CARTAS SOBRE MEDITACIÓN OCULTISTA

AMANECER EN ZARAGOZA (Fotografía de A. G. G.)

CARTA III


PUNTOS A CONSIDERAR CUANDO

ES ASIGNADA UNA MEDITACIÓN



1. El rayo del Ego o Yo superior.

2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.

3. La condición kármica del triple hombre.

4. La condición del cuerpo causal.

5. La necesidad de la época y la disponibilidad del hombre.

6. Los grupos, internos y externos, a los cuales el hombre está afiliado.


Ya he tratado la importancia que tiene la meditación y sugerí que consideraran cuatro razones, entre muchas, por las cuales debe ser practicada. En esta época, en que la mayoría de ustedes practica la meditación sin la guía de un instructor relacionado personalmente en el plano físico, sólo ha podido formularse un plan para ser practicado, que lleva implícitos elementos seguros y universales.

Cuando un instructor se halla presente, pueden desarrollarse diferentes prácticas, adaptadas al temperamento del discípulo, que contengan ciertos atributos y hagan de esa meditación particular la línea de menor resistencia entre el cerebro físico y el cuerpo causal.

Al formular métodos de meditación, se han de tener en cuenta algunos factores que enumeraré. No trato de darles esquemas y métodos a seguir, indico nada más que los principios subyacentes que guían al instructor en la elección del método adecuado para el estudiante. Más adelante, cuando aparezca el instructor y quede demostrada la aplicación científica del método individual, podrá ver si las reglas aquí formuladas son fundamentales o no. Fundamentos y principios es todo lo que trato de proporcionarles. Los métodos y detalles se han de desarrollar mediante la aplicación del discernimiento, la experiencia, el valor y la perseverancia.

Los factores que el instructor tiene que considerar al asignar la meditación son, si sólo tratamos los más importantes, los seis siguientes:


1. El rayo del Ego o Yo superior del estudiante.

2. El rayo de su Personalidad o yo inferior.

3. La condición kármica de su triple naturaleza inferior.

4. La condición de su cuerpo causal.

5. La necesidad inmediata de la época y su disponibilidad.

6. Los grupos, internos y externos, con los cuales el estudiante está identificado.

Vamos ahora a considerar estos factores por separado.


1. El rayo del Ego o Yo superior.

El rayo al cual pertenece el cuerpo causal del hombre, el rayo egoico, debería determinar el tipo de meditación. Cada rayo requiere un método diferente de acercamiento, porque la finalidad de toda meditación es la unión con lo divino. En esta etapa es la unión con la Tríada espiritual, que tiene su reflejo inferior en el plano mental. Permítaseme ilustrar brevemente:

Cuando el rayo egoico es el primero, o Rayo de Poder, el método de acercamiento debe ser la aplicación dinámica de la voluntad a los vehículos inferiores, denominándoselo logro por un enfoque intenso; una potente concentración de propósito, que anula todos los obstáculos y, literalmente, abre un canal, impeliéndose a sí mismo hacia la Tríada.

Cuando el rayo egoico es el segundo, o Rayo de Amor-Sabiduría, la línea de menor resistencia se halla en la expansión y en la inclusión gradual. No es tanto un impulso hacia adelante, sino más bien la gradual expansión desde un centro interno, hasta incluir a los que nos rodean, al medio ambiente, a las almas afines y a los grupos de discípulos dirigidos por algún Maestro, incluyéndolos a todos en la conciencia. Llevada a su culminación, esta expansión da por resultado la final desintegración del cuerpo causal, en la cuarta iniciación. En el primer caso -la realización a través del Rayo de Poder- el impulso hacia adelante y hacia arriba tendrá el mismo resultado; el cauce abierto da paso a la afluencia descendente de la fuerza o fuego del espíritu, y el cuerpo causal es igualmente destruido a su tiempo.

Cuando el rayo egoico es el tercero, o Rayo de Actividad-Adaptabilidad, el método es algo diferente. No es el impulso hacia adelante ni la expansión gradual, sino la adaptación sistemática de todo el conocimiento y de todos los medios para alcanzar la meta percibida. En realidad es el proceso de utilizar a los muchos para el uso de uno; es más bien el acaparamiento del material y de las cualidades necesarias para ayudar al mundo, y a la acumulación de información, por medio del amor y de la discriminación, que oportunamente, desintegra al cuerpo causal. En estos "Rayos Aspecto" o de expresión divina, si puedo denominarlos así, la desintegración es ocasionada, en el primer caso, por el ensanchamiento del canal, debido a la fuerza impulsiva de la voluntad; en el segundo caso, por la expansión del huevo áurico inferior, el cuerpo causal, debido a la inclusividad del rayo sintético de amor y sabiduría, y el tercer caso, por la rotura de la periferia del cuerpo causal, debido a la facultad acumulativa y la absorción sistemática del Rayo de Adaptabilidad.

Estos tres métodos diferentes dan el mismo resultado, siendo fundamentalmente formas de un gran método empleado para lograr el desarrollo del amor o sabiduría -meta del esfuerzo del actual sistema solar.

Tenemos así la voluntad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la realización de lo superior, que da por resultado un poderoso servicio por medio del amor activo.

También el aspecto sabiduría o amor, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la comprensión de su unicidad con todo cuanto alienta, que da por resultado el servicio amoroso por medio del amor activo.

Y el aspecto actividad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la utilización de todo lo que está al servicio del hombre; primeramente, utilizando todo para él mismo; luego, gradualmente, para la familia, aquellos que ama personalmente, quienes lo rodea y así sucesivamente, hasta que utilia todo en servicio a la humanidad.

Cuando el rayo egoico es el atributivo cuarto Rayo de Armonía, el método será la comprensión interna de la belleza y la armonía, que causa la desintegración de cuerpo causal por el conocimiento del sonido y del color mediante el efecto desintegrador de sonido. Es el proceso que conduce a la comprensión de las notas y tonos del sistema solar, la nota y tono de los individuos y el esfuerzo para armonizar la propia nota egoica con la de otros. Cuando la nota egoica es emitida en armonía con otros egos, da por resultado la desintegración del cuerpo causal, el desapego de lo inferior y el logro de la perfección. Sus exponentes desarrollan  la música, el ritmo y la pintura. Se recogen en sí mismos para abarcar el aspecto vida de la forma. La manifestación externa de ese aspecto vida se revela en el mundo mediante lo que llamamos arte. Los grandes pintores y los músicos inspirados están, en muchos casos, alcanzando la meta por este medio.

Cuando el quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia es el rayo del hombre, el método es muy interesante. Consiste en la aplicación intensa de la mente concreta a algún problema para ayudar a la raza; tal es la concentración de todas las cualidades mentales y el control de la naturaleza inferior, de manera que implique un supremo esfuerzo para trascender lo que impide el descenso del conocimiento superior. Involucra también el elemento voluntad (como ha de suponerse) que da por resultado la extracción de la información deseada, desde la fuente de todo conocimiento. 

A medida que este proceso continúa, la penetración en la periferia del cuerpo causal se hace tan frecuente que llega a producirse la desintegración, y el hombre se libera. Es la mentalidad impulsando al hombre a la perfección y forzándolo a utilizar todos sus conocimientos en amoroso servicio a su raza.

El sexto Rayo de Devoción, es preeminentemente, el del sacrificio. Cuando es el rayo egoico, el método de acercamiento a través de la meditación toma forma de dedicación concentrada por medio del amor, hacia algún individuo o ideal. El hombre aprende a ser incluyente por el amor a una persona o ideal; concentra todas sus facultades y esfuerzos en la contemplación de lo que se requiere, y sacrificándose por esa persona o ideal, entrega su cuerpo causal a las llamas de altar. Es el método del fanatismo divino que considera perdido todo lo que está fuera de su visión y, oportunamente, sacrifica gozosamente la entera personalidad. El cuerpo causal es destruido por el fuego, y así la vida liberada asciende al Espíritu en divina beatificación.

Cuando el rayo egoico es el séptimo, o Rayo de la Ley Ceremonial o Magia, el método de acercamiento es la comprensión y glorificación de la forma Como se dijo anteriormente, la meta de todas las prácticas de meditación consiste en acercarse a lo divino que en cada uno existe y, por ello, a la Deidad Misma.

Por lo tanto, el método consiste en aplicar la ley, el orden y la regla, a cada acción de la vida en los tres cuerpos, y construir, dentro del cuerpo causal, una forma que va expandiéndose hasta causar la desintegración de ese cuerpo. Es la construcción del Santuario, de acuerdo a ciertas reglas, hasta convertirlo en la morada de Shekinah, y cuando arde la luz espiritual, el Templo de Salomón se estremece, tambalea y se desintegra. Constituye el estudio de la ley y la consiguiente comprensión del hombre, de por qué y cómo es manipulada la ley; consiste en la definitiva aplicación de la ley al cuerpo causal, para hacerlo innecesario y producir así su desintegración. El resultado es emancipación, y el hombre se libera de los tres mundos. Muchos ocultistas pertenecen en la actualidad a este rayo, a fin de continuar el proceso liberado. Es el método que conduce al hombre a la liberación por la comprensión y la aplicación inteligente de la Ley a su propia vida, y al mejoramiento de las condiciones del cuerpo de la humanidad, convirtiendo al hombre en un servidor de su raza.

2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.

Se ha tratado con cierta extensión el primer factor, el rayo egoico, para determinar el método de meditación. Hoy nos ocuparemos de las funciones del rayo de la personalidad para determinar dicho método. Como se sabe, el rayo de la personalidad es siempre un subrayo del rayo espiritual, y varía con más frecuencia que el rayo egoico. En los Egos evolucionados, que hoy se encuentran entre los pensadores de la raza y los prominentes trabajadores, en todos los sectores de actividad en el mundo, el rayo de la personalidad puede variar vida tras vida, estando basada cada vida en una nota diferente y manifestando un color distinto. De esta manera el cuerpo causal se va equipando más rápidamente. Cuando la unidad reencarnante ha llegado a una etapa en que puede elegir conscientemente su modalidad de expresión, primeramente recapitulará sus vidas anteriores, y el conocimiento así adquirido lo guiará para elegir la simiente. Cuando la unidad reencarnante ha llegado a una etapa en que puede elegir su modalidad de expresión, primeramente recapitulará sus vidas anteriores, y el conocimiento así adquirido lo guiará para elegir la simiente. Antes de reencarnar hará vibrar su nota egoica, y observará la carencia de plenitud o la disonancia que pueda contener; entonces decidirá qué nota fundamentará la vibración de su futura personalidad. Posiblemente dedique una vida a emitir una nota particular y a estabilizarse, en diversas circunstancias. De allí la necesidad de que la vida del aspirante o del discípulo cambie frecuentemente, y esto explica la manifiesta condición de variedad y caos aparente, que caracteriza a tales vidas.

Cuando la disonancia se ha corregido y la vibración es constante y no está sujeta a cambios, se ha realizado el trabajo necesario. El Ego puede recoger nuevamente sus fuerzas, antes de continuar la tarea de perfeccionamiento del cuerpo causal y llevar el acorde deseado a una perfecta exactitud y claridad de tono. Entonces se verá cuán necesario es adaptar el método de meditación a la necesidad de la personalidad, sincronizándolo al mismo tiempo con el primer factor e implicando al rayo del Ego.


Ilustración práctica

Permítanme ilustrar a fin de dilucidar de algún modo esta cuestión, siendo deseable que haya una exacta comprensión.

Supongamos que el rayo egoico al cual pertenece A es el de Amor o Sabiduría, mientras que el rayo de su yo inferior es el quinto rayo o de Conocimiento Concreto. En vidas pasadas A demostró amor y realizó verdaderos progresos mediante el método del rayo sintético, el de expansión. Ahora ama intensamente y su conciencia se expande con gran facilidad, hasta incluir una parte exacta de las circunstancias ambientales; pero aunque posee inteligencia común, carece  de la vibración estabilizadora, inherente al quinto rayo. No tiene la concentración que fuerza los resultados y necesita el fundamento básico de hechos, antes de que pueda progresar inteligentemente y sin peligro. El instructor prudente, al darse cuenta de esta necesidad, emplea el método de expansión inherente al rayo egoico y lo aplica a la expansión del cuerpo mental. Mediante el método, inteligentemente adjudicado, la facultad de expansión (utilizada hasta entonces únicamente para incluir a otros por medio del amor) será aplicada al esfuerzo concentrado con idéntica finalidad de expansión, pero con el propósito de adquirir conocimiento. Alcanzado esto, todo esfuerzo de la vida personal podrá dedicarse aparentemente (en determinada encarnación) a adquirir una posición científica y al desarrollo de la mente. El progreso intelectual podrá parecer de gran importancia al observador sin cultura; no obstante la tarea continúa como lo ha deseado el guía interno, y sólo la vida a vivir pondrá de manifiesto la sabiduría de la elección egoica.

Combinando los métodos de segundo rayo y la dedicación que otorga el quinto rayo, se alcanzará la expansión intelectual. ¿He puesto esto en claro? Trato de escribir con claridad, porque la meditación es de vital importancia para muchos.

Por lo tanto, después de un cuidadoso análisis, resultará evidente que cuanto más sabemos, menos juzgamos. Una persona podrá haber desarrollado el aspecto amor; no obstante, en determinada encarnación, ese aspecto podrá ser pasivo, y la línea de desarrollo más evidente será la estrictamente intelectual. Abstenerse de opinar es la mejor actitud para el observador inteligente, pues aún no posee la visión interna que ve el color, ni el oído interno que le permite reconocer la nota.


3. La condición kármica del triple hombre.

La condición kármica del triple hombre y el lugar que ocupa en la evolución serán considerados hoy al estudiar el tema de los "Métodos de Meditación". Este tercer punto es de verdadera importancia para ayudarnos a decidir inteligentemente cuál es el método de meditación adecuado para cada individuo. Primeramente, se trató de la importancia de la meditación; luego tocamos, en forma breve, el punto respecto a la parte que desempeña el rayo egoico en la decisión del método, poniendo incidentalmente de manifiesto un punto en el cual no se ha hecho mucho hincapié hasta ahora: que la verdadera meta de la meditación es separar, desintegrar y dispersar gradualmente el cuerpo egoico. Como hemos visto, cada rayo exige un proceso diferente. Después se trató de la función que desempeña el rayo de la personalidad en combinación con el rayo egoico, y vimos en qué forma, mediante la consideración inteligente de esos dos factores, se puede  asignar, el método adecuado.

Ahora estudiaremos más específicamente el factor tiempo. Karma y tiempo son términos sinónimos, más de lo que comúnmente se piensa. La meditación ocultista y el comienzo definido de la tarea de liberar al individuo de la periferia del cuerpo causal, sólo pueden iniciarse cuando se ha alcanzado cierto grado de evolución y el cuerpo causal (debido a su contenido) ha logrado cierta gravedad específica y su circunferencia llena ciertas condiciones

Todo  el proceso se ajusta a la Ley y no es, como comúnmente se cree, cuestión de aspiración y deseos elevados

Tres factores a considerar

a. El grado de evolución.

b. La gravedad específica del cuerpo causal.

c. La medida y circunferencia del cuerpo causal.

Más adelante me propongo tratar definidamente el plano mental y sus tres subplanos superiores, los planos del Ego. Explicaré el lugar que ocupa el cuerpo causal en dichos planos y su relación con otros cuerpos en el plano mental. En esta carta trataré únicamente los puntos mencionados. En consecuencia, me limitaré al cuerpo causal, a la conciencia egoica y a la relación de ésta con el yo inferior. Más adelante consideraré esta misma conciencia en su propio plano y su relación con otros egos y con la Jerarquía. Tengan claramente presente lo siguiente: mi tema principal es ahora el desenvolvimiento de la conciencia egoica dentro de la Personalidad. No las confundan. Podría expresarlo de otra manera: trataré de la relación del Yo superior con el triple hombre inferior y de la forma de acrecentar gradualmente la fuerza de dicha relación a través de la meditación. Tal acrecentamiento coincide con los tres factores ya mencionados. Vamos a considerarlos por orden.


    El grado de evolución.

La vida de la personalidad evolucionante puede ser dividida en cinco partes. Después de todo, nuestra evolución es quíntuple, y la vida del hombre (como ser humano y antes de alcanzar la quinta iniciación) puede ser considerada como una serie de cinco etapas sucesivas, cada una de las cuales es posible medir por el estado en que se halla la Llama del Espíritu que en él mora. Desde el punto de vista de nuestra Jerarquía planetaria oculta, como ya he dicho, somos medidos por nuestra luz.

La primera etapa de nuestro progreso podría medirse desde el momento en que el hombre animal se convirtió en entidad pensante, un ser humano, hasta la actuación consciente del cuerpo emocional o etapa en que mayormente predominan las emociones. Esto corresponde a los períodos de la época Lemuria y a los primeros días de la Atlante. Durante el actual período el hombre se haya polarizado en el cuerpo físico y está aprendiendo a ser controlado por su cuerpo de deseos-el de sentimientos y de las emociones. No tiene más aspiración que satisfacer los placeres del cuerpo; vive para su naturaleza física, y no posee idea de nada superior. Este período se asemeja al de la infancia, de uno a siete años. En el actual período, los atentos Instructores de la raza ven la Llama interna como un diminuto punto, y el átomo permanente del plano físico retiene la polarización. Esto no demanda la atención de los Instructores, porque la fuerza instintiva inherente al Yo superior realiza la tarea, y la fuerza impulsiva de la evolución lleva todo hacia la perfección.

La segunda etapa comprende un grado de evolución en que la polarización se halla mayormente en el cuerpo emocional, y se está desarrollando la mente inferior de deseos. Los postreros días de la Atlántida son una analogía de esto. Los deseos no son tan puramente físicos, porque la mente comienza a introducirse en forma similar a como la levadura fermenta la masa. El hombre es consciente de deseos indefinidos no asociados al cuerpo físico; puede sentir un profundo amor por los instructores y guías más sabios que él; devoción irracional e incontrolada por quienes lo rodean, y odio también irracional e incontrolado porque le falta el equilibrio que la mente proporcional, y la estabilidad es la resultante de la actividad mental. Debido a esto el hombre sufre por sus extremismos.

La polarización ahora se halla en el átomo emocional permanente, pero (cuando se alcanza este grado de desenvolvimiento) actúa una luz entre los dos átomos que han experimentado la polarización -el emocional y el físico. Lo que trato de poner en claro es que, en esta etapa, la unidad mental no ha sentido la fuerza de la polarización, estando retenida por lo emocional, dando por resultado una diferencia integral dentro de la periferia del átomo mismo. Las combinaciones electrónicas que componen el átomo que ha experimentado la polarización, están agrupadas en una forma geométrica diferente de la de aquellos que no han experimentado el proceso. Esto es efecto de la vida del Ego, que actúa sobre la materia del átomo, causando varias aproximaciones y diferenciaciones invisibles e un átomo no polarizado. El tema es oscuro y complejo.

Este período es análogo a la etapa de la vida del niño desde los siete a los catorce años; o sea el período de la adolescencia, en que el niño madura. Esa madurez es consecuencia de la polarización lograda en el alineamiento de lo emocional y lo físico. Este alineamiento se efectúa hoy fácilmente entre los cuerpos físico y emocional. El problema consiste en alinear ambos con el cuerpo mental y después el egoico.

Los Guías que observan a la raza, pueden ver en el hombre la Llama o la Luz interna un poco más grande, pero aún tan pequeña que es casi imperceptible. Pero si es posible poner las cosas más claras, sin producir confusión por el empleo de las palabras, diré que así como en el primer período el átomo físico podía haberse iluminado, ahora en el segundo, el átomo emocional está similarmente iluminado, lo cual constituye para los Instructores una señal de que el trabajo progresa. Todo esto abarca un vasto período de tiempo, porque el progreso en el presente período es extremadamente lento. Mi alusión a las razas Lemuria y Atlante, no tiene más objeto que trazar una analogía como ejemplo, pero no una analogía en el tiempo.

Al entrar  en la tercera etapa, llegamos al momento más vital del desenvolvimiento del hombre en el cual es desarrollada la mente y la vida polarizada se transfiere a la unidad mental. Hablando en términos del sistema solar y considerando a la humanidad como una unidad, cuyos átomos permanentes forman las moléculas del correspondiente átomo cósmico, el trabajo ha progresado de la polarización física a la emocional y ahí permanece.  El átomo mental cósmico, en el cuerpo del Logos, no alcanzará la polarización hasta el séptimo ciclo del ciclo mayor, cuando el sistema sea llamado a la oscuración y fuera de la manifestación. En todas partes los individuos, como unidades, realizan el trabajo y constituyen, por lo tanto, una esperanza para todos.

Este tercer período corresponde, en el ser humano, al que transcurre desde los catorce a los veintiocho años, siendo dicho período muy extenso, porque es mucho lo que debe hacerse Dos átomos han experimentado la polarización y otro es trasladado al mental, constituyendo el punto medio. En esta época la Luz actúa entre los tres átomos (delineando el triángulo de la personalidad) Pero el punto focal se va trasladando gradual y acrecentadamente a la unidad mental, mientas el cuerpo egoico, gradualmente, se va integrando y asume sus debidas proporciones.

El hombre controla el cuerpo físico, y en cada vida construye uno mejor; posee un cuerpo de deseos cuyas exigencias son más refinadas (observen el significado oculto de esta expresión); comprende los goces del intelecto y lucha por poseer un cuerpo mental más apropiado; sus deseos tienden hacia arriba y no hacia abajo, transmutándolos e aspiración-primero aspiración por las cosas de la mente, después por cosas más abstractas y sintéticas. La Llama o Luz egoica interna irradia ahora desde un centro interno hacia la periferia, iluminando al cuerpo causal y dando la impresión de que arde. Para la Jerarquía observadora es evidente que el fuego divino compenetra, calienta e irradia a través de todo el cuerpo causal, y que el Ego es cada vez más consciente de su propio plano y se interesa -vía los átomos permanentes- por la vida de la Personalidad. El cerebro físico de la Personalidad, no se da cuenta aún de la diferencia que existe entre la capacidad mental inherente y la impresión dirigida por el Ego; pero se está acercando el momento en que se producirá algún cambio y la evolución avanzará con mayor rapidez. Se acerca la cuarta etapa. Aquí haré una advertencia. Todo lo que antecede no se desarrolla en secciones ordenadas, si así puedo expresarlo. Prosigue como lo hace el sistema mayor, en constantes superposiciones y paralelamente, debido al inherente rayo del Espíritu o Mónada, a los cambios cíclicos y a la diversidad de fuerzas que actúan astrológicamente y, con frecuencia, provenientes de centros cósmicos desconocidos en la vida que palpita dentro de los átomos.

En la cuarta etapa se completa la coordinación de la Personalidad, donde el hombre despierta (como el hijo pródigo en un país lejano), y dice: "Me levantaré a iré a mi Padre". Éste es el resultado de la primera meditación. Los tres átomos permanentes funcionan, y el hombre es una entidad activa, sensible y pensante. Llega a la culminación de la vida de la personalidad y empieza a trasladara conscientemente su polarización, de la vida de la personalidad a la vida egoica; se encuentra en el sendero del discipulado o probación, o muy cerca de ello. Comienza la tarea de transmutación del hombre; laboriosa, penosa y cuidadosamente fuerza a su conciencia hacia arriba y la expande a voluntad; determina, a toda costa, dominar y actuar con plena libertad en los tres planos inferiores; se da cuenta de que el Ego debe tener una perfecta expresión -física, emocional y mental- y construye con infinito esfuerzo el canal necesario. Atrae la atención de los Instructores. ¿Cómo logra esto? El cuerpo causal empieza a irradiar la Luz interna. Este cuerpo ha sido llevado a un punto de refinamiento  en que se hace trasparente, y al establecer contacto  el Ego con la Tríada, aparece una llamita.  La luz ya no está oculta, sino que surge repentinamente y atrae la anhelante mirada del Maestro.

Esto corresponde en el individuo, al período que va desde los veintiocho a los treinta y cinco años. Es el período en que el hombre se encuentra a sí mismo, descubre cuál debe ser su línea de actividad, qué puede realizar y, desde el punto de vista mundano, adquiere lo que le corresponde.

Durante la quinta etapa (el período del Sendero de Iniciación) la polarización cambia completamente de la Personalidad al Ego, de manera que al término de dicho período es total la liberación del hombre, y hasta al cuerpo causal se lo considera una limitación completándose la emancipación. La polarización entes es elevada a la Tríada; la transferencia comenzó ya en la tercera Iniciación. El átomo físico permanente desaparece y la polarización se convierte en mental superior; el átomo emocional permanente desaparece y la polarización se hace intuitiva; la unidad mental también desaparece y la polarización llega a ser espiritual. El hombre se convierte en Maestro de Sabiduría, teniendo la edad simbólica de los cuarenta y dos años, el punto de perfecta madurez en el sistema solar.

Viene después un período posterior que corresponde a la edad entre los cuarenta y dos y cuarenta y nueve años, cuando se puede recibir la sexta y séptima iniciaciones; pero este período no concierne a los lectores de estas cartas.

La gravedad específica y el contenido del cuerpo causal.

Este tema, respecto al cuerpo causa, ofrece al pensador mucho material para reflexionar. No se pueden dar cifras literales ni líneas dimensionales, pues forman parte de los secretos de la iniciación, pero sí sugerir ciertas ideas para someterlas a la consideración de los interesados.

¿Qué se quiere dar a entender cuando se habla del cuerpo causal? No digan superficialmente el cuerpo de las causas, porque las palabras así expresadas son a menudo confusas y ambiguas. Vamos a considerar al cuerpo causal y averiguar cuáles son sus partes componentes.

En el sendero involutivo tenemos lo que se denomina Alma Grupal, apropiadamente descrita (hasta donde lo permiten las palabras) como un conjunto de tríadas, encerradas en una triple envoltura de esencia monádica. En el sendero evolutivo tenemos análogos grupos de cuerpos causales compuestos similarmente, que implican tres factores.

El cuerpo causal es una colección de átomos permanentes, tres en total, encerrados en una envoltura de esencia mental... ¿Qué ocurre en el momento en que el hombre-animal se convierte en una entidad pensante, un ser humano? Se produce el acercamiento entre el Yo y el no yo por medio de la mente, porque el hombre es "el ser en quien el espíritu más elevado y la materia más inferior están unidos por la inteligencia". ¿Qué significa esta frase? Simplemente lo siguiente: que cuando el hombre animal llegó al punto adecuado, cuando su cuerpo físico estuvo suficientemente coordinado y la naturaleza emocional o de deseos fue bastante fuerte como para formar la base de la existencia, guiándola por medio del instinto, y cuando el germen de la mente fue debidamente implantado para otorgar la memoria instintiva y la correlación de ideas, tal como se puede observar en el animal doméstico común, entonces el Espíritu descendente (que había tomado para sí un átomo en el plano mental) juzgó que el momento era oportuno para tomar posesión de los vehículos inferiores. Fueron exhortados los Señores de la Llama, y transfirieron la polarización desde el átomo inferior de la Tríada al átomo inferior de la personalidad. Pero la Llama interna no pudo descender más abajo del tercer subplano del plano mental. Allí se unieron ambos y se convirtieron en uno, formando el cuerpo causal. En la naturaleza todo es interdependiente, y el Pensador interno no puede regir los tres mundos inferiores sin la ayuda del yo inferior. La vida del primer Logos debe estar fusionada con la del segundo Logos y basada en la actividad del tercer Logos.

Por lo tanto, en el momento de la individualización (término empleado para expresar este momento de contacto) tenemos, en el tercer subplano del plano mental, un punto de luz que encierra tres átomos y, a su vez, el mismo punto está contenido en una envoltura de materia mental. Por consiente la tarea a realizar consiste en procurar que:

1) El punto de luz se convierta en llama, aventando constantemente la chispa y nutriendo el fuego.

2) El cuerpo causal crezca y se expanda desde un ovoide incoloro (que retiene al Ego como lo está la yema dentro de la cáscara del huevo), en algo de rara belleza, conteniendo en sí todos los colores del arco iris.

Ésta es una realidad ocultista. A su debido tiempo, el cuerpo causal palpitará, irradiando internamente una fulgurante llama interna, que gradualmente se abrirá camino del centro a la periferia. Luego horadará esa periferia, utilizando del cuerpo (el producto de millares de vidas de dolor y esfuerzo) como combustible para sus llamas. Consumirá todo; ascenderá hasta la Tríada y (convirtiéndose en uno con Ella) la llama será reabsorbida en la conciencia espiritual -y llevará con ella- empleando el calor como símbolo- una intensidad de calor, una cualidad de color o vibración que antes no poseía.

Por lo tanto, el trabajo de la Personalidad -pues hemos de mirar todo desde este ángulo, hasta alcanzar la visión egoica- consiste, primero, en construir, embellecer y expandir el cuerpo causal; segundo, encerrar la vida de la Personalidad dentro de éste, absorbiendo lo bueno de la vida personal y acumulándolo en el cuerpo del Ego. Podemos denominarlo Vampirismo Divino, porque el mal es siempre el reverso del bien. Después de realizar esto, la llama se aplica al cuerpo causal, apartándonos gozosamente mientras prosigue el trabajo de destrucción, y la llama -el hombre interno viviente y el espíritu de vida divina- se libera y asciende  hasta su fuente de origen.

La gravedad específica del cuerpo causal fija el instante de la emancipación y marca el momento en que se completa el trabajo de construcción y de embellecimiento, cuando es erigido el Templo de Salomón y el peso (ocultamente entendido) del cuerpo causal está de acuerdo con la cualidad que desea la Jerarquía. Entonces sobreviene el trabajo de destrucción y la liberación se acerca. Ha experimentado el estado primaveral, seguido del pleno verdor del estío; ahora se hará sentir la fuerza desintegradora del otoño -aunque esta vez se sienta y aplique en el plano mental y no en el físico. El hacha es aplicada a las raíces del árbol, pero la esencia de la vida se recoge en el depósito divino.

El contenido del cuerpo causal es la acumulación lenta y gradual de todo lo bueno en cada vida. La construcción avanza despacio al principio; pero al acercarse el término de la encarnación-en el sendero de probación y en el de iniciación- el trabajo avanza rápidamente. La estructura ha sido erigida y cada piedra fue extraída de la cantera de la vida personal. En el Sendero, en cada una de sus dos etapas, la tarea de completar y embellecer el Templo prosigue con mayor rapidez.


La medida y la circunferencia del cuerpo causal.

En resumen y como conclusión diré que la circunferencia del cuerpo causal varía de acuerdo al tipo y al rayo. Ciertos cuerpos egoicos son de forma más circular que otros, algunos más ovoides y otro de forma más alargada. Lo que tiene importancia es el contenido y la flexibilidad de esa materia, y sobre todo la permeabilidad oculta del huevo áurico inferior, que le permite hacer contacto con otros Egos y sin embargo retener la propia identidad; fusionarse con sus similares, no obstante conservar su individualidad, y, absorbiendo todo lo deseable, conservar su propia forma.

4. Condición del cuerpo causal.

El cuarto factor, que influye en la selección del método de meditación, será nuestro tema de hoy. Trata de la condición del cuerpo causal.

Hemos tratado el cuerpo causal en relación con la Personalidad o yo inferior y demostrado la interacción e interdependencia de ambos. Hemos visto que mediante la práctica constante de la meditación ocultista y el aquietamiento gradual de la mente inferior, mediante la concentración y la inteligente práctica de la meditación sobre el rayo egoico, equilibrado con la meditación sobre el rayo de la Personalidad, la relación del cuerpo causal con la Personalidad se hace cada vez más íntima y el canal que los une, llega a ser más preciso y adecuado. Vimos oportunamente que esto dio por resultado el traslado de la polarización de lo inferior a lo superior y más tarde -emancipado totalmente de ambos- se centralizó en la conciencia espiritual. El tema fue considerado desde el punto de vista inferior, viéndolo desde el ángulo del hombre en los tres mundos.

Hoy  trataremos el tema desde el punto de vista del Yo superior, el nivel egoico; consideraremos la relación de ese Yo con la Jerarquía, con los Egos que lo circundan y con el Espíritu. Será difícil dar algo más que algunas indicaciones, pues gran parte de lo que podría decir sería poco comprendido, y muy esotérico y peligroso para ser comunicado en forma general.

Tres cosas pueden impartirse que, si se medita sobre ellas inteligentemente, podrán conducir a la iluminación:

1) El Ego en su propio plano comprende conscientemente su relación con el Maestro, y trata de transmitir esa conciencia a la Personalidad.

 2) El Yo superior en su propio plano, no está entorpecido por el factor tiempo y espacio, y (como conoce el futuro, lo mismo que el pasado) trata de lograr el fin deseado y convertirlo rápidamente en una realidad.

3) El Yo superior o Ego en su propio plano, está en relación directa con Egos que se hallan en el mismo rayo, abstracto o concreto, y -comprendiendo que el progreso se alcanza en forma grupal- actúa en ese plano ayudando a los de su especie. Estos hechos son parcialmente comprendidos por los estudiantes, pero voy a comentar algo más a fin de esclarecerlos.


La relación del Ego con la Jerarquía

La relación del Ego con algún Maestro, en la actual etapa, es comprendida conscientemente, pero en sí misma constituye un desenvolvimiento evolutivo. Según se ha dicho, existen en la jerarquía humana en evolución sesenta mil millones de unidades conscientes o espíritus. Éstos se encuentran en los niveles causales, aunque el número se ha reducido algo hoy, porque algunos han recibido la cuarta iniciación. Estos Egos, de diferentes grados de desenvolvimiento, están vinculados con su Mónada, Espíritu o Padre en el Cielo, como análogamente (aunque en materia más sutil) el Ego lo está a la Personalidad.

Como bien saben, las Mónadas están controladas o más bien forman parte de la conciencia de uno de los Espíritus planetarios. En los niveles egoicos los Egos se encuentran en condición similar. Un Adepto del mismo rayo supervisa su evolución general, ocupándose de ellos en grupos, formados de acuerdo con:

a. el subrayo del Rayo egoico,

b. el período de individualización o de entrada en el reino humano y

c. el grado de realización.

El adepto del mismo rayo ejerce la supervisión general, pero supeditado a Él trabajan los Maestros, cada uno en Su propio rayo y con Sus respectivos grupos individuales, que están afiliados a Ellos según el período, el karma y el grado de vibración. Regidos por los Maestros trabajan los discípulos que han alcanzado la conciencia del Yo superior; por lo tanto, pueden actuar en los niveles causales y ayudar al desenvolvimiento de esos Egos cuyos cuerpos causales están menos desarrollados que el propio.

Todo está bellamente sujeto a la ley, y como la tarea del desarrollo del cuerpo egoico depende del progreso alcanzado en la triple personalidad, el Ego es ayudado en los niveles inferiores por dos discípulos; uno actúa en los niveles emocionales, informando a otro que actúa en el cuerpo mental. Éste a su vez informa al discípulo que posee conciencia causal, el cual informa al Maestro. Todo esto, como pueden ver, es realizado con la colaboración de la conciencia interna que reside en el cuerpo causal, e implica cinco factores, concernientes a la ayuda del Ego en su desenvolvimiento evolutivo:

1. El Adepto de su rayo.

2. El Maestro de su grupo.

3. Un discípulo con conciencia causal.

4. Un discípulo en el plano mental.

5. Un auxiliar en el plano emocional.

Durante el transcurso de un sinnúmero de vidas, el Ego es prácticamente inconsciente de la Personalidad. Existe el vínculo magnético y nada más, hasta que llega el momento en que la vida de la personalidad alcanza un punto donde debe agregar algo al contenido del cuerpo causal, que al principio es un cuerpo pequeño, incoloro e insignificante. Pero llega el instante en que las piedras son extraídas de la cantera de la vida personal, perfectamente labradas, y el hombre, constructor y artista, les aplica los primeros colores. Entonces el Ego empieza a prestar atención, rara vez al principio, pero con creciente frecuencia después, hasta que en determinadas vidas el Ego se dedica a subyugar al yo inferior, a ensanchar el canal de comunicación y a transmitir a la conciencia del cerebro físico la realidad de su existencia y la meta de su ser. Una vez que se ha alcanzado esto y que el fuego interno circula más libremente, se dedican muchas vidas a estabilizar esa impresión y a convertir esa conciencia interna en parte de la vida consciente. La llama irradia cada vez más hacia abajo, hasta que gradualmente los diferentes vehículos se van correlacionando y el hombre entra en el sendero de probación. Ignora lo que le espera, y sólo es consciente de una incontrolada y ansiosa aspiración y de innatos anhelos divinos. Ansía avanzar y saber, y sueña siempre con algo o alguien superior a él.

 Todo ello se apoya en la profunda convicción de que la meta ansiada será alcanzada por el servicio prestado a la humanidad, la visión será una realidad y el anhelo se convertirá en satisfacción y la aspiración en visión. La Jerarquía empieza ya a actuar y la instrucción del aspirante se lleva a cabo tal como lo he mencionado. Hasta ahora los instructores sólo han observado y guiado, sin ocuparse definidamente del hombre; se ha dejado al Ego y a la vida divina desarrollar el plan, y la atención de los Maestros ha sido dirigida al Ego en su propio plano, el cual hace todo el esfuerzo posible para acelerar la vibración y obligar a los vehículos inferiores, a menudo rebeldes, a responder y adaptarse a la fuerza que rápidamente se acrecienta. Es principalmente cuestión de intensificar el fuego o calor y, en consecuencia, la capacidad vibratoria. El fuego egoico aumenta cada vez más, hasta que el trabajo está realizado y el fuego purificador se convierte en la Luz que ilumina. Reflexiones sobre esta frase. Como arriba es abajo; el proceso se repite en cada peldaño de la escala. En la tercera iniciación la Mónada es consciente del Ego. El trabajo se realiza con mayor rapidez, debido al refinamiento de lo materia y a que la resistencia es un factor que existe únicamente en los tres mundos. He aquí por qué un Maestro no sufre dolor, mejor dicho, dolor como lo conocemos en la tierra, que es en gran parte dolor en la materia. El dolor que se halla oculto en la comprensión, no en la resistencia, se siente en los niveles más elevados y llega hasta el Logos mismo. Pero esto está fuera del tema y es casi incomprensible para ustedes, que todavía están trabados por la materia.