Los Rayos y las Iniciaciones
(Volumen número 5 del Tratado sobre los Siete Rayos)


Amanecer en Zaragoza (Composición de A.G.G)



PRIMERA PARTE
Catorce Reglas para la Iniciación Grupal


Observaciones Preliminares

Creo que sería conveniente, hermanos míos, subrayar nuevamente el hecho de que sólo puede penetrar en el mundo amorfo el aspirante que ha adquirido cierta capacidad de centrarse en los niveles abstractos del plano mental. Ello involucra, lógicamente, haber logrado algún desarrollo interno en la propia naturaleza del aspirante, pues de otra manera sería imposible obtener el contacto requerido. Es necesario el autoesfuerzo, cuyo resultante desarrollo podría describirse de la manera siguiente:

I. La Repolarización de Todo el Hombre Inferior a fin de cambiar su actitud hacia el conglomerado de formas que componen su campo general de contactos. Entonces ya no se
deja ilusionar por las cosas de los sentidos, tendrá en sus mano el hilo o clave que eventualmente lo guiará del laberinto de las percepciones de la vida inferior, llevándolo al campo del claro conocimiento y al reino de la luz del día, y ya no caminará en las tinieblas. Esta repolarización se obtiene de cuatro maneras, cada una de las cuales proporciona el siguiente paso a dar y, en conjunto (si se las sigue debidamente), llegarán a subyugar totalmente a la personalidad. Los cuatro métodos son: 

El constante e infalible esfuerzo para centrar la conciencia en la cabeza. Desde esta posición central, el Hombre Real, el agente rector, dirigirá y guiará todos sus miembros, imponiendo un nuevo ritmo o hábito de respuesta a los "señores lunares" del cuerpo físico. Dos factores valiosos y benéficos producirán la necesaria polarización:

Valorar constantemente las palabras "Yo soy el Yo, el Yo Soy Yo".
Habituarse a meditar por la mañana temprano, centrándose el Pensador en el punto de control, y comenzar el día de experiencia y de contactos, entendiendo que sólo es el Observador, el Perceptor y el Actor.

Una minuciosa consideración del uso y abuso de la energía durante el día. Cada hombre debe comprender que al emplear energía ejerce dirección y recorre el sendero. Produce oportunamente la fiel manifestación y despliegue de la propia luz a fin de irradiarla sobre las circunstancias, ayudando así a los demás peregrinos. Los estudiantes deberán familiarizarse con el "concepto energía" y aprender a considerarse como unidades de energía que despliegan ciertos tipos de energía. Debe tenerse presente al respecto, que cuando la energía espiritual y material (dos polos opuestos) se ponen en relación, se produce un tercer tipo de energía, y el trabajo del cuarto o reino humano, consiste en demostrar este tipo peculiar. A fin de aclarar las ideas sería conveniente que los estudiantes recordaran que:

las entidades superhumanas despliegan energía espiritual,
las entidades subhumanas despliegan energía de la materia,
las entidades humanas despliegan energía del alma.

Cuando estas tres energías se manifiesten en forma perfecta se consumará el plan de la creación. Además debe recordarse que las tres manifiestan sin embargo la dualidad -espíritu y materia-, siendo la manifestación de una gran Existencia y de Su aparición. Por lo tanto, las denominadas  "tres gunas" (cualidades) de la filosofía hindú, sólo son cualidades que esa Existencia manifiesta por medio de tales tipos de entidades.


Las vidas superhumanas expresan sattva, guna o la cualidad del ritmo y de la respuesta armoniosa al impulso divino del perfecto despliegue de la colaboración coordinada con el propósito de la manifestación.

Las vidas humanas demuestran la cualidad de rajas, de movilidad, de constante y consciente cambio a fin de descubrir lo Real y demostrar, por medio de la experiencia, la verdadera naturaleza de la respuesta rítmica.

Las vidas subhumanas expresan la cualidad de tamas o inercia. Actúan ciegamente y no tienen la capacidad de responder conscientemente al plan. Constituyen la suma total de las "unidades de inercia", así como los entes humanos son denominados "puntos de luz que se mueven dentro del cuadrado". Esto resultará de interés para los masones.

Este tema sobre el uso y el abuso de la energía puede ser desarrollado al infinito, y lo traté extensamente en otros libros donde di bastante información sobre los centros. Ahora sólo trato de impartirles lo que puede ser de utilidad inmediata para los estudiantes, sentando así las bases para el trabajo posterior.

El cuidadoso estudio de la necesaria transmutación de la energía astral y emocional en amor, la energía del amor. Involucra la sublimación del sentimiento personal en comprensión o consciencia grupal, y cuando se realiza exitosamente crea con el tiempo un cuerpo superior y más sutil, la envoltura búdica. Cuando ésta se materializa, marca una elevada etapa de progreso, pero las etapas anteriores pueden ser encaradas inteligentemente por el estudiante y probacionista sensato. A fin de transmutar la emoción en amor es necesario comprender los puntos siguientes:

1. Que toda disposición de ánimo, demostración de tristeza, dolor o emoción feliz, se debe a que nos identificamos con los objetos de nuestros deseos, con el aspecto forma y lo material.

2. Que el cuerpo emocional o astral y la parte que desempeña en el desarrollo del estudiante debe ser reconocido como la sombra de la mónada, y establecerse una conexión entre:

La envoltura astral y el segundo plano
La envoltura monádica y el cuarto plano
La envoltura búdica y el sexto  plano

y también debe ser considerada cuidadosamente la actuación que le corresponde a los pétalos de amor del loto egoico.

3.  Que la potencia de la envoltura astral se debe a su naturaleza indivisible.
4. Que el estudio de la función del plexo solar y la parte que desempeña como órgano para la transferencia de energía, desde los tres grandes centros debajo del diafragma y los tres centros superiores, que ocupa el punto medio entre la triple mónada y el triple hombre inferior. Quienes están más avanzados deberían comprender esto.

El desarrollo de la facultad de la mente, a fin de que el Pensador se aferre y se mantenga firme en el proceso mental y aprenda a considerar la mente como intérprete de los estados de conciencia, como transmisor de la intención egoica al cerebro físico y como ventana a través de la cual el Ego, el Hombre Real, observa vastos campos de conocimiento y (para la mayoría) aún son ignotos.

II. Surgimiento a la Manifestación del Aspecto Subjetivo en el Hombre. Uno de los objetivos de la evolución consiste en que sea reconocida oportunamente la realidad subjetiva. Esto se puede expresar de varias maneras simbólicas, conteniendo todas el mismo hecho de la naturaleza:

El nacimiento del Cristo interno
El brillo de la radiación interna o gloria.
La manifestación del segundo aspecto o aspecto amor.
La manifestación del Ángel solar.
La aparición del Hijo de Dios, el Ego o Alma inmanente.
La plena expresión de budi a medida que utiliza a manas.

Cómo se produce este surgimiento a la manifestación, puede deducirse de las frases siguiente:
El refinamiento de los cuerpos, los cuales constituyen el cascarón o envoltura que oculta la realidad. 
El proceso de "retirar los velos", a fin de que uno por uno los cuerpos que velan al yo lleguen a ser transparentes, permitiendo a la naturaleza divina brillar plenamente.
La expansión de la conciencia, lograda por la capacidad del yo para identificarse como el Observador, con su verdadera naturaleza, sin considerarse a sí mismo como el órgano de la percepción.

III. El Realineamiento de las Envolturas Inferiores a fin de que el contacto con el verdadero Hombre, el Pensador, el Ángel solar, en los niveles superiores del plano mental, llegue a ser total y continuo. Ello es posible sólo cuando son captados los dos puntos anteriores y se comprende parcialmente la teoría de la constitución del hombre. A medida que practiquemos la meditación, dominemos conscientemente los cuerpos inferiores y comprendamos mejor el  Sutratma o Hilo, entonces podrá llevarse cada vez más a la personalidad inferior, en el plano físico, esa iluminación espiritual y esa energía divina que es herencia del alma. Paulatinamente la luz brillará; año tras año la fortaleza del contacto superior aumentará; gradualmente la afluencia del amor y sabiduría divinos a los centros de la cabeza se acrecentará, hasta que con el tiempo el hombre inferior se transformará totalmente, sus envolturas se refinarán, y podrá controlarlas y emplearlas: entonces expresará en la tierra los poderes del Guiador, Instructor o Manipulador, de acuerdo al rayo mayor a que pertenezca su mónada.

IV. Una Serie de Pruebas que Conducen a la Iniciación. Cuando el hombre comience a manifestar las cualidades de su rayo y llegue gradualmente a ser de mayor importancia para su grupo, será preparado por medio de pruebas, experiencias y tentaciones, para esas etapas finales de desenvolvimiento que lo pondrán en posición de :

El conocimiento de ciertas leyes que rigen a la materia y a la forma.
Las claves de los misterios vinculados a la energía, la polaridad y la relación grupal.
Ciertas Palabras de Poder que le otorgarán el control de las fuerzas elementales de la naturaleza.
La visión interna de los planos planetarios.

No es necesario explayarme sobre esto, ni tampoco desarrollar el tema de la Iniciación (Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II. El primer trabajo a realizar consiste en estimular al aspirante y preparar a esos pocos que ansían recorrer el sendero del discipulado. El punto final de nuestro tema concierne a:

V. La Esencialidad Básica de Poseer un Carácter Puro. Es es algo más que ser simplemente bueno. Tiene que ver con el aspecto materia y está relacionado con el aferramiento o control que ejerce la forma sobre el hombre. Podría expresarse, a fin de darle un significado más esotérico, de la manera siguiente: Si uno de los tres elementales inferiores -físico, astral y mental- es el factor que controla la vida del hombre, éste por ese mismo hecho es llevado a una posición peligrosa y debe dar los pasos necesarios para detener ese control antes de intentar la penetración en los reinos amorfos. Se evidencia la razón de ello. De acuerdo con la ley que rige a la materia, la Ley de Economía, la vida elemental atraerá hacía sí las vidas similares, lo cual dará por resultado dos peligros y son:

Uno: la acumulación en la forma -debido a la dominante nota emitida por el elemental de la forma-, de materia de vibración sincronizada. Ello tenderá a acrecentar la magnitud de la tarea que tiene por delante el Ego e impulsará al hombre inferior a adquirir mayor predominio. Los "señores lunares" aumentarán su poder y disminuirá el del Señor solar.

Dos: el hombre con el tiempo se encontrará rodeado de formas mentales de orden inferior  (desde el punto de vista del alma), y antes de poder entrar en el Arcano de la sabiduría y hallar el camino hacia el mundo del Maestro, tendrá que disipar las nubes de formas mentales que ha atraído hacía sí.

Si el discípulo no aprende que aspiración y autodisciplina deben ir a la par, hallará que la energía espiritual que puede conocer y con la cual hacer contacto, sólo servirá para estimular las malignas energías latentes en su naturaleza, demostrando así la exactitud de la verdad enseñada por el gran Señor, al relatar el episodio del hombre que barrió fuera de su hogar a siete demonios y descubrió, oportunamente, que estaba en peor situación que antes. Es muy esencial que los aspirantes comprendan la naturaleza del hombre inferior y capten el hecho de que todo sistema coherente posee sus variados tipos de energía y que la perfección se logra cuando predomina el tipo más elevado de energía inherente.
Si la energía inferior del conjunto de átomos-forma constituye el factor controlador, entonces ocurrirán dos cosas:

1. La forma misma crecerá por acumulación, aumentando constantemente su poder, hasta que la dominante voz de sus "señores lunares" apagará las demás voces y el hombre será arrastrado nuevamente a 

la inercia, a
la ceguera y a
la esclavitud.

2. Hay muchas personas que no sólo están controladas por algunas de esas formas, sino que son prisioneras de las tres. Al estudiar al triple hombre inferior y a las energías o vidas, que tratan de controlarlo, debe recordarse que éstas son de tres categorías:

a) Las diminutas vidas individuales que denominamos átomos o células del cuerpo. Son de tres clases y componen respectivamente los cuatro tipos de cuerpos: físico, etérico, astral y mental.

b) El conjunto de estas vidas que constituyen en sí cuatro tipos de elementales o existencias separadas coherentes, aunque no autoconscientes. Estos cuatro señores lunares constituyen lo que la Sabiduría Antigua denomina  "los cubos aprisionantes" o la cruz sobre la cual el hombre espiritual interno será crucificado. Estos cuatro elementales poseen inteligencia propia, se hallan en el arco involutivo; cuando tienden a ser demasiado poderosos acatan la ley de su propio ser y expresan plenamente lo que hay en ellos.

c) Un dominante señor lunar, que conocemos por el término de "personalidad inferior"; él (si puede emplearse el pronombre personal) es la suma total de los elementales físico, astral y mental, y constituye el poder que en la actualidad obliga a las "energías ígneas" del cuerpo a nutrir los tres centros inferiores. El cuerpo etérico tiene una función excepcional y curiosa, siendo simplemente el vehículo para el prana o vida y el centro que emplea, tiene su categoría propia.

3. Todas las formas subhumanas, en conjunto, prueban ser un poderoso factor que detiene el progreso hacia la emancipación del Hombre Real. Constituyen el reverso de lo que entendemos por el mundo del Maestro, y ambos están en directa oposición entre si, desde el punto de vista del aspirante. 

El adepto puede penetran en el mundo de la forma, entrar en contacto con él y actuar en ese mundo, sin que lo afecte, pues nada hay en él que responda a ese mundo. A través de la ilusión ve la realidad que subyace detrás y, sabiendo donde está situado, nada que lo atraiga existe en la demanda y llamado de estos señores lunares. Está ubicado entre los pares de opuestos. En la comprensión de la naturaleza del mundo de la forma y de las vidas que lo componen, en la habilidad de oír la voz del "Uno amorfo", por encima del tráfago de las voces inferiores, el aspirante tiene la oportunidad de zafarse del dominio de la materia.

Hermanos míos, el verdadero trabajo-mágico consiste en comprender los sonidos de todos los seres, y su clave reside en la habilidad de hablar el lenguaje del alma. Estas facultades, correctamente empleadas, imponen sobre las vidas menores ese control que conducirá a la liberación final y, con el tiempo, llevará a esas vidas al reino de la autoconciencia. Este aspecto de la materia es aún muy poco comprendido por los hijos de los hombres, Si sólo se dieran cuenta de que por su predisposición a caer bajo el control lunar precipitan a las diminutas vidas de su pequeño sistema, más profundamente en la oscuridad de la ignorancia, quizá asumirían más rápidamente sus justas responsabilidades; si comprendieran que por su constante tentativa de imponer el ritmo del Señor solar, sobre el conjunto de los señores lunares, impulsan esas vidas hacia el desenvolvimiento autoconsciente, quizás procederían con más prevención e inteligencia. Éste es un mensaje que debe difundirse, pues los diversos aspectos de la vida de Dios son interdependientes y ninguno progresa hacia una mayor comprensión sin beneficiar a todo el grupo.

Daré algunas sencillas sugerencias que pueden ser de utilidad para el aspirante sincero:

Con la ordenada regulación de la vida viene la eventual síntesis y el correcto control del tiempo, con todo lo que de ello proviene.

Con la eliminación correcta de todo lo secundario y con el sentido de proporción correctamente ajustado llega la exactitud y centralización, distintivos del ocultista.

Con la correcta aspiración, en el momento señalado, se produce el contacto necesario y la inspiración para el trabajo a realizar.

Con la constante adhesión a las reglas autoimpuestas se produce el gradual refinamiento del instrumento y el perfeccionamiento de los vehículos que -para el Maestro- serán el medio para ayudar a innumerables pequeñas vidas.