conceptos, de mayor importancia inmediata para las masas y de enorme efec­tividad. Uno de ellos tiene importancia debido a su pronunciado aferramiento y a la cristalización que ha producido, particular­mente en el mundo de las ideas; el otro, debido a su aferramiento y poder, su influencia y efectos, adquirirá mayor impulso. Uno tiene poder para provocar la necesidad de producir el actual caos; el otro está aún en potencia y mantiene en actividad las simientes del futuro.

 

Éste es un hecho de gran interés y de verdadera importancia práctica, llevando además al reino de la previsión. Quisiera re­cordar en este punto, que ninguna previsión está totalmente diso­ciada del pasado, sino que debe contener siempre la simiente de la verdad. La Ley de Causa y Efecto rige eternamente y, en espe­cial, en el reino de la visión espiritual (en rápido desarrollo ac­tualmente), que permite al vidente ver el futuro y predecir las eventualidades que sobrevendrán. Existen varias maneras para poder desarrollarse esa previsión, durante los tres próximos si­glos, en la raza de los hombres:

 

2.      Por el desarrollo del contacto del alma entre los miembros avanzados de la raza. Este contacto relacionará el conocimien­to del alma con la impresión cerebral y, si se entrena y controla debidamente el factor meditativo de la mente, se obtendrá un anticipado conocimiento correcto del destino del individuo y de los acontecimientos venideros.

3.      Por el desarrollo de la ciencia de la astrología ‑aún en su infancia‑, basada en tantos factores inciertos que resulta di­fícil al estudioso descubrir los verdaderos indicios que real­mente señalarán el futuro. Las definiciones del carácter y los insignificantes acontecimientos de la personalidad, pueden de­ducirse frecuente y correctamente, pero el tema general es aún demasiado nebuloso para tener una certeza. Más adelan­te me ocuparé de este asunto e indicaré las líneas que deberá seguir la futura investigación.

4.      Por medio de la "adivinación" y la reaparición de las antiguas "profetizas de la raza", denominadas en la época romana “si­bila”. Estas médium (porque eso eran) serán entrenadas por los trabajadores de séptimo rayo, a fin de que hablen ins­piradas por la Jerarquía, cuya preciencia se extiende muy lejos en el futuro, aunque no va más allá de dos mil años. Sin embargo estas médium serán empleadas y dirigidas única­mente después de un cuidadoso entrenamiento y sólo dos veces al año, en los rituales de los plenilunios de Tauro y Géminis (festivales de Wesak y de Cristo).

 

Referente a la predicción, de la cual me ocuparé, por poco ortodoxo que pueda parecerles a algunos de ustedes, se basará en dos factores: primero, las indicaciones lógicas que se recogen de acontecimientos pasados y presentes, que condicionan el futuro in­mediato y deben conducir inevitablemente a hechos tangibles y definidos. Cualquiera que estudie profundamente los asuntos hu­manos puede seguir la misma línea de razonamiento y llegar aproximadamente a las mismas conclusiones, siempre y cuando ame al semejante y pueda verlo realmente tal cual es, y tenga en cuenta por consiguiente, lo imprevisto. Segundo, lo que voy a decir se funda en el conocimiento de la influencia de los rayos que actualmente afectan poderosa y eficazmente a la humanidad y a la civilización y cultura futuras.

 

Por lo tanto, quisiera que lean con mente abierta lo que digo, que relacionen mis palabras con las actuales condiciones mundia­les y que vean, surgiendo de los reinos de la subjetividad, las fuerzas y potencias que cambian directamente la corriente del pensamiento de los hombres, moldean sus ideas e incidentalmente alteran la faz de la tierra y la política de las naciones.

 

Como bien saben, hay dos rayos menores en esta época (ra­yos de atributo) que afectan poderosamente el destino del género humano. Son, el sexto Rayo de Devoción o Idealismo Abstracto., y el séptimo Rayo de Magia Ceremonial u Organización. El sexto rayo comenzó a salir de la manifestación en el año 1625, después de haber ejercido un largo período de influencia, mientras que el séptimo Rayo de Orden Ceremonial, comenzó a manifestarse en 1675. Tres puntos deben tenerse en cuenta en conexión con estos dos rayos y sus efectos sobre la raza de los hombres. (No me refie­ro aquí a sus efectos en los otros reinos de la naturaleza).

 

2.      El sexto rayo es, como bien se sabe, el más poderoso de los que están en manifestación en estos momentos, y un gran número de personas responde a su influencia. Constituye la línea de menor resistencia para la mayoría, particularmente en la raza aria, debido a que durante el proceso del tiempo y la evolución, la influencia de un rayo se hace muy poderosa y afecta principalmente a los grupos y no sólo a los indivi­duos. Se establece entonces un ritmo e impulso que dura mu­cho tiempo y adquiere poder por la misma fuerza de las mul­titudes organizadas. Esta verdad surgirá con mayor claridad a medida que prosigamos estudiando. Bastará decir que las personas de sexto rayo son reaccionarias, conservadoras, in­transigentes y fanáticas, se aferran a todo lo que pertenece al pasado y su influencia es poderosa para obstaculizar el pro­greso de la humanidad hacia la nueva era. Son legión. Sin embargo, proporcionan el equilibrio necesario y son respon­sables del proceso equilibrador, tan indispensable en el mun­do de hoy.

3.      El séptimo rayo adquiere constantemente impulso, y durante largo tiempo ha estimulado y acrecentado la actividad de todas las naciones que pertenecen al quinto rayo. Si se tiene en cuenta que uno de los principales objetivos de la energía de séptimo rayo es unir y relacionar el espíritu y la materia, así como la sustancia y la forma (obsérvese la diferencia), po­dremos percibir que la tarea de la ciencia está íntimamente vinculada con este esfuerzo y que la creación de las nuevas formas será definidamente el resultado de la activa interac­ción entre los regentes de quinto, segundo y séptimos rayos, ayudados ‑de acuerdo a la demanda‑ por el regente de pri­mer rayo. Un gran número de egos o almas de séptimo rayo, así como también muchos hombres y mujeres con personali­dades de séptimo rayo, están encarnando, encomendándosele la tarea de organizar las actividades de la nueva era y ter­minar con los antiguas normas de vida y con las viejas y cris­talizadas actitudes hacia la vida, la muerte, la ociosidad y la demografía.

4.      El resultado de la creciente afluencia de la energía de sépti­mo rayo, más la decreciente influencia de sexto rayo ‑de­mostrada en la pronunciada cristalización de las formas acep­tadas y reglamentadas, de las creencias religiosas, sociales y filosóficas‑, consiste en llevar a millones de personas, que por su respuesta egoica o personal no responden a ninguna de las influencias mencionadas, por medio de la relación egoica o personal, a un estado de aturdimiento. Se sienten totalmen­te perdidas, atormentadas por la idea de que la vida no les reserva un futuro promisorio y que todo lo que han aprendi­do a estimar y a querer está fracasando rápidamente.

 

Estos tres grupos de personas, influidos por los rayos sexto y séptimo o aturdidos por el impacto de las fuerzas generadas por dichos rayos, son quienes, en conjunto, deben establecer el orden con clara visión y comprensión, dentro del caos actual, y además deben materializar las nuevas y deseadas condiciones que estarán de acuerdo al canon subjetivo, existente en las mentes de las per­sonas ¡luminadas de todo el mundo, y al plan espiritual tal como existe en la conciencia de los miembros de la Jerarquía. La nueva era con su civilización y cultura peculiares, entrará en manifes­taci6n por la colaboración de muchas personas bien intencionadas que responden acrecentadamente al bien del todo y no del individuo, que son idealistas, pero prácticos pensadores, influidos por el canon de las cosas venideras y por los discípulos mundiales, im­presionados por los planes e instruidos por la Jerarquía, que controla y dirige todo.

 

Cualquier predicción que yo pueda hacer tendrá que ver indefectiblemente con estos tres grupos de personas y con el trabajo que están realizando. Todos los cambios en conexión con la familia humana, el cuarto reino de la naturaleza, dependen siem­pre de tres factores:

 

1.    Los acontecimientos externos de orden físico, que son defini­damente "actos de Dios” y sobre los cuales ningún ser hu­mano tiene la menor autoridad.

2.    La actividad de los mismos seres humanos que actúan en los diversos rayos, pero que en un momento dado y en un período determinado están condicionados por:

a.  La preponderancia de egos que se halla en determinado rayo. Existe un gran número de egos de segundo rayo encar­nados hoy, cuya vida y trabajo facilitará el gran Acercamien­to venidero.

b. La naturaleza y la cualidad de los rayos de la personali­dad que predominan en la mayoría. Tenemos ahora un vasto número de almas encarnadas cuyo rayo de la personalidad es el sexto o el tercero. Condicionan en forma destacada la civili­zación venidera, incluyendo todas las empresas educativas y financieras, análogamente a como la influencia ejercida por quienes han establecido contacto con el alma y pueden ex­presar su cualidad, condiciona y determina la cultura actual.

c. La actividad del quinto principio, el de la mente. Este principio mente está hoy particularmente activo en un sen­tido amplio y general. Exponiéndolo simbólicamente, diría que la actividad vertical de la mente, que ha afectado a los individuos de todas partes en el trascurso de las épocas, ha producido siempre los guías mentales, los dirigentes y conduc­tores de la humanidad. Hoy la actividad horizontal de la men­te, que abarca enormes multitudes y a veces naciones y razas enteras, puede observarse en todas partes, y ello debe inevitablemente conducir a acontecimientos y efectos hasta ahora inimaginados e imprevisibles.

3.    La influencia de los rayos entrantes y salientes en cualquier época. Se ha dicho a menudo que tales acontecimientos ‑por­que la aparición y desaparición de un rayo y su influencia es un evento en el tiempo‑ son de lento desarrollo, de natura­leza síquica y regidos por la ley. La duración del tiempo en ,que un rayo aparece, se manifiesta y efectúa su trabajo y fi­nalmente desaparece, es uno de los secretos de la iniciación; pero a medida que el tiempo trascurra y se comprenda mejor su naturaleza, se establecerá el período y la ecuación tiempo de los rayos menores de atributo, aunque no ha llegado aún ese momento, por más que el intenso interés demostrado hoy por los fenómenos del tiempo, indique una creciente percep­ción del problema mismo y de la necesidad de comprender la relación del tiempo tanto con el espacio como con el acontecimiento. Pronto se conocerá que el tiempo es un even­to cerebral; un estudio del sentido de la velocidad, registrado por el cerebro, más la capacidad o incapacidad del ser humano para expresar esta velocidad, revelará, si se la encara ade­cuadamente, mucho de lo que ahora es un misterio.

 

En esta época, todo el mundo está sumido en el caos y en el desorden incidentales al choque de las fuerzas de sexto y séptimo rayos. Cuando un rayo sale y otro entra en la manifestación, y sus impactos sobre la Tierra y las formas de todos los reinos de la naturaleza llegan a un punto en que las dos influencias se equilibran, sobreviene un definido punto de crisis. Esto ha ocu­rrido ahora, y la humanidad sujeta a dos tipos o formas de ener­gía, ha sido desplazada de su centro, de allí la intensa dificultad y tensión del presente período mundial. Su causa se debe no sólo al impacto de los dos tipos de energía que golpean sobre las for­mas de vida con igual fuerza, sino a que la energía de la huma­nidad misma (combinación de los rayos cuarto y quinto) es arras­trada al conflicto. A esto debe agregarse la energía del reino animal (que es también una combinación de las energías de los rayos tercero, quinto y sexto) que rige la forma física o animal de todo ser humano. Tenemos, por lo tanto, un encuentro de mu­chas fuerzas en conflicto y el Arjuna mundial enfrentando una batalla estupenda ‑periódica y cíclica‑, que en esta era parti­cular será un factor decisivo y determinante en el milenario con­flicto, a causa de la dominación material y el control espiritual. Las fuerzas que actúan ahora en el planeta son de suprema im­portancia. Si tenemos presente que el sexto, rayo actúa por medio del plexo solar, al que controla (estando estrechamente relaciona­do con el plano astral, el sexto nivel de percepción), y que el séptimo rayo controla al centro sacro, será evidente por qué hay tanta emoción, idealismo y deseo, entremezclados y relacionados con el conflicto mundial, y por qué también ‑aparte de las tor­mentas en la palestra política y en el campo religioso‑ el sexo y sus variados problemas han llegado a una etapa tal de interés en la conciencia humana, donde una solución de estas dificultades, una nueva comprensión de las implicaciones subyacentes y una franca consideración de la situación, son inevitables e inmediatas.

 

En los próximos dos siglos se resolverán cuatro problemas:

 

2.      El problema de las posesiones territoriales, que constituye dentro de la familia de naciones, la analogía grupal del mate­rialismo individual.

3.      El problema del sexo, que involucrará una comprensión más real de la ley de atracción.

4.      El problema de la muerte, que es en realidad el problema de la relación entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo tan­gible y lo intangible y entre la vida y la forma. Este problema será resuelto en los campos de la sicología por el reconoci­miento científico de la verdadera naturaleza del individuo o alma, y de la persona.

5.      El problema de los judíos, simbólicamente el problema de la humanidad como un todo, constituye hoy, por primera vez, un problema definidamente humanitario, ligado íntimamente al cuarto reino de la naturaleza, porque ese reino es el lugar de encuentro de los tres aspectos divinos. El judío, que hace alarde de su posición como miembro del "pueblo elegido", ha representado simbólicamente a través de los siglos el alma errante encarnada, pero el pueblo judío jamás ha reconocido la misión simbólica otorgada a su raza, atribuyéndose la glo­ria y el honor de haber sido el elegido del Señor. Los judíos cometieron este error, y como raza oriental no han presenta­do ante Oriente la naturaleza divina del género humano co­mo un todo, porque los hombres son todos igualmente divinos y elegidos del Señor. Calvino y quienes siguieron su escuela cometieron el mismo error; en vez de presentar a los pueblos de Occidente la idea de que quienes reconocían su divinidad esencial lo hacían simbólicamente en bien de todos los hijos de Dios encarnados y en evolución, se consideraron el Pueblo Elegido y a los que no pensaban como ellos los consideraban descarriados. Cuando los judíos y los devotos religiosos de mente estrecha reconozcan su identidad con los demás pue­blos y la expresen mediante correctas relaciones, estaremos en presencia de un mundo muy distinto. El problema mundial es esencialmente un problema religioso, y detrás de toda lu­cha, en cualquier sector del mundo del pensamiento, halla­remos el elemento religioso.

 

       Cuando se comprenda mejor la naturaleza de la lucha actual y se consideren sus causas subjetivas en vez de las superficiales razones objetivas, se podrá lograr un progreso verdadero en el proceso de liberar a la humanidad de la esclavitud y de la estre­chez de la civilización actual y de la influencia de las fuerzas y energías responsables de la situación. Todo esto llegará a com­prenderse, será manejado correctamente y dirigido convenientemente hacia fines constructivos y deseables. En el campo de este conflicto, la gran ley fundamental de que "la energía sigue al pensamiento", siempre está en vigencia, y una de las condiciones que inducen a la actual tensión y presión, se debe al hecho de que muchos millones de personas comienzan a pensar. Esto significa que la antigua simplicidad que sirvió hasta hace unos quinientos años ya no controla, y la situación es mucho más compleja. En lejanos tiempos las fuerzas estaban mayormente controladas por los Señores del Materialismo (a quienes los esotéricos llenos de prejuicios y los ignorantes, llaman "fuerzas negras"); la conjun­ción de las fuerzas de la espiritualidad y el pensamiento de un puñado de hombres avanzados de distintas naciones, no fue tan poderosa como lo es hoy. La situación en ese entonces era relati­vamente sencilla. Parte del plan evolutivo consistió en el control temporario que debían ejercer la materia y la sustancia, y el es­píritu aprender a "ascender a los hombros de la materia", como dice la Sabiduría Antigua. Sin embargo, debido a una más amplia educación de las masas y a los numerosos medios de propaganda mundial, hoy estas mismas masas piensan independientemente o lo hacen dirigidas por mentes poderosas, existentes en todas par­tes, que tratan de controlar los acontecimientos del mundo. De allí la creciente dificultad del problema, igualmente difícil para los Señores del Camino de la Izquierda, como para los miembros de la Gran Logia Blanca. He aquí un punto que debería ser con­siderado y descubrirse sus implicaciones.

 

La humanidad está alcanzando rápidamente la etapa donde su voluntad unida será el factor determinante en los asuntos mun­diales, y esto se deberá al desenvolvimiento de la mente, debido al éxito del proceso evolutivo. Muchos experimentos se harán (y se están haciendo actualmente) y muchos errores se cometerán inevitablemente. El principal requisito en la actualidad es instruir rápidamente a los pueblos acerca del Plan y de la naturaleza de las fuerzas que controlan la evolución y sus agentes directivos. La realidad de la Jerarquía debe ser proclamada en términos con­cisos, para despertar el interés, la investigación y el reconoci­miento públicos. Durante el proceso de su realización, mucho se aprenderá acerca del equilibrador grupo de iniciados y adeptos que trabajan totalmente con el aspecto material de la vida; en ellos (en este ciclo mundial principal) el aspecto amor del alma ha quedado totalmente sin desarrollar, mientras que la naturaleza mental se expresa poderosamente. Si se estudia lo dicho en rela­ción con ciertas manifestaciones de orden superior e inferior de los rayos, se verá que esos dos campos de acción ‑el de la Je­rarquía, animado por el amor, con su polo opuesto, la Logia Negra, que trabaja enteramente por medio de la mente y la sustancia‑ están vinculados y surgirá su estrecha relación. Se darán cuenta que el margen de diferencia es muy pequeño y que únicamente existe en la intención, en el propósito subyacente y en los obje­tivos concretos, fijados por este grupo que trabaja con lo material. El instrumento principal de la Logia Negra es el poder organiza­dor de la mente, y no la influencia coherente del amor, como ocurre con los Maestros de Sabiduría. Sin embargo en el proceso natural de la evolución de la forma, estos trabajadores del aspecto oscuro de la vida desempeñan una función útil. Debido a que trabajan predominantemente con el principio mental, pode­mos darnos cuenta de la facilidad con que pueden reglamentar y regular la susceptibilidad de las masas, no entrenadas, hacia esta imposición mental. Éstas no tienen poder para pensar por sí mis­mas con claridad, y en consecuencia, sus mentes son plásticas y receptivas a las poderosas fuerzas dirigidas por los dos grupos contribuyentes ‑el de los trabajadores espirituales del planeta y el de los materialistas. La mayoría de los seres humanos están todavía enfocados materialmente, por eso las fuerzas que actúan en el aspecto materia tienen una línea de menor resistencia que no está a disposición de los Maestros de la Gran Logia Blanca. No obstante, este peligro va decreciendo década tras década.

 

Permítanme ilustrar estos hechos por medio de dos rayos, que consideraremos inmediatamente. Ambos ‑como rige siempre la ley‑ se expresan a través de una forma o formas, superior e inferior. Una de las más altas expresiones del sexto rayo saliente, se encuentra en el cristianismo, cuyo espíritu y principios están personificados en la vida del Maestro Jesús, que a su vez fue ins­pirado, influido y utilizado por Cristo, su gran Ideal. En la pa­labra "idealismo" tenemos la nota clave de este rayo; idealismo que adquiere forma, proporciona un ejemplo viviente y señala a la raza de los hombres sus propias potencialidades divinas. Me­diante la aparición de Cristo, se presentó por primera vez el ideal divino para toda la raza. Anteriores Hijos de Dios presentaron diversos atributos y cualidades divinos, pero tres de ellos alcan­zaron tal grado de perfección que no será superado, por lo menos en lo que concierne al actual período mundial.

Estos tres son: Hércules, el discípulo perfecto, aunque toda­vía no el perfecto Hijo de Dios; el Buda, el perfecto iniciado que alcanzó la iluminación, aún cuando no desarrolló a la perfec­ción todos los atributos de la divinidad; el Cristo, la expresión absolutamente perfecta de la divinidad para este ciclo y, por con­siguiente, el Instructor de ángeles y hombres. Es una verdad in­controvertible de que la raza alcanzará una mayor perfección que la lograda por los mencionados Exponentes de la divinidad, porque todavía no sabemos lo que realmente significa la divini­dad; sin embargo, en los tres grandes seres nombrados tenemos otros tantos ejemplos de una perfección que la mayoría de los hijos de los hombres está muy lejos de alcanzar.

 

Los rayos sexto y segundo fueron los factores que los con­trolaron, alcanzando plena expresión el primer rayo. El idealismo, el amor‑sabiduría y la indomable voluntad, se manifestaron en todo su divino poder. Podría ser interesante conocer los rayos que controlaban a estos Hijos de Dios:

 

Hércules, el Dios‑Sol, tenía alma de primer rayo, personali­dad de segundo y cuerpo astral de sexto. Esas potentes energías le bastaron para llevar a cabo todas las pruebas y los trabajos del discípulo.

 

Buda, tenía alma de segundo rayo, personalidad de primero y mente de sexto, fenómeno muy raro.

 

Cristo tenía alma de segundo rayo, personalidad de sexto (lo cual explica su íntima relación con el maestro Jesús) y mente de primer rayo.

 

Los tres personificaron la esencia de la vida espiritual y deja­ron su impronta en la historia y en los corazones de los hombres, debido en gran parte a la potencia de su expresión de sexto rayo. Todos personificaron también el nuevo impulso espiritual que su día y era requirió, y durante siglos, por la fortaleza de su amor y poder vivientes, Ellos llevaron retrospectivamente la visión y la aspiración de la humanidad a esas esencialidades espirituales por las cuales los hombres deben vivir. Constituyeron parte del grupo directriz formado por esas Vidas que llevan a cabo los planes de Dios, basados en el amor de Dios. Buda y Cristo trabajan aún en íntima conexión con la Jerarquía y en colaboración con Ella. Hér­cules ha pasado al centro Shamballa, pero todavía trabaja funda­mentalmente asociado a Buda, que constituye una de las Fuerzas que unen a Shamballa con la Jerarquía.

La religión pura, sin tacha y espiritualmente enfocada, es la más alta expresión del sexto rayo (actuando como siempre, regi­da por la influencia y la potencia de segundo rayo), y el cristia­nismo primitivo fue para nosotros el gran símbolo inspirador.

En la misma relación se encuentran entre los aspectos infe­riores de sexto rayo, todos los tipos de religión dogmática y autori­taria, expresados por las iglesias organizadas y ortodoxas. Todas las teologías formuladas son expresiones inferiores de verdades espirituales elevadas, porque incluyen las reacciones mentales del hombre religioso, su confianza en sus propias deducciones mentales y la seguridad de que él está en lo cierto. No contienen los valores espirituales tal como realmente existen. En consecuencia, la temible naturaleza de las expresiones inferiores de sexto rayo y el control ejercido por las fuerzas de la separatividad (caracte­rística predominante de la actividad inferior de sexto rayo), en ninguna parte se ve en forma tan poderosa como en la historia religiosa y eclesiástica, con su odio, fanatismo y pomposa y lujosa atracción, que llenan el oído y él ojo físico, su separatividad de todos los demás credos, como también sus disensiones internas, sus grupos disidentes, sus camarillas e intrigas. La iglesia se ha alejado de la sencillez que está en Cristo. Los teólogos han per­dido, si es que alguna vez la poseyeron, "la mente que está en Cristo", y es imperiosa la necesidad que la iglesia abandone ya la teología, descarte toda doctrina y dogma y dirija hacia el mundo la luz que está en Cristo, para demostrar la realidad de la vivencia eterna de Cristo, la belleza y el amor que puede reflejar el contacto con Cristo, el fundador del cristianismo, pero no del “eclesiasticismo”.

 

Estoy generalizando. En la iglesia hay quienes expresan todo lo que he manifestado y reflejan, en su verdadero sentido, al Cristo viviente. Relegan la teología y autoridad a su correcto lu­gar y consideran las discusiones de los teólogos como meras ex­presiones de gimnasia mental, quizás necesarias como incentivos para el pensamiento, pero no como factores condicionantes que determinan o no, la salvación del hombre. Saben que su salvación está determinada por los procesos de la evolución y que no es cuestión de una ultérrima realización, sino simplemente de tiem­po; además saben que la vida inmanente en el hombre lo llevará finalmente a su meta y que las experiencias y el tipo de encarnación, inevitablemente lo conducen al "puerto deseado". Su salva­ción no está determinada por la aceptación de algún dogma, for­mulado por hombres que han perdido su sentido de proporción (y por consiguiente su sentido del buen humor) y se consideran capaces de interpretar la mente de Dios para sus semejantes.

Debe recordarse aquí que hay atributos divinos y caracterís­ticas de rayo que hasta ahora nunca fueron revelados a las mentes de los hombres, o percibidos por ellos, en los momentos más elevados de inspiración; esto se debe a la falta de sensibilidad, hasta en los más avanzados hijos de los hombres. Sus mecanismos están inadecuadamente desarrollados y son incapaces de respon­der a esas cualidades divinas superiores. Cristo mismo y otros miembros de la Gran Logia Blanca se preparan para registrar esos atributos divinos y fusionarse conscientemente en un proceso o escala evolutiva, aún más elevada; resultará evidente que las ínfimas conclusiones de las pequeñas mentes constituyen hoy algunos de los factores más peligrosos en los asuntos mundiales.

También será evidente que las expresiones superiores e infe­riores de un rayo están estrecha y mutuamente relacionadas, y que lo superior pierde fácilmente su aferramiento y lo inferior vie­ne a la manifestación ‑algo que la misma evolución deberá even­tualmente reajustar.

Es más fácil diferenciar entre la expresión superior y la infe­rior del séptimo Rayo de Orden Ceremonial, pues está en proceso de manifestarse y no sabemos todavía si sus principales expresio­nes serán de orden superior o inferior. Las reacciones humanas ocupan el lugar que les corresponde ‑como indiqué anteriormen­te‑ y los mismos Maestros no pueden predecir ni saber cuáles se­rán los resultados de los impactos de la fuerza ni lo que puede acontecer, aunque con frecuencia suelen determinar probables acontecimientos. Si dijera que la más alta expresión de séptimo ra­yo es la magia blanca, ¿comprenderían verdaderamente lo que quiero significar con ello? Lo dudo. ¿Tienen una idea exacta de lo que realmente trato de expresar con estas dos palabras? Vuelvo a ponerlo en duda. Magia blanca es realmente el poder del trabaja­dor y ejecutivo entrenado, para unificar en una síntesis construc­tiva lo "interno y lo externo", de modo que lo que está abajo pueda ajustarse reconociblemente a lo que está arriba. Es la suprema tarea de unir, de acuerdo al plan e intención inmediatos, para be­neficio de la vida evolucionante en cualquier ciclo mundial deter­minado:

 

2.      El espíritu y la materia.

3.      La vida y la forma.

4.      El ego y la personalidad.

5.      El alma y su expresión externa.

6.      Los mundos superiores de atma‑budi‑manas, y el reflejo inferior de la mente, la naturaleza física y emocional.

7.      La cabeza y el corazón, por la sublimación de las energías de los plexos solar y sacro.

8.      Los planos astral‑etéricos y el plano físico denso.

9.      Los intangibles niveles subjetivos de la existencia y los mundos tangibles externos.

 

Tal es la tarea del mago blanco, y a medida que la evolución avanza y se hace más complicada y compleja, sin embargo se de­finirá con mayor rapidez y mayor exactitud en la mente del mago. En consecuencia, todo lo que conduce a la sensibilidad humana y a una acrecentada percepción, constituye la tarea del mago blan­co; todo lo que tiende a producir mejores formas por las cuales el principio viviente de la deidad puede expresarse, es trabajo del mago blanco; todo lo que sirve para utilizar o rasgar el velo que separa los mundos en donde viven, se mueven y trabajan, quienes no tienen cuerpo físico, y los mundos de la forma externa, es tarea del mago blanco. Este tipo de trabajo siempre ha abunda­do, pero nunca como ahora, porque viene a la manifestación el rayo de la magia (blanca y negra), el. séptimo rayo. De allí el rápido acrecentamiento del sentido de omnipresencia y el reconocimien­to de la no existencia del tiempo en relación con la realidad. Esto ha ocurrido por el descubrimiento y empleo de la radio y otros numerosos medios de comunicación, así como por el constante des­arrollo del intercambio telepático; a ello se debe la difusión de la educación, que amplía el horizonte del hombre y le abre nuevos mundos para la investigación y la aventura; de allí el derrumbe de las antiguas y limitadoras formas, por la fuerza de primer rayo que ha sido invocada, que hasta ahora ha actuado por intermedio del séptimo rayo, pues los reinos de la naturaleza no pueden re­sistir la energía pura de primer rayo; también el gran interés por conocer la vida después de la muerte, y la aparición de numerosos grupos que investigan hoy la naturaleza de la supervivencia y las probabilidades de la inmortalidad y además la aparición del mo­vimiento espiritista moderno. Todo esto constituye un efecto directo de la entrada en la manifestación, del séptimo rayo. El espiritismo fue la religión de los antiguos atlantes, y el séptimo rayo dominó esa vieja civilización durante un largo período de tiempo, particularmente durante la primera mitad de su existen­cia, así como el quinto rayo ejerce tanto predominio hoy sobre nuestra era y raza Arias.

       El desarrollo correcto del espiritismo, siguiendo una línea si­cológica y suprimiendo su énfasis sobre lo fenoménico (destacada característica y énfasis actual), revelará la verdadera naturaleza de la muerte y del más allá. Pero en conexión con el espiritismo puedo ilustrar mejor la expresión inferior de las influencias del entrante séptimo rayo. La tarea del séptimo rayo, como bien se sabe, consiste en relacionar la vida y la forma, pero cuando el én­fasis es puesto sobre el aspecto forma, el procedimiento es erróneo, comienza el trabajo del mago negro y sus objetivos entran indebidamente en actividad. Esto es lo que ha ocurrido con el movimiento espiritista; los investigadores se ocupan del aspecto forma de la vida, y sus adherentes en satisfacer sus deseos emo­cionales (relacionados también con el aspecto forma), de manera que la verdadera importancia del movimiento peligra perderse.

       El espiritismo, en su aspecto inferior y material, es una ex­presión muy baja del séptimo rayo, siendo, para las masas, definidamente la línea de menor resistencia y, por consiguiente, de poca importancia espiritual para su desarrollo evolutivo. Las ma­sas poseen hoy conciencia atlante y lentamente van adquiriendo el punto de vista ario. Esto debe cambiar, y la actividad mental acre­centarse rápidamente, de lo contrario el verdadero espiritismo no podrá expresarse y ‑por el actual movimiento espiritista‑ pue­den en cambio desatarse en el mundo fuerzas y entidades de ca­rácter muy indeseables. La negatividad de la mayoría de los que se interesan por el espiritismo y la completa negatividad del con­junto de médium, abre de par en par la puerta a peligros muy definidos. Afortunadamente existe, dentro de los círculos espiri­tistas, un movimiento para evitar este evidente peligro y trasla­dar y elevar el actual énfasis, puesto sobre los fenómenos, al mundo de verdaderos valores y correcta comprensión. El tema es demasiado vasto para que me ocupe aquí, excepto para ilustrar los puntos que estoy tratando de exponer. Haré una insinuación. Si las sociedades y organizaciones relacionadas con el movimiento espiritista y los grupos de investigación síquica, buscaran y en­contraran a los sensitivos natos (no un médium de trance) y a quienes son por naturaleza clariaudientes y clarividentes, y estudiaran sus revelaciones, palabras, reacciones y modos de actuar, descubrirían mucho acerca de los innatos poderes nor­males del hombre ‑poderes que han estado pasivos durante el período en que el objetivo era el desarrollo de la mente‑ com­partido por la humanidad con dos grandes grupos de vidas ‑los Miembros de la Jerarquía y el reino animal. Reflexionen sobre esto. Por lo tanto, si estas sociedades se concentraran sobre la parte síquica inteligente y mental y dejaran de lado las condiciones de trance, muy pronto obtendrían la revelación. El trance es inde­seable, porque separa al médium de su alma y lo relega definiti­vamente al reino de lo negativo, de lo incontrolado y de las fuer­zas materialistas. No obstante, las fuerzas del materialismo harán lo posible por evitar este desarrollo, pues en cuanto exista una positiva e inteligente comprensión del mundo del más allá, no existirá temor a la muerte y desaparecerá el aspecto principal de su poder y aferramiento sobre la humanidad.

Si han seguido inteligentemente lo que he dicho, surgirán con claridad en la mente dos puntos en relación con la actividad inicial e inmediata de ambos rayos, sexto y séptimo. Primero, que exis­ten grupos de personas que van siendo crecientemente suscepti­bles a su influencia, lo cual conduce inevitablemente a dichos gru­pos (que responden a las fuerzas de sexto y séptimo rayos) a la oposición y al antagonismo entre sí. El problema consiste en que, debido al desarrollo de la sensibilidad de la raza, este antagonismo existe actualmente en escala mundial. De allí los actuales conflictos de ideas e ideologías opuestas y también, por una parte, la contienda entre las antiguas tradiciones heredadas y las viejas formas de civilización, de gobierno, de religión y, por otra, las nuevas ideas que surgen. Estos nuevos conceptos deberán intro­ducir la nueva era y eventualmente revolucionarán nuestras nor­mas y vida modernas. Las viejas ideas serán relegadas a la misma posición que asumieron hoy en nuestra conciencia las ideas que rigieron a la raza hace mil años.

 

Segundo, la situación se complica más por el hecho de que ambos ejercen influencia y se expresan siempre de manera dual, y tiene siempre una forma superior e inferior de manifestación, lo cual constituye a este respecto la analogía de la personalidad y la expresión egoica de cada ser humano. En el caso del rayo sa­liente, la forma superior (cuyo germen se manifiesta primero) está desapareciendo con rapidez o es absorbida por el nuevo idealismo, contribuyendo con todo lo mejor a la nueva presentación de la verdad, para que la cultura emergente se arraigue adecua­damente en la antigua. Sin embargo, las formas inferiores son tenaces y dominadoras, y debido a ello constituyen hoy el pro­blema principal de la Jerarquía, a tal grado que se ha debido recurrir al primer rayo (la fuerza de Shamballa) a fin de poder destruirlas. Téngase en cuenta esto al estudiar la situación mun­dial. Las formas inferiores de la expresión de séptimo rayo están aún en la etapa embrionaria. Esto puede verse con claridad si se considera, por ejemplo, el movimiento espiritista que elegí como referencia, el cual empezó a tomar forma recién en el siglo pa­sado, logrando su curiosa y fenoménica expansión únicamente porque comenzó en el continente americano. Los Estados Unidos de América fueron el centro de la Antigua' Atlántida, de allí que hayan heredado una antigua forma religiosa y síquica, que existió y poseyó una potente vitalidad en esa parte del mundo, durante muchos siglos.

Pese a todos estos hechos, la energía superior y más vital de séptimo rayo es la más activa en esta época y su idealismo resul­tante y los consiguientes conceptos de la nueva era actúan sobre las mentes sensibles de la raza, preparando así a la humanidad para un cambio muy necesario y grande. El trabajo del Rayo de Orden Ceremonial consiste en “introducir” en la tierra o hacer físicamente visibles, los resultados de la unión entre espíritu y materia. Su función es revestir con materia el espíritu produ­ciendo la forma.

 

2. Las Naciones y los Rayos

 

En relación con este tema, que rige e influye a las naciones más avanzadas del mundo, el estudiante debe tener en cuenta que todas están hoy primordialmente condicionadas por la Ley de Separaciones; sin embargo, los grupos más avanzados de cada na­ción empiezan ya a responder a la Ley de Comprensión, la cual eventualmente pondrá el énfasis sobre la eterna hermandad del hombre y la identidad de todas las almas con la Superalma. Esto lo reconocerá la conciencia racial, así como también la unicidad de la Vida, que afluye a través de todo el sistema solar y lo compenetra, anima e integra. Esta Vida actúa en todos los esque­mas planetarios y a través de ellos, en todos los reinos de la for­ma y en todo eso que puede ser incluido en la frase "vida de la for­ma". Dicha expresión encierra tres ideas básicas: idea de vida, de forma y de evolución.

 

El funcionamiento de la Ley de Comprensión Amorosa se ve­rá grandemente facilitada y agilizada en la era acuariana que es­tamos considerando; más adelante se desarrollará en un amplio espíritu internacional de alcance mundial, en el reconocimiento de una sola fe universal en Dios y en la humanidad, como expre­sión principal de la divinidad en el planeta y en la trasferencia de la conciencia humana, del mundo de las cosas materiales al mundo más puramente psíquico. Esto conducirá con el tiempo e inevitablemente, al mundo de las realidades espirituales. Debe recordarse que, para la humanidad avanzada, la secuencia del re­conocimiento de estas expansiones de conciencia es el siguiente:

 

1.   El mundo de la vida psíquica. Esto requiere el reconocimiento, por la conciencia cerebral, de la necesidad de un control men­tal y espiritual, como primer paso.

2.      El mundo del desarrollo mental.

3.      El mundo del alma o ego, el hombre individualizado. Cuando estos reconocimientos hayan sido establecidos en el aspirante, entonces el discípulo reconocerá al Maestro que deberá guiarlo.

4.    El control de la vida del plano físico por el alma.

5.   El funcionamiento y la utilización de los poderes psíquicos, el lugar que ocupa y la parte que le corresponde desempeñar en el campo del servicio inteligente.

6.   La facultad interpretativa de la mente iluminada.

7.   Una inspirada vida creadora en el plano físico.

 

En ese desenvolvimiento de la conciencia racial, el proceso n o sigue necesariamente las siete etapas y secuencias mencionadas. Esto se debe al estímulo y consiguiente sensibilización del aspecto forma, por medio de la radiación y potencia creciente del dinámico nuevo grupo de servidores del mundo, en cuyas filas ingresan quienes han pasado o están en las etapas de aspirantes y discí­pulos, aprendiendo así a servir. El desarrollo síquico de las masas es paralelo al desenvolvimiento espiritual de la humanidad avan­zada. Esto puede observarse ya en gran escala en todas partes, lo que explica el tremendo crecimiento del movimiento espiritista y el enorme incremento de los poderes síquicos inferiores. La antigua magia atlante y el psiquismo inferior, se hallan otra vez sobre nosotros en la gran vuelta de la rueda de la vida, pero esta vez puede tener buen resultado si los discípulos del mundo y las personas espiritualmente orientadas están a la altura de su opor­tunidad.

 

Miles de personas están siendo influidas por esta Ley de Comprensión Amorosa. En cada nación muchos responden a la nota fraterna, sintética y amplia, pero las masas aún no com­prenden nada de ello y deben ser conducidas gradualmente por el camino recto, mediante el constante desarrollo de la correcta comprensión de sus connacionales. Recuerden esto quienes tra­bajan por la paz mundial y las correctas relaciones humanas, por la armonía y la síntesis.

Las grandes naciones están controladas por dos rayos, lo mis­mo que el ser humano. No es necesario ocuparse de las naciones pequeñas. Cada nación está controlada por un rayo de la per­sonalidad, potencia dominante y principal factor controlador en la actualidad, y por un rayo del alma, percibido únicamente por los discípulos y aspirantes de la nación respectiva.

 

Este rayo del alma debe ser provocado por el nuevo grupo de servidores del mundo para acrecentar su actividad funcionante, pues es uno de sus principales objetivos y tareas. Esto no debe olvidarse. Mucho podrá escribirse acerca de la influencia histó­rica de los rayos, ejercida durante los últimos dos mil años, y de la forma en que los grandes acontecimientos han sido influidos o producidos por la periódica influencia de rayo. Interesante co­mo es, e índice de las actuales tendencias y problemas nacionales, lo único que puedo hacer es señalar las energías que rigen a cada nación y dejar que ustedes estudien y observen su efecto y com­prendan la relación que tienen con la actual condición del mundo. Una cosa quisiera señalar y es que los rayos que rigen a determi­nada nación, y actúan ahora activamente, son muy poderosos tan­to material como egoicamente; quizás algunos de los problemas se deban a que ciertos rayos, que rigen a determinadas naciones, no están activos en estos momentos.


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