Cartas sobre Meditación Ocultista

Por el Maestro Tibetano (Djwhal Khul)

(Alice A. Bailey)

PREFACIO

Las cartas que aparecen en este libro fueron recibidas durante el período comprendido entre el 16 de mayo de 1920 y el 20 de octubre del mismo año, con excepción de tres de ellas que lo fueron en 1919. Con el consentimiento de su autor, las hemos reunido para su publicación.

Son publicadas tal como fueron recibidas, con excepción de ciertas partes que son de interés estrictamente personal, otras que se refieren a algunas escuelas ocultistas y aquellas que tienen carácter profético o esotérico, y que no pueden publicarse todavía.

Espero que quienes lean estas cartas realicen dos cosas:

1. Leerlas siempre con mente abierta, recordando que la verdad es un diamante de muchas facetas y que sus diferentes aspectos aparecerán en épocas distintas a medida que Aquellos que guían a la raza vean una necesidad a satisfacer. Se han escrito muchos libros sobre meditación, algunos demasiado abstrusos y otros demasiado superficiales para satisfacer al hombre de cultura media. Su autor ha tratado, aparentemente, de satisfacer la necesidad mediante una breve, a la vez que científica, exposición racional de la meditación, haciendo resaltar la meta y las etapas intermedias.

 

2. Juzgarlas por su mérito y no por la autoridad que se le atribuya a quien las escribió. Por esta razón ha decidido mantenerse en el anonimato, pidiendo a quien las recibió que las publicara con Su seudónimo.

 

Si el tema de estas cartas tiene algún valor, evocará respuesta de los lectores y ayudará a algunos a avanzar hacia la meta. Para muchos servirán de inspiración y ayuda, como ya lo ha sido para unos pocos.

ALICE A. BAILEY Nueva York, 1922


SINOPSIS DE CARTAS SOBRE MEDITACIÓN OCULTISTA

PÁGINA


CARTA I 15
ALINEAMIENTO DEL EGO O ALMA CON LA PERSONALIDAD
1. Alineamiento de los tres cuerpos inferiores.
2. Alineamiento con el cuerpo causal.
3. Método de alineamiento.
4. Alineamiento micro y microcósmico.

CARTA II 20
LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACION
1. Establece contacto egoico y alineamiento.
2. Produce un estado de equilibrio.
3. Estabiliza la vibración.
4. Ayuda a transferir la polarización.

CARTA III 24
PUNTOS A CONSIDERAR CUANDO ES ASIGNADA UNA MEDITACION
1. El rayo del Ego o Yo superior.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica del triple hombre.
4. La condición del cuerpo causal.
5. La necesidad de la época y la disponibilidad del hombre.
6. Los grupos, internos y externos, a los cuales el hombre está afiliado.

CARTA IV 49
EMPLEO DE LA PALABRA SAGRADA EN LA MEDITACIÓN
1. Postulados fundamentales.
2. Efecto creador de la Palabra Sagrada.
3. Efecto destructor de la Palabra Sagrada.
4. Pronunciación y empleo de la Palabra Sagrada.
5. Efecto de la Palabra Sagrada sobre los centros y cada uno de los cuerpos.


CARTA V 74
PELIGROS A EVITARSE EN LA MEDITACIÓN
1. Peligros inherentes a la Personalidad.
2. Peligros provenientes del Karma.
3. Peligros provenientes de Fuerzas Sutiles.

CARTA VI 110
EMPLEO DE FÓRMULAS O FORMAS EN LA MEDITACIÓN
1. Fórmulas para elevar la conciencia.
2. Fórmulas empleadas por el místico y el ocultista.
3. Fórmulas especificas.
4. Empleo colectivo de las Fórmulas.

CARTA VII 154
EMPLEO DEL COLOR Y DEL SONIDO
1. Enumeración de los colores y algunos comentarios.
2. Los colores y la ley de correspondencia o analogía.
3. Efectos de los colores.
4. La aplicación de los colores y su futuro empleo.

CARTA VIII 187
ACERCAMIENTO A LOS MAESTROS POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN
1. ¿Quiénes son los Maestros?
2. ¿Qué entraña el acceso a los Maestros:
a. desde el punto de vista del estudiante y
b. desde el punto de vista del Maestro?
3. Métodos de acercamiento a los Maestros durante la Meditación.
4. El efecto de este acceso en los tres planos.

CARTA IX 217
FUTURAS ESCUELAS DE MEDITACIÓN
1. La escuela básica.
2. Sus subdivisiones nacionales.
3. Ubicación, personal y edificios de la escuela.
4. Los grados y las clases.

CARTA X 241
LA PURIFICACIÓN DE LOS VEHICULOS
1. El cuerpo físico.
2. El cuerpo emocional.
3. El cuerpo mental.

CARTA XI 248
LA RESULTANTE VIDA DE SERVICIO
1. Móviles para el servicio.
2. Métodos de servicio.
3. Actitudes que siguen al servicio.

DIAGRAMAS
LA CONSTITUCION DEL HOMBRE 12
JERARQUIAS SOLAR Y PLANETARIA 138

GLOSARIO 255

 


LA CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE

La constitución del hombre, considerada en las siguientes páginas, es básicamente triple.

I. La Mónada o Espíritu puro, el Padre en el Cielo.

Este aspecto refleja los tres aspectos de la Deidad:

 

1

Voluntad o Poder El Padre
2 Amor-Sabiduría El Hijo
3 Inteligencia activa El Espíritu Santo


Únicamente en las últimas iniciaciones, cuando el hombre va acercándose al fin de la jornada y se ha perfeccionado, puede establecer contacto con el primer aspecto.

La mónada también se refleja en:

II. El Ego, Yo superior o Individualidad.

Potencialmente este aspecto es:

 

1

Voluntad espiritual Atma
2 Intuición Budi, Amor-Sabiduría, el principio Crístico
3 Mente superior o abstracta Manas superior.

 

El Ego empieza a hacer sentir su poder en el hombre evolucionado y, en forma acrecentada, en el sendero de probación, hasta que en la tercera iniciación llega a perfeccionar el control que ejerce el Yo superior sobre el yo inferior y el aspecto más elevado comienza a hacer sentir su energía

El ego se refleja en:

III. La Personalidad o yo inferior, el hombre en el plano físico.

Este aspecto es también triple:

1

El cuerpo mental manas inferior
2 El cuerpo emocional cuerpo astral
3 El cuerpo físico el físico denso y el cuerpo etérico


Por lo tanto, el objetivo de la meditación consiste en que el hombre comprenda el aspecto egoico y que la naturaleza inferior sea controlada por ese aspecto. Tal es la meta inmediata para el hombre común.

 


CARTA I

ALINEAMIENTO DEL EGO O ALMA CON LA PERSONALIDAD

 

1. Alineamiento de los tres cuerpos inferiores.
2. Alineamiento con el cuerpo causal.
3. Método de alineamiento.
4. Alineamiento macro y microcósmico.

Domingo, 16 de mayo de 1923

 

En el alineamiento de los tres vehículos o cuerpos físico, emocional y mental inferior, dentro de la periferia causal, y su estabilización allí, mediante un esfuerzo de la voluntad, comienza el verdadero trabajo que el Ego o Yo superior puede realizar en cualquier encarnación.

 

Los grandes pensadores de la raza, los verdaderos exponentes de la mente inferior son, fundamentalmente, aquellos cuyos tres cuerpos inferiores están alineados, es decir, que el cuerpo mental mantiene a los otros dos en un alineamiento circunspecto. El cuerpo mental está entonces en comunicación directa con el cerebro físico, libre de obstrucciones e interferencias.

 

Cuando el alineamiento es cuádruple y los tres cuerpos mencionados se hallan alineados con el cuerpo del Yo superior -el cuerpo causal o egoico- y mantenidos firmemente dentro de su circunferencia, entonces puede verse actuando a los grandes dirigentes de la raza -aquellos que emocional e intelectualmente arrastran tras sí a la humanidad-, los escritores inspirados y soñadores pueden concretar sus inspiraciones y sueños y los pensadores abstractos y sintéticos trasmitir sus conceptos al mundo de la forma; ello se debe a que se ha establecido un canal directo.

Por lo tanto, estudien cuanto puedan, a este respecto, y practiquen la coordinación física, luego agreguen a ésta la estabilidad emocional, y así los dos vehículos funcionarán como uno. Al extender la coordinación al cuerpo mental, el triple hombre inferior alcanza su apoteosis, pasando por la mayor parte de las transformaciones en el mundo de la forma.

Más adelante se obtiene la perfecta coordinación con el Yo superior, canal directo de comunicación -o conducto sin impedimento, si así puedo expresarlo- con la conciencia del cerebro físico. Hasta ahora había sido directo sólo en muy raras ocasiones. En el hombre cuya personalidad está altamente coordinada, los cuatro centros cerebrales inferiores funcionan con elevada vibración; Cuando el Ego está próximo a alinearse con los cuerpos inferiores, la glándula pineal y el cuerpo pituitario están en proceso de desarrollo, y cuando funcionan en forma correlativa (lo cual ocurre en la tercera iniciación), entonces el tercer centro, o centro alta mayor, intensifica su vibración, hasta entonces moderada. Al recibir la quinta iniciación la interacción entre los tres centros se perfecciona, el alineamiento de los cuerpos se rectifica geométricamente; tenemos así el perfecto quíntuple superhombre.

En el hombre común, este alineamiento se produce únicamente a intervalos -en momentos de tensión, cuando los esfuerzos humanitarios son necesarios y en momentos de intensa aspiración. Antes de que el Ego se aperciba constantemente de la personalidad o yo inferior, debe haber alcanzado la abstracción, en mayor o menor grado. Cuando esa abstracción involucra las emociones, está basada en la mente y hace contacto con el cerebro físico, entonces comienza el alineamiento.

De allí la práctica de la meditación, pues tiende a la abstracción y a despertar las emociones y la mente para adquirir conciencia abstracta.

 

Alineamiento y vibración.

Recuerdesé que todo es cuestión de materia y vibración, en su mayor parte. Los niveles abstractos del plano mental están formados por tres niveles superiores, denominándose al primero, tercer subplano. Como ya he explicado, cada subplano está correlacionado con los planos superiores correspondientes.

 

Por lo tanto, una vez que ha introducido en sus cuerpos -físico, emocional y mental- materia del tercer subplano de cada plano, el Yo superior empieza a actuar en forma más consciente y continua por medio de la personalidad alineada. Quizás pudiéramos invertir la idea y decir que sólo cuando los vehículos contienen cierta proporción (proporción que constituye un secreto de la iniciación) de materia del tercer subplano, la personalidad puede, como un todo consciente, reconocer y obedecer al Yo superior.

 

Obtenida esta proporción, entonces se ha de agregar materia de los dos subplanos superiores a los planos físico y emocional. He aquí la lucha del aspirante para purificar y disciplinar el cuerpo físico y subyugar el emocional. Purificación y subyugación describen el trabajo a realizar en los dos planos. Exige el empleo de la mente inferior para que los tres vehículos inferiores lleguen a alinearse.

Entonces podrán empezar a sentirse las vibraciones de los niveles abstractos. Es necesario recordar que esas vibraciones llegan por conducto del cuerpo causal -el vehículo del Yo superior-, y el cuerpo causal del hombre común se encuentra en el tercer subplano del plano mental.

 

A este detalle no se lo tiene suficientemente en cuenta. Reflexionen sobre ello. El verdadero pensamiento abstracto sólo es posible cuando la personalidad, en reciproca vibración con el Ego, se ha alineado suficientemente como para formar un canal casi libre de obstrucciones. Luego, a intervalos, raros al principio pero más frecuentes después, comenzarán a infiltrarse ideas abstractas, que irán seguidas, a su debido tiempo, de destellos de verdadera iluminación o intuición, provenientes de la Tríada espiritual, o del verdadero triple Ego.

 

El acorde del Ego.

¿Qué quiero significar con el término "vibración recíproca"? Quiero decir la adaptación de la Personalidad o yo inferior al Ego o Yo superior; la preponderancia del rayo del Ego sobre el rayo de la personalidad y la combinación de sus tonos. Significa la mezcla de los colores primarios del Yo superior con los matices secundarios del yo inferior, hasta obtener la belleza. Al principio tenemos disonancia y desarmonía, el choque de los colores y la lucha entre lo superior y lo inferior. Pero a medida que transcurre el tiempo, con la ayuda del Maestro, se logra la armonía del color y tono (pues son sinónimos), hasta que finalmente se obtiene la nota fundamental de la materia, la tercera mayor de la personalidad alineada y la quinta dominante del Ego, seguida por el pleno acorde de la Mónada o Espíritu.

Durante el discipulado buscamos la dominante del Ego; pero antes debe vibrar la tercera perfecta de la personalidad. Durante varias encarnaciones hacemos vibrar los cambios en los tonos intermedios, y a veces nuestras vidas vibran a un tono mayor o menor; pero siempre tienden a adquirir mayor flexibilidad y belleza. A su debido tiempo cada nota se ajusta a su acorde, el del espíritu; cada acorde forma parte de una frase, frase o grupo al cual corresponde el acorde, y la frase completa la séptima parte del todo. Las siete partes completan entonces la sonata de nuestro sistema solar -parte de la triple obra maestra del Logos o Dios, el Maestro Músico.

2 de junio de 1920.

Alineamiento micro y macrocósmico.

 

Esta mañana me ocuparé nuevamente de lo referente al alineamiento egoico para demostrar, de acuerdo a la Ley de Correspondencia o Analogía, su aplicación universal. Está basado en la geometría o en cifras y números.

La meta de la evolución del hombre en los tres mundos -los planos físico, emocional y mental- Consiste en alinear su triple personalidad con el cuerpo egoico, hasta llegar a obtener la línea recta y el hombre convertirse en el Uno.

Cada vida que vive la personalidad es representada, al término de la misma, por una figura geométrica, utilizando algunas líneas del cubo y su expresión en un tipo de forma.

Las formas de las vidas primitivas son intrincadas, burdas y de contornos indefinidos; las formas construidas por el hombre medianamente evolucionado, de la actual generación, son de contornos definidos y precisos.

Pero cuando entra en el sendero del discipulado, la meta consiste en fusionar todas las líneas en una sola, lo cual se realiza gradualmente. Maestro es aquel que ha fusionado las líneas del quíntuple desenvolvimiento, primero en tres y después en una. La estrella de seis puntas se trasforma en la estrella de cinco puntas; el cubo se trasforma en el triángulo y el triángulo en el Uno; mientras que el Uno (al fin del gran ciclo) se convierte en el punto dentro del círculo de manifestación.

De allí el esfuerzo para enseñar a todos los aspirantes la simplicidad, basada en una trinidad de verdades fundamentales, e inculcar la centralización.

 

Cada vida tiende a adquirir una mayor estabilidad, pero rara vez se encuentra la triple personalidad alineada (sí así puedo decirlo) con la conciencia causal. Esto ocurre momentáneamente (en caso de elevada aspiración y para fines altruistas) en que lo superior y lo inferior forman una línea recta.

 

Comúnmente, el cuerpo emocional, debido a la violenta vibración y emoción o a alguna inquietud fluctuante, está constantemente fuera de alineamiento. Cuando el cuerpo emocional está momentáneamente alineado, el mental actúa como una obstrucción, impidiendo que la influencia de lo superior descienda a lo inferior, a fin de llegar al cerebro físico.

Son necesarias muchas vidas de paciente esfuerzo antes de poder aquietar el cuerpo emocional y construir un cuerpo mental que actúe como filtro y no como impedimento. Después de haber obtenido esto hasta cierto punto, cuando el cuerpo emocional se ha estabilizado y llega a ser un reflector puro y cuando el cuerpo mental actúa como placa sensible, capaz de discernir y explicar inteligentemente la verdad superior, aún entonces son necesarias gran disciplina y muchas vidas de esfuerzo para poder alinearse ambos al mismo tiempo.

 

Una vez conseguido esto, debe adquirirse el control del cerebro físico y su alineamiento final, a fin de que actúe como receptor directo y transmisor de la enseñanza impartida y que refleje fielmente la conciencia superior.

Por lo tanto ¿dónde se halla, la correspondencia macrocósmica? ¿Dónde está la analogía en el sistema solar? Daré una indicación.

El alineamiento Logoïco divino se produce cuando existe el alineamiento directo y recíproco con ciertos planetas y con el Sol y durante el proceso de evolución del sistema.

 

Reflexionen sobre esto; pero quiero hacer una advertencia. No traten de formular hipótesis sobre el alineamiento, basándolas en los planetas físicos. La verdad no reside allí. Únicamente tres de los planetas físicos (y los tres en materia etérica) entran en el alineamiento final que señala la adquisición por parte del Logos, de una conciencia logoica cósmica, que constituye Su meta.

De esos tres planetas, la Tierra no es uno de ellos, pero Venus ocupa el lugar correspondiente al átomo emocional permanente.

El alineamiento puede aún extenderse más allá: en el alineamiento de nuestro sistema solar con el sistema de Sirio subyace una meta aún más remota; es un acontecimiento muy distante, pero encierra el secreto del ciclo mayor.

 

 


CARTA II.
LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACIÓN

1. Establece contacto egoico y alineamiento.
2. Produce un estado de equilibrio.
3. Estabiliza la vibración.
4. Ayuda a transferir la polarización.
3 de junio de 1920.

Esta mañana expondré algunas ideas más sobre el tema de la meditación, que tienen relación con el tema tratado ayer y el del 16 del mes pasado.

Fundamentalmente, la meditación consiste en ayudar al alineamiento, permitiendo hacer contacto con el Yo superior, y con ese fin ha sido instituida. Con el objeto de dilucidarlo debidamente, encararé el estudio de este tema bajo los siguientes encabezamientos:

La importancia de la Meditación.
Los puntos que se toman en consideración al asignar la Meditación.
El empleo de la Palabra Sagrada en la Meditación.
Los peligros que deben evitarse en la Meditación.
El empleo de las Fórmulas en la Meditación.
El empleo del Color y del Sonido en la Meditación.
El acceso a los Maestros por medio de la Meditación.
Las futuras Escuelas de Meditación.
La purificación de los vehículos.
La vida exotérica de servicio.

Hoy trataré el primer punto: ¿Por qué es importante la meditación?

El énfasis puesto sobre la importancia de la meditación, es consecuencia lógica de la absoluta convicción, por parte del estudiante, de la necesidad imperiosa de que el Ego domine a la Personalidad.

El hombre, en la actualidad, está dedicado a muchas actividades y, por fuerza de las circunstancias, polarizado totalmente en el yo inferior, ya sea en el cuerpo emocional o en el mental. Quisiera hacer resaltar algo de interés. Mientras la polarización sea o puramente física o emocional, nunca se sentirá la necesidad de meditar. Aunque el cuerpo mental esté activo, no se siente la necesidad de meditar hasta que el hombre haya sufrido muchos cambios y pasado muchas vidas; apurado la copa del placer y del dolor en el transcurso de innumerables encarnaciones; sondeado las profundidades de la vida, vivida totalmente para el yo inferior, hallando que todo eso no satisface. Entonces comienza a dirigir su pensamiento a otras cosas: aspirar a lo desconocido, comprender y sentir dentro de sí los pares de opuestos y percibir en su conciencia posibilidades e ideales nunca soñados. Ha llegado así a un punto donde el éxito, la popularidad y los diversos dones son suyos, sin embargo, no extrae de ellos ninguna satisfacción, persistiendo siempre el anhelo interno, hasta que el dolor es tan agudo, que el deseo de exteriorizarse y elevarse, para llegar a alguien o a algo que está más allá, vence todos los obstáculos. El hombre comienza a dirigirse internamente y a buscar la fuente de su origen. Entonces empieza a meditar, a reflexionar e intensificar la vibración, hasta que, en el transcurso del tiempo, recoge los frutos de la meditación.

Cuatro cosas realizadas a través de la meditación:

1. Permite al hombre establecer contacto con el Ego y alinear los tres cuerpos inferiores.
2. Hace que el hombre adquiera equilibrio, no siendo totalmente receptivo, negativo ni positivo, sino que se ubique en el punto de equilibrio. De esta manera el Ego, y más tarde el Maestro, tiene la oportunidad de romper el equilibrio y de sintonizar la aquietada vibración con una nota más elevada que antes, de hacer que la conciencia vibre a un ritmo nuevo y superior y vire (sí puede expresarse así) hacia la periferia del triple Espíritu. Practicando constantemente esto, el punto de equilibrio se eleva gradualmente, hasta llegar el momento en que el punto de atracción inferior, en la oscilación y reajuste, no es el físico, tampoco llega al emocional, ni establece contacto con el mental (pasando por alto también el cuerpo causal), y el hombre desde ese momento está polarizado en la conciencia espiritual.

Esto señala la cuarta Iniciación, después de la cual el adepto construye y crea libremente para sí un cuerpo de manifestación, pues nada existe en Él que anhele la objetividad de un cuerpo para ser utilizado en los tres mundos y que evolucione de acuerdo a la Ley de las Causas.

3. Estabiliza las vibraciones inferiores en los subplanos emocional y mental. Comienza la tarea de sintonización del yo inferior con la vibración del tercer subplano de cada uno de los tres planos inferiores, hasta dominar ese subplano. Luego es sincronizado el segundo subplano.

El hombre alcanza en ese ciclo la máxima realización de la personalidad cuando adquiere la capacidad de vibrar y moverse conscientemente en el cuarto subplano. Podría denominar al cuarto subplano de los planos físico, emocional y mental (cuando están dominados, alineados y actuando simultáneamente en una encarnación) el plano de la personalidad perfecta, en el sentido concreto de la expresión r desde un punto de vista inferior. En esa particular encarnación el hombre logrará la plena expresión de su yo inferior -físicamente perfecto, emocionalmente vibrante y mentalmente colosal. A continuación empieza la trasferencia a una vibración superior, la sintonización con el Yo superior, y la afinación de la personalidad o tercera mayor, con la quinta dominante del Ego.

4. Ayuda a transferir la polarización desde uno de los átomos permanentes de la personalidad al correspondiente átomo de la Tríada espiritual. Más adelante dilucidaré este punto con mayor amplitud.

Lo antedicho evidencia la naturaleza esencial de la meditación y su práctica inteligente, diligente y formal. En la primera experiencia, una vez logrado lo más elevado que la naturaleza inferior tiene que ofrecer, el hombre empieza a meditar. Sus tentativas son al principio desordenadas, y a veces transcurren varias encarnaciones hasta que el Yo superior fuerza al hombre a pensar y meditar seriamente, sólo a raros y separados intervalos. Las ocasiones de recogerse en sí mismo ocurren con mayor frecuencia, hasta que en varias vidas el hombre se dedica a la meditación y aspiración místicas, consagrando finalmente toda una vida a ellas, lo que señala el cenit de la aspiración emocional por medio del cuerpo mental, independientemente de la aplicación científica de la Ley. Estas leyes rigen la verdadera meditación ocultista.

Cada uno de los que trabajan definidamente bajo la dirección de algunos de los Maestros, ha pasado por dos culminantes vidas: una vida de apoteosis mundana y una vida de la más intensa meditación mística o emocional-intuitiva. Quienes están vinculados con el Maestro Jesús y Sus discípulos han pasado esta vida meditativa en algún monasterio o convento de Europa Central, y los discípulos del Maestro M. o del Maestro K. H. en la India, el Tibet o la China.

Todos ustedes pasarán ahora por una serie más importante de vidas, para lo cual las anteriores culminaciones fueron sólo los peldaños. En las vidas que seguirán de inmediato para quienes están en el sendero, llegará la realización final por medio de una ordenada meditación ocultista basada en la ley. Algunos alcanzarán su objetivo en la vida presente o en la próxima; otros lo realizarán muy pronto, en otras vidas. Unos pocos lograrán la culminación del método místico que será más tarde la base del método ocultista o mental.

CARTA III

PUNTOS A CONSIDERAR CUANDO ES ASIGNADA UNA MEDITACIÓN

1. El rayo del Ego o Yo superior.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica del triple hombre.
4. La condición del cuerpo causal.
5. La necesidad de la época y la disponibilidad del hombre.
6. Los grupos, internos y externos, a los cuales el hombre está afiliado.

4 de junio de 1920.

Ya he tratado la importancia que tiene la meditación y sugerí que consideraran cuatro razones, entre muchas, por las cuales debe ser practicada. En esta época, en que la mayoría de ustedes practica la meditación sin la guía de un instructor relacionado personalmente en el plano físico, sólo ha podido formularse un plan, para ser practicado, que lleva implícitos -elementos seguros y universales.

Cuando un instructor se halla presente, pueden desarrollarse diferentes prácticas, adaptadas al temperamento del discípulo, que contengan ciertos atributos y hagan de esa meditación particular la línea de menor resistencia entre el cerebro físico y el cuerpo causal.

Al formular métodos de meditación, se han de tener en cuenta algunos factores que enumeraré. No trato de darles esquemas y métodos a seguir, indico nada más que los principios subyacentes que guían al instructor en la elección del método adecuado para el estudiante. Más adelante, cuando aparezca el instructor y quede demostrada la aplicación científica del método individual, podrán ver si las reglas aquí formuladas son fundamentales o no. Fundamentos y principios es todo lo que trato de proporcionarles. Los métodos y detalles se han de desarrollar mediante la aplicación del discernimiento, la experiencia, el valor y la perseverancia.

Los factores que el instructor tiene que considerar al asignar la meditación son, si sólo tratamos los más importantes, los seis siguientes:

1. El rayo del Ego o Yo superior del estudiante.
2. El rayo de su Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica de su triple naturaleza inferior.
4. La condición de su cuerpo causal.
5. La necesidad inmediata de la época y su disponibilidad.
6. Los grupos, internos y externos, con los cuales el estudiante está identificado.

Vamos ahora a considerar estos factores por separado.

1. El rayo del Ego o Yo superior.

El rayo al cual pertenece el cuerpo causal del hombre, el rayo egoico, debería determinar el tipo de meditación. Cada rayo requiere un método diferente de acercamiento, porque la finalidad de toda meditación es la unión con lo divino. En esta etapa es la unión con la Tríada espiritual, que tiene su reflejo inferior en el plano mental. Permítaseme ilustrar brevemente:

Cuando el rayo egoico es el primero, o Rayo de Poder, el método de acercamiento debe ser la aplicación dinámica de la voluntad a los vehículos inferiores, denominándoselo logro por un enfocamiento intenso; una potente concentración de propósito, que anula todos los obstáculos y, literalmente, abre un canal, impeliéndose a sí mismo hacia la Tríada.

Cuando el rayo egoico es el segundo, o Rayo de Amor-Sabiduría, la línea de menor resistencia se halla en la expansión y en la inclusión gradual. No es tanto un impulso hacia adelante, sino más bien la gradual expansión desde un centro interno, hasta incluir a los que nos rodean, al medio ambiente, a las almas afines y a los grupos de discípulos dirigidos por algún Maestro, incluyéndolos a todos en la conciencia. Llevada a su culminación, esta expansión da por resultado la final desintegración del cuerpo causal, en la cuarta iniciación. En el primer caso -la realización a través del Rayo de Poder- el impulso hacía adelante y hacia arriba tendrá el mismo resultado, el cauce abierto da paso a la afluencia descendente de la tuerza o fuego del espíritu y el cuerpo causal es igualmente destruido a su tiempo.

Cuando el rayo egoico es el tercero, a Rayo de Actividad-Adaptabdidad, el método es algo diferente. No es el impulso hacia adelante ni la expansión gradual, sino la adaptación sistemática de todo el conocimiento y de todos los medios para alcanzar la meta percibida. En realidad es el proceso de utilizar a los muchos para el uso de uno; es más bien el acaparamiento del material y de las cualidades necesarias para ayudar al mundo, y la acumulación de información, por medio del amor y de la discriminación, que oportunamente desintegra al cuerpo causal. En estos "Rayos de Aspecto" o de expresión divina, si puedo denominarlos así, la desintegración es ocasionada, en el primer caso, por el ensanchamiento del canal, debido a la fuerza impulsiva de la voluntad; en el segundo caso, por la expansión del huevo áurico inferior, el cuerpo causal, debido a la inclusividad del rayo sintético de amor y sabiduría, y en el tercer caso, por la rotura de la periferia del cuerpo causal, debido a la facultad acumulativa y la absorción sistemática del Rayo de Adaptabilidad.

Estos tres métodos diferentes dan el mismo resultado, siendo fundamentalmente formas de un gran método empleado para lograr el desarrollo del amor o sabiduría -meta de esfuerzo del actual sistema solar.

Tenemos así la voluntad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la realización de lo superior, que da por resultado un poderoso servicio por medio del amor activo.

También el aspecto sabiduría o amor, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la comprensión de su unicidad con todo cuanto alienta, que da por resultado el servicio amoroso por medio del amor activo.

Y el aspecto actividad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la utilización de todo lo que está al servicio del hombre; primeramente, utilizando todo para él mismo; luego, gradualmente, para la familia, aquellos que ama personalmente, quienes lo rodean y así sucesivamente, hasta que utiliza todo en servicio de la humanidad.

Cuando el rayo egoico es el atributivo cuarto Rayo de Armonía, el método será la comprensión interna de la belleza y la armonía, que causa la desintegración del cuerpo causal por el conocimiento del sonido y del color mediante el efecto desintegrador del sonido. Es el proceso que conduce a la comprensión de las notas y tonos del sistema solar, la nota y tono de los individuos y el esfuerzo para armonizar la propia nota egoica con la de otros. Cuando la nota egoica es emitida en armonía con otros egos, da por resultado la desintegración del cuerpo causal, el desapego de lo inferior y el logro de la perfección. Sus exponentes desarrollan la música, el ritmo y la pintura. Se recogen en sí mismos para abarcar el aspecto vida de la forma. La manifestación externa de ese aspecto vida se revela en el mundo mediante lo que llamamos arte. Los grandes pintores y los músicos inspirados están, en muchos casos, alcanzando la meta por este medio.

Cuando el quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia es el rayo del hombre, el método es muy interesante. Consiste en la aplicación intensa de la mente concreta a algún problema para ayudar a la raza; tal es la concentración de todas las cualidades mentales Y el control de la naturaleza inferior, de manera que implique un supremo esfuerzo para trascender lo que impide el descenso del conocimiento superior. Involucra también el elemento voluntad (como ha de suponerse) que da por resultado la extracción de la información deseada, desde la fuente de todo conocimiento.

A medida que este proceso continúa, la penetración en la periferia del cuerpo causal se hace tan frecuente que llega a producirse la desintegración, y el hombre se libera. Es la mentalidad impulsando al hombre a la perfección y forzándolo a utilizar todos sus conocimientos en amoroso servicio a su raza.

El sexto Rayo de Devoción es, preeminentemente, el del sacrificio. Cuando es el rayo egoico, el método de acercamiento a través de la meditación toma la forma de dedicación concentrada por medio del amor, hacia algún individuo o ideal. El hombre aprende a ser incluyente por el amor a una persona o ideal; concentra todas sus facultades y esfuerzos en la contemplación de lo que se requiere, y sacrificándose por esa persona o ideal, entrega su cuerpo causal a las llamas del altar. Es el método del fanatismo divino que considera perdido todo lo que está fuera de su visión y, oportunamente, sacrifica gozosamente la entera personalidad. El cuerpo causal es destruido por el fuego, y así la vida liberada asciende al Espíritu en divina beatificación.

Cuando el rayo egoico es el séptimo, o Rayo de la Ley Ceremonial o Magia, el método de acercamiento es la comprensión y glorificación de la forma. Como se dijo anteriormente, la meta de todas las prácticas de meditación consiste en acercarse a lo divino que en cada uno existe y, por ello, a la Deidad Misma.

Por lo tanto, el método consiste en aplicar la ley, el orden y la regla, a cada acción de la vida en los tres cuerpos, y construir, dentro del cuerpo causal, una forma que va expandiéndose hasta causar la desintegración de ese cuerpo. Es la construcción del Santuario, de acuerdo a ciertas reglas, hasta convertirlo en la morada de Shekinah, y cuando arde la luz espiritual, el Templo de Salomón se estremece, tambalea y se desintegra. Constituye el estudio de la ley y la consiguiente comprensión del hombre, de por qué y cómo es manipulada la ley; consiste en la definitiva aplicación de la ley al cuerpo causal, para hacerlo innecesario y producir así su desintegración. El resultado es emancipación, y el hombre se libera de los tres mundos. Muchos ocultistas pertenecen, en la actualidad a este rayo, a fin de continuar el proceso liberador. Es el método que conduce al hombre a la liberación por la comprensión y la aplicación inteligente de la Ley a su propia vida, y al mejoramiento de las condiciones del cuerpo de la humanidad, convirtiendo al hombre en un servidor de su raza.

Esto es suficiente por hoy.
5 de junio de 1920.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.

Se ha tratado con cierta extensión el primer factor, el rayo egoico, para determinar el método de meditación. Hoy nos ocuparemos de las funciones del rayo de la personalidad para determinar dicho método. Como se sabe, el rayo de la personalidad es siempre un subrayo del rayo espiritual, y varía con más frecuencia que el rayo egoico. En los Egos evolucionados, que hoy se encuentran entre los pensadores de la raza y los prominentes trabajadores, en todos los sectores de actividad en el mundo, el rayo de la personalidad puede variar vida tras vida, estando basada cada vida en una nota diferente y manifestando un color distinto. De esta manera el cuerpo causal se va equipando más rápidamente. Cuando la unidad reencarnante ha llegado a una etapa en que puede elegir conscientemente su modalidad de expresión, primeramente recapitulará sus vidas anteriores, y el conocimiento así adquirido lo guiará para elegir la simiente. Antes de reencarnar hará vibrar su nota egoica, y observará la carencia de plenitud o la disonancia que pueda contener; entonces decidirá qué nota fundamentará la vibración de su futura personalidad.

Posiblemente dedique una vida a emitir una nota particular y a estabilizar una vibración determinada. La nota debe emitirse y la vibración estabilizarse, en diversas circunstancias. De allí la necesidad de que la vida del aspirante o del discípulo cambie frecuentemente, y esto explica la manifiesta condición de variedad y caos aparente, que caracteriza a tales vidas.

Cuando la disonancia se ha corregido y la vibración es constante y no está sujeta a cambios, se ha realizado el trabajo necesario. El Ego puede recoger nuevamente sus fuerzas, antes de continuar la tarea de perfeccionamiento del cuerpo causal y llevar el acorde deseado a una perfecta exactitud y claridad de tono. Entonces se verá cuán necesario es adaptar el método de meditación a la necesidad de la personalidad, sincronizándolo al mismo tiempo con el primer factor e involucrando al rayo del Ego.

Ilustración práctica.

Permítanme ilustrar a fin de dilucidar de algún modo esta cuestión, siendo deseable que haya una exacta comprensión.

Supongamos que el rayo egoico al cual pertenece A es el de amor o sabiduría, mientras que el rayo de su yo inferior es el quinto rayo o de Conocimiento Concreto. En vidas pasadas A demostró amor y realizó verdaderos progresos mediante el método del rayo sintético, el de expansión. Ahora ama intensamente y su conciencia se expande con gran facilidad, hasta incluir una parte exacta de las circunstancias ambientales; pero aunque posee inteligencia común, carece de la vibración estabilizadora, inherente al quinto rayo. No tiene la concentración que fuerza los resultados, y necesita el fundamento básico de hechos, antes de que pueda progresar inteligentemente y sin peligro. El instructor prudente, al darse cuenta de esta necesidad, emplea el método de expansión inherente al rayo egoico, y lo aplica a la expansión del cuerpo mental. Mediante el método, inteligentemente adjudicado, la facultad de expansión (utilizada hasta entonces únicamente para incluir a otros por medio del amor) será aplicada al esfuerzo concentrado con idéntica finalidad de expansión, pero con el propósito de adquirir conocimiento. Alcanzado esto, todo esfuerzo de la vida personal podrá dedicarse aparentemente (en determinada encarnación) a adquirir una posición científica y al desarrollo de la mente. El progreso intelectual podrá parecer de gran importancia al observador sin cultura; no obstante la tarea continúa como lo ha deseado el guía interno, y sólo la vida a vivir pondrá de manifiesto la sabiduría de la elección egoica.

Combinando los métodos de segundo rayo y la dedicación que otorga el quinto rayo, se alcanzará la expansión intelectual. ¿He puesto esto en claro? Trato de escribir con claridad, porque la meditación es de vital importancia para muchos.

Por lo tanto, después de un cuidadoso análisis, resultará evidente que cuanto más sabemos, menos juzgamos. Una persona podrá haber desarrollado el aspecto amor; no obstante, en determinada encarnación, ese aspecto podrá ser pasivo, y la línea de desarrollo más evidente será la estrictamente intelectual. Abstenerse de opinar es la mejor actitud para el observador inteligente, pues aún no posee la visión interna que ve el color, ni el oído interno que le permite reconocer la nota.

7 de junio de 1920.

3. La condición kármica del triple hombre.

La condición kármica del triple hombre y el lugar que ocupa en la evolución serán considerados hoy al estudiar el tema de los "Métodos de Meditación". Este tercer punto es de verdadera importancia para ayudarnos a decidir inteligentemente cuál es el método de meditación adecuado para cada individuo. Primeramente, se trató de la importancia de la meditación; luego tocamos, en forma breve, el punto respecto a la parte que desempeña el rayo egoico en la decisión del método, poniendo incidentalmente de manifiesto un punto en el cual no se ha hecho mucho hincapié hasta ahora: que la verdadera meta de la meditación es separar, desintegrar y dispersar gradualmente el cuerpo egoico. Como hemos visto, cada rayo exige un proceso diferente. Después se trató de la función que desempeña el rayo de la personalidad en combinación con el rayo egoico, y vimos en qué forma, mediante la consideración inteligente de esos dos factores, se puede asignar el método adecuado.

Ahora estudiaremos más específicamente el factor tiempo. Karma y tiempo son términos sinónimos, más de lo que comúnmente se piensa. La meditación ocultista y el comienzo definido de la tarea de liberar al individuo de la periferia del cuerpo causal, sólo pueden iniciarse cuando se ha alcanzado cierto grado de evolución y el cuerpo causal (debido a su contenido) ha logrado cierta gravedad específica y su circunferencia llena ciertas condiciones. Todo el proceso se ajusta a la Ley y no es, como comúnmente se cree, cuestión de aspiración y deseos elevados. Consideren inteligentemente esta frase que acabo de escribir sobre la condición kármica del triple hombre y el lugar que ocupa en la escala evolutiva. ¿Qué he especificado? Tres factores a considerar:

a. El grado de evolución.
b. La gravedad específica del cuerpo causal.
c. La medida y circunferencia del cuerpo causal.

Más adelante me propongo tratar definidamente el plano mental y sus tres subplanos superiores, los planos del Ego. Explicaré el lugar que ocupa el cuerpo causal en dichos planos y su relación con otros cuerpos en el plano mental. En esta carta trataré únicamente los puntos mencionados. En consecuencia, me limitaré al cuerpo causal, a la conciencia egoica y a la relación de ésta con el yo inferior. Más adelante considerará esta misma conciencia en su propio plano y su relación con otros egos y con la Jerarquía. Tengan claramente presente lo siguiente: mi tema principal es ahora el desenvolvimiento de la conciencia egoica dentro de la Personalidad. No las confundan. Podría expresarlo de otra manera: trataré de la relación del Yo superior con el triple hombre inferior y de la forma de acrecentar gradualmente la fuerza de dicha relación a través de la meditación. Tal acrecentamiento coincide con los tres factores ya mencionados. Vamos a considerarlos por orden.

El grado de evolución.

La vida de la personalidad evolucionante puede ser dividida en cinco partes. Después de todo, nuestra evolución es quíntuple, y la vida del hombre (como ser humana y antes de alcanzar la quinta iniciación) puede ser considerada como una serie de cinco etapas sucesivas, cada una de las cuales es posible medir por el estado en que se halla la Llama del Espíritu que en él mora. Desde el punto de vista de nuestra Jerarquía planetaria oculta, como ya he dicho, somos medidos por nuestra luz.

La primera etapa de nuestro progreso podría medirse desde el momento en que el hombre animal se convirtió en entidad pensante, un ser humano, hasta la actuación consciente del cuerpo emocional o etapa en que mayormente predominan las emociones. Esto corresponde a los períodos de la época Lemuria y a los primeros días de la Atlante. Durante el actual período el hombre se halla polarizado en el cuerpo físico y está aprendiendo a ser controlado por su cuerpo de deseos -el de los sentimientos y de las emociones. No tiene más aspiración que satisfacer los placeres del cuerpo; vive para su naturaleza física, y no posee idea de nada superior. Este período se asemeja al de la infancia, de uno a siete años. En el actual período, los atentos Instructores de la raza ven la Llama interna como un diminuto punto, y el átomo permanente del plano físico retiene la polarización. Esto no demanda la atención de los Instructores, porque la fuerza instintiva inherente al Yo superior realiza la tarea, y la fuerza impulsiva de la evolución lleva todo hacia la perfección.

La segunda etapa comprende un grado de evolución en que la polarización se halla mayormente en el cuerpo emocional, y se está desarrollando la mente inferior de deseos. Los postreros días de la Atlántida son una analogía de esto. Los deseos no son tan puramente físicos, porque la mente comienza a introducirse en forma similar a como la levadura fermenta la masa. El hombre es consciente de deseos indefinidos no asociados al cuerpo físico; puede sentir un profundo amor por los instructores y guías más sabios que él; devoción irracional e incontrolada por quienes lo rodean, y odio también irracional e incontrolado porque le falta el equilibrio que la mente proporciona, y la estabilidad es la resultante de la actividad mental. Debido a esto el hombre sufre por sus extremismos.

La polarización ahora se halla en el átomo emocional permanente, pero (cuando se alcanza este grado de desenvolvimiento) actúa una luz entre los dos átomos que han experimentado la polarización -el emocional y el físico. Lo que trato de poner en claro es que, en esta etapa, la unidad mental no ha sentido la fuerza de la polarización, estando retenida por lo emocional, dando por resultado una diferencia integral dentro de la periferia del átomo mismo. Las combinaciones electrónicas que componen el átomo que ha experimentado la polarización, están agrupadas en una forma geométrica diferente de la de aquellos que no han experimentado el proceso. Esto es efecto de la vida del Ego, que actúa sobre la materia del átomo, causando varias aproximaciones y diferenciaciones invisibles en un átomo no polarizado. El tema es oscuro y complejo.

Este período es análogo a la etapa de la vida del niño desde los siete a los catorce años; o sea el período de la adolescencia, en que el niño madura. Esta madurez es consecuencia de la polarización lograda en el alineamiento de lo emocional y físico. Este alineamiento se efectúa hoy fácilmente entre los cuerpos físico y emocional. El problema consiste en alinear a ambos con el cuerpo mental y después con el egoico.

Los Guías que observan a la raza, pueden ver en el hombre la Llama o la Luz interna un poco más grande, pero aún tan pequeña que es casi imperceptible. Pero si es posible poner las cosas más claras, sin producir confusión por el empleo de las palabras, diré que así como en el primer período el átomo físico podía haberse iluminado, ahora en el segundo, el átomo emocional está similarmente iluminado, lo cual constituye para los Instructores una señal de que el trabajo progresa. Todo esto abarca un vasto período de tiempo, porque el progreso en el presente período es extremadamente lento. Mi alusión a las razas Lemuria y Atlante, no tiene más objeto que trazar una analogía como ejemplo, pero no una analogía del tiempo.

Al entrar en la tercera etapa, llegamos al momento más vital del desenvolvimiento del hombre en el cual es desarrollada la mente, y la vida polarizada se transfiere a la unidad mental. Hablando en términos del sistema solar y considerando a la humanidad como una unidad, cuyos átomos permanentes forman las moléculas del correspondiente átomo cósmico, el trabajo ha progresado de la polarización física a la emocional y ahí permanece. El átomo mental cósmico, en el cuerpo del Logos, no alcanzará la polarización hasta el séptimo ciclo del ciclo mayor, cuando el sistema sea llamado a la oscuración y fuera de la manifestación. En todas partes los individuos, como unidades, realizan el trabajo y constituyen, por lo tanto, una esperanza para todos.

Este tercer período corresponde, en el ser humano, al que transcurre desde los catorce a los veintiocho años, siendo dicho periodo muy extenso, porque es mucho lo que debe hacerse. Dos átomos han experimentado la polarización, y otro es trasladado al mental, constituyendo el punto medio. En esta época la Luz actúa entre los tres átomos (delineando el triángulo de la personalidad). Pero el punto focal se va trasladando gradual y acrecentadamente a la unidad mental, mientras el cuerpo egoico, gradualmente, se va integrando y asume sus debidas proporciones.

El hombre controla el cuerpo físico, y en cada vida construye uno mejor; posee un cuerpo de deseos cuyas exigencias son más refinadas (observen el significado oculto de esta expresión); comprende los goces del intelecto y lucha por poseer un cuerpo mental más apropiado; sus deseos tienden hacia arriba y no hacia abajo, trasmutándolos en aspiración -primero aspiración por las cosas de la mente, después por cosas más abstractas y sintéticas. La Llama o Luz egoica interna irradia ahora desde un centro interno hacia la periferia, iluminando al cuerpo causal y dando la impresión de que arde. Para la Jerarquía observadora es evidente que el fuego divino compenetra, calienta e irradia a través de todo el cuerpo causal, y que el Ego es cada vez más consciente de su propio plano y se interesa -vía los átomos permanentes- por la vida de la Personalidad. El cerebro físico de la Personalidad, no se da cuenta aún de la diferencia que existe entre la capacidad mental inherente y la impresión dirigida por el Ego; pero se está acercando el momento en que se producirá algún cambio y la evolución avanzará con mayor rapidez. Se acerca la cuarta etapa. Aquí haré una advertencia. Todo lo que antecede no se desarrolla en secciones ordenadas, si así puedo expresarlo. Prosigue como lo hace el sistema mayor, en constantes superposiciones y paralelamente, debido al inherente rayo del Espíritu o Mónada, a los cambios cíclicos y a la diversidad de fuerzas que actúan astrológicamente y con frecuencia de centros cósmicos desconocidos en la vida que palpita dentro de los átomos...

En la cuarta etapa se completa la coordinación de la Personalidad, donde el hombre despierta (como el hijo pródigo en un país lejano), y dice: "Me levantaré e iré a mi Padre". Éste es el resultado de la primera meditación. Los tres átomos permanentes funcionan, y el hombre es una entidad activa, sensible y pensante. Llega a la culminación de la vida de la personalidad y empieza a trasladar conscientemente su polarización, de la vida de la personalidad a la vida egoica; se encuentra en el sendero del discipulado o probación, o muy cerca de ello. Comienza la tarea de transmutación del hombre; laboriosa, penosa y cuidadosamente fuerza a su conciencia hacia arriba y la expande a voluntad; determina, a toda costa, dominar y actuar con plena libertad en los tres planos inferiores; se da cuenta de que el Ego debe tener una perfecta expresión -física, emocional y mental- y construye con infinito esfuerzo el canal necesario. Atrae la atención de los Instructores. ¿Cómo logra esto? El cuerpo causal empieza a irradiar la Luz interna. Este cuerpo ha sido llevado a un punto de refinamiento en que se hace trasparente, y al establecer contacto el Ego con la Triada, aparece una llamita... La luz ya no está oculta, sino que surge repentinamente y atrae la anhelante mirada del Maestro.

Esto corresponde en el individuo, al periodo que va desde los veintiocho a los treinta y cinco años. Es el período en que el hombre se encuentra a sí mismo, descubre cuál debe ser su línea de actividad, qué puede realizar y, desde el punto de vista mundano, adquiere lo que le corresponde.

Durante la quinta etapa, la Llama traspasa gradualmente la periferia del cuerpo causal y "el sendero del justo brilla cada vez más, hasta el día perfecto". En la cuarta etapa comienza la meditación; es la meditación mística que conduce a la meditación ocultista en la quinta etapa, en la cual se obtienen resultados por estar ajustada a la ley, siguiendo así la línea de su rayo. Por medio de la meditación el hombre -como Personalidad- siente la vibración del Ego, y trata de llegar a éste y hacer descender la conciencia egoica, hasta incluir conscientemente al plano físico. Por la meditación o el recogimiento en sí mismo, el hombre aprende el significado del Fuego, aplicándolo a todos los cuerpos, hasta que sólo queda el fuego mismo. A través de la meditación, o pasando de lo concreto a lo abstracto, se penetra en la conciencia causal, y el hombre -durante esta última etapa- se convierte en el Yo superior, no en la Personalidad.

Durante la quinta etapa (el periodo del Sendero de Iniciación) la polarización cambia completamente de la Personalidad al Ego, de manera que al término de dicho período es total la liberación del hombre, y hasta al cuerpo causal se lo considera una limitación, completándose la emancipación. La polarización entonces es elevada a la Triada; la trasferencia comenzó ya en la tercera Iniciación. El átomo físico permanente desaparece y la polarización se convierte en mental superior; el átomo emocional permanente desaparece y la polarización se hace intuitiva; la unidad mental también desaparece y la polarización llega a ser espiritual. El hombre se convierte en Maestro de Sabiduría, teniendo la edad simbólica de los cuarenta y dos años, el punto de perfecta madurez en el sistema solar.

Viene después un período posterior que corresponde a la edad entre los cuarenta y dos y cuarenta y nueve años, cuando se puede recibir la sexta y séptima iniciaciones; pero este período no concierne a los lectores de estas cartas.

La gravedad específica y el contenido del cuerpo causal.

Este tema, respecto al cuerpo causal, ofrece al pensador mucho material para reflexionar. No se pueden dar cifras literales ni líneas dimensionales, pues forman parte de los secretos de la iniciación, pero sí sugerir ciertas ideas para someterlas a la consideración de los interesados.

¿Qué se quiere dar a entender cuando se habla del cuerpo causal? No digan superficialmente el cuerpo de las causas, porque las palabras así expresadas son a menudo confusas y ambiguas. Vamos a considerar al cuerpo causal y averiguar cuáles son sus partes componentes.

En el sendero involutivo tenemos lo que se denomina Alma Grupal, competentemente descrita (hasta donde lo permiten las palabras) como un conjunto de triadas, encerradas en una triple envoltura de esencia monádica. En el sendero evolutivo tenemos análogos grupos de cuerpos causales compuestos similarmente, que involucran tres factores.

El cuerpo causal es una colección de átomos permanentes, tres en total, encerrados en una envoltura de esencia mental... ¿Qué ocurre en el momento en que el hombre-animal se convierte en una entidad pensante, un ser humano? Se produce el acercamiento entre el Yo y el no yo por medio de la mente, porque el hombre es "el ser en quien el espíritu más elevado y la materia más inferior están unidos por la inteligencia". ¿Qué significa esta frase? Simplemente lo siguiente: que cuando el hombre-animal llegó al punto adecuado, cuando su cuerpo físico estuvo suficientemente coordinado y la naturaleza emocional o de deseos fue bastante fuerte como para formar la base de la existencia, guiándola por medio del instinto, y cuando el germen de la mente fue debidamente implantado para otorgar la memoria instintiva y la correlación de ideas, tal como se puede observar en el animal doméstico común, entonces el Espíritu descendente (que había tomado para sí un átomo en el plano mental) juzgó que el momento era oportuno para tomar posesión de los vehículos inferiores. Fueron exhortados los Señores de la Llama, y transfirieron la polarización desde el átomo inferior de la Tríada al átomo inferior de la Personalidad. Pero la Llama interna no pudo descender más abajo del tercer subplano del plano mental. Allí se unieron ambos y se convirtieron en uno, formando el cuerpo causal. En la naturaleza todo es interdependiente, y el Pensador interno no puede regir los tres mundos inferiores sin la ayuda del yo inferior. La vida del primer Logos debe estar fusionada con la del segundo Logos y basada en la actividad del tercer Logos.

Por lo tanto, en el momento de la individualización (término empleado para expresar este momento de contacto) tenemos, en el tercer subplano del plano mental, un punto de luz que encierra tres átomos y, a su vez, el mismo punto está contenido en una envoltura de materia mental. Por consiguiente la tarea a realizar consiste en procurar que:

1. El punto de luz se convierta en llama, aventando constantemente la chispa y nutriendo el fuego.
2. El cuerpo causal crezca y se expanda desde un ovoide incoloro (que retiene al Ego como lo está la yema dentro de la cáscara del huevo), en algo de rara belleza, conteniendo en sí todos los colores del arco iris.

Ésta es una realidad ocultista. A su debido tiempo, el cuerpo causal palpitará, irradiando internamente una fulgurante llama interna, que gradualmente se abrirá camino del centro a la periferia. Luego horadará esa periferia, utilizando el cuerpo (el producto de millares de vidas de dolor y esfuerzo) como combustible para sus llamas. Consumirá todo; ascenderá hasta la Tríada y (convirtiéndose en uno con Ella) la llama será reabsorbida en la conciencia espiritual -y llevará con ella- empleando el calor como símbolo -una intensidad de calor, cualidad de color o vibración que antes no poseía.

Por lo tanto, el trabajo de la Personalidad -pues hemos de mirar todo desde este ángulo, hasta alcanzar la visión egoica- consiste, primero, en construir, embellecer y expandir el cuerpo causal; segundo, encerrar la vida de la Personalidad dentro de éste, absorbiendo lo bueno de la vida personal y acumulándolo en el cuerpo del Ego. Podemos denominarlo Vampirismo Divino, porque el mal es siempre el reverso del bien. Después de realizar esto, la llama se aplica al cuerpo causal, apartándonos gozosamente mientras prosigue el trabajo de destrucción, y la llama -el hombre interno viviente y el espíritu de vida divina- se libera y asciende hasta su fuente de origen.

La gravedad específica del cuerpo causal fija el instante de la emancipación y marca el momento en que se completa el trabajo de construcción y de embellecimiento, cuando es erigido el Templo de Salomón y el peso (ocultamente entendido) del cuerpo causal está de acuerdo con la cualidad que desea la Jerarquía. Entonces sobreviene el trabajo de destrucción y la liberación se acerca. Ha experimentado el estado primaveral, seguido del pleno verdor del estío; ahora se hará sentir la fuerza desintegradora del otoño -aunque esta vez se sienta y aunque en el plano mental y no en el físico. El hacha es aplicada a las raíces del árbol, pero la esencia de la vida se recoge en el depósito divino.

El contenido del cuerpo causal es la acumulación lenta y gradual de todo lo bueno en cada vida. La construcción avanza despacio al principio; pero al acercarse el término de la encarnación –en el sendero de probación y en el de iniciación- el trabajo avanza rápidamente. La estructura ha sido erigida y cada piedra fue extraída de la cantera de la vida personal. En el Sendero, en cada una de sus dos etapas, la tarea de completar y embellecer el Templo prosigue con mayor rapidez...

La medida y la circunferencia del cuerpo causal.

En resumen y como conclusión diré que la circunferencia del cuerpo causal varia de acuerda al tipo y al rayo. Ciertos cuerpos egoicos son de forma más circular que otros, algunos más ovoides y otro de forma más alargada. Lo que tiene importancia es el contenido y la flexibilidad de esa materia, y sobre todo la permeabilidad oculta del huevo áurico inferior, que le permite hacer contacto con otros Egos y sin embargo retener la propia identidad; fusionarse con sus similares, no obstante conservar su individualidad, y, absorbiendo todo lo deseable, conservar su propia forma.

16 de junio de 1920

4. Condición del cuerpo causal.

El cuarto factor, que influye en la selección del método de meditación, será nuestro tema de hoy. Trata de la condición del cuerpo causal.

Hemos tratado el cuerpo causal en relación con la Personalidad o yo inferior y demostrado la interacción e interdependencia de ambos. Hemos visto que mediante la práctica constante de la meditación ocultista y el aquietamiento gradual de la mente inferior, mediante la concentración y la inteligente práctica de la meditación sobre el rayo egoico, equilibrado con la meditación sobre el rayo de la Personalidad, la relación del cuerpo causal con la Personalidad se hace cada vez más íntima y el canal que los une más preciso y adecuado. Vimos oportunamente que esto dio por resultado el traslado de la polarización de lo inferior a lo superior y más tarde -emancipado totalmente de ambos- se centralizó en la conciencia espiritual. El tema fue considerado desde el punto de vista inferior, viéndolo desde el ángulo del hombre en los tres mundos.

Hoy trataremos el tema desde el punto de vista del Yo superior, el nivel egoico; consideraremos la relación de ese Yo con la Jerarquía, con los Egos que lo circundan y con el Espíritu. Será difícil dar algo más que algunas indicaciones, pues gran parte de lo que podría decir sería poco comprendido, y muy esotérico y peligroso para ser comunicado en forma general.

Tres cosas pueden impartirse que, si se medita sobre ellas inteligentemente, podrán conducir a la iluminación:

El Ego en su propio plano comprende conscientemente su relación con el Maestro, y trata de trasmitir esa conciencia a la Personalidad.
El Yo superior en su propio plano, no está entorpecido por el factor tiempo y espacio, y (como conoce el futuro, lo mismo que el pasado) trata de lograr el fin deseado y convertirlo rápidamente en una realidad.

El Yo superior o Ego en su propio plano, está en relación directa con Egos que se hallan en el mismo rayo, abstracto o concreto, y -comprendiendo que el progreso se alcanza en forma grupal- actúa en ese plano ayudando a los de su especie. Estos hechos son parcialmente comprendidos por los estudiantes, pero voy a comentar algo más a fin de esclarecerlos.

La relación del Ego con la Jerarquía.

La relación del Ego con algún Maestro, en la actual etapa, es emprendida conscientemente, pero en sí misma constituye un desenvolvimiento evolutivo. Según se ha dicho, existen en la jerarquía humana en evolución sesenta mil millones de unidades conscientes o espíritus. Éstos se encuentran en los niveles causales, aunque el número se ha reducido algo hoy, porque algunos han recibido la cuarta iniciación. Estos Egos, de diferentes grados de desenvolvimiento, están vinculados con su Monada, Espíritu o Padre en el Cielo, como análogamente (aunque en materia más sutil) el Ego lo está a la Personalidad.

Como bien saben, las Mónadas están controladas o más bien forman parte de la conciencia de uno de los Espíritus planetarios. En los niveles egoicos los Egos se encuentran en condición similar. Un Adepto del mismo rayo supervisa su evolución general, ocupándose de ellos en grupos, formados de acuerdo con:

a. el subrayo del Rayo egoico,
b. el período de individualización o de entrada en el reino humano y
c. el grado de realización.

El Adepto del mismo rayo ejerce la supervisión general, pero supeditado a Él trabajan los Maestros, cada uno en Su propio rayo y con Sus respectivos grupos individuales, que están afiliados a Ellos según el período, el karma y el grado de vibración. Regidos por los Maestros trabajan los discípulos que han alcanzado la conciencia del Yo superior; por lo tanto, pueden actuar en los niveles causales y ayudar al desenvolvimiento de esos Egos cuyos cuerpos causales están menos desarrollados que el propio.

Todo está bellamente sujeto a la ley, y como la tarea del desarrollo del cuerpo egoico depende del progreso alcanzado en la triple personalidad, el Ego es ayudado en los niveles inferiores por dos discípulos; uno actúa en los niveles emocionales, informando a otro que actúa en el cuerpo mental. Éste a su vez informa al discípulo que posee conciencia causal, el cual informa al Maestro. Todo esto, como pueden ver, es realizado con la colaboración de la conciencia interna que reside en el cuerpo causal, e implica cinco factores, concernientes a la ayuda del Ego en su desenvolvimiento evolutivo:

1. El Adepto de su rayo.
2. El Maestro de su grupo.
3. Un discípulo con conciencia causal.
4. Un discípulo en el plano mental.
5. Un auxiliar en el plano emocional.

Durante el transcurso de un sinnúmero de vidas, el Ego es prácticamente inconsciente de la Personalidad. Existe el vínculo magnético y nada más, hasta que llega el momento en que la vida de la personalidad alcanza un punto donde debe agregar algo al contenido del cuerpo causal, que al principio es un cuerpo pequeño, incoloro e insignificante. Pero llega el instante en que las piedras son extraídas de la cantera de la vida personal, perfectamente labradas, y el hombre, constructor y artista, les aplica los primeros colores. Entonces el Ego empieza a prestar atención, rara vez al principio, pero con creciente frecuencia después, hasta que en determinadas vidas el Ego se dedica a subyugar al yo inferior, a ensanchar el canal de comunicación, y a trasmitir a la conciencia del cerebro físico la realidad de su existencia y la meta de su ser. Una vez que se ha alcanzado esto y que el fuego interno circula más libremente, se dedican muchas vidas a estabilizar esa impresión y a convertir esa conciencia interna en parte de la vida consciente. La llama irradia cada vez más hacia abajo, hasta que gradualmente los diferentes vehículos se van correlacionando y el hombre entra en el sendero de probación. Ignora lo que le espera, y sólo es consciente de una incontrolada y ansiosa aspiración Y de innatos anhelos divinos. Ansía avanzar y saber, y sueña Siempre con algo o alguien superior a él. Todo ello se apoya en la profunda convicción de que la meta ansiada será alcanzada por el Servicio prestado a la humanidad, la visión será una realidad y el anhelo se convertirá en satisfacción y la aspiración en visión.

La Jerarquía empieza ya a actuar y la instrucción del aspirante se lleva a cabo tal como lo he mencionado... Hasta ahora los Instructores sólo han observado y guiado, sin ocuparse definidamente del hombre; se ha dejado al Ego y a la vida divina desarrollar el plan, y la atención de los Maestros ha sido dirigida al Ego en su propio plano, el cual hace todo el esfuerzo posible para acelerar la vibración y obligar a los vehículos inferiores, a menudo rebeldes, a responder y adaptarse a la fuerza que rápidamente se acrecienta. Es principalmente cuestión de intensificar el fuego o calor y, en consecuencia, la capacidad vibratoria. El fuego egoico aumenta cada vez más, hasta que el trabajo está realizado y el fuego purificador se convierte en la Luz que ilumina. Reflexionen sobre esta frase. Como arriba es abajo; el proceso se repite en cada peldaño de la escala. En la tercera iniciación la Mónada es consciente del Ego. El trabajo se realiza con mayor rapidez, debido al refinamiento de lo material y a que la resistencia es un factor que existe únicamente en los tres mundos.

He aquí por qué un Maestro no sufre dolor, mejor dicho, dolor como lo conocemos en la tierra, que es en gran parte dolor en la materia. El dolor que se halla oculto en la comprensión, no en la resistencia, se siente en los niveles más elevados y llega hasta el Logos mismo. Pero esto está fuera del tema y es casi incomprensible para ustedes, que todavía están trabados por la materia.

La relación del Ego con su propio desenvolvimiento.

El Ego trata de alcanzar el fin deseado de tres maneras:
1. Por un trabajo definido en niveles abstractos. Aspira a hacer contacto con el átomo permanente y a encerrarlo; éste es su primer acercamiento directo a la Tríada.
2. Por un trabajo definido con el color y el sonido, con miras a la estimulación y vivificación, actuando en grupos y bajo la guía de un Maestro.
3. Por frecuentes intentos para controlar definitivamente al yo inferior, cosa que desagrada al Ego, cuya tendencia consiste en contentarse con obtener conciencia y aspiración en su propio plano.

Recuerden que el Ego también tiene algo contra qué luchar. La negativa a encarnar no se manifiesta únicamente en los niveles espirituales sino también en el Yo superior. El Ego tiende a lograr además, ciertos desenvolvimientos incidentales a los factores tiempo y espacio según se entiende en los tres mundos tal como la dilatación del cuerpo causal, por el estudio de la telepatía divina, la sicología del sistema y el conocimiento de las leyes del fuego.

Relación del Ego con otros egos.

Referente a esta relación, debemos recordar ciertas cosas:

El factor periodicidad. Los egos encarnados y los no encarnados son diferentes, pudiendo realizar distinto trabajo. Los egos cuyos reflejos están encarnados, tienen más limitaciones que los que no lo están; es algo así como si el Yo superior estuviera orientado hacia abajo o circunscribiéndose voluntariamente a una existencia tridimensional, mientras que los egos no encarnados no están limitados de esa manera y actúan en otra dirección o dimensión. La diferencia estriba en el enfoque de la atención, durante la vida en el plano físico. El tema es muy difícil de comprender ¿no es verdad? Casi no sé cómo expresar esta diferencia con mayor claridad. Es como si los egos encarnados fueran más positivos y los no encarnados más negativos.

El factor actividad. Esto en gran parte es una cuestión de rayo y afecta íntimamente la relación entre los egos. Los que se hallan en rayos similares se unen y vibran con mayor facilidad que los que están en rayos distintos. Sólo es posible la síntesis, una vez que se ha desarrollado el segundo aspecto o sabiduría.

En el tercer subplano del plano mental, los egos están separados en grupos -no existe separación individual; sólo se siente la separación grupal incidental al rayo y grado de evolución.

En el segundo subplano los grupos se fusionan y mezclan, y de cuarenta y nueve grupos se convierten, mediante la fusión, en cuarenta y dos. El proceso de síntesis se puede clasificar como:

Primer subplano 35 grupos, 7 x 5
Plano mental Segundo subplano 42 grupos, 7 x 6
Tercer subplano 49 grupos, 7 x 7

Tercer subplano 28 grupos, 7 x 4
Plano budico Primer subplano 21 grupos, 7 x 3
Plano átmico Subplano atómico 14 grupos, 7 x 2

Plano monádico 7 grandes grupos

He dado aquí pocas indicaciones, pocas si las comparamos con lo que sabrán más adelante, cuando aquellos que ahora estudian, expandan aún más la conciencia; pero es todo lo que por ahora puedo impartir, y esto ha sido hecho sólo con la intención de demostrar cuántas cosas se han de considerar cuando las fórmulas de meditación son debidamente establecidas por un Maestro, el cual tiene que tratar sabiamente el rayo egoico y la condición del cuerpo causal en su relación con el yo inferior y con la Jerarquía. Se ha de conocer el estado del cuerpo y su contenido; su relación con otros egos debe ser debidamente considerada, porque todo se halla en formación grupal. Por lo tanto la meditación debe estar de acuerdo con el grupo asignado al Ego, porque cuando el individuo medita, sólo se pone en contacto con su propio Ego, sino también con su grupo egoico, y por mediación de ese grupo, con el Maestro con quien está vinculado, aunque la eficacia de la meditación depende de que el trabajo se realice en forma ocultista y concorde a la ley. El significado de la meditación grupal es poco comprendido todavía; pero recomendamos que estudien inteligentemente las ideas que anteceden.
17 de junio de 1920
5. La necesidad inmediata de la época y la disponibilidad del individuo.

Vamos a considerar el quinto factor que incide en la decisión de los métodos de meditación y a tratar la necesidad de esta época particular y la adaptabilidad del individuo para llenar esa necesidad.

Ante todo haremos una breve recapitulación, pues el valor de la repetición es muy grande. Hemos tratado brevemente el factor rayo egoico, según lo considera el instructor, al asignar una meditación; hemos visto cómo cada rayo persigue la misma meta, pero por distinto camino, y que cada rayo necesita un tipo diferente de meditación; hemos tocado la cuestión de las modificaciones que demanda la meditación, al tener en cuenta el rayo de la personalidad. Después se trató el factor tiempo, tal como se demuestra en el cuerpo causal, su punto de desarrollo y la relación de ese cuerpo con sus tres expresiones inferiores, terminando ayer con algunas breves indicaciones respecto al cuerpo causal en su propio nivel y su amplitud de conciencia. Todo ello los habrá hecho ver cuán sabio debe ser el instructor que intente asignar una meditación. Debo intercalar aquí una observación: El instructor que no haya hecho contacto ni obtenido conciencia causal, no puede asignar adecuadamente una meditación verdaderamente ocultista. Cuando el instructor conoce la nota, el grado de vibración y el color, puede asignar inteligentemente la meditación, no antes. Hasta entonces, sólo puede hacerlo en forma general y asignar una meditación que pueda acercarse a la necesidad y, al mismo tiempo, que no ofrezca peligro.

Ahora entra otro factor -factor que varía de acuerdo a la necesidad de la época. No todos los ciclos tienen la misma importancia fundamental. Los períodos de verdadera importancia en un ciclo son los terminales y aquellos en que ocurre la superposición y la fusión. Éstos se manifiestan en el plano físico en grandes revoluciones, gigantescos cataclismos y trastornos fundamentales en los tres sectores de la Jerarquía -el del Instructor del Mundo, del guía de la raza raíz y del Regente de la civilización o de la fuerza. En los puntos de fusión de un ciclo se producen corrientes encontradas y todo el sistema parece estar en condición caótica. En la mitad de un ciclo, donde la vibración entrante se halla estabilizada y la anterior ha desaparecido, llega un período de calma y aparente equilibrio.

En ningún otro período de la historia de la raza lo antedicho ha sido tan evidente como en la mitad del siglo actual. El sexto Rayo de Devoción va desapareciendo, y está entrando el Rayo de Ley Ceremonial, destacándose con ello preeminentemente las características y facultades del sector fuerza y actividad; recuerden que es la síntesis de los cuatro rayos menores. Por lo tanto, tenemos la lucha por ideales, y la devota adhesión a una causa, como lo manifiesta el rayo del Maestro Jesús; de allí que se produzcan choques en todos los campos de esfuerzo de los idealistas (correctos o equivocados) y la violenta lucha entre ellos. La guerra mundial ¿no fue acaso la culminación de la lucha en el plano físico, entre dos ideales opuestos? Constituyó un ejemplo de la fuerza de sexto rayo. A medida que este rayo vaya desapareciendo cesarán gradualmente los choques y predominará la organización, la reglamentación y el orden, debido al empuje de la fuerza entrante, la del rayo del Maestro R. De la presente turbulencia surgirá la forma ordenada y organizada del nuevo mundo. El nuevo ritmo se impondrá gradualmente sobre las comunidades desorganizadas de los hombres, y en vez del caos social actual se tendrán orden social y regla social; en vez de las diferencias religiosas y de las innumerables sectas de las llamadas religiones, se dará forma a la expresión religiosa, y todo estará regido por la ley; en vez de tensión y tirantez económica y política, habrá una actuación armónica del sistema de acuerdo a ciertas fórmulas fundamentales; en todo predominará el ceremonial y los resultados internos que persigue la Jerarquía irán tomando forma gradualmente. Recuerden que en la apoteosis de la ley y el orden y sus resultantes formas y limitaciones, se producirá cerca del fin (elijo las palabras deliberadamente), un nuevo período de caos y la liberación de la vida aprisionada aún por tales limitaciones, llevando consigo los dones impartidos y la esencia del desenvolvimiento perseguido por el Logos del séptimo rayo.

Ésta es la situación que se presenta esporádicamente en el transcurso de las épocas- Cada rayo asume el poder trayendo consigo sus propios espíritus encarnantes, para quienes el período constituye comparativamente un punto de mínima resistencia; ellos hacen contacto en los mundos con otros seis tipos de fuerza y seis grupos de seres, que deben ser impresionados por esa fuerza y llevados adelante en su carrera hacia la meta universal. Tal es la situación especial de la época en que viven ustedes; un período donde el séptimo Logos de La Ley y Orden Ceremonial trata de Ordenar el caos momentáneo y aspira a evitar, hasta cierto punto, la vida se evada de las antiguas y caducas formas. Ahora se necesitan otras nuevas y adecuadas. Sólo después del periodo intermedio de un nuevo ciclo, se hará sentir nuevamente la limitación y se iniciará un nuevo intento de evasión.

Por lo tanto, el instructor inteligente debe tener en cuenta, en esta época, la situación y valorar el efecto que produce el rayo entrante sobre los espíritus en encarnación. En consecuencia, tenemos el tercer rayo, cuya influencia se ha de considerar al asignar la meditación. ¿Consideran la tarea compleja y difícil? Afortunadamente el Aula de la Sabiduría equipa a sus egresados para desempeñar la tarea.

En este período particular se desarrollará mucho el aspecto forma en la meditación (ya sea que la meditación esté basada principalmente en el rayo del Ego o en el de la Personalidad). Es de esperar que la construcción de formas bien definidas y asignadas tanto a los individuos como a los grupos, dará por resultado el incremento de la magia blanca, y la consiguiente ley y orden en el plano físico. El futuro período de reconstrucción avanza de acuerdo al rayo, y su éxito y realización finales es más factible de lo que se cree. El Supremo Señor se acerca en concordancia con la ley y nada puede detener Su acercamiento.

En estos momentos es de gran necesidad hallar a quienes comprenden la ley y son capaces de actuar con ella. También es el momento oportuno para desarrollar este principio y entrenar a la gente para ayudar al mundo.

Los Rayos menores de Armonía y de Ciencia responden rápidamente a esta séptima influencia, lo cual significa que las mónadas que pertenecen a dichos rayos son fácilmente orientadas en tal sentido. A las mónadas que pertenecen al sexto Rayo de Devoción les es más difícil adaptarse, hasta acercarse al punto de síntesis. Las mónadas de primero y segundo rayos, hallan en aquel rayo un campo de expresión. Las mónadas de primer rayo tienen un vinculo directo con este rayo y tratan de aplicar la ley mediante el poder; mientras que las de segundo rayo, siendo de tipo sintético, guían y rigen por medio del amor.

Creo que les he dado hoy bastante tema para reflexionar sobre el quinto factor Es todo lo que trato de hacer. La luz guiadora de la intuición esclarecerá lo demás, y lo que esta guía interna revele, tendrá más valor para el individuo que todo lo impartido exotéricamente. En consecuencia, cavilen y reflexionen.

18 de junio de 1920.

Algunas palabras de aliento.

Sólo a medida que el discípulo esté dispuesto a abandonarlo todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, alcanza la liberación, y el cuerpo de deseos se trasmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino, por el cual tienen que llegar a la meta, entonces es el camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y ansiosamente bienvenido.

Por lo tanto, cultiven diariamente el supremo deseo de buscar sólo la aprobación de su Guía e Instructor interno y la respuesta del alma a la buena acción, desapasionadamente ejecutada.

Si la aflicción los abruma, sonrían ante ella; terminará en una fecunda recompensa y recuperarán todo lo perdido. Si son objeto de burla y desprecio sonrían también, sólo deben esperar la aprobación del Maestro. Si las lenguas embusteras se desatan, no teman, sigan adelante. La mentira es una cosa de la tierra y puede ser trascendida como algo demasiado vil para ocuparse de ella. La meta del discípulo es alcanzar visión, deseo puro, propósito consagrado y oídos sordos a todos los ruidos de la tierra. Nada más diré; sólo quisiera que no disiparan inútilmente la fuerza en infructuosas imaginaciones, en febriles especulaciones y en ansiosas expectativas.

6. Los grupos internos y externos, a los cuales el discípulo esta afiliado.

El punto que vamos a ver hoy es de interés práctico. Trata del grupo a que pertenece el hombre. Ya consideramos, en cierta medida, la relación con el Maestro, y ahora continuaré la instrucción respecto a la conexión con los grupos.

Ayer vimos la importancia que tiene la meditación, en conexión con el grupo al cual el hombre está vinculado en los niveles egoicos. Hoy nos ocuparemos del grupo con el cuál está vinculado en la tierra. Dicho grupo no será exactamente un reflejo del que se halla en niveles egoicos, como podrían suponer, porque sólo algunas unidades de un grupo egoico, estarán encarnadas en un momento determinado. Consideraremos la Ley de Causa y Efecto, según se manifiesta en los grupos, nacional, religioso y familiar.

Cuatro grupos relacionados con el discípulo.
El hombre encarnado debe considerar que su grupo está compuesto por cuatro tipos de personas:

1. El gran grupo nacional al que pertenece, cuyo karma (debido al gran número de personas que lo forma) es tan fuerte, que no puede evadirse de él aunque quiera. Posee ciertas características raciales y tendencias temperamentales, porque están ocultas en el cuerpo físico racial, y, durante su vida en la tierra, tal será su constitución y las tendencias inherentes a ese particular tipo de cuerpo. El cuerpo proporciona las experiencias necesarias o (a medida que prosigue la evolución) provee el mejor tipo de cuerpo para llevar a cabo el trabajo que ha de realizar. Un cuerpo de tipo oriental posee una serie de cualidades buenas, y un cuerpo occidental otras también buenas, si así puedo expresarlo. Trato de aclarar este punto, porque el occidental tiende a imitar al oriental y a forzar sus vibraciones al mismo ritmo de éste. A veces esto preocupa a los Instructores internos y, ocasionalmente, produce trastornos en los vehículos.

Se ha generalizado mucho la creencia de que la meta de todos es llegar a ser oriental. Recuerden que no todos los Grandes Seres son orientales y los Maestros que poseen cuerpos europeos han hecho las mismas cosas que los adeptos orientales más conocidos. Reflexionen sobre esto. Debe ser analizado inteligentemente, de allí mi insistencia al respecto. Cuando se tenga más conocimiento sobre estas cosas y se hayan establecido escuelas de meditación, dirigidas sobre líneas verdaderamente ocultistas, con Instructores idóneos, se planearán fórmulas de meditación adaptadas a las distintas nacionalidades y a los diferentes temperamentos nacionales. Cada nación posee sus virtudes y defectos propios; por lo tanto, la función del Instructor que los dirija será asignar meditaciones que intensifiquen las virtudes y remedien los defectos. El campo que abren estas ideas es tan vasto que no puedo ocuparme de él. Más adelante personas especializadas se ocuparán del problema, y llegará el momento en que Oriente y Occidente tendrán sus respectivas escuelas, sujetas a las mismas reglas básicas y bajo la supervisión de los mismos Instructores internos, pero difiriendo sabiamente sobre ciertos puntos y aunque persiguiendo el mismo objetivo, seguirán diferentes rutas. Estas escuelas se establecerán después en todas las naciones. No será fácil ingresar a ellas, porque cada solicitante tendrá que someterse a un rígido examen. Cada escuela diferirá en ciertas cosas, no en los fundamentos sino en los métodos de aplicación, debido a la inteligente discriminación del Rector de la Escuela, el cual siendo de la misma nacionalidad de los estudiantes y teniendo las facultades del cuerpo causal plenamente desarrolladas, aplicará el método a la necesidad inmediata.

Más adelante quizás me extienda sobre el porvenir de las escuelas de meditación, a fin de instruirlos, pero por ahora trato únicamente de generalizar.

2. El segundo grupo importante en la vida del discípulo es el grupo familiar, que comprende la herencia y las características especiales de la familia. Todo individuo que ha alcanzado cierta etapa en su evolución, donde es deseable y posible practicar la meditación ocultista, ha entrado en determinada familia por elección propia a fin, de

a. agotar karma, lo más rápidamente posible mediante el vehículo físico que le proporciona.

Por lo tanto, fácilmente observarán que al asignar la meditación ocultista que se debe practicar en el plano y vehículo físicos, es necesario que el Instructor conozca algo de la genealogía y de las características innatas del discípulo, para hallar la línea de menor resistencia y saber qué debe ser superado. (Algunos de los que meditan, tienden a alcanzar la conciencia intuitiva o se preocupan tanto por ello, que olvidan el tan necesario vehículo físico). El cerebro físico y la conformación de la cabeza juegan una parte importante en el proceso y, en el futuro, no deberán ser pasados por alto como sucede actualmente. Esto ocurre por la escasez de instructores especializados en cuerpos físicos, insuperable hoy.

Por consiguiente, el grupo familiar constituye el segundo que se ha de considerar en orden de importancia, y la cuestión es más trascendental de lo que creen.

En las futuras escuelas de meditación se llevarán registros de los antepasados del discípulo, la historia de la familia, lo realizado en su juventud y en la vida y su historial médico. Este registro deberá ser exacto en sus menores detalles, y por ello mucho se aprenderá. La vida será controlada y la purificación científica del cuerpo físico será una de las primeras cosas que se intentará. Incidentalmente (al hablar de dichas escuelas) no vayan a imaginar que estarán situadas en algún lugar aislado. Lo ideal sería que estuvieran en el mundo, sin pertenecer al mundo, y sólo en las etapas avanzadas e inmediatamente antes de recibir la iniciación, se permitiría al discípulo tener períodos de retiro. Lo que tiene valor es el despego interno y la habilidad de disociar al yo del medio ambiente, y no el aislamiento en el plano físico.

3. El tercer grupo que el hombre debe tener en cuenta es el particular grupo de servidores, al cual pueda estar afiliado. Todo individuo que esté preparado para practicar la meditación ocultista debe haber demostrado, primeramente, durante muchas vidas su inteligente disposición a servir y trabajar entre los hijos de los hombres. El servicio altruista constituye la roca fundamental de la vida del ocultista; cuando ello no existe, acecha el peligro, y la meditación ocultista constituye una amenaza. De allí que el individuo debe ser un trabajador activo, en algún sector del campo mundial, y, análogamente, desempeñar su parte en los planos internos. En tales condiciones el Instructor deberá tener en cuenta varias cosas:

a. El trabajo grupal que está realizando y su preparación para servir mejor en ese grupo.
b. El tipo de trabajo que realiza, y la relación en este trabajo con sus asociados -factor oculto muy importante- serán cuidadosamente valorados antes de asignar una meditación, y ciertas fórmulas de meditación (quizás preferidas por él) no serán dadas pues no son apropiadas al trabajo que realiza, porque tienden a desarrollar ciertas cualidades que pueden entorpecer al servidor en su trabajo. Se darán meditaciones que aumenten la capacidad para servir. Después de todo, el propósito mayor siempre incluye al menor.

4. El cuarto grupo que entra en los cálculos del Instructor, es eso al cual pertenece el hombre en el plano interno, el grupo de auxiliares al que ha sido designado o, si es un discípulo, el grupo de estudiantes del que forma parte. Se tendrá en cuenta su tipo particular de trabajo grupal; se fomentará la capacidad del estudiante para progresar a la par de sus condiscípulos y acrecentará su capacidad para ocupar el puesto designado.

En estas ultimas instrucciones sólo he insinuado muchas cosas que han de considerarse al asignar una meditación. Se han de tener en cuenta tres rayos, el grado de evolución del cuerpo causal y su interrelación en su propio plano, con su grupo, con la Jerarquía y con su reflejo, la Personalidad. Además está el factor karma, la necesidad de la época y del hombre y la relación de éste con cuatro grupos diferentes.

Todo esto puede realizarse y algún día será reconocido, pero no ha terminado aún el período de establecer las bases y se prolongará durante mucho tiempo. En la actualidad el objetivo de la meditación es dominar la mente, y éste debe ser siempre el paso preliminar.

CARTA IV

EMPLEO DE LA PALABRA SAGRADA EN LA MEDITACIÓN


1. Postulados fundamentales.
2. Efecto creador de la Palabra Sagrada.
3. Efecto destructor de la Palabra Sagrada.
4. Pronunciación y empleo de la Palabra Sagrada.
5. Efecto de la Palabra Sagrada sobre los centros y cada uno de los cuerpos.

19 de junio de 1920.

El tema que vamos a tratar hoy es tan profundo y de importancia tan vital, que lógicamente puede desalentar su consideración. No importa lo que podamos decir respecto al tema, sólo lo tocaremos superficialmente y lo que quede sin decir será tanto que los datos impartidos constituirán una pequeña proporción.

Postulados fundamentales.

Primeramente, deseo sentar ciertos postulados básicos, que aunque admitidos como conceptos mentales, quizás sean todavía demasiados profundos para ser fácilmente comprendidos.

Estos postulados son cinco -los cuales han sido extraídos de una cantidad increíblemente vasta, que les será imposible concebir. Están basados sobre ciertos hechos fundamentales (siete en total), que tampoco han podido ser totalmente comprendidos. H.P.B. trató tres de ellos al exponer los fundamentos de La Doctrina Secreta. Otros cuatro permanecen todavía ocultos, aunque el cuarto va surgiendo del estudio de la sicología y de la ciencia mental. Los otros tres fundamentos emergerán durante las tres próximas rondas. Durante la ronda actual se comprenderá el cuarto fundamento.

Los referidos postulados son los siguientes:

1. Todo cuanto existe está basado en el sonido o en la Palabra.

2. Diferenciación es el resultado del sonido.

3. la Palabra tiene un efecto diferente en cada plano.

4. De acuerdo a la nota de la Palabra o a la vibración del sonido, así será el trabajo de construcción o moldeamiento.

5. La triple Palabra tiene siete claves, y éstas tienen sus propios subtonos.

En la captación de estos hechos básicos se halla oculta mucha luz sobre el empleo de la Palabra en la Meditación.
En la gran enunciación original de la Palabra Sagrada (los tres Alientos originales, con sus siete sonidos -un aliento para cada uno de los tres sistemas solares) la nota fue diferente y los sonidos se entonaron en diferentes claves.

En el primer sistema, se completó el Primer Aliento, la culminación fue la emisión en una nota majestuosa, la nota FA -nota básica del actual sistema y de la naturaleza manifestada. Esta nota es, y a ella se le debe agregar la segunda nota para este segundo sistema, la cual no ha sido plenamente enunciada ni completada, y solo lo estará al terminar el ciclo mayor. El Logos la está emitiendo ahora y si dejara de exhalaría, todo el sistema desaparecería en la oscuración, marcando el fin de la manifestación.

En el segundo sistema, el actual, no puede ser revelada la nota clave. Es uno de los secretos de la sexta iniciación y no debe ser divulgado.

En el tercer sistema, la tercera y final nota se agregará a las notas básicas del primero y segundo sistemas, y luego ¿qué tendremos? Tendremos la tercera mayor de la Personalidad logoica, en toda su plenitud, una analogía de la tercera mayor del microcosmos -una nota por cada plano. Se dice que el Logos solar trabaja en los planos cósmicos para solucionar el problema de la mente cósmica, que actúa en Su sistema solar físico, y se halla polarizado en Su cuerpo astral, o emocional cósmico, y que está desarrollando la mente cósmica. Como sucede en los planos del sistema solar lo mismo ocurre en el microcosmos. En la comprensión de esta analogía y su inteligente aplicación se halla la iluminación respecto al empleo de la Palabra Sagrada en la meditación.

El primer sistema.......corresponde al cuerpo físico.

El segundo sistema......corresponde al cuerpo emocional.

El tercer sistema.......corresponde al cuerpo mental.

El estudio de la Palabra o Sonido, en la formación de los tres sistemas, ayudará a comprender su empleo en la construcción del vehículo intuitivo y en la purificación de la personalidad.

Ahora dividiremos en cuatro partes lo que tengo que decir, y trataré cada una por separado:


1. El efecto creador de la Palabra Sagrada.

2. El efecto destructor de la Palabra Sagrada.

3. Su pronunciación y empleo

a. en la meditación individual,

b. en el trabajo grupal y de conjunto,

c. para ciertos fines específicos.

4. Su efecto en los cuerpos y centros y su eficacia para alcanzar el alineamiento egoico.

20 de junio de 1920.

El doble efecto de la Palabra Sagrada, constructivo y destructivo.

Vamos a continuar con el tema que consideramos ayer. Hemos dividido el tópico en cuatro partes y nos ocuparemos de las dos primeras, el efecto creador y destructivo de la Palabra. Sólo será posible dar pocas indicaciones generales, que permitan establecer una base para la aplicación inteligente de la ley.

Ante todo repetiré la conocida verdad de que los mundos son el efecto del sonido. Primero la vida, después la materia; luego la materia es atraída a la vida para su manifestación y expresión y la ordenada configuración de esa materia en las formas necesarias. El sonido constituye el factor cohesivo, el impulso propulsor y el medio atrayente. El sonido, en sentido oculto y profundamente metafísico, significa lo que llamamos "la relación entre", siendo el intermediario creador, el tercer factor vinculador en el proceso de la manifestación, el akasha. En los planos más elevados es el agente de esa Gran Entidad que esgrime la ley cósmica de gravedad, en su relación con nuestro sistema solar mientras que en los planos inferiores se manifiesta como luz astral, siendo el gran agente reflector que fija y perpetúa, en su vibrante seno, el pasado, el presente y el futuro, o lo que denominamos Tiempo. En relación directa con el vehículo inferior se manifiesta como electricidad, prana y fluido magnético. Quizás obtengan una idea más clara y sencilla, si consideran al sonido como agente de la ley de atracción y repulsión.

Los siete grandes Alientos.

El Logos, en su séptuple plenitud, al enunciar la Palabra Sagrada para crear el actual sistema solar, reunió, al inspirar, la materia necesaria para la manifestación, iniciando con el primer gran Aliento la evolución de esa materia,

Con el segundo gran Aliento se estableció la diferenciación y se implantó el segundo aspecto logoico.
Con el tercer gran Aliento se manifestó el aspecto actividad; la materia se impregnó de esta facultad y la quíntupla evolución llegó a ser una posibilidad.

Con el cuarto gran Aliento algunas de las Jerarquías respondieron, y los grandes Constructores vieron el plan con mayor claridad. Existe una relación definida entre el cuarto gran Aliento y la Cuarta Jerarquía creadora, o sea la Jerarquía de los Espíritus humanos. Esta cuarta nota del Logos tiene una significación especial para el Espíritu humano y produce un efecto singular en esta tierra y en este cuarto ciclo. La relatividad del mismo es tal, que resultaría difícil que pudieran comprender su efecto. Se manifiesta, hasta donde puedan captarlo, en la nota armónica del cuarto plano y rayo. Esta nota compenetra actualmente a los pueblos del mundo y lo ha hecho desde la cuarta raza raíz. Se demuestra en el esfuerzo que realiza la humanidad para comprender el ideal de armonía y de paz y en la aspiración mundial para lograrlo.

Este cuarto aliento es aplicable especialmente a la evolución humana. Por lo tanto tenemos que:

El primer subtono de la triple Palabra dio la primera nota vibratoria e inició el movimiento de las esferas, solares o atómicas. Personifica la Voluntad.
El segundo subtono de la triple Palabra implantó el segundo aspecto, y trajo al regente cósmico del rayo sintético a la manifestación. Señaló la dualidad o el amor reflejo.

El tercer subtono de la triple Palabra hizo posible nuestra quíntuple evolución. Es la nota básica de los cinco planos inferiores. Marcó la actividad o adaptabilidad.

El cuarto subtono de la triple Palabra es el sonido de la Jerarquía humana y podría denominarse el "grito del hombre".
Cada uno de los sonidos trajo directamente un rayo a la manifestación, con todo lo que éste contiene. Cada sonido se manifiesta particularmente en un plano, siendo la nota dominante de ese plano.

El quinto gran Aliento tiene su propio efecto peculiar, pues en su reverberación contiene la clave de todo -es el Aliento de Fuego. Creó una vibración similar a la del plano mental cósmico y está íntimamente relacionado con el primer Aliento. Es la nota dominante (en términos técnicos musicales) del sistema solar, lo mismo que el tercer Aliento corresponde a la tercera mayor. Ésta es la nota del Logos. Cada aliento atrae hacia el Logos a alguna entidad que se halla en los niveles cósmicos para que se manifieste. La analogía del método puede verse en el microcosmos, cuando el Ego enuncia la nota egoica en los tres mundos y se prepara para manifestarse o venir a la encarnación. La nota atrae alrededor de los átomos permanentes o núcleos, la materia adecuada para el propósito de su manifestación, estando a su vez animada por alguna entidad vital. Similarmente, los Señores cósmicos del Fuego, las grandes Entidades que dan forma a nuestro sistema solar, responden cuando se emite este quinto subtono. También los Señores de la Llama, dentro del sistema solar, respondieron cuando el microcosmos enunció el quinto subtono de la nota monádica y se involucraron en la evolución humana.

El sexto gran Aliento atrajo hacia sí a los Señores del misterioso Pentaclo, las esencias volátiles del plano emocional, la facultad del deseo revestida de materia, el aspecto acuoso de la vida logoica.
Al emitirse el séptimo subtono tuvo lugar la cristalización y la absoluta conformidad con la ley de acercamiento, dando por resultado el aspecto denso de la manifestación, el punto más profundo de la experiencia. En consecuencia, observarán a este respecto su relación con el Rayo de la Ley Ceremonial, uno de los grandes rayos constructores -rayo que amolda la materia, de acuerdo a fórmulas establecidas, para que adopten las formas deseadas.

Quizás se pregunten: ¿Por qué me he apartado aparentemente del tema? ¿Les parece que me he apodado y que estoy fuera del tema? Aclararé. El microcosmos solo tiene que repetir el trabajo del macrocosmos. El Espíritu o Mónada, en su propio plano, emite la nota (la nota jerárquica) y desciende a la encarnación. Dicha nota es a la vez de atracción y de exhalación. La personalidad -reflejo de la mónada en el punto más denso de la evolución- está vinculada a la mónada por la fuerza atractiva de la Palabra Sagrada, emitida por su mónada, su nota y su subtono.

Pero la tarea de exhalación ya ha sido realizada. Es la involución. Prosigue la tarea progresiva de inhalarían o reabsorción en la fuente. Cuándo la Personalidad encuentra por si misma (después de muchas vidas de esfuerzo y de búsqueda) su nota espiritual, con la clave y subtono correctos, ¿cuál es el resultado? Concuerda con la nota monádica, vibra al mismo compás y también con el mismo color, encontrando finalmente la línea de menor resistencia, y la vida que la anima se libera y retorna a su propio plano. Pero este descubrimiento es muy lente, y el hombre ha de buscar el acorde con paciencia y cuidado infinitos. Primero, descubre cuál es la tercera nota de la personalidad y la emite; el resultado es una vida armónica en los tres mundos. Luego encuentra la quinta dominante del Ego, la nota clave del acorde, y la emite al unísono con la nota de la Personalidad. El resultado es que se forma un vacío si puedo expresarlo así- y el hombre liberado y el alma que lo anima (el triple espíritu más la mente y la experiencia), el Tres, completado con el Cuaternario y el Quinto, asciende hasta la Mónada. Es la ley de atracción demostrándose por el sonido. La unidad de sonido, color y ritmo atrae lo similar y análogo.

Esto conduce al segundo de los factores que estamos considerando, el destructivo. Con la emancipación viene la ruptura de las cadenas, y con la liberación la abolición de las viejas formas; cuando se llega a dominar la materia se produce la liberación del espíritu. Por tanto, al emitir la Palabra Sagrada en su séptuple sentido, el espíritu escapa de las formas desintegradas; primeramente en la exhalación se produce la atracción de la materia, luego, en la inhalación, se produce la gradual destrucción de las formas materiales, las cuales son abandonadas.

La Meditación y la Palabra.

Hasta aquí he presentado el tema desde el punto de vista del sistema. Ahora lo aplicaré a la meditación y veremos su resultado. Cuando el hombre medita trata de realizar dos cosas:

a. La construcción de ideas, al hacer descender a los niveles concretos del plano mental las ideas abstractas y las intuiciones. Esto es lo que se puede llamar meditación con simiente.

b. El alineamiento del ego y la creación de un vacío entre el cerebro físico y el ego, que da por resultado la afluencia divina, la consiguiente destrucción de las formas y la subsiguiente liberación. Esto se puede llamar: meditación sin simiente.

En determinado periodo de la evolución ambas se fusionan en una, se prescinde de la simiente, entonces se crea el vacío, no tanto entre los vehículos superior e inferior, sino entre ellos y el plano intuitivo o de armonía.

Por consiguiente, al emitir la Palabra Sagrada en la meditación, el hombre debe ser capaz (si se la emite correctamente) de realizar el trabajo creador y el trabajo destructor, como lo hace el Logos. Esto será un reflejo del proceso cósmico en el microcosmos. Atraerá a su cuerpo materia más refinada y expulsara la mas burda. Creará formas mentales que atraerán hacia si materia más refinada y rechazarán las de vibración inferior. Deberá emitir la Palabra de manera que el alineamiento se produzca automáticamente, y el necesario vacío creado dará por resultado una afluencia desde arriba. Todos estos efectos pueden producirse cuando la Palabra es entonada correctamente, de modo que en cada meditación el hombre debe estar más alineado, dispersar alguna materia de baja vibración de uno u otro de sus cuerpos, ensanchar el canal y así proporcionar un vehículo más adecuado para recibir la iluminación desde niveles superiores.

Pero, hasta que no pueda hacerlo correctamente, el efecto producido por la emisión de la Palabra es muy insignificante, afortunadamente para aquel que la emplea. Al estudiar los siete grandes Alientos y el efecto de los mismos en cada plano, el estudiante descubrirá mucho de lo que puede ocurrir en los distintos subplanos de cada plano, especialmente en relación con su propio desarrollo. Al estudiar la nota básica del sistema solar (que se estabilizó en el primer sistema) se descubrirá mucho sobre el empleo de la Palabra en el plano físico. Esta indicación es digna de consideración. En el esfuerzo por hallar la nota de este sistema solar, la de amor y sabiduría, el estudiante establecerá la comunicación necesaria entre el plano emocional o de deseos, y el intuitivo, y descubrirá el secreto del plano emocional. Cuando se estudie la Palabra en los planos mentales y el efecto que produce al construir formas, se descubrirá la clave para erigir el Templo de Salomón y el estudiante desarrollará las facultades del cuerpo causal y conseguirá, finalmente, liberarse de los tres mundos. No obstante, debe recordar que primeramente ha de encontrar la nota de su personalidad y luego la egoica, antes de que pueda entonar el acorde monádico. Una vez que haya hecho esto, habrá pronunciado su propia triple Palabra, y será un creador inteligente animado por el amor. Entonces habrá alcanzado la meta.

21 de junio de 1920.

Algunas indicaciones prácticas.
Esta tarde quisiera aclarar que no es posible, prudente ni adecuado, darles las diferentes claves en que se puede entonar la Palabra Sagrada; sólo puedo indicarles los principios generales. Cada ser humano y cada unidad de conciencia, es tan diferente de las demás, que la necesidad individual sólo puede ser satisfecha cuando el instructor ha desarrollado plenamente la conciencia causal, y el estudiante ha alcanzado un punto en que está dispuesto a "saber, osar y callar". Los peligros del mal empleo de la Palabra son tan grandes, que sólo nos atrevemos a dar ideas básicas y principios fundamentales, dejando que el aspirante desarrolle por si solo los puntos indispensables a su propio desenvolvimiento, practique los experimentos necesarios y descubra, por sí mismo, lo que le hace falta. Únicamente le que se obtiene por el propio esfuerzo, en dura lucha y amarga experiencia, es de valor permanente y duradero. Sólo cuando el discípulo -en virtud de sus fracasos, sus éxitos, sus victorias, dificultosamente obtenidas, y las amargas horas que siguen a la derrota-, se ajuste a las condiciones internas, el empleo de la Palabra será de valor científico y experimental. Su falta de voluntad lo defiende, en gran parte, del mal uso de la Palabra, mientras que sus esfuerzos para amar, lo llevan, con el tiempo, a entonarla correctamente. Sólo lo que conocernos por nosotros mismos, se convierte en facultad inherente. Las afirmaciones de un instructor, por muy sabio que sea, no son más que conceptos mentales, hasta que forman parte experimentalmente de la vida del hombre. Por eso sólo puedo señalar el camino y dar indicaciones generales, lo demás debe descubrirlo el que estudia la meditación.

Pronunciación y empleo de La Palabra en La meditación individual.

Ahora seré más práctico. Hablaré para el hombre que se halla en el sendero de probación, que puede por lo tanto captar intelectualmente lo que debe ser realizado y comprende aproximadamente el lugar que ocupa en la evolución y el trabajo a efectuar, si aspira a atravesar algún día el portal de la Iniciación. En consecuencia, lo que diré servirá de enseñanza a la mayoría de quienes estudian estas cartas... El estudiante que emprende la meditación procurará ajustarse a las reglas establecidas. Daré algunas indicaciones preliminares:

El aspirante ha de retirarse diariamente a un lugar tranquilo, donde esté a cubierto de interferencias e interrupciones. Si es posible, lo hará todos los días en el mismo sitio, porque así construirá una especie de cascarón a su alrededor que le servirá de protección, estableciéndose más fácilmente contactos elevados. La materia de ese lugar, es decir, la materia del espacio que lo rodea, se sintonizará con determinada vibración (la propia vibración del hombre, alcanzada en consecutivas meditaciones), lo cual le facilitará el comenzar con una vibración más elevada, eliminando así el largo proceso preliminar de sintonización.

El aspirante adoptará una postura en que pueda llegar a ser inconsciente de su cuerpo físico. No existe una regla fija para ello, porque hay que tener en cuenta que el cuerpo físico puede estar impedido y endurecido o lisiado. Se ha de buscar una postura cómoda, más una actitud alerta y atenta. La pereza y laxitud no conducen a nada. La postura más adecuada para la mayoría es sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, apoyándose sobre algo que sostenga la columna vertebral. En los momentos de meditación más intensa y cuando el aspirante es muy práctico y sus centros se están despertando rápidamente (quizás ya con el fuego interno palpitando en la base de la columna vertebral), la espalda debe mantenerse erguida, sin apoyo. La cabeza no debe echarse hacia atrás, a fin de evitar tensión, sino estar derecha o con la barbilla ligeramente caída. Si se procede así desaparecerá la rigidez, característica de muchos, y el vehículo inferior quedará relajado. Los ojos deben estar cerrados y las manos cruzadas sobre las piernas. Luego, el aspirante observará si su respiración es regular, constante y uniforme. Después relajará todo el cuerpo, manteniendo la mente positiva y el vehículo físico dócil y obediente.

Luego procurará visualizar los tres cuerpos y después de haber decidido si la meditación se hará en la cabeza o en el corazón (más adelante trataré este punto), entonces retraerá su conciencia allí y se enfocará en cualquiera de los centros. Al hacerlo debe considerar deliberadamente que él es un Hijo de Dios que retorna al Padre; que es Dios mismo que busca Su conciencia; un creador que trata de crear; el aspecto inferior de la Deidad, que trata de alinearse con lo superior. Después entonará tres veces la Palabra Sagrada, emitiéndola suavemente la primera vez, afectando así al vehículo mental; más fuerte la segunda vez, estabilizando el vehículo emocional, y aún más fuerte la tercera y última vez, actuando sobre el vehículo físico. El efecto sobre los tres cuerpos será triple. Si es entonada correctamente, manteniendo firme el centro de la conciencia en cualquiera de los centros elegidos, los efectos serán los siguientes:

En los niveles mentales:

a. Establecer contacto con el centro coronario, haciéndolo vibrar. Aquietar así la mente inferior.

b. Vincularse con el Ego en mayor o menor grado, pero siempre, hasta cierto punto, por medio del átomo permanente.

c. Expulsar partículas de materia tosca y construir otras más refinadas.

En los niveles emocionales:

a. Estabilizar definitivamente el cuerpo emocional por medio del átomo permanente, estableciendo contacto con el centro cardiaco y activándolo.

b. Expulsar materia burda, haciendo más incoloro el cuerpo emocional o de deseos, a fin de que refleje con más exactitud lo superior.

c. Originar urna repentina afluencia de sentimientos, desde los niveles atómicos del plano emocional al intuitivo, por conducto del canal atmico que existe entre ambos. Dicha afluencia se precipitará hacia arriba y despejará el canal.

En los planos físicos:

a. El efecto será muy similar, pero se sentirá principalmente en el cuerpo etérico, estimulando la afluencia divina.

b. Irá más allá de la periferia del cuerpo y creará un cascarón que servirá de protección. Rechazará los factores discordantes que puedan existir en el medio ambiente inmediato.

22 de junio de 1920.

El acorde logoico y la analogía.
Proseguiremos ahora estudiando el empleo de la Palabra Sagrada en su aplicación grupal y para ciertos fines determinados. Hemos estudiado brevemente como emplea la Palabra el individuo que empieza a meditar, cuyo efecto consiste principalmente en la purificación, estabilización y centralización. Esto es todo lo que se puede lograr hasta que el estudiante llegue a la etapa donde se le permite emitir la nota en uno de los subtonos egoicos. En la nota egoica tenemos la misma secuencia que en la nota logoica. ¿Cuál era ésta? Un acorde séptuple cuyos puntos importantes, en nuestra etapa actual de desenvolvimiento, son:

1. La nota básica.

2. La tercera mayor.

3. La dominante o quinta.

4. La séptima final.

Aquí puedo dar un indicio de acuerdo con la analogía. Existe una íntima relación entre la nota quinta o dominante, y el quinto principio, Manas o Mente, y para este sistema solar (aunque no para el primero o tercero) existe una interesante respuesta entre el quinto plano de la mente y la dominante, y entre el sexto plano de las emociones y la tercera mayor. A este respecto, desde algunos puntos de vista, el vehículo emocional constituye un tercer vehículo para la conciencia, contando el físico denso y el vehículo de prana o vitalidad eléctrica, como dos unidades. Nada más puedo decir, porque todo cambia y se interpenetra; pero aquí he dado mucho tema para reflexionar.

En la nota egoica, como dije anteriormente, tenemos una secuencia similar, pues es en su propio plano un reflejo del Logos. Por lo tanto tenemos la nota básica del físico, la tercera del emocional, la quinta de los niveles causales. Una vez que el hombre domina Ja clave y ha encontrado el propio subtono, entonces entona la Palabra Sagrada con exactitud y alcanza el fin deseado. Su alineamiento será perfecto, sus cuerpos serán puros, el canal estará libre de obstrucciones y será posible alcanzar la inspiración superior. Ésta es la finalidad de la verdadera meditación, la cual puede alcanzarse mediante el correcto empleo de la Palabra Sagrada. Mientras tanto, debido a que no se tiene un Instructor y a los defectos del estudiante, lo único posible es entonar la Palabra como mejor se pueda sabiendo que no se corre ningún peligro cuando hay sinceridad de propósito, pudiéndose obtener ciertos resultados, tales como protección, aquietamiento y corrección.

Empleo grupal de la Palabra.

El efecto de la Palabra empleada en forma grupal se intensifica, siempre que los grupos estén constituidos correctamente; pero se anula y neutraliza si el grupo contiene elementos indeseables. En consecuencia, es necesario comprobar ciertas cosas antes de que un grupo pueda emplear la Palabra adecuadamente:

a. Es conveniente que el grupo esté formado por individuos del mismo rayo o de un rayo complementario.
b. Es deseable que la Palabra sea entonada en el mismo tono o por lo menos armónicamente. Si así se hace, el efecto vibratorio es de gran alcance y ocurrirán ciertas reacciones.

¿Cuáles son, por consiguiente, los resultados, cuando la Palabra en entonada en forma correcta por un grupo de individuos debidamente fusionados?
a. Se establece una fuerte corriente que llega al discípulo, o al Maestro responsable del grupo, permitiendo armonizar al grupo con la Hermandad y despejar el canal para trasmitir la enseñanza.

b. Se crea un vacío, algo similar al que debe existir entre el Ego y la Personalidad, pero en este caso entre el grupo y Quienes actúan desde el aspecto interno,

c. Da por resultado también, si las condiciones son correctas, la vinculación con los grupos egoicos de las personalidades implicadas, una estimulación de los cuerpos causales y la conexión entre los tres grupos -el inferior, el superior y la Hermandad- para formar un triángulo destinado a la transmisión de fuerza.

d. Tiene un efecto definido sobre los vehículos físicos del grupo inferior, e intensifica la vibración de los cuerpos emocionales, expulsando las vibraciones opuestas y armonizándolas con el ritmo superior. Esto trae como resultado el equilibrio, estimula la mente inferior, no obstante crea al mismo tiempo un vinculo con la mente superior que, al penetrar, estabiliza a la mente concreta inferior.

e. Atrae la atención de ciertos devas o ángeles, que trabajan con los cuerpos de los hombres, permitiéndoles efectuar ese trabajo con mayor exactitud y establecer contactos que más tarde serán útiles.

f. Crea una envoltura protectora alrededor del grupo, que (en forma transitoria) lo protege de toda perturbación, permitiendo a los componentes del grupo trabajar con mayor facilidad de acuerdo con la Ley, y ayuda a los Instructores internos a hallar la línea de menor resistencia entre Ellos mismos y quienes buscan Su instrucción.

g. Ayuda en el trabajo de la evolución. Por ínfima que sea esta ayuda, todo esfuerzo que contribuye a la libre actuación de la ley, que actúa en cualquier forma sobre la materia para un mayor refinamiento, que estimula la vibración y facilita el contacto entre lo superior y lo inferior, es un instrumento en manos del Logos para la aceleración de Su plan.

He descrito aquí brevemente algunos de los efectos incidentales al entonar al unísono la Palabra. Más adelante, a medida que se comprendan las reglas de la meditación ocultista y se apliquen experimentalmente, se estudiarán tales efectos. A medida que la raza desarrolle la clarividencia, esos efectos podrán ser clasificados y comprobados. Las formas geométricas creadas por el individuo y por el grupo, al entonar la Palabra, podrán ser entonces registradas y observadas. La eliminación de individuos en algunos grupos y su asignación a otros más adecuados será efectuada mediante la juiciosa consideración del trabajo que han realizado. Más adelante, a medida que los individuos desarrollen la conciencia superior, deberá elegirse a los custodios de los grupos -no sólo por su realización espiritual y su capacidad intelectual, sino por su habilidad de ver internamente- y así ayudar a los miembros y al grupo a formar y desarrollar los planes correctos.

Grupos para fines específicos.

Más adelante se formarán grupos para fines específicos, lo cuales me lleva al tercer punto, el empleo de la Palabra para alcanzar ciertos objetivos.

Enumeraré algunos de los fines que los grupos deberán perseguir al formarse, y mediante el empleo de la Palabra Sagrada, conjuntamente con la verdadera meditación ocultista, lograr ciertos resultados. No ha llegado el momento aún para ello; por lo tanto es innecesario describirlos detalladamente; no obstante, sí las cosas progresan como es de desear, ustedes mismos lo verán desarrollarse en sus vidas. Así se formarán grupos:

1. Destinados a trabajar sobre el cuerpo emocional, a fin de desarrollarlo, subyugarlo y purificarlo.

2. Con el objetivo de desarrollar la mente, fortalecer el equilibrio y establecer contacto con la mente superior.

3. Dedicados a la curación del cuerpo físico.

4. Con el propósito de efectuar el alineamiento y despejar el canal entre lo superior y lo inferior.

5. Para el tratamiento de la obsesión y las enfermedades mentales.

6. Cuya tarea consistirá en estudiar las reacciones que se producen al pronunciar la Palabra, registrar y clasificar las consiguientes formas geométricas, observar sus efectos en los miembros de los grupos y en las entidades foráneas que atrae en virtud de su fuerza atractiva. Tales grupos deberán ser algo avanzados, capaces de hacer investigaciones clarividentes.

7. Cuyo trabajo específico será establecer contacto con los devas y colaborar con ellos de acuerdo con la ley. Esto se facilitará mucha cuando el séptimo rayo entre en actividad.

8. Dedicados a trabajar definida y científicamente sobre las leyes de los rayos, a estudiar el color y el sonido y sus efectos grupal e individual y su interrelación. Éste debe ser necesariamente en grupo selecto, en el cual sólo se permitirá tomar parte a aquellos espiritualmente avanzados y a los que estén próximos a recibir la iniciación. Recuerden que tales grupos, en el piano físico, son la manifestación inevitable de los grupos internos de aspirantes, estudiantes, discípulos e iniciados.

9. Que trabajan definídamente bajo algún Maestro y de acuerdo con cierto procedimiento establecido por Él. Los miembros de estos grupos serán, por lo tanto, elegidos por el Maestro.

10. Que trabajan específicamente en uno de los tres grandes sectores, que procurarán, bajo un experta guía, influir política y religiosamente en el mundo de los hombres y acelerar el proceso de la evolución de acuerdo con las directivas del sector del Señor de la Civilización. Algunos de estos grupos actuarán en las Iglesias, otros en la Masonería y aun otros estarán vinculados con dirigentes iniciados de las grandes organizaciones. Al considerar esto recuerden que, a medida que el tiempo avanza, el mundo es más mental, de ahí la acrecentada expansión de este trabajo.

11. Algunos trabajarán totalmente en lo que podemos denominar el trabajo preparatorio para los futuros habitantes.

12. Dedicados a solucionar problemas, y serán formados para resolver los problemas sociales, económicos, políticos y religiosos y estudiar los efectos de la meditación, del color y del sonido.

13. Otros se ocuparán de la educación infantil, del entrenamiento individual de la gente, de guiar a las personas en el sendero de probación y del desenvolvimiento de las facultades superiores.

14. Más adelante, cuando el Gran Señor, Cristo, reaparezca con Sus Maestros, se establecerán unos pocos grupos esotéricos, formados por miembros entrenados de otros grupos que (por graduación y derecho kármico) serán entrenados para el discipulado y la primera iniciación. Habrá siete de estos grupos o centros, formados para dar entrenamiento definidamente ocultista... Sólo ingresarán aquellos cuya capacidad vibratoria sea adecuada.

He dado bastante material para considerar hoy y dejaremos para mañana el estudio del cuarto punto.
23 de junio de 1920.


Están en lo cierto al considerar que las condiciones actuales no son deseables. El mundo entero avanza rápidamente hacia una crisis reconstructiva, aunque al observador le parezca destructiva. En todas partes se están destruyendo las antiguas formas, aunque no se haya realizado el trabajo totalmente. Sin embargo, se ha efectuado bastante como para poder erigir la estructura del nuevo edificio. Mediante la serenidad y la firme adhesión al deber inmediato se simplificará el trabajo a realizar.

Hoy vamos a tratar los efectos de la Palabra sobre los diversos centros en cada cuerpo, y su utilidad en el alineamiento de los cuerpos con el vehículo causal. Éste fue nuestro cuarto punto. Los dos primeros están íntimamente relacionados, porque la Palabra Sagrada, enunciada adecuadamente, actúa sobre los diversos cuerpos, por mediación de los centros y sus contrapartes astral y mental. Algunos de los efectos como, por ejemplo, la eliminación de la materia indeseable y la construcción de la nueva, así como el efecto protector de la Palabra y su acto de estabilización y purificación, ya los hemos tratado. Ahora concentraremos mayormente la atención en los centros y en el resultado obtenido sobre los mismos, al entonar la Palabra.

Los siete centros y la Palabra Sagrada.

Como de costumbre dividiremos nuestras ideas en varios subtítulos. Las clasificaciones tienen sus ventajas, sistematizan el conocimiento, contribuyendo a la ordenada disposición del cuerpo mental, y facilitan la memoria por medio de la visual.

1. Enumeración de los centros y comentarios sobre los mismos.
2. Crecimiento y desenvolvimiento de los centros.
2. Efecto de la meditación sobre los centros.
4. Interrelación de los centros en el trabajo de alineamiento.

Ante todo diré que debo abstenerme de dar cierta información que parece ser la natural consecuencia y el corolario de lo que voy a impartir. Los peligros que encierra el desarrollo irreflexivo de los centros es demasiado grande para aventurarnos a dar instrucciones plenas y detalladas. Tratamos de desarrollar Maestros de Compasión, dispensadores del amor en el Universo. No tratamos de desarrollar Maestros en las Artes Negras ni especialistas en la autoexpresión despiadada, a expensas de los no iniciados. Ciertos hechos ya han sido dados y pueden ser impartidos. Este conocimiento conducirá al desarrollo de la intuición e inspirará, a quienes buscan la luz, a realizar un mayor esfuerzo. Otros deberán ser reservados, porque serian armas muy peligrosas en manos de los inescrupulosos. Por lo tanto, si les parece que lo impartido sólo es suficiente para despertar interés, sepan que ésa, precisamente, es mi intención. Cuando se haya desarrollado suficientemente el interés de ustedes y el de todos los aspirantes, nada les será vedado.

1. Enumeración de los centros.

Los centros físicos, como bien saben, son:

1. La base de la columna vertebral.
2. El plexo solar.
3. El bazo.
4. El corazón.
5. La garganta.
6. La glándula pineal.
7. El cuerpo pituitario.

Esta enumeración es correcta, pero, basado en hechos que impartí anteriormente, daré otra clasificación relacionada con el sistema solar. Estos siete centros pueden reducirse a cinco si eliminamos el bazo y contamos como uno los dos de la cabeza. Los cinco centros así especificados son aplicables a nuestra quíntuple evolución, en este segundo sistema solar.

En el anterior sistema solar se desarrollaron los tres centros inferiores, con los cuales nada tiene que hacer el ocultista; constituyen la base del desenvolvimiento del cuaternario inferior antes de la individualización, pero ya han sido trascendidas, y el fuego divino debe enfocarse en otros centros más elevados.

El bazo.

El bazo, el tercer centro, tiene una finalidad específica y su analogía en el tercer aspecto o actividad, y en el tercer rayo o Rayo de Actividad (adaptabilidad), siendo la base de todas las actividades fundamentales del microcosmos y las consecuentes adaptaciones de éste al medio ambiente, a sus necesidades y al macrocosmos. Controla los procesos selectivos del microcosmos; toma la tuerza vibratoria y la energía del macrocosmos y la trasmuta para uso del microcosmos. Podemos denominarlo el órgano de transmutación, y cuando sus funciones sean mejor comprendidas se verá que proporciona el eslabón magnético entre el consciente y reflexivo triple hombre y sus vehículos inferiores, considerando a éstos como el no-yo, animados por entidades que los conforman. Su propósito consiste en que la fuerza de la vida establezca contacto con estas entidades.

En su contraparte emocional, el bazo es el órgano de la vitalidad emocional, con la misma finalidad de proporcionar un vínculo. En el plano mental llena en cierta manera idéntico objetivo, sólo que en este caso, por mediación del mismo, las formas mentales son vitalizadas mediante la voluntad energetizadora. Por consiguiente, fuera de estas indicaciones generales, no trataré con mayor amplitud dicho centro. Pocos poseen la facultad de estimularlo por medio de la Palabra, y tampoco es deseable hacerlo. Se desarrolla normalmente si el aspirante progresa como una totalidad: si su cuerpo físico recibe una dosis adecuada de fuerza vital del sol, si su cuerpo emocional es impulsado por elevados deseos y se abre a la influencia de fuerza que desciende de los niveles causal e intuitivo, y si su vida mental es intensa, vibrante y está animada por una fuerte voluntad. Entonces el bazo, con sus contrapartes internas, progresará y estará en condiciones saludables.

Por lo tanto, no trataremos dicho centro en estas cartas.
Los centros fundamentales.
Los tres centros fundamentales y de vital importancia desde el punto de vista del hombre medio, polarizado en su cuerpo emocional y que vive la vida normal del hombre mundano, son:

1. La base de la columna vertebral.

2. El plexo solar.

3. El centro cardiaco.

Los tres centros principales para el individuo que se acerca al Sendero de Probación y para quien aspira a una vida altruista, después de haber experimentado las atracciones de los tres mundos, son:

1. La base de la columna vertebral.
2. El centro cardíaco.
3. El centro laríngeo.

Se ha de dejar que el plexo solar funcione normalmente, pues ha servido su propósito como centro para el enfoque emocional. Así, la actividad del fuego se centraliza más en el laríngeo.

Los tres centros principales para el hombre que se halla en el sendero, en su doble división, son:

1. El cardíaco.
2. El laríngeo.
3. El coronario.

La actividad divina ha desarrollado el centro plexo solar, está controlando todos los centros debajo de éste y ascendiendo en ordenada progresión hasta enfocarse en los centros de la cabeza, a los cuales vivifica.

Anteriormente dividirnos la vida del hombre en cinco períodos principales, siguiendo el desenvolvimiento de cada uno. Si generalizamos detalladamente podemos aplicar lo mismo a los cinco centros.

Primer periodo - donde el centro de la base de la columna vertebral está más activo, en sentido estrictamente rotativo y no cuatridimensional. El luego interno está enfocado en la vivificación de los órganos genitales y en la vida funcional física de la personalidad.

Segundo periodo - donde el plexo solar es el foco de atención del fuego y la contraparte emocional vibra en forma sincronizada. Dos centros vibran así aunque el ritmo es lento; los otros están activos, y se los puede ver palpitar, pero aún no hay movimiento circular.

Tercer período - donde el fuego divino asciende al centro cardíaco y los tres giran al unísono en forma ordenada y medida. Diré que la vibración de cualquier centro causa la intensificación de la fuerza de todos, y que también en la cabeza hay siete centros (tres mayores y cuatro menores) que corresponden directamente a uno de los centros del cuerpo. Constituyen su síntesis, y cuando son estimulados los centros correspondientes, se produce en ellos un análogo poder rotativo.

Cuarto periodo - señala la definida estimulación del centro laríngeo. La actividad creadora del triple hombre físico, emocional y mental, asciende para prestar servicio, su vida empieza a emitir ocultamente un sonido. El hombre es ocultamente productivo. Se manifiesta y su sonido va adelante de él. Ésta es la afirmación de un hecho oculto perfectamente evidente para quienes poseen visión interna. Se evidencia la coordinación de los centres; se intensifíca la rotación, cambiando ellos de apariencia; se despliegan y el movimiento giratorio se hace cuatridimensional, girando internamente sobre sí mismo. Los centros son entonces núcleos radiantes de luz y los correspondientes cuatro centros inferiores de la cabeza, se hallan análogamente activos.

Quinto periodo - señala la aplicación del fuego a los centros de la cabeza, y su total despertamiento.

Antes de la iniciación, todos los centros girarán en orden cuatridimensional, pero después de la iniciación aparecen como ruedas llameantes y, vistas clarividentemente, son de belleza extraordinaria. Entonces es despertado el fuego kundalínico, ascendiendo en espirales adecuadas. En la segunda iniciación se despiertan similarmente los centros emocionales. En la tercera iniciación llega a los centros del plano mental. El iniciado puede hallarse entonces ante la Presencia del Gran Rey, el Iniciador Uno.

Quiero puntualizar que el estudiante debe recordar que aquí solo hay generalizaciones. La complejidad del desarrollo del microcosmos es tan grande como la del macrocosmos. El despertar de los centros y su orden particular dependen de varios factores:
a. El rayo del Espíritu o Mónada.

b. El rayo del Ego, Yo superior o Hijo, o el subrayo.

c. La raza y la nacionalidad.

d. El especial tipo de trabajo a realizar.

e. La dedicación del estudiante.

Por lo dicho se darán cuenta que, para el desarrollo de los centros, no tiene objeto dar reglas ni formular métodos con el fin de hacer circular el fuego, hasta que el trabajo en el plano físico esté a cargo de instructores entrenados, dotados de gran conocimiento y de facultades clarividentes. No es deseable que los aspirantes se concentren en alguno de los centros, porque corren el riesgo de sobreestimularlos. Tampoco que se esfuercen en dirigir el fuego a un punto determinado; el manejo ignorante produce demencia y enfermedades mentales. Si el aspirante sólo desea lograr el desarrollo espiritual, sinceridad de propósito y compasivo altruismo, y si con serena dedicación se aboca a subyugar el cuerpo emocional y a ampliar el mental, y cultiva el hábito de pensar en forma abstracta, por lógica, se producirá el desarrollo deseado de los centros, evitándose todo peligro. Cuando estos triángulos constituyen los senderos del triple fuego, emanando de la base de la columna vertebral, cuando se logra el entrelazamiento y el fuego circula en el sendero, de un centro a otro, en forma correcta, y cuando esto lo efectúa el rayo primario del hombre en el orden debido, entonces el trabajo ha terminado. El quíntuple hombre ha logrado la perfección para el actual ciclo mayor y ha alcanzado la meta.

(Obsérvese que este orden se ha de mantener también en los centros de la cabeza).

Mañana encararemos un estudio más especifico de los centros y los describiré parcialmente, indicando el efecto que produce en la vida el despertar de estas ruedas.
25 de junio de 1920.
2. Crecimiento y desarrollo de los centros.

Nuevamente enumeraré los centros, considerando esta vez sus correspondencias síquicas, e indicaré los colores y la cantidad de pétalos.

1. Centro en la base de la columna vertebral. Cuatro pétalos. Están dispuestos en forma de cruz, irradiando fuego de color anaranjado.

2. Centro plexo solar. Diez pétalos. Color rosado con mezcla de verde.

3. Centro cardíaco. Doce pétalos. Color oro resplandeciente.

4. Centro laríngeo. Dieciséis pétalos. Color azul plateado, predominando el azul.

5. Los centros de la cabeza son dos:

a. Entre las cejas. Noventa y seis pétalos. La mitad del loto de color rosa y amarillo; la otra mitad, azul y púrpura.

b. En la cima de la cabeza. Doce pétalos principales, de color blanco y oro, y 960 pétalos secundarios, dispuestos alrededor de los doce pétalos centrales. Esto hace un total de 1068 pétalos, en los dos centros de la cabeza, o sea 356 triplicidades. Estas cifras tienen un significado oculto.

Esta descripción se ha tomado del libro "La Vida Interna". Se refiere a los centros etéricos, los cuales son la manifestación, en el plano físico, de los correspondientes vórtices en el plano emocional, a través de los cuales actúa la vitalidad emocional. Tienen su contraparte mental, y al despertarlos, como ya mencioné, mediante el crecimiento y desarrollo de los mismos, viene la final vivificación y la resultante liberación.

La conexión entre los centros, el cuerpo causal y la meditación, está oculta en la siguiente indicación: la desintegración del cuerpo causal se efectúa mediante la rápida rotación e interacción de estos centros y la intensificación de su fuerza por medio de la meditación -la meditación ocultista ordenada. Cuando el fuego interno circula por cada centro y el kundalini asciende en espiral, exacta y geométricamente, de un vórtice a otro, la intensificación interactúa en tres direcciones:

a. Enfoca la luz o conciencia del Yo superior en los tres vehículos inferiores, haciéndola descender para expresarse plenamente y ampliar su contacto en los tres planos de los tres mundos.

b. Hace descender, del triple espíritu, cada vez más fuego, realizando para el cuerpo causal lo que el Ego hace para los tres vehículos inferiores.

c. Obliga a la unificación de lo superior con lo inferior, y atrae la vida espiritual. Cuando se ha realizado esto, cuando cada vida consecutiva percibe una acrecentada vitalización de los centros y cuando el kundalini, en su séptuple capacidad, hace contacto con cada centro, entonces, hasta el cuerpo causal resulta inadecuado para la afluencia de vida que desciende de lo alto. Los dos fuegos se unen, si puedo expresarme así, y con el tiempo el cuerpo egoico desaparece; el fuego consume el Templo de Salomón, se destruyen los átomos permanentes y todo queda reabsorbido en la Tríada. La esencia de la personalidad, las facultades desarrolladas, el conocimiento adquirido y el recuerdo de lo que ha ocurrido, forman parte del bagaje del Espíritu y, con el tiempo, llega al Espíritu o Mónada en su propio plano.

Ahora permítanme enumerar aquello sobre lo cual no es posible dar mayor información, porque implica demasiado peligro:

1. El método para despertar el Fuego Sagrado.
2. El orden de su progresión.
3. Las formas geométricas que adquiere al elevarse.
4. El orden en que se desenvuelven los centros, de acuerdo al rayo del Espíritu. La complejidad es excesiva.

Se habrán dado cuenta que cuanto más se estudia el tema, más abstruso se hace. Se complica por la actuación de los rayos, por el lugar que el individuo ocupa en la escala de evolución, por el despertar desigual de los diferentes centros, en relación al tipo de vida que lleva el hombre; su complejidad aumenta por la triple naturaleza de los mismos (etérica, emocional y mental), por el hecho de que algunas personas tienen un centro emocional completamente despierto, el cual se manifiesta etéricamente, aunque la contraparte mental esté aún pasiva; otros tienen sus centros mentales despiertos, no el emocional, que etéricamente se halla pasivo. Esto pone de manifiesto, en consecuencia, cuán grande es la necesidad de instructores conscientes y clarividentes, capaces de trabajar inteligentemente con los estudiantes, estimulando los centros dormidos o perezosos, por medio del conocimiento y los métodos científicos, alineándolos de manera que la corriente afluya alternativamente entre los vórtices externos y el centro interno. Más adelante el instructor podrá entrenar al estudiante para que despierte sin peligro el fuego interno, lo cultive y trasmita científicamente, instruyéndolo sobre el orden requerido para su circulación por el sendero de triángulos, hasta llegar a los centros de la cabeza. Una vez que el kundalini haya recorrido esas líneas geométricas, el hombre es perfecto, la personalidad ha servido su objetivo y se ha alcanzado la meta. Por eso todos los centros tienen un número de pétalos múltiplo de cuatro, porque el cuatro es el número del yo inferior, el cuaternario. La cantidad total de pétalos en los centros (si eliminamos el bazo, que tiene un fin determinado, y los tres órganos inferiores de la procreación) es de mil ciento diez, número total que representa la perfección del microcosmos -diez el número de la personalidad perfecta, cien el número de la perfección causal y mil el número de la realización espiritual. Cuando cada pétalo vibra en todas las dimensiones, se alcanza la meta para este manvantara. Entonces el loto inferior e halla en todo su esplendor y refleja al superior con precisión.

26 de junio de 1920.

Efectos de la meditación ocultista sobre los centros.

Estudiaremos hoy los efectos de la meditación ocultista sobre los centros y su consiguiente vivificación, presentando una meditación iniciada siempre con el empleo de la Palabra Sagrada, pronunciada de acuerdo con la regla.

Nos referiremos también a la meditación practicada bajo la dirección de un Instructor. Por lo tanto, el individuo meditará en forma correcta o lo más correcto que pueda; por eso hoy consideraremos el factor tiempo en relación con los centros, porque la tarea es lenta y necesariamente gradual. Haré aquí una pausa, para insistir que es necesario recordar que en todo trabajo realmente ocultista, los efectos esperados llegan siempre muy lentamente. En el caso de que un individuo, en una encarnación dada, progrese en forma espectacular, se debe a que está poniendo de manifiesto algo adquirido anteriormente (la manifestación de las facultades innatas, adquiridas en pasadas encarnaciones) y se está preparando para un nuevo periodo de esfuerzo lento, cuidadoso y minucioso. En la vida presente recapitula los procesos superados en el pasado y pone los cimientos para un esfuerzo renovado. Este esfuerzo lento y laborioso, método general para todo cuanto evoluciona, no es al fin y al cabo más que una ilusión de tiempo, debido a que actualmente la conciencia de la mayoría está polarizada en los vehículos inferiores y no en el causal. Los estados de conciencia se suceden unos a otros con aparente lentitud, y en esta progresión lenta reside la oportunidad para el Ego de asimilar el fruto de estas etapas. Toma largo tiempo para establecer una vibración estable y un tiempo igualmente largo para desintegraría e imponer un ritmo más elevado. El crecimiento constituye un largo periodo de construcción, para una final destrucción, de organización para una posterior desorganización, de desarrollo de ciertos procesas rítmicos, a fin de romperlos y luego obligar al antiguo ritmo a que ceda su lugar a otra nuevo. Lo que la Personalidad ha tardado muchos cientos de vidas en establecer, no será fácilmente alterado, cuando el Ego actuando en la conciencia inferior- trate de efectuar un cambio. La trasferencia de polarización del emocional al mental, de éste al causal y, más tarde, al triple Espíritu, necesariamente implica un período de gran dificultad, de violento conflicto, tanto interno como con el medio ambiente, de sufrimiento intenso y de aparente oscuridad y desintegración; todo esta caracteriza la vida del aspirante o del discípulo. ¿Cuál es la causa y por qué es así? Las siguientes razones ponen de manifiesto por qué el sendero es tan difícil de hollar y el proceso de ascender la escala se hace (a medida que se alcanzan los escalones más altos) más complicado y difícil. Se debe:

1. Disciplinar a cada cuerpo por separado, a fin de ser purificados.

2. Reajustar y alinear.

3. Repolarizar.

4. Reconstruir prácticamente.

5. Dominar cada subplano, del cuarto en adelante, pues en el cuarto se inicia la vida del aspirante.

6. Despertar gradual, cuidadosa y científicamente cada centro; intensificar la rotación y electrificar la radiación (sí se me permite utilizar este término y aplicarlo a los centros), y manifestar su fuerza a través de la dimensión superior.

7. Vincular magnéticamente cada centro etérico plenamente alineado con los centros correspondientes de los cuerpos mental y emocional, de modo que no se entorpezca la afluencia de fuerza.

8. Despertar nuevamente cada centro mediante el Fuego Sagrado, hasta que las radiaciones, la velocidad y los colores, se hayan armonizado con la nota egoica. Esto es parte del trabajo de Iniciación.

Debido a que todo cambio se hace gradualmente, responde a la misma ley que rige el crecimiento cíclico del macrocosmos:

1. Primeramente se produce el choque entre el ritmo viejo y el nuevo.

2. A esto le sigue un período en que gradualmente domina el nuevo, eliminando al viejo y estabilizando la nueva vibración.

3. Finalmente se produce la desaparición, y luego la repetición del proceso.

Esta tarea se realiza en los cuerpos y en los centros por la meditación y el empleo de la Palabra Sagrada, lo que contribuye a reajustar la materia, a vitalizaría por el fuego, permitiendo al aspirante trabajar de acuerdo a la ley. Este desarrollo de los centros es un proceso gradual, paralelo al trabajo realizado sobre los cuerpos, al refinamiento de los vehículos y al lento desenvolvimiento de la conciencia causal.

Observaciones finales.

Al concluir esta clasificación sobre el empleo de la Palabra Sagrada durante la meditación, quisiera explicar ciertas cosas, aunque sólo es posible dar indicaciones. Es algo que, me doy cuenta de ello, resulta difícil comprender. La dificultad reside en que no se puede decir mucho sobre el correcto empleo de la Palabra sin correr peligro, pues es uno de los secretos de la iniciación; por tanto, no debe ser divulgado, y lo que pudiera decirse es de poca utilidad para el estudiante, aparte de incitarlo a un prudente intento de experimentación; experimento que se ha de llevar a cabo bajo la dirección de alguien que conozca. No obstante, voy a indicar ciertas cosas que, si se reflexiona inteligentemente, traerán iluminación.

Al meditar sobre el centro cardíaco, imaginarlo como un loto dorado y cerrado. Al enunciar la Palabra Sagrada, imaginen este loto expandiéndose lentamente, hasta ver el centro o vértice interno como un radiante remolino de luz eléctrica, más azul que dorada. Formar allí la imagen del Maestro, en materia etérica, emocional y mental. Esto implica retraer más internamente la conciencia. Una vez que la imagen esté completamente formada, emítase otra vez suavemente la Palabra y, mediante un esfuerzo de la voluntad, retraerse aún más internamente y vincularse con el centro de doce pétalos de la cabeza, el centro de la Conciencia causal. Hacer esto lenta y gradualmente, manteniendo una actitud de paz y calma perfectas. Existe una relación directa entre los dos centros de doce pétalos y la meditación ocultista; la acción del fuego kundalínico revelará más adelante su significado. Esta visualización lleva a la síntesis, al desenvolvimiento y a la expansión causal y, con el tiempo, conduce al hombre a la presencia del Maestro.

El plexo solar es el asiento de las emociones, y no hay que concentrarse en él durante la meditación. Es la base de la curación física, y más adelante será mucho mejor comprendido. Es el centro de la actividad -actividad que más tarde será intuitiva, el centro laríngeo actúa radiantemente cuando es transferida la polarización del átomo físico al átomo mental permanente, como ya se ha explicado. Entonces el átomo mental permanente se convierte en el centro de la razón pura o pensamiento abstracto. Luego llega un momento en el desenvolvimiento de la conciencia, en que la fuerza emocional, que rige a la generalidad, es trascendida y reemplazada por la fuerza del intelecto superior. A menudo marca un período en que el individuo es guiado puramente por la razón, y sus emociones ya no lo gobiernan. Esto se puede manifestar en el plano físico como inflexibilidad intelectual. Más tarde, el átomo emocional permanente cede su lugar al intuitivo, y la intuición pura y la comprensión perfecta, por medio del amor, constituyen el poder motivador, además de la facultad de razonar. Entonces el plexo solar se caracteriza por la preponderancia del color verde de la actividad, porque el cuerpo emocional es el agente activo de lo superior, y engendra muy poco el color rosa del deseo humano.

En la rotación de la fuerza, a través del vórtice (rotación que forma los pétalos del loto), se observará que ciertos pétalos resaltan sobre los demás, y cada centro manifiesta una cruz de modalidad peculiar, excepto en los dos centros de la cabeza, síntesis de las cruces inferiores. La cruz de cuatro brazos del tercer Logos se halla en la base de la columna vertebral, y la cruz de la cuarta Jerarquía humana en el corazón.

Cuando el aspirante medio entona la Palabra Sagrada, lleva la fuerza al etérico a través de todos los centros internos, y causa un definido estímulo en los pétalos de cada centro. Si el loto está abierto parcialmente, sólo algunos pétalos reciben el estímulo. Esto da origen a una vibración (especialmente en el centro sobre el cual el individuo medita -el coronario o el cardíaco), lo cual da origen a una acción refleja en la columna vertebral, hasta su base. Esto, por sí mismo, no es suficiente para despertar el fuego; sólo se puede hacer en forma correcta, en la clave adecuada y sujeto a ciertas reglas.

Cuando la meditación se hace en el corazón, mediante la entonación correcta de la Palabra Sagrada, y de acuerdo a las leyes ocultas, la fuerza llega a través de los centros emocionales, desde los niveles intuitivos. Cuando se realiza en la cabeza, la fuerza llega por los centros mentales desde los niveles manásicos abstractos y, más tarde, desde el átmico. Uno imparte intuición espiritual y el otro, conciencia causal.

Hombre avanzado es aquel que une los dos centros mayores -coronario y cardíaco- en un instrumento sintético, y cuyo centro laríngeo vibra al mismo ritmo. Entonces tiene la voluntad y el amor fusionados en servicio armónico, y la actividad del físico inferior es trasmutada en idealismo y altruismo. Al llegar a esta etapa el hombre está preparado para despertar el fuego interno. Sus cuerpos están suficientemente refinados para resistir la presión y la precipitación; nada contienen que sea perjudicial para su progreso; los centros son objeto de una sintonización suficientemente elevada, como para recibir el nuevo estímulo. Cuando esto se ha realizado llega el momento de la iniciación, en que el servidor, en cierne, de la humanidad, llega ante su Señor con el deseo purificada, el intelecto consagrado y un cuerpo físico que es su servidor y no su amo.

Terminaremos esta carta aquí. Mañana trataremos los peligros que enfrentan al hombre que medita. Procuraré indicar de qué debe precaverse y dónde actuar con cautela.

Cartas sobre Meditación Ocultista

Por el Maestro Tibetano (Djwhal Khul)

(Alice A. Bailey)

PREFACIO

Las cartas que aparecen en este libro fueron recibidas durante el período comprendido entre el 16 de mayo de 1920 y el 20 de octubre del mismo año, con excepción de tres de ellas que lo fueron en 1919. Con el consentimiento de su autor, las hemos reunido para su publicación.

Son publicadas tal como fueron recibidas, con excepción de ciertas partes que son de interés estrictamente personal, otras que se refieren a algunas escuelas ocultistas y aquellas que tienen carácter profético o esotérico, y que no pueden publicarse todavía.

Espero que quienes lean estas cartas realicen dos cosas:

1. Leerlas siempre con mente abierta, recordando que la verdad es un diamante de muchas facetas y que sus diferentes aspectos aparecerán en épocas distintas a medida que Aquellos que guían a la raza vean una necesidad a satisfacer. Se han escrito muchos libros sobre meditación, algunos demasiado abstrusos y otros demasiado superficiales para satisfacer al hombre de cultura media. Su autor ha tratado, aparentemente, de satisfacer la necesidad mediante una breve, a la vez que científica, exposición racional de la meditación, haciendo resaltar la meta y las etapas intermedias.

 

2. Juzgarlas por su mérito y no por la autoridad que se le atribuya a quien las escribió. Por esta razón ha decidido mantenerse en el anonimato, pidiendo a quien las recibió que las publicara con Su seudónimo.

 

Si el tema de estas cartas tiene algún valor, evocará respuesta de los lectores y ayudará a algunos a avanzar hacia la meta. Para muchos servirán de inspiración y ayuda, como ya lo ha sido para unos pocos.

ALICE A. BAILEY Nueva York, 1922


SINOPSIS DE CARTAS SOBRE MEDITACIÓN OCULTISTA

PÁGINA


CARTA I 15
ALINEAMIENTO DEL EGO O ALMA CON LA PERSONALIDAD
1. Alineamiento de los tres cuerpos inferiores.
2. Alineamiento con el cuerpo causal.
3. Método de alineamiento.
4. Alineamiento micro y microcósmico.

CARTA II 20
LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACION
1. Establece contacto egoico y alineamiento.
2. Produce un estado de equilibrio.
3. Estabiliza la vibración.
4. Ayuda a transferir la polarización.

CARTA III 24
PUNTOS A CONSIDERAR CUANDO ES ASIGNADA UNA MEDITACION
1. El rayo del Ego o Yo superior.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica del triple hombre.
4. La condición del cuerpo causal.
5. La necesidad de la época y la disponibilidad del hombre.
6. Los grupos, internos y externos, a los cuales el hombre está afiliado.

CARTA IV 49
EMPLEO DE LA PALABRA SAGRADA EN LA MEDITACIÓN
1. Postulados fundamentales.
2. Efecto creador de la Palabra Sagrada.
3. Efecto destructor de la Palabra Sagrada.
4. Pronunciación y empleo de la Palabra Sagrada.
5. Efecto de la Palabra Sagrada sobre los centros y cada uno de los cuerpos.


CARTA V 74
PELIGROS A EVITARSE EN LA MEDITACIÓN
1. Peligros inherentes a la Personalidad.
2. Peligros provenientes del Karma.
3. Peligros provenientes de Fuerzas Sutiles.

CARTA VI 110
EMPLEO DE FÓRMULAS O FORMAS EN LA MEDITACIÓN
1. Fórmulas para elevar la conciencia.
2. Fórmulas empleadas por el místico y el ocultista.
3. Fórmulas especificas.
4. Empleo colectivo de las Fórmulas.

CARTA VII 154
EMPLEO DEL COLOR Y DEL SONIDO
1. Enumeración de los colores y algunos comentarios.
2. Los colores y la ley de correspondencia o analogía.
3. Efectos de los colores.
4. La aplicación de los colores y su futuro empleo.

CARTA VIII 187
ACERCAMIENTO A LOS MAESTROS POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN
1. ¿Quiénes son los Maestros?
2. ¿Qué entraña el acceso a los Maestros:
a. desde el punto de vista del estudiante y
b. desde el punto de vista del Maestro?
3. Métodos de acercamiento a los Maestros durante la Meditación.
4. El efecto de este acceso en los tres planos.

CARTA IX 217
FUTURAS ESCUELAS DE MEDITACIÓN
1. La escuela básica.
2. Sus subdivisiones nacionales.
3. Ubicación, personal y edificios de la escuela.
4. Los grados y las clases.

CARTA X 241
LA PURIFICACIÓN DE LOS VEHICULOS
1. El cuerpo físico.
2. El cuerpo emocional.
3. El cuerpo mental.

CARTA XI 248
LA RESULTANTE VIDA DE SERVICIO
1. Móviles para el servicio.
2. Métodos de servicio.
3. Actitudes que siguen al servicio.

DIAGRAMAS
LA CONSTITUCION DEL HOMBRE 12
JERARQUIAS SOLAR Y PLANETARIA 138

GLOSARIO 255

 


LA CONSTITUCIÓN DEL HOMBRE

La constitución del hombre, considerada en las siguientes páginas, es básicamente triple.

I. La Mónada o Espíritu puro, el Padre en el Cielo.

Este aspecto refleja los tres aspectos de la Deidad:

 

1

Voluntad o Poder El Padre
2 Amor-Sabiduría El Hijo
3 Inteligencia activa El Espíritu Santo


Únicamente en las últimas iniciaciones, cuando el hombre va acercándose al fin de la jornada y se ha perfeccionado, puede establecer contacto con el primer aspecto.

La mónada también se refleja en:

II. El Ego, Yo superior o Individualidad.

Potencialmente este aspecto es:


1. Voluntad espiritual..............................Atma.
2. Intuición.......Budi, Amor-Sabiduría, el principio Crístico.
3. Mente superior o abstracta...............Manas superior.

El Ego empieza a hacer sentir su poder en el hombre evolucionado y, en forma acrecentada, en el sendero de probación, hasta que en la tercera iniciación llega a perfeccionar el control que ejerce el Yo superior sobre el yo inferior y el aspecto más elevado comienza a hacer sentir su energía

El ego se refleja en:

III. La Personalidad o yo inferior, el hombre en el plano físico.

Este aspecto es también triple:
1. El cuerpo mental.........................manas inferior.
2. El cuerpo emocional......................cuerpo astral.
3. El cuerpo físico.........el físico denso y el cuerpo etérico.

Por lo tanto, el objetivo de la meditación consiste en que el hombre comprenda el aspecto egoico y que la naturaleza inferior sea controlada por ese aspecto. Tal es la meta inmediata para el hombre común.


CARTA I

ALINEAMIENTO DEL EGO O ALMA CON LA PERSONALIDAD

1. Alineamiento de los tres cuerpos inferiores.
2. Alineamiento con el cuerpo causal.
3. Método de alineamiento.
4. Alineamiento macro y microcósmico.

Domingo, 16 de mayo de 1923

En el alineamiento de los tres vehículos o cuerpos físico, emocional y mental inferior, dentro de la periferia causal, y su estabilización allí, mediante un esfuerzo de la voluntad, comienza el verdadero trabajo que el Ego o Yo superior puede realizar en cualquier encarnación. Los grandes pensadores de la raza, los verdaderos exponentes de la mente inferior son, fundamentalmente, aquellos cuyos tres cuerpos inferiores están alineados, es decir, que el cuerpo mental mantiene a los otros dos en un alineamiento circunspecto. El cuerpo mental está entonces en comunicación directa con el cerebro físico, libre de obstrucciones e interferencias.

Cuando el alineamiento es cuádruple y los tres cuerpos mencionados se hallan alineados con el cuerpo del Yo superior -el cuerpo causal o egoico- y mantenidos firmemente dentro de su circunferencia, entonces puede verse actuando a los grandes dirigentes de la raza -aquellos que emocional e intelectualmente arrastran tras sí a la humanidad-, los escritores inspirados y soñadores pueden concretar sus inspiraciones y sueños y los pensadores abstractos y sintéticos trasmitir sus conceptos al mundo de la forma; ello se debe a que se ha establecido un canal directo. Por lo tanto, estudien cuanto puedan, a este respecto, y practiquen la coordinación física, luego agreguen a ésta la estabilidad emocional, y así los dos vehículos funcionarán como uno. Al extender la coordinación al cuerpo mental, el triple hombre inferior alcanza su apoteosis, pasando por la mayor parte de las transformaciones en el mundo de la forma.

Más adelante se obtiene la perfecta coordinación con el Yo superior, canal directo de comunicación -o conducto sin impedimento, si así puedo expresarlo- con la conciencia del cerebro físico. Hasta ahora había sido directo sólo en muy raras ocasiones. En el hombre cuya personalidad está altamente coordinada, los cuatro centros cerebrales inferiores funcionan con elevada vibración; Cuando el Ego está próximo a alinearse con los cuerpos inferiores, la glándula pineal y el cuerpo pituitario están en proceso de desarrollo, y cuando funcionan en forma correlativa (lo cual ocurre en la tercera iniciación), entonces el tercer centro, o centro alta mayor, intensifica su vibración, hasta entonces moderada. Al recibir la quinta iniciación la interacción entre los tres centros se perfecciona, el alineamiento de los cuerpos se rectifica geométricamente; tenemos así el perfecto quíntuple superhombre.

En el hombre común, este alineamiento se produce únicamente a intervalos -en momentos de tensión, cuando los esfuerzos humanitarios son necesarios y en momentos de intensa aspiración. Antes de que el Ego se aperciba constantemente de la personalidad o yo inferior, debe haber alcanzado la abstracción, en mayor o menor grado. Cuando esa abstracción involucra las emociones, está basada en la mente y hace contacto con el cerebro físico, entonces comienza el alineamiento.

De allí la práctica de la meditación, pues tiende a la abstracción y a despertar las emociones y la mente para adquirir conciencia abstracta.

Alineamiento y vibración.

Recuerdesé que todo es cuestión de materia y vibración, en su mayor parte. Los niveles abstractos del plano mental están formados por tres niveles superiores, denominándose al primero, tercer subplano. Como ya he explicado, cada subplano está correlacionado con los planos superiores correspondientes. Por lo tanto, una vez que ha introducido en sus cuerpos -físico, emocional y mental- materia del tercer subplano de cada plano, el Yo superior empieza a actuar en forma más consciente y continua por medio de la personalidad alineada. Quizás pudiéramos invertir la idea y decir que sólo cuando los vehículos contienen cierta proporción (proporción que constituye un secreto de la iniciación) de materia del tercer subplano, la personalidad puede, como un todo consciente, reconocer y obedecer al Yo superior. Obtenida esta proporción, entonces se ha de agregar materia de los dos subplanos superiores a los planos físico y emocional. He aquí la lucha del aspirante para purificar y disciplinar el cuerpo físico y subyugar el emocional. Purificación y subyugación describen el trabajo a realizar en los dos planos. Exige el empleo de la mente inferior para que los tres vehículos inferiores lleguen a alinearse.

Entonces podrán empezar a sentirse las vibraciones de los niveles abstractos. Es necesario recordar que esas vibraciones llegan por conducto del cuerpo causal -el vehículo del Yo superior-, y el cuerpo causal del hombre común se encuentra en el tercer subplano del plano mental. A este detalle no se lo tiene suficientemente en cuenta. Reflexionen sobre ello. El verdadero pensamiento abstracto sólo es posible cuando la personalidad, en reciproca vibración con el Ego, se ha alineado suficientemente como para formar un canal casi libre de obstrucciones. Luego, a intervalos, raros al principio pero más frecuentes después, comenzarán a infiltrarse ideas abstractas, que irán seguidas, a su debido tiempo, de destellos de verdadera iluminación o intuición, provenientes de la Tríada espiritual, o del verdadero triple Ego.

El acorde del Ego.

¿Qué quiero significar con el término "vibración recíproca"? Quiero decir la adaptación de la Personalidad o yo inferior al Ego o Yo superior; la preponderancia del rayo del Ego sobre el rayo de la personalidad y la combinación de sus tonos. Significa la mezcla de los colores primarios del Yo superior con los matices secundarios del yo inferior, hasta obtener la belleza. Al principio tenemos disonancia y desarmonía, el choque de los colores y la lucha entre lo superior y lo inferior. Pero a medida que transcurre el tiempo, con la ayuda del Maestro, se logra la armonía del color y tono (pues son sinónimos), hasta que finalmente se obtiene la nota fundamental de la materia, la tercera mayor de la personalidad alineada y la quinta dominante del Ego, seguida por el pleno acorde de la Mónada o Espíritu.

Durante el discipulado buscamos la dominante del Ego; pero antes debe vibrar la tercera perfecta de la personalidad. Durante varias encarnaciones hacemos vibrar los cambios en los tonos intermedios, y a veces nuestras vidas vibran a un tono mayor o menor; pero siempre tienden a adquirir mayor flexibilidad y belleza. A su debido tiempo cada nota se ajusta a su acorde, el del espíritu; cada acorde forma parte de una frase, frase o grupo al cual corresponde el acorde, y la frase completa la séptima parte del todo. Las siete partes completan entonces la sonata de nuestro sistema solar -parte de la triple obra maestra del Logos o Dios, el Maestro Músico.

2 de junio de 1920.

Alineamiento micro y macrocósmico.

Esta mañana me ocuparé nuevamente de lo referente al alineamiento egoico para demostrar, de acuerdo a la Ley de Correspondencia o Analogía, su aplicación universal. Está basado en la geometría o en cifras y números.

La meta de la evolución del hombre en los tres mundos -los planos físico, emocional y mental- Consiste en alinear su triple personalidad con el cuerpo egoico, hasta llegar a obtener la línea recta y el hombre convertirse en el Uno. Cada vida que vive la personalidad es representada, al término de la misma, por una figura geométrica, utilizando algunas líneas del cubo y su expresión en un tipo de forma. Las formas de las vidas primitivas son intrincadas, burdas y de contornos indefinidos; las formas construidas por el hombre medianamente evolucionado, de la actual generación, son de contornos definidos y precisos. Pero cuando entra en el sendero del discipulado, la meta consiste en fusionar todas las líneas en una sola, lo cual se realiza gradualmente. Maestro es aquel que ha fusionado las líneas del quíntuple desenvolvimiento, primero en tres y después en una. La estrella de seis puntas se trasforma en la estrella de cinco puntas; el cubo se trasforma en el triángulo y el triángulo en el Uno; mientras que el Uno (al fin del gran ciclo) se convierte en el punto dentro del círculo de manifestación.

De allí el esfuerzo para enseñar a todos los aspirantes la simplicidad, basada en una trinidad de verdades fundamentales, e inculcar la centralización.

Cada vida tiende a adquirir una mayor estabilidad, pero rara vez se encuentra la triple personalidad alineada (sí así puedo decirlo) con la conciencia causal. Esto ocurre momentáneamente (en caso de elevada aspiración y para fines altruistas) en que lo superior y lo inferior forman una línea recta. Comúnmente, el cuerpo emocional, debido a la violenta vibración y emoción o a alguna inquietud fluctuante, está constantemente fuera de alineamiento. Cuando el cuerpo emocional está momentáneamente alineado, el mental actúa como una obstrucción, impidiendo que la influencia de lo superior descienda a lo inferior, a fin de llegar al cerebro físico. Son necesarias muchas vidas de paciente esfuerzo antes de poder aquietar el cuerpo emocional y construir un cuerpo mental que actúe como filtro y no como impedimento. Después de haber obtenido esto hasta cierto punto, cuando el cuerpo emocional se ha estabilizado y llega a ser un reflector puro y cuando el cuerpo mental actúa como placa sensible, capaz de discernir y explicar inteligentemente la verdad superior, aún entonces son necesarias gran disciplina y muchas vidas de esfuerzo para poder alinearse ambos al mismo tiempo. Una vez conseguido esto, debe adquirirse el control del cerebro físico y su alineamiento final, a fin de que actúe como receptor directo y transmisor de la enseñanza impartida y que refleje fielmente la conciencia superior.

Por lo tanto ¿dónde se halla, la correspondencia macrocósmica? ¿Dónde está la analogía en el sistema solar? Daré una indicación.

El alineamiento Logoïco divino se produce cuando existe el alineamiento directo y recíproco con ciertos planetas y con el Sol y durante el proceso de evolución del sistema. Reflexionen sobre esto; pero quiero hacer una advertencia. No traten de formular hipótesis sobre el alineamiento, basándolas en los planetas físicos. La verdad no reside allí. Únicamente tres de los planetas físicos (y los tres en materia etérica) entran en el alineamiento final que señala la adquisición por parte del Logos, de una conciencia logoica cósmica, que constituye Su meta. De esos tres planetas, la Tierra no es uno de ellos, pero Venus ocupa el lugar correspondiente al átomo emocional permanente.

El alineamiento puede aún extenderse más allá: en el alineamiento de nuestro sistema solar con el sistema de Sirio subyace una meta aún más remota; es un acontecimiento muy distante, pero encierra el secreto del ciclo mayor.


CARTA II

LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACIÓN

1. Establece contacto egoico y alineamiento.
2. Produce un estado de equilibrio.
3. Estabiliza la vibración.
4. Ayuda a transferir la polarización.
3 de junio de 1920.

Esta mañana expondré algunas ideas más sobre el tema de la meditación, que tienen relación con el tema tratado ayer y el del 16 del mes pasado.

Fundamentalmente, la meditación consiste en ayudar al alineamiento, permitiendo hacer contacto con el Yo superior, y con ese fin ha sido instituida. Con el objeto de dilucidarlo debidamente, encararé el estudio de este tema bajo los siguientes encabezamientos:

La importancia de la Meditación.
Los puntos que se toman en consideración al asignar la Meditación.
El empleo de la Palabra Sagrada en la Meditación.
Los peligros que deben evitarse en la Meditación.
El empleo de las Fórmulas en la Meditación.
El empleo del Color y del Sonido en la Meditación.
El acceso a los Maestros por medio de la Meditación.
Las futuras Escuelas de Meditación.
La purificación de los vehículos.
La vida exotérica de servicio.

Hoy trataré el primer punto: ¿Por qué es importante la meditación?

El énfasis puesto sobre la importancia de la meditación, es consecuencia lógica de la absoluta convicción, por parte del estudiante, de la necesidad imperiosa de que el Ego domine a la Personalidad.

El hombre, en la actualidad, está dedicado a muchas actividades y, por fuerza de las circunstancias, polarizado totalmente en el yo inferior, ya sea en el cuerpo emocional o en el mental. Quisiera hacer resaltar algo de interés. Mientras la polarización sea o puramente física o emocional, nunca se sentirá la necesidad de meditar. Aunque el cuerpo mental esté activo, no se siente la necesidad de meditar hasta que el hombre haya sufrido muchos cambios y pasado muchas vidas; apurado la copa del placer y del dolor en el transcurso de innumerables encarnaciones; sondeado las profundidades de la vida, vivida totalmente para el yo inferior, hallando que todo eso no satisface. Entonces comienza a dirigir su pensamiento a otras cosas: aspirar a lo desconocido, comprender y sentir dentro de sí los pares de opuestos y percibir en su conciencia posibilidades e ideales nunca soñados. Ha llegado así a un punto donde el éxito, la popularidad y los diversos dones son suyos, sin embargo, no extrae de ellos ninguna satisfacción, persistiendo siempre el anhelo interno, hasta que el dolor es tan agudo, que el deseo de exteriorizarse y elevarse, para llegar a alguien o a algo que está más allá, vence todos los obstáculos. El hombre comienza a dirigirse internamente y a buscar la fuente de su origen. Entonces empieza a meditar, a reflexionar e intensificar la vibración, hasta que, en el transcurso del tiempo, recoge los frutos de la meditación.

Cuatro cosas realizadas a través de la meditación:

1. Permite al hombre establecer contacto con el Ego y alinear los tres cuerpos inferiores.
2. Hace que el hombre adquiera equilibrio, no siendo totalmente receptivo, negativo ni positivo, sino que se ubique en el punto de equilibrio. De esta manera el Ego, y más tarde el Maestro, tiene la oportunidad de romper el equilibrio y de sintonizar la aquietada vibración con una nota más elevada que antes, de hacer que la conciencia vibre a un ritmo nuevo y superior y vire (sí puede expresarse así) hacia la periferia del triple Espíritu. Practicando constantemente esto, el punto de equilibrio se eleva gradualmente, hasta llegar el momento en que el punto de atracción inferior, en la oscilación y reajuste, no es el físico, tampoco llega al emocional, ni establece contacto con el mental (pasando por alto también el cuerpo causal), y el hombre desde ese momento está polarizado en la conciencia espiritual.

Esto señala la cuarta Iniciación, después de la cual el adepto construye y crea libremente para sí un cuerpo de manifestación, pues nada existe en Él que anhele la objetividad de un cuerpo para ser utilizado en los tres mundos y que evolucione de acuerdo a la Ley de las Causas.

3. Estabiliza las vibraciones inferiores en los subplanos emocional y mental. Comienza la tarea de sintonización del yo inferior con la vibración del tercer subplano de cada uno de los tres planos inferiores, hasta dominar ese subplano. Luego es sincronizado el segundo subplano.

El hombre alcanza en ese ciclo la máxima realización de la personalidad cuando adquiere la capacidad de vibrar y moverse conscientemente en el cuarto subplano. Podría denominar al cuarto subplano de los planos físico, emocional y mental (cuando están dominados, alineados y actuando simultáneamente en una encarnación) el plano de la personalidad perfecta, en el sentido concreto de la expresión r desde un punto de vista inferior. En esa particular encarnación el hombre logrará la plena expresión de su yo inferior -físicamente perfecto, emocionalmente vibrante y mentalmente colosal. A continuación empieza la trasferencia a una vibración superior, la sintonización con el Yo superior, y la afinación de la personalidad o tercera mayor, con la quinta dominante del Ego.

4. Ayuda a transferir la polarización desde uno de los átomos permanentes de la personalidad al correspondiente átomo de la Tríada espiritual. Más adelante dilucidaré este punto con mayor amplitud.

Lo antedicho evidencia la naturaleza esencial de la meditación y su práctica inteligente, diligente y formal. En la primera experiencia, una vez logrado lo más elevado que la naturaleza inferior tiene que ofrecer, el hombre empieza a meditar. Sus tentativas son al principio desordenadas, y a veces transcurren varias encarnaciones hasta que el Yo superior fuerza al hombre a pensar y meditar seriamente, sólo a raros y separados intervalos. Las ocasiones de recogerse en sí mismo ocurren con mayor frecuencia, hasta que en varias vidas el hombre se dedica a la meditación y aspiración místicas, consagrando finalmente toda una vida a ellas, lo que señala el cenit de la aspiración emocional por medio del cuerpo mental, independientemente de la aplicación científica de la Ley. Estas leyes rigen la verdadera meditación ocultista.

Cada uno de los que trabajan definidamente bajo la dirección de algunos de los Maestros, ha pasado por dos culminantes vidas: una vida de apoteosis mundana y una vida de la más intensa meditación mística o emocional-intuitiva. Quienes están vinculados con el Maestro Jesús y Sus discípulos han pasado esta vida meditativa en algún monasterio o convento de Europa Central, y los discípulos del Maestro M. o del Maestro K. H. en la India, el Tibet o la China.

Todos ustedes pasarán ahora por una serie más importante de vidas, para lo cual las anteriores culminaciones fueron sólo los peldaños. En las vidas que seguirán de inmediato para quienes están en el sendero, llegará la realización final por medio de una ordenada meditación ocultista basada en la ley. Algunos alcanzarán su objetivo en la vida presente o en la próxima; otros lo realizarán muy pronto, en otras vidas. Unos pocos lograrán la culminación del método místico que será más tarde la base del método ocultista o mental.

CARTA III

PUNTOS A CONSIDERAR CUANDO ES ASIGNADA UNA MEDITACIÓN

1. El rayo del Ego o Yo superior.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica del triple hombre.
4. La condición del cuerpo causal.
5. La necesidad de la época y la disponibilidad del hombre.
6. Los grupos, internos y externos, a los cuales el hombre está afiliado.

4 de junio de 1920.

Ya he tratado la importancia que tiene la meditación y sugerí que consideraran cuatro razones, entre muchas, por las cuales debe ser practicada. En esta época, en que la mayoría de ustedes practica la meditación sin la guía de un instructor relacionado personalmente en el plano físico, sólo ha podido formularse un plan, para ser practicado, que lleva implícitos -elementos seguros y universales.

Cuando un instructor se halla presente, pueden desarrollarse diferentes prácticas, adaptadas al temperamento del discípulo, que contengan ciertos atributos y hagan de esa meditación particular la línea de menor resistencia entre el cerebro físico y el cuerpo causal.

Al formular métodos de meditación, se han de tener en cuenta algunos factores que enumeraré. No trato de darles esquemas y métodos a seguir, indico nada más que los principios subyacentes que guían al instructor en la elección del método adecuado para el estudiante. Más adelante, cuando aparezca el instructor y quede demostrada la aplicación científica del método individual, podrán ver si las reglas aquí formuladas son fundamentales o no. Fundamentos y principios es todo lo que trato de proporcionarles. Los métodos y detalles se han de desarrollar mediante la aplicación del discernimiento, la experiencia, el valor y la perseverancia.

Los factores que el instructor tiene que considerar al asignar la meditación son, si sólo tratamos los más importantes, los seis siguientes:

1. El rayo del Ego o Yo superior del estudiante.
2. El rayo de su Personalidad o yo inferior.
3. La condición kármica de su triple naturaleza inferior.
4. La condición de su cuerpo causal.
5. La necesidad inmediata de la época y su disponibilidad.
6. Los grupos, internos y externos, con los cuales el estudiante está identificado.

Vamos ahora a considerar estos factores por separado.

1. El rayo del Ego o Yo superior.

El rayo al cual pertenece el cuerpo causal del hombre, el rayo egoico, debería determinar el tipo de meditación. Cada rayo requiere un método diferente de acercamiento, porque la finalidad de toda meditación es la unión con lo divino. En esta etapa es la unión con la Tríada espiritual, que tiene su reflejo inferior en el plano mental. Permítaseme ilustrar brevemente:

Cuando el rayo egoico es el primero, o Rayo de Poder, el método de acercamiento debe ser la aplicación dinámica de la voluntad a los vehículos inferiores, denominándoselo logro por un enfocamiento intenso; una potente concentración de propósito, que anula todos los obstáculos y, literalmente, abre un canal, impeliéndose a sí mismo hacia la Tríada.

Cuando el rayo egoico es el segundo, o Rayo de Amor-Sabiduría, la línea de menor resistencia se halla en la expansión y en la inclusión gradual. No es tanto un impulso hacia adelante, sino más bien la gradual expansión desde un centro interno, hasta incluir a los que nos rodean, al medio ambiente, a las almas afines y a los grupos de discípulos dirigidos por algún Maestro, incluyéndolos a todos en la conciencia. Llevada a su culminación, esta expansión da por resultado la final desintegración del cuerpo causal, en la cuarta iniciación. En el primer caso -la realización a través del Rayo de Poder- el impulso hacía adelante y hacia arriba tendrá el mismo resultado, el cauce abierto da paso a la afluencia descendente de la tuerza o fuego del espíritu y el cuerpo causal es igualmente destruido a su tiempo.

Cuando el rayo egoico es el tercero, a Rayo de Actividad-Adaptabdidad, el método es algo diferente. No es el impulso hacia adelante ni la expansión gradual, sino la adaptación sistemática de todo el conocimiento y de todos los medios para alcanzar la meta percibida. En realidad es el proceso de utilizar a los muchos para el uso de uno; es más bien el acaparamiento del material y de las cualidades necesarias para ayudar al mundo, y la acumulación de información, por medio del amor y de la discriminación, que oportunamente desintegra al cuerpo causal. En estos "Rayos de Aspecto" o de expresión divina, si puedo denominarlos así, la desintegración es ocasionada, en el primer caso, por el ensanchamiento del canal, debido a la fuerza impulsiva de la voluntad; en el segundo caso, por la expansión del huevo áurico inferior, el cuerpo causal, debido a la inclusividad del rayo sintético de amor y sabiduría, y en el tercer caso, por la rotura de la periferia del cuerpo causal, debido a la facultad acumulativa y la absorción sistemática del Rayo de Adaptabilidad.

Estos tres métodos diferentes dan el mismo resultado, siendo fundamentalmente formas de un gran método empleado para lograr el desarrollo del amor o sabiduría -meta de esfuerzo del actual sistema solar.

Tenemos así la voluntad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la realización de lo superior, que da por resultado un poderoso servicio por medio del amor activo.

También el aspecto sabiduría o amor, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la comprensión de su unicidad con todo cuanto alienta, que da por resultado el servicio amoroso por medio del amor activo.

Y el aspecto actividad, impulsando al hombre hacia la perfección, mediante la utilización de todo lo que está al servicio del hombre; primeramente, utilizando todo para él mismo; luego, gradualmente, para la familia, aquellos que ama personalmente, quienes lo rodean y así sucesivamente, hasta que utiliza todo en servicio de la humanidad.

Cuando el rayo egoico es el atributivo cuarto Rayo de Armonía, el método será la comprensión interna de la belleza y la armonía, que causa la desintegración del cuerpo causal por el conocimiento del sonido y del color mediante el efecto desintegrador del sonido. Es el proceso que conduce a la comprensión de las notas y tonos del sistema solar, la nota y tono de los individuos y el esfuerzo para armonizar la propia nota egoica con la de otros. Cuando la nota egoica es emitida en armonía con otros egos, da por resultado la desintegración del cuerpo causal, el desapego de lo inferior y el logro de la perfección. Sus exponentes desarrollan la música, el ritmo y la pintura. Se recogen en sí mismos para abarcar el aspecto vida de la forma. La manifestación externa de ese aspecto vida se revela en el mundo mediante lo que llamamos arte. Los grandes pintores y los músicos inspirados están, en muchos casos, alcanzando la meta por este medio.

Cuando el quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia es el rayo del hombre, el método es muy interesante. Consiste en la aplicación intensa de la mente concreta a algún problema para ayudar a la raza; tal es la concentración de todas las cualidades mentales Y el control de la naturaleza inferior, de manera que implique un supremo esfuerzo para trascender lo que impide el descenso del conocimiento superior. Involucra también el elemento voluntad (como ha de suponerse) que da por resultado la extracción de la información deseada, desde la fuente de todo conocimiento.

A medida que este proceso continúa, la penetración en la periferia del cuerpo causal se hace tan frecuente que llega a producirse la desintegración, y el hombre se libera. Es la mentalidad impulsando al hombre a la perfección y forzándolo a utilizar todos sus conocimientos en amoroso servicio a su raza.

El sexto Rayo de Devoción es, preeminentemente, el del sacrificio. Cuando es el rayo egoico, el método de acercamiento a través de la meditación toma la forma de dedicación concentrada por medio del amor, hacia algún individuo o ideal. El hombre aprende a ser incluyente por el amor a una persona o ideal; concentra todas sus facultades y esfuerzos en la contemplación de lo que se requiere, y sacrificándose por esa persona o ideal, entrega su cuerpo causal a las llamas del altar. Es el método del fanatismo divino que considera perdido todo lo que está fuera de su visión y, oportunamente, sacrifica gozosamente la entera personalidad. El cuerpo causal es destruido por el fuego, y así la vida liberada asciende al Espíritu en divina beatificación.

Cuando el rayo egoico es el séptimo, o Rayo de la Ley Ceremonial o Magia, el método de acercamiento es la comprensión y glorificación de la forma. Como se dijo anteriormente, la meta de todas las prácticas de meditación consiste en acercarse a lo divino que en cada uno existe y, por ello, a la Deidad Misma.

Por lo tanto, el método consiste en aplicar la ley, el orden y la regla, a cada acción de la vida en los tres cuerpos, y construir, dentro del cuerpo causal, una forma que va expandiéndose hasta causar la desintegración de ese cuerpo. Es la construcción del Santuario, de acuerdo a ciertas reglas, hasta convertirlo en la morada de Shekinah, y cuando arde la luz espiritual, el Templo de Salomón se estremece, tambalea y se desintegra. Constituye el estudio de la ley y la consiguiente comprensión del hombre, de por qué y cómo es manipulada la ley; consiste en la definitiva aplicación de la ley al cuerpo causal, para hacerlo innecesario y producir así su desintegración. El resultado es emancipación, y el hombre se libera de los tres mundos. Muchos ocultistas pertenecen, en la actualidad a este rayo, a fin de continuar el proceso liberador. Es el método que conduce al hombre a la liberación por la comprensión y la aplicación inteligente de la Ley a su propia vida, y al mejoramiento de las condiciones del cuerpo de la humanidad, convirtiendo al hombre en un servidor de su raza.

Esto es suficiente por hoy.
5 de junio de 1920.
2. El rayo de la Personalidad o yo inferior.

Se ha tratado con cierta extensión el primer factor, el rayo egoico, para determinar el método de meditación. Hoy nos ocuparemos de las funciones del rayo de la personalidad para determinar dicho método. Como se sabe, el rayo de la personalidad es siempre un subrayo del rayo espiritual, y varía con más frecuencia que el rayo egoico. En los Egos evolucionados, que hoy se encuentran entre los pensadores de la raza y los prominentes trabajadores, en todos los sectores de actividad en el mundo, el rayo de la personalidad puede variar vida tras vida, estando basada cada vida en una nota diferente y manifestando un color distinto. De esta manera el cuerpo causal se va equipando más rápidamente. Cuando la unidad reencarnante ha llegado a una etapa en que puede elegir conscientemente su modalidad de expresión, primeramente recapitulará sus vidas anteriores, y el conocimiento así adquirido lo guiará para elegir la simiente. Antes de reencarnar hará vibrar su nota egoica, y observará la carencia de plenitud o la disonancia que pueda contener; entonces decidirá qué nota fundamentará la vibración de su futura personalidad.

Posiblemente dedique una vida a emitir una nota particular y a estabilizar una vibración determinada. La nota debe emitirse y la vibración estabilizarse, en diversas circunstancias. De allí la necesidad de que la vida del aspirante o del discípulo cambie frecuentemente, y esto explica la manifiesta condición de variedad y caos aparente, que caracteriza a tales vidas.

Cuando la disonancia se ha corregido y la vibración es constante y no está sujeta a cambios, se ha realizado el trabajo necesario. El Ego puede recoger nuevamente sus fuerzas, antes de continuar la tarea de perfeccionamiento del cuerpo causal y llevar el acorde deseado a una perfecta exactitud y claridad de tono. Entonces se verá cuán necesario es adaptar el método de meditación a la necesidad de la personalidad, sincronizándolo al mismo tiempo con el primer factor e involucrando al rayo del Ego.

Ilustración práctica.

Permítanme ilustrar a fin de dilucidar de algún modo esta cuestión, siendo deseable que haya una exacta comprensión.

Supongamos que el rayo egoico al cual pertenece A es el de amor o sabiduría, mientras que el rayo de su yo inferior es el quinto rayo o de Conocimiento Concreto. En vidas pasadas A demostró amor y realizó verdaderos progresos mediante el método del rayo sintético, el de expansión. Ahora ama intensamente y su conciencia se expande con gran facilidad, hasta incluir una parte exacta de las circunstancias ambientales; pero aunque posee inteligencia común, carece de la vibración estabilizadora, inherente al quinto rayo. No tiene la concentración que fuerza los resultados, y necesita el fundamento básico de hechos, antes de que pueda progresar inteligentemente y sin peligro. El instructor prudente, al darse cuenta de esta necesidad, emplea el método de expansión inherente al rayo egoico, y lo aplica a la expansión del cuerpo mental. Mediante el método, inteligentemente adjudicado, la facultad de expansión (utilizada hasta entonces únicamente para incluir a otros por medio del amor) será aplicada al esfuerzo concentrado con idéntica finalidad de expansión, pero con el propósito de adquirir conocimiento. Alcanzado esto, todo esfuerzo de la vida personal podrá dedicarse aparentemente (en determinada encarnación) a adquirir una posición científica y al desarrollo de la mente. El progreso intelectual podrá parecer de gran importancia al observador sin cultura; no obstante la tarea continúa como lo ha deseado el guía interno, y sólo la vida a vivir pondrá de manifiesto la sabiduría de la elección egoica.

Combinando los métodos de segundo rayo y la dedicación que otorga el quinto rayo, se alcanzará la expansión intelectual. ¿He puesto esto en claro? Trato de escribir con claridad, porque la meditación es de vital importancia para muchos.

Por lo tanto, después de un cuidadoso análisis, resultará evidente que cuanto más sabemos, menos juzgamos. Una persona podrá haber desarrollado el aspecto amor; no obstante, en determinada encarnación, ese aspecto podrá ser pasivo, y la línea de desarrollo más evidente será la estrictamente intelectual. Abstenerse de opinar es la mejor actitud para el observador inteligente, pues aún no posee la visión interna que ve el color, ni el oído interno que le permite reconocer la nota.

7 de junio de 1920.

3. La condición kármica del triple hombre.

La condición kármica del triple hombre y el lugar que ocupa en la evolución serán considerados hoy al estudiar el tema de los "Métodos de Meditación". Este tercer punto es de verdadera importancia para ayudarnos a decidir inteligentemente cuál es el método de meditación adecuado para cada individuo. Primeramente, se trató de la importancia de la meditación; luego tocamos, en forma breve, el punto respecto a la parte que desempeña el rayo egoico en la decisión del método, poniendo incidentalmente de manifiesto un punto en el cual no se ha hecho mucho hincapié hasta ahora: que la verdadera meta de la meditación es separar, desintegrar y dispersar gradualmente el cuerpo egoico. Como hemos visto, cada rayo exige un proceso diferente. Después se trató de la función que desempeña el rayo de la personalidad en combinación con el rayo egoico, y vimos en qué forma, mediante la consideración inteligente de esos dos factores, se puede asignar el método adecuado.

Ahora estudiaremos más específicamente el factor tiempo. Karma y tiempo son términos sinónimos, más de lo que comúnmente se piensa. La meditación ocultista y el comienzo definido de la tarea de liberar al individuo de la periferia del cuerpo causal, sólo pueden iniciarse cuando se ha alcanzado cierto grado de evolución y el cuerpo causal (debido a su contenido) ha logrado cierta gravedad específica y su circunferencia llena ciertas condiciones. Todo el proceso se ajusta a la Ley y no es, como comúnmente se cree, cuestión de aspiración y deseos elevados. Consideren inteligentemente esta frase que acabo de escribir sobre la condición kármica del triple hombre y el lugar que ocupa en la escala evolutiva. ¿Qué he especificado? Tres factores a considerar:

a. El grado de evolución.
b. La gravedad específica del cuerpo causal.
c. La medida y circunferencia del cuerpo causal.

Más adelante me propongo tratar definidamente el plano mental y sus tres subplanos superiores, los planos del Ego. Explicaré el lugar que ocupa el cuerpo causal en dichos planos y su relación con otros cuerpos en el plano mental. En esta carta trataré únicamente los puntos mencionados. En consecuencia, me limitaré al cuerpo causal, a la conciencia egoica y a la relación de ésta con el yo inferior. Más adelante considerará esta misma conciencia en su propio plano y su relación con otros egos y con la Jerarquía. Tengan claramente presente lo siguiente: mi tema principal es ahora el desenvolvimiento de la conciencia egoica dentro de la Personalidad. No las confundan. Podría expresarlo de otra manera: trataré de la relación del Yo superior con el triple hombre inferior y de la forma de acrecentar gradualmente la fuerza de dicha relación a través de la meditación. Tal acrecentamiento coincide con los tres factores ya mencionados. Vamos a considerarlos por orden.

El grado de evolución.

La vida de la personalidad evolucionante puede ser dividida en cinco partes. Después de todo, nuestra evolución es quíntuple, y la vida del hombre (como ser humana y antes de alcanzar la quinta iniciación) puede ser considerada como una serie de cinco etapas sucesivas, cada una de las cuales es posible medir por el estado en que se halla la Llama del Espíritu que en él mora. Desde el punto de vista de nuestra Jerarquía planetaria oculta, como ya he dicho, somos medidos por nuestra luz.

La primera etapa de nuestro progreso podría medirse desde el momento en que el hombre animal se convirtió en entidad pensante, un ser humano, hasta la actuación consciente del cuerpo emocional o etapa en que mayormente predominan las emociones. Esto corresponde a los períodos de la época Lemuria y a los primeros días de la Atlante. Durante el actual período el hombre se halla polarizado en el cuerpo físico y está aprendiendo a ser controlado por su cuerpo de deseos -el de los sentimientos y de las emociones. No tiene más aspiración que satisfacer los placeres del cuerpo; vive para su naturaleza física, y no posee idea de nada superior. Este período se asemeja al de la infancia, de uno a siete años. En el actual período, los atentos Instructores de la raza ven la Llama interna como un diminuto punto, y el átomo permanente del plano físico retiene la polarización. Esto no demanda la atención de los Instructores, porque la fuerza instintiva inherente al Yo superior realiza la tarea, y la fuerza impulsiva de la evolución lleva todo hacia la perfección.

La segunda etapa comprende un grado de evolución en que la polarización se halla mayormente en el cuerpo emocional, y se está desarrollando la mente inferior de deseos. Los postreros días de la Atlántida son una analogía de esto. Los deseos no son tan puramente físicos, porque la mente comienza a introducirse en forma similar a como la levadura fermenta la masa. El hombre es consciente de deseos indefinidos no asociados al cuerpo físico; puede sentir un profundo amor por los instructores y guías más sabios que él; devoción irracional e incontrolada por quienes lo rodean, y odio también irracional e incontrolado porque le falta el equilibrio que la mente proporciona, y la estabilidad es la resultante de la actividad mental. Debido a esto el hombre sufre por sus extremismos.

La polarización ahora se halla en el átomo emocional permanente, pero (cuando se alcanza este grado de desenvolvimiento) actúa una luz entre los dos átomos que han experimentado la polarización -el emocional y el físico. Lo que trato de poner en claro es que, en esta etapa, la unidad mental no ha sentido la fuerza de la polarización, estando retenida por lo emocional, dando por resultado una diferencia integral dentro de la periferia del átomo mismo. Las combinaciones electrónicas que componen el átomo que ha experimentado la polarización, están agrupadas en una forma geométrica diferente de la de aquellos que no han experimentado el proceso. Esto es efecto de la vida del Ego, que actúa sobre la materia del átomo, causando varias aproximaciones y diferenciaciones invisibles en un átomo no polarizado. El tema es oscuro y complejo.

Este período es análogo a la etapa de la vida del niño desde los siete a los catorce años; o sea el período de la adolescencia, en que el niño madura. Esta madurez es consecuencia de la polarización lograda en el alineamiento de lo emocional y físico. Este alineamiento se efectúa hoy fácilmente entre los cuerpos físico y emocional. El problema consiste en alinear a ambos con el cuerpo mental y después con el egoico.

Los Guías que observan a la raza, pueden ver en el hombre la Llama o la Luz interna un poco más grande, pero aún tan pequeña que es casi imperceptible. Pero si es posible poner las cosas más claras, sin producir confusión por el empleo de las palabras, diré que así como en el primer período el átomo físico podía haberse iluminado, ahora en el segundo, el átomo emocional está similarmente iluminado, lo cual constituye para los Instructores una señal de que el trabajo progresa. Todo esto abarca un vasto período de tiempo, porque el progreso en el presente período es extremadamente lento. Mi alusión a las razas Lemuria y Atlante, no tiene más objeto que trazar una analogía como ejemplo, pero no una analogía del tiempo.

Al entrar en la tercera etapa, llegamos al momento más vital del desenvolvimiento del hombre en el cual es desarrollada la mente, y la vida polarizada se transfiere a la unidad mental. Hablando en términos del sistema solar y considerando a la humanidad como una unidad, cuyos átomos permanentes forman las moléculas del correspondiente átomo cósmico, el trabajo ha progresado de la polarización física a la emocional y ahí permanece. El átomo mental cósmico, en el cuerpo del Logos, no alcanzará la polarización hasta el séptimo ciclo del ciclo mayor, cuando el sistema sea llamado a la oscuración y fuera de la manifestación. En todas partes los individuos, como unidades, realizan el trabajo y constituyen, por lo tanto, una esperanza para todos.

Este tercer período corresponde, en el ser humano, al que transcurre desde los catorce a los veintiocho años, siendo dicho periodo muy extenso, porque es mucho lo que debe hacerse. Dos átomos han experimentado la polarización, y otro es trasladado al mental, constituyendo el punto medio. En esta época la Luz actúa entre los tres átomos (delineando el triángulo de la personalidad). Pero el punto focal se va trasladando gradual y acrecentadamente a la unidad mental, mientras el cuerpo egoico, gradualmente, se va integrando y asume sus debidas proporciones.

El hombre controla el cuerpo físico, y en cada vida construye uno mejor; posee un cuerpo de deseos cuyas exigencias son más refinadas (observen el significado oculto de esta expresión); comprende los goces del intelecto y lucha por poseer un cuerpo mental más apropiado; sus deseos tienden hacia arriba y no hacia abajo, trasmutándolos en aspiración -primero aspiración por las cosas de la mente, después por cosas más abstractas y sintéticas. La Llama o Luz egoica interna irradia ahora desde un centro interno hacia la periferia, iluminando al cuerpo causal y dando la impresión de que arde. Para la Jerarquía observadora es evidente que el fuego divino compenetra, calienta e irradia a través de todo el cuerpo causal, y que el Ego es cada vez más consciente de su propio plano y se interesa -vía los átomos permanentes- por la vida de la Personalidad. El cerebro físico de la Personalidad, no se da cuenta aún de la diferencia que existe entre la capacidad mental inherente y la impresión dirigida por el Ego; pero se está acercando el momento en que se producirá algún cambio y la evolución avanzará con mayor rapidez. Se acerca la cuarta etapa. Aquí haré una advertencia. Todo lo que antecede no se desarrolla en secciones ordenadas, si así puedo expresarlo. Prosigue como lo hace el sistema mayor, en constantes superposiciones y paralelamente, debido al inherente rayo del Espíritu o Mónada, a los cambios cíclicos y a la diversidad de fuerzas que actúan astrológicamente y con frecuencia de centros cósmicos desconocidos en la vida que palpita dentro de los átomos...

En la cuarta etapa se completa la coordinación de la Personalidad, donde el hombre despierta (como el hijo pródigo en un país lejano), y dice: "Me levantaré e iré a mi Padre". Éste es el resultado de la primera meditación. Los tres átomos permanentes funcionan, y el hombre es una entidad activa, sensible y pensante. Llega a la culminación de la vida de la personalidad y empieza a trasladar conscientemente su polarización, de la vida de la personalidad a la vida egoica; se encuentra en el sendero del discipulado o probación, o muy cerca de ello. Comienza la tarea de transmutación del hombre; laboriosa, penosa y cuidadosamente fuerza a su conciencia hacia arriba y la expande a voluntad; determina, a toda costa, dominar y actuar con plena libertad en los tres planos inferiores; se da cuenta de que el Ego debe tener una perfecta expresión -física, emocional y mental- y construye con infinito esfuerzo el canal necesario. Atrae la atención de los Instructores. ¿Cómo logra esto? El cuerpo causal empieza a irradiar la Luz interna. Este cuerpo ha sido llevado a un punto de refinamiento en que se hace trasparente, y al establecer contacto el Ego con la Triada, aparece una llamita... La luz ya no está oculta, sino que surge repentinamente y atrae la anhelante mirada del Maestro.

Esto corresponde en el individuo, al periodo que va desde los veintiocho a los treinta y cinco años. Es el período en que el hombre se encuentra a sí mismo, descubre cuál debe ser su línea de actividad, qué puede realizar y, desde el punto de vista mundano, adquiere lo que le corresponde.

Durante la quinta etapa, la Llama traspasa gradualmente la periferia del cuerpo causal y "el sendero del justo brilla cada vez más, hasta el día perfecto". En la cuarta etapa comienza la meditación; es la meditación mística que conduce a la meditación ocultista en la quinta etapa, en la cual se obtienen resultados por estar ajustada a la ley, siguiendo así la línea de su rayo. Por medio de la meditación el hombre -como Personalidad- siente la vibración del Ego, y trata de llegar a éste y hacer descender la conciencia egoica, hasta incluir conscientemente al plano físico. Por la meditación o el recogimiento en sí mismo, el hombre aprende el significado del Fuego, aplicándolo a todos los cuerpos, hasta que sólo queda el fuego mismo. A través de la meditación, o pasando de lo concreto a lo abstracto, se penetra en la conciencia causal, y el hombre -durante esta última etapa- se convierte en el Yo superior, no en la Personalidad.

Durante la quinta etapa (el periodo del Sendero de Iniciación) la polarización cambia completamente de la Personalidad al Ego, de manera que al término de dicho período es total la liberación del hombre, y hasta al cuerpo causal se lo considera una limitación, completándose la emancipación. La polarización entonces es elevada a la Triada; la trasferencia comenzó ya en la tercera Iniciación. El átomo físico permanente desaparece y la polarización se convierte en mental superior; el átomo emocional permanente desaparece y la polarización se hace intuitiva; la unidad mental también desaparece y la polarización llega a ser espiritual. El hombre se convierte en Maestro de Sabiduría, teniendo la edad simbólica de los cuarenta y dos años, el punto de perfecta madurez en el sistema solar.

Viene después un período posterior que corresponde a la edad entre los cuarenta y dos y cuarenta y nueve años, cuando se puede recibir la sexta y séptima iniciaciones; pero este período no concierne a los lectores de estas cartas.

La gravedad específica y el contenido del cuerpo causal.

Este tema, respecto al cuerpo causal, ofrece al pensador mucho material para reflexionar. No se pueden dar cifras literales ni líneas dimensionales, pues forman parte de los secretos de la iniciación, pero sí sugerir ciertas ideas para someterlas a la consideración de los interesados.

¿Qué se quiere dar a entender cuando se habla del cuerpo causal? No digan superficialmente el cuerpo de las causas, porque las palabras así expresadas son a menudo confusas y ambiguas. Vamos a considerar al cuerpo causal y averiguar cuáles son sus partes componentes.

En el sendero involutivo tenemos lo que se denomina Alma Grupal, competentemente descrita (hasta donde lo permiten las palabras) como un conjunto de triadas, encerradas en una triple envoltura de esencia monádica. En el sendero evolutivo tenemos análogos grupos de cuerpos causales compuestos similarmente, que involucran tres factores.

El cuerpo causal es una colección de átomos permanentes, tres en total, encerrados en una envoltura de esencia mental... ¿Qué ocurre en el momento en que el hombre-animal se convierte en una entidad pensante, un ser humano? Se produce el acercamiento entre el Yo y el no yo por medio de la mente, porque el hombre es "el ser en quien el espíritu más elevado y la materia más inferior están unidos por la inteligencia". ¿Qué significa esta frase? Simplemente lo siguiente: que cuando el hombre-animal llegó al punto adecuado, cuando su cuerpo físico estuvo suficientemente coordinado y la naturaleza emocional o de deseos fue bastante fuerte como para formar la base de la existencia, guiándola por medio del instinto, y cuando el germen de la mente fue debidamente implantado para otorgar la memoria instintiva y la correlación de ideas, tal como se puede observar en el animal doméstico común, entonces el Espíritu descendente (que había tomado para sí un átomo en el plano mental) juzgó que el momento era oportuno para tomar posesión de los vehículos inferiores. Fueron exhortados los Señores de la Llama, y transfirieron la polarización desde el átomo inferior de la Tríada al átomo inferior de la Personalidad. Pero la Llama interna no pudo descender más abajo del tercer subplano del plano mental. Allí se unieron ambos y se convirtieron en uno, formando el cuerpo causal. En la naturaleza todo es interdependiente, y el Pensador interno no puede regir los tres mundos inferiores sin la ayuda del yo inferior. La vida del primer Logos debe estar fusionada con la del segundo Logos y basada en la actividad del tercer Logos.

Por lo tanto, en el momento de la individualización (término empleado para expresar este momento de contacto) tenemos, en el tercer subplano del plano mental, un punto de luz que encierra tres átomos y, a su vez, el mismo punto está contenido en una envoltura de materia mental. Por consiguiente la tarea a realizar consiste en procurar que:

1. El punto de luz se convierta en llama, aventando constantemente la chispa y nutriendo el fuego.
2. El cuerpo causal crezca y se expanda desde un ovoide incoloro (que retiene al Ego como lo está la yema dentro de la cáscara del huevo), en algo de rara belleza, conteniendo en sí todos los colores del arco iris.

Ésta es una realidad ocultista. A su debido tiempo, el cuerpo causal palpitará, irradiando internamente una fulgurante llama interna, que gradualmente se abrirá camino del centro a la periferia. Luego horadará esa periferia, utilizando el cuerpo (el producto de millares de vidas de dolor y esfuerzo) como combustible para sus llamas. Consumirá todo; ascenderá hasta la Tríada y (convirtiéndose en uno con Ella) la llama será reabsorbida en la conciencia espiritual -y llevará con ella- empleando el calor como símbolo -una intensidad de calor, cualidad de color o vibración que antes no poseía.

Por lo tanto, el trabajo de la Personalidad -pues hemos de mirar todo desde este ángulo, hasta alcanzar la visión egoica- consiste, primero, en construir, embellecer y expandir el cuerpo causal; segundo, encerrar la vida de la Personalidad dentro de éste, absorbiendo lo bueno de la vida personal y acumulándolo en el cuerpo del Ego. Podemos denominarlo Vampirismo Divino, porque el mal es siempre el reverso del bien. Después de realizar esto, la llama se aplica al cuerpo causal, apartándonos gozosamente mientras prosigue el trabajo de destrucción, y la llama -el hombre interno viviente y el espíritu de vida divina- se libera y asciende hasta su fuente de origen.

La gravedad específica del cuerpo causal fija el instante de la emancipación y marca el momento en que se completa el trabajo de construcción y de embellecimiento, cuando es erigido el Templo de Salomón y el peso (ocultamente entendido) del cuerpo causal está de acuerdo con la cualidad que desea la Jerarquía. Entonces sobreviene el trabajo de destrucción y la liberación se acerca. Ha experimentado el estado primaveral, seguido del pleno verdor del estío; ahora se hará sentir la fuerza desintegradora del otoño -aunque esta vez se sienta y aunque en el plano mental y no en el físico. El hacha es aplicada a las raíces del árbol, pero la esencia de la vida se recoge en el depósito divino.

El contenido del cuerpo causal es la acumulación lenta y gradual de todo lo bueno en cada vida. La construcción avanza despacio al principio; pero al acercarse el término de la encarnación –en el sendero de probación y en el de iniciación- el trabajo avanza rápidamente. La estructura ha sido erigida y cada piedra fue extraída de la cantera de la vida personal. En el Sendero, en cada una de sus dos etapas, la tarea de completar y embellecer el Templo prosigue con mayor rapidez...

La medida y la circunferencia del cuerpo causal.

En resumen y como conclusión diré que la circunferencia del cuerpo causal varia de acuerda al tipo y al rayo. Ciertos cuerpos egoicos son de forma más circular que otros, algunos más ovoides y otro de forma más alargada. Lo que tiene importancia es el contenido y la flexibilidad de esa materia, y sobre todo la permeabilidad oculta del huevo áurico inferior, que le permite hacer contacto con otros Egos y sin embargo retener la propia identidad; fusionarse con sus similares, no obstante conservar su individualidad, y, absorbiendo todo lo deseable, conservar su propia forma.

16 de junio de 1920

4. Condición del cuerpo causal.

El cuarto factor, que influye en la selección del método de meditación, será nuestro tema de hoy. Trata de la condición del cuerpo causal.

Hemos tratado el cuerpo causal en relación con la Personalidad o yo inferior y demostrado la interacción e interdependencia de ambos. Hemos visto que mediante la práctica constante de la meditación ocultista y el aquietamiento gradual de la mente inferior, mediante la concentración y la inteligente práctica de la meditación sobre el rayo egoico, equilibrado con la meditación sobre el rayo de la Personalidad, la relación del cuerpo causal con la Personalidad se hace cada vez más íntima y el canal que los une más preciso y adecuado. Vimos oportunamente que esto dio por resultado el traslado de la polarización de lo inferior a lo superior y más tarde -emancipado totalmente de ambos- se centralizó en la conciencia espiritual. El tema fue considerado desde el punto de vista inferior, viéndolo desde el ángulo del hombre en los tres mundos.

Hoy trataremos el tema desde el punto de vista del Yo superior, el nivel egoico; consideraremos la relación de ese Yo con la Jerarquía, con los Egos que lo circundan y con el Espíritu. Será difícil dar algo más que algunas indicaciones, pues gran parte de lo que podría decir sería poco comprendido, y muy esotérico y peligroso para ser comunicado en forma general.

Tres cosas pueden impartirse que, si se medita sobre ellas inteligentemente, podrán conducir a la iluminación:

El Ego en su propio plano comprende conscientemente su relación con el Maestro, y trata de trasmitir esa conciencia a la Personalidad.
El Yo superior en su propio plano, no está entorpecido por el factor tiempo y espacio, y (como conoce el futuro, lo mismo que el pasado) trata de lograr el fin deseado y convertirlo rápidamente en una realidad.

El Yo superior o Ego en su propio plano, está en relación directa con Egos que se hallan en el mismo rayo, abstracto o concreto, y -comprendiendo que el progreso se alcanza en forma grupal- actúa en ese plano ayudando a los de su especie. Estos hechos son parcialmente comprendidos por los estudiantes, pero voy a comentar algo más a fin de esclarecerlos.

La relación del Ego con la Jerarquía.

La relación del Ego con algún Maestro, en la actual etapa, es emprendida conscientemente, pero en sí misma constituye un desenvolvimiento evolutivo. Según se ha dicho, existen en la jerarquía humana en evolución sesenta mil millones de unidades conscientes o espíritus. Éstos se encuentran en los niveles causales, aunque el número se ha reducido algo hoy, porque algunos han recibido la cuarta iniciación. Estos Egos, de diferentes grados de desenvolvimiento, están vinculados con su Monada, Espíritu o Padre en el Cielo, como análogamente (aunque en materia más sutil) el Ego lo está a la Personalidad.

Como bien saben, las Mónadas están controladas o más bien forman parte de la conciencia de uno de los Espíritus planetarios. En los niveles egoicos los Egos se encuentran en condición similar. Un Adepto del mismo rayo supervisa su evolución general, ocupándose de ellos en grupos, formados de acuerdo con:

a. el subrayo del Rayo egoico,
b. el período de individualización o de entrada en el reino humano y
c. el grado de realización.

El Adepto del mismo rayo ejerce la supervisión general, pero supeditado a Él trabajan los Maestros, cada uno en Su propio rayo y con Sus respectivos grupos individuales, que están afiliados a Ellos según el período, el karma y el grado de vibración. Regidos por los Maestros trabajan los discípulos que han alcanzado la conciencia del Yo superior; por lo tanto, pueden actuar en los niveles causales y ayudar al desenvolvimiento de esos Egos cuyos cuerpos causales están menos desarrollados que el propio.

Todo está bellamente sujeto a la ley, y como la tarea del desarrollo del cuerpo egoico depende del progreso alcanzado en la triple personalidad, el Ego es ayudado en los niveles inferiores por dos discípulos; uno actúa en los niveles emocionales, informando a otro que actúa en el cuerpo mental. Éste a su vez informa al discípulo que posee conciencia causal, el cual informa al Maestro. Todo esto, como pueden ver, es realizado con la colaboración de la conciencia interna que reside en el cuerpo causal, e implica cinco factores, concernientes a la ayuda del Ego en su desenvolvimiento evolutivo:

1. El Adepto de su rayo.
2. El Maestro de su grupo.
3. Un discípulo con conciencia causal.
4. Un discípulo en el plano mental.
5. Un auxiliar en el plano emocional.

Durante el transcurso de un sinnúmero de vidas, el Ego es prácticamente inconsciente de la Personalidad. Existe el vínculo magnético y nada más, hasta que llega el momento en que la vida de la personalidad alcanza un punto donde debe agregar algo al contenido del cuerpo causal, que al principio es un cuerpo pequeño, incoloro e insignificante. Pero llega el instante en que las piedras son extraídas de la cantera de la vida personal, perfectamente labradas, y el hombre, constructor y artista, les aplica los primeros colores. Entonces el Ego empieza a prestar atención, rara vez al principio, pero con creciente frecuencia después, hasta que en determinadas vidas el Ego se dedica a subyugar al yo inferior, a ensanchar el canal de comunicación, y a trasmitir a la conciencia del cerebro físico la realidad de su existencia y la meta de su ser. Una vez que se ha alcanzado esto y que el fuego interno circula más libremente, se dedican muchas vidas a estabilizar esa impresión y a convertir esa conciencia interna en parte de la vida consciente. La llama irradia cada vez más hacia abajo, hasta que gradualmente los diferentes vehículos se van correlacionando y el hombre entra en el sendero de probación. Ignora lo que le espera, y sólo es consciente de una incontrolada y ansiosa aspiración Y de innatos anhelos divinos. Ansía avanzar y saber, y sueña Siempre con algo o alguien superior a él. Todo ello se apoya en la profunda convicción de que la meta ansiada será alcanzada por el Servicio prestado a la humanidad, la visión será una realidad y el anhelo se convertirá en satisfacción y la aspiración en visión.

La Jerarquía empieza ya a actuar y la instrucción del aspirante se lleva a cabo tal como lo he mencionado... Hasta ahora los Instructores sólo han observado y guiado, sin ocuparse definidamente del hombre; se ha dejado al Ego y a la vida divina desarrollar el plan, y la atención de los Maestros ha sido dirigida al Ego en su propio plano, el cual hace todo el esfuerzo posible para acelerar la vibración y obligar a los vehículos inferiores, a menudo rebeldes, a responder y adaptarse a la fuerza que rápidamente se acrecienta. Es principalmente cuestión de intensificar el fuego o calor y, en consecuencia, la capacidad vibratoria. El fuego egoico aumenta cada vez más, hasta que el trabajo está realizado y el fuego purificador se convierte en la Luz que ilumina. Reflexionen sobre esta frase. Como arriba es abajo; el proceso se repite en cada peldaño de la escala. En la tercera iniciación la Mónada es consciente del Ego. El trabajo se realiza con mayor rapidez, debido al refinamiento de lo material y a que la resistencia es un factor que existe únicamente en los tres mundos.

He aquí por qué un Maestro no sufre dolor, mejor dicho, dolor como lo conocemos en la tierra, que es en gran parte dolor en la materia. El dolor que se halla oculto en la comprensión, no en la resistencia, se siente en los niveles más elevados y llega hasta el Logos mismo. Pero esto está fuera del tema y es casi incomprensible para ustedes, que todavía están trabados por la materia.

La relación del Ego con su propio desenvolvimiento.

El Ego trata de alcanzar el fin deseado de tres maneras:
1. Por un trabajo definido en niveles abstractos. Aspira a hacer contacto con el átomo permanente y a encerrarlo; éste es su primer acercamiento directo a la Tríada.
2. Por un trabajo definido con el color y el sonido, con miras a la estimulación y vivificación, actuando en grupos y bajo la guía de un Maestro.
3. Por frecuentes intentos para controlar definitivamente al yo inferior, cosa que desagrada al Ego, cuya tendencia consiste en contentarse con obtener conciencia y aspiración en su propio plano.

Recuerden que el Ego también tiene algo contra qué luchar. La negativa a encarnar no se manifiesta únicamente en los niveles espirituales sino también en el Yo superior. El Ego tiende a lograr además, ciertos desenvolvimientos incidentales a los factores tiempo y espacio según se entiende en los tres mundos tal como la dilatación del cuerpo causal, por el estudio de la telepatía divina, la sicología del sistema y el conocimiento de las leyes del fuego.

Relación del Ego con otros egos.

Referente a esta relación, debemos recordar ciertas cosas:

El factor periodicidad. Los egos encarnados y los no encarnados son diferentes, pudiendo realizar distinto trabajo. Los egos cuyos reflejos están encarnados, tienen más limitaciones que los que no lo están; es algo así como si el Yo superior estuviera orientado hacia abajo o circunscribiéndose voluntariamente a una existencia tridimensional, mientras que los egos no encarnados no están limitados de esa manera y actúan en otra dirección o dimensión. La diferencia estriba en el enfoque de la atención, durante la vida en el plano físico. El tema es muy difícil de comprender ¿no es verdad? Casi no sé cómo expresar esta diferencia con mayor claridad. Es como si los egos encarnados fueran más positivos y los no encarnados más negativos.

El factor actividad. Esto en gran parte es una cuestión de rayo y afecta íntimamente la relación entre los egos. Los que se hallan en rayos similares se unen y vibran con mayor facilidad que los que están en rayos distintos. Sólo es posible la síntesis, una vez que se ha desarrollado el segundo aspecto o sabiduría.

En el tercer subplano del plano mental, los egos están separados en grupos -no existe separación individual; sólo se siente la separación grupal incidental al rayo y grado de evolución.

En el segundo subplano los grupos se fusionan y mezclan, y de cuarenta y nueve grupos se convierten, mediante la fusión, en cuarenta y dos. El proceso de síntesis se puede clasificar como:

Primer subplano 35 grupos, 7 x 5
Plano mental Segundo subplano 42 grupos, 7 x 6
Tercer subplano 49 grupos, 7 x 7

Tercer subplano 28 grupos, 7 x 4
Plano budico Primer subplano 21 grupos, 7 x 3
Plano átmico Subplano atómico 14 grupos, 7 x 2

Plano monádico 7 grandes grupos

He dado aquí pocas indicaciones, pocas si las comparamos con lo que sabrán más adelante, cuando aquellos que ahora estudian, expandan aún más la conciencia; pero es todo lo que por ahora puedo impartir, y esto ha sido hecho sólo con la intención de demostrar cuántas cosas se han de considerar cuando las fórmulas de meditación son debidamente establecidas por un Maestro, el cual tiene que tratar sabiamente el rayo egoico y la condición del cuerpo causal en su relación con el yo inferior y con la Jerarquía. Se ha de conocer el estado del cuerpo y su contenido; su relación con otros egos debe ser debidamente considerada, porque todo se halla en formación grupal. Por lo tanto la meditación debe estar de acuerdo con el grupo asignado al Ego, porque cuando el individuo medita, sólo se pone en contacto con su propio Ego, sino también con su grupo egoico, y por mediación de ese grupo, con el Maestro con quien está vinculado, aunque la eficacia de la meditación depende de que el trabajo se realice en forma ocultista y concorde a la ley. El significado de la meditación grupal es poco comprendido todavía; pero recomendamos que estudien inteligentemente las ideas que anteceden.
17 de junio de 1920
5. La necesidad inmediata de la época y la disponibilidad del individuo.

Vamos a considerar el quinto factor que incide en la decisión de los métodos de meditación y a tratar la necesidad de esta época particular y la adaptabilidad del individuo para llenar esa necesidad.

Ante todo haremos una breve recapitulación, pues el valor de la repetición es muy grande. Hemos tratado brevemente el factor rayo egoico, según lo considera el instructor, al asignar una meditación; hemos visto cómo cada rayo persigue la misma meta, pero por distinto camino, y que cada rayo necesita un tipo diferente de meditación; hemos tocado la cuestión de las modificaciones que demanda la meditación, al tener en cuenta el rayo de la personalidad. Después se trató el factor tiempo, tal como se demuestra en el cuerpo causal, su punto de desarrollo y la relación de ese cuerpo con sus tres expresiones inferiores, terminando ayer con algunas breves indicaciones respecto al cuerpo causal en su propio nivel y su amplitud de conciencia. Todo ello los habrá hecho ver cuán sabio debe ser el instructor que intente asignar una meditación. Debo intercalar aquí una observación: El instructor que no haya hecho contacto ni obtenido conciencia causal, no puede asignar adecuadamente una meditación verdaderamente ocultista. Cuando el instructor conoce la nota, el grado de vibración y el color, puede asignar inteligentemente la meditación, no antes. Hasta entonces, sólo puede hacerlo en forma general y asignar una meditación que pueda acercarse a la necesidad y, al mismo tiempo, que no ofrezca peligro.

Ahora entra otro factor -factor que varía de acuerdo a la necesidad de la época. No todos los ciclos tienen la misma importancia fundamental. Los períodos de verdadera importancia en un ciclo son los terminales y aquellos en que ocurre la superposición y la fusión. Éstos se manifiestan en el plano físico en grandes revoluciones, gigantescos cataclismos y trastornos fundamentales en los tres sectores de la Jerarquía -el del Instructor del Mundo, del guía de la raza raíz y del Regente de la civilización o de la fuerza. En los puntos de fusión de un ciclo se producen corrientes encontradas y todo el sistema parece estar en condición caótica. En la mitad de un ciclo, donde la vibración entrante se halla estabilizada y la anterior ha desaparecido, llega un período de calma y aparente equilibrio.

En ningún otro período de la historia de la raza lo antedicho ha sido tan evidente como en la mitad del siglo actual. El sexto Rayo de Devoción va desapareciendo, y está entrando el Rayo de Ley Ceremonial, destacándose con ello preeminentemente las características y facultades del sector fuerza y actividad; recuerden que es la síntesis de los cuatro rayos menores. Por lo tanto, tenemos la lucha por ideales, y la devota adhesión a una causa, como lo manifiesta el rayo del Maestro Jesús; de allí que se produzcan choques en todos los campos de esfuerzo de los idealistas (correctos o equivocados) y la violenta lucha entre ellos. La guerra mundial ¿no fue acaso la culminación de la lucha en el plano físico, entre dos ideales opuestos? Constituyó un ejemplo de la fuerza de sexto rayo. A medida que este rayo vaya desapareciendo cesarán gradualmente los choques y predominará la organización, la reglamentación y el orden, debido al empuje de la fuerza entrante, la del rayo del Maestro R. De la presente turbulencia surgirá la forma ordenada y organizada del nuevo mundo. El nuevo ritmo se impondrá gradualmente sobre las comunidades desorganizadas de los hombres, y en vez del caos social actual se tendrán orden social y regla social; en vez de las diferencias religiosas y de las innumerables sectas de las llamadas religiones, se dará forma a la expresión religiosa, y todo estará regido por la ley; en vez de tensión y tirantez económica y política, habrá una actuación armónica del sistema de acuerdo a ciertas fórmulas fundamentales; en todo predominará el ceremonial y los resultados internos que persigue la Jerarquía irán tomando forma gradualmente. Recuerden que en la apoteosis de la ley y el orden y sus resultantes formas y limitaciones, se producirá cerca del fin (elijo las palabras deliberadamente), un nuevo período de caos y la liberación de la vida aprisionada aún por tales limitaciones, llevando consigo los dones impartidos y la esencia del desenvolvimiento perseguido por el Logos del séptimo rayo.

Ésta es la situación que se presenta esporádicamente en el transcurso de las épocas- Cada rayo asume el poder trayendo consigo sus propios espíritus encarnantes, para quienes el período constituye comparativamente un punto de mínima resistencia; ellos hacen contacto en los mundos con otros seis tipos de fuerza y seis grupos de seres, que deben ser impresionados por esa fuerza y llevados adelante en su carrera hacia la meta universal. Tal es la situación especial de la época en que viven ustedes; un período donde el séptimo Logos de La Ley y Orden Ceremonial trata de Ordenar el caos momentáneo y aspira a evitar, hasta cierto punto, la vida se evada de las antiguas y caducas formas. Ahora se necesitan otras nuevas y adecuadas. Sólo después del periodo intermedio de un nuevo ciclo, se hará sentir nuevamente la limitación y se iniciará un nuevo intento de evasión.

Por lo tanto, el instructor inteligente debe tener en cuenta, en esta época, la situación y valorar el efecto que produce el rayo entrante sobre los espíritus en encarnación. En consecuencia, tenemos el tercer rayo, cuya influencia se ha de considerar al asignar la meditación. ¿Consideran la tarea compleja y difícil? Afortunadamente el Aula de la Sabiduría equipa a sus egresados para desempeñar la tarea.

En este período particular se desarrollará mucho el aspecto forma en la meditación (ya sea que la meditación esté basada principalmente en el rayo del Ego o en el de la Personalidad). Es de esperar que la construcción de formas bien definidas y asignadas tanto a los individuos como a los grupos, dará por resultado el incremento de la magia blanca, y la consiguiente ley y orden en el plano físico. El futuro período de reconstrucción avanza de acuerdo al rayo, y su éxito y realización finales es más factible de lo que se cree. El Supremo Señor se acerca en concordancia con la ley y nada puede detener Su acercamiento.

En estos momentos es de gran necesidad hallar a quienes comprenden la ley y son capaces de actuar con ella. También es el momento oportuno para desarrollar este principio y entrenar a la gente para ayudar al mundo.

Los Rayos menores de Armonía y de Ciencia responden rápidamente a esta séptima influencia, lo cual significa que las mónadas que pertenecen a dichos rayos son fácilmente orientadas en tal sentido. A las mónadas que pertenecen al sexto Rayo de Devoción les es más difícil adaptarse, hasta acercarse al punto de síntesis. Las mónadas de primero y segundo rayos, hallan en aquel rayo un campo de expresión. Las mónadas de primer rayo tienen un vinculo directo con este rayo y tratan de aplicar la ley mediante el poder; mientras que las de segundo rayo, siendo de tipo sintético, guían y rigen por medio del amor.

Creo que les he dado hoy bastante tema para reflexionar sobre el quinto factor Es todo lo que trato de hacer. La luz guiadora de la intuición esclarecerá lo demás, y lo que esta guía interna revele, tendrá más valor para el individuo que todo lo impartido exotéricamente. En consecuencia, cavilen y reflexionen.

18 de junio de 1920.

Algunas palabras de aliento.

Sólo a medida que el discípulo esté dispuesto a abandonarlo todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, alcanza la liberación, y el cuerpo de deseos se trasmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino, por el cual tienen que llegar a la meta, entonces es el camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y ansiosamente bienvenido.

Por lo tanto, cultiven diariamente el supremo deseo de buscar sólo la aprobación de su Guía e Instructor interno y la respuesta del alma a la buena acción, desapasionadamente ejecutada.

Si la aflicción los abruma, sonrían ante ella; terminará en una fecunda recompensa y recuperarán todo lo perdido. Si son objeto de burla y desprecio sonrían también, sólo deben esperar la aprobación del Maestro. Si las lenguas embusteras se desatan, no teman, sigan adelante. La mentira es una cosa de la tierra y puede ser trascendida como algo demasiado vil para ocuparse de ella. La meta del discípulo es alcanzar visión, deseo puro, propósito consagrado y oídos sordos a todos los ruidos de la tierra. Nada más diré; sólo quisiera que no disiparan inútilmente la fuerza en infructuosas imaginaciones, en febriles especulaciones y en ansiosas expectativas.

6. Los grupos internos y externos, a los cuales el discípulo esta afiliado.

El punto que vamos a ver hoy es de interés práctico. Trata del grupo a que pertenece el hombre. Ya consideramos, en cierta medida, la relación con el Maestro, y ahora continuaré la instrucción respecto a la conexión con los grupos.

Ayer vimos la importancia que tiene la meditación, en conexión con el grupo al cual el hombre está vinculado en los niveles egoicos. Hoy nos ocuparemos del grupo con el cuál está vinculado en la tierra. Dicho grupo no será exactamente un reflejo del que se halla en niveles egoicos, como podrían suponer, porque sólo algunas unidades de un grupo egoico, estarán encarnadas en un momento determinado. Consideraremos la Ley de Causa y Efecto, según se manifiesta en los grupos, nacional, religioso y familiar.

Cuatro grupos relacionados con el discípulo.
El hombre encarnado debe considerar que su grupo está compuesto por cuatro tipos de personas:

1. El gran grupo nacional al que pertenece, cuyo karma (debido al gran número de personas que lo forma) es tan fuerte, que no puede evadirse de él aunque quiera. Posee ciertas características raciales y tendencias temperamentales, porque están ocultas en el cuerpo físico racial, y, durante su vida en la tierra, tal será su constitución y las tendencias inherentes a ese particular tipo de cuerpo. El cuerpo proporciona las experiencias necesarias o (a medida que prosigue la evolución) provee el mejor tipo de cuerpo para llevar a cabo el trabajo que ha de realizar. Un cuerpo de tipo oriental posee una serie de cualidades buenas, y un cuerpo occidental otras también buenas, si así puedo expresarlo. Trato de aclarar este punto, porque el occidental tiende a imitar al oriental y a forzar sus vibraciones al mismo ritmo de éste. A veces esto preocupa a los Instructores internos y, ocasionalmente, produce trastornos en los vehículos.

Se ha generalizado mucho la creencia de que la meta de todos es llegar a ser oriental. Recuerden que no todos los Grandes Seres son orientales y los Maestros que poseen cuerpos europeos han hecho las mismas cosas que los adeptos orientales más conocidos. Reflexionen sobre esto. Debe ser analizado inteligentemente, de allí mi insistencia al respecto. Cuando se tenga más conocimiento sobre estas cosas y se hayan establecido escuelas de meditación, dirigidas sobre líneas verdaderamente ocultistas, con Instructores idóneos, se planearán fórmulas de meditación adaptadas a las distintas nacionalidades y a los diferentes temperamentos nacionales. Cada nación posee sus virtudes y defectos propios; por lo tanto, la función del Instructor que los dirija será asignar meditaciones que intensifiquen las virtudes y remedien los defectos. El campo que abren estas ideas es tan vasto que no puedo ocuparme de él. Más adelante personas especializadas se ocuparán del problema, y llegará el momento en que Oriente y Occidente tendrán sus respectivas escuelas, sujetas a las mismas reglas básicas y bajo la supervisión de los mismos Instructores internos, pero difiriendo sabiamente sobre ciertos puntos y aunque persiguiendo el mismo objetivo, seguirán diferentes rutas. Estas escuelas se establecerán después en todas las naciones. No será fácil ingresar a ellas, porque cada solicitante tendrá que someterse a un rígido examen. Cada escuela diferirá en ciertas cosas, no en los fundamentos sino en los métodos de aplicación, debido a la inteligente discriminación del Rector de la Escuela, el cual siendo de la misma nacionalidad de los estudiantes y teniendo las facultades del cuerpo causal plenamente desarrolladas, aplicará el método a la necesidad inmediata.

Más adelante quizás me extienda sobre el porvenir de las escuelas de meditación, a fin de instruirlos, pero por ahora trato únicamente de generalizar.

2. El segundo grupo importante en la vida del discípulo es el grupo familiar, que comprende la herencia y las características especiales de la familia. Todo individuo que ha alcanzado cierta etapa en su evolución, donde es deseable y posible practicar la meditación ocultista, ha entrado en determinada familia por elección propia a fin, de

a. agotar karma, lo más rápidamente posible mediante el vehículo físico que le proporciona.

Por lo tanto, fácilmente observarán que al asignar la meditación ocultista que se debe practicar en el plano y vehículo físicos, es necesario que el Instructor conozca algo de la genealogía y de las características innatas del discípulo, para hallar la línea de menor resistencia y saber qué debe ser superado. (Algunos de los que meditan, tienden a alcanzar la conciencia intuitiva o se preocupan tanto por ello, que olvidan el tan necesario vehículo físico). El cerebro físico y la conformación de la cabeza juegan una parte importante en el proceso y, en el futuro, no deberán ser pasados por alto como sucede actualmente. Esto ocurre por la escasez de instructores especializados en cuerpos físicos, insuperable hoy.

Por consiguiente, el grupo familiar constituye el segundo que se ha de considerar en orden de importancia, y la cuestión es más trascendental de lo que creen.

En las futuras escuelas de meditación se llevarán registros de los antepasados del discípulo, la historia de la familia, lo realizado en su juventud y en la vida y su historial médico. Este registro deberá ser exacto en sus menores detalles, y por ello mucho se aprenderá. La vida será controlada y la purificación científica del cuerpo físico será una de las primeras cosas que se intentará. Incidentalmente (al hablar de dichas escuelas) no vayan a imaginar que estarán situadas en algún lugar aislado. Lo ideal sería que estuvieran en el mundo, sin pertenecer al mundo, y sólo en las etapas avanzadas e inmediatamente antes de recibir la iniciación, se permitiría al discípulo tener períodos de retiro. Lo que tiene valor es el despego interno y la habilidad de disociar al yo del medio ambiente, y no el aislamiento en el plano físico.

3. El tercer grupo que el hombre debe tener en cuenta es el particular grupo de servidores, al cual pueda estar afiliado. Todo individuo que esté preparado para practicar la meditación ocultista debe haber demostrado, primeramente, durante muchas vidas su inteligente disposición a servir y trabajar entre los hijos de los hombres. El servicio altruista constituye la roca fundamental de la vida del ocultista; cuando ello no existe, acecha el peligro, y la meditación ocultista constituye una amenaza. De allí que el individuo debe ser un trabajador activo, en algún sector del campo mundial, y, análogamente, desempeñar su parte en los planos internos. En tales condiciones el Instructor deberá tener en cuenta varias cosas:

a. El trabajo grupal que está realizando y su preparación para servir mejor en ese grupo.
b. El tipo de trabajo que realiza, y la relación en este trabajo con sus asociados -factor oculto muy importante- serán cuidadosamente valorados antes de asignar una meditación, y ciertas fórmulas de meditación (quizás preferidas por él) no serán dadas pues no son apropiadas al trabajo que realiza, porque tienden a desarrollar ciertas cualidades que pueden entorpecer al servidor en su trabajo. Se darán meditaciones que aumenten la capacidad para servir. Después de todo, el propósito mayor siempre incluye al menor.

4. El cuarto grupo que entra en los cálculos del Instructor, es eso al cual pertenece el hombre en el plano interno, el grupo de auxiliares al que ha sido designado o, si es un discípulo, el grupo de estudiantes del que forma parte. Se tendrá en cuenta su tipo particular de trabajo grupal; se fomentará la capacidad del estudiante para progresar a la par de sus condiscípulos y acrecentará su capacidad para ocupar el puesto designado.

En estas ultimas instrucciones sólo he insinuado muchas cosas que han de considerarse al asignar una meditación. Se han de tener en cuenta tres rayos, el grado de evolución del cuerpo causal y su interrelación en su propio plano, con su grupo, con la Jerarquía y con su reflejo, la Personalidad. Además está el factor karma, la necesidad de la época y del hombre y la relación de éste con cuatro grupos diferentes.

Todo esto puede realizarse y algún día será reconocido, pero no ha terminado aún el período de establecer las bases y se prolongará durante mucho tiempo. En la actualidad el objetivo de la meditación es dominar la mente, y éste debe ser siempre el paso preliminar.

CARTA IV

EMPLEO DE LA PALABRA SAGRADA EN LA MEDITACIÓN


1. Postulados fundamentales.
2. Efecto creador de la Palabra Sagrada.
3. Efecto destructor de la Palabra Sagrada.
4. Pronunciación y empleo de la Palabra Sagrada.
5. Efecto de la Palabra Sagrada sobre los centros y cada uno de los cuerpos.

19 de junio de 1920.

El tema que vamos a tratar hoy es tan profundo y de importancia tan vital, que lógicamente puede desalentar su consideración. No importa lo que podamos decir respecto al tema, sólo lo tocaremos superficialmente y lo que quede sin decir será tanto que los datos impartidos constituirán una pequeña proporción.

Postulados fundamentales.

Primeramente, deseo sentar ciertos postulados básicos, que aunque admitidos como conceptos mentales, quizás sean todavía demasiados profundos para ser fácilmente comprendidos.

Estos postulados son cinco -los cuales han sido extraídos de una cantidad increíblemente vasta, que les será imposible concebir. Están basados sobre ciertos hechos fundamentales (siete en total), que tampoco han podido ser totalmente comprendidos. H.P.B. trató tres de ellos al exponer los fundamentos de La Doctrina Secreta. Otros cuatro permanecen todavía ocultos, aunque el cuarto va surgiendo del estudio de la sicología y de la ciencia mental. Los otros tres fundamentos emergerán durante las tres próximas rondas. Durante la ronda actual se comprenderá el cuarto fundamento.

Los referidos postulados son los siguientes:

1. Todo cuanto existe está basado en el sonido o en la Palabra.

2. Diferenciación es el resultado del sonido.

3. la Palabra tiene un efecto diferente en cada plano.

4. De acuerdo a la nota de la Palabra o a la vibración del sonido, así será el trabajo de construcción o moldeamiento.

5. La triple Palabra tiene siete claves, y éstas tienen sus propios subtonos.

En la captación de estos hechos básicos se halla oculta mucha luz sobre el empleo de la Palabra en la Meditación.
En la gran enunciación original de la Palabra Sagrada (los tres Alientos originales, con sus siete sonidos -un aliento para cada uno de los tres sistemas solares) la nota fue diferente y los sonidos se entonaron en diferentes claves.

En el primer sistema, se completó el Primer Aliento, la culminación fue la emisión en una nota majestuosa, la nota FA -nota básica del actual sistema y de la naturaleza manifestada. Esta nota es, y a ella se le debe agregar la segunda nota para este segundo sistema, la cual no ha sido plenamente enunciada ni completada, y solo lo estará al terminar el ciclo mayor. El Logos la está emitiendo ahora y si dejara de exhalaría, todo el sistema desaparecería en la oscuración, marcando el fin de la manifestación.

En el segundo sistema, el actual, no puede ser revelada la nota clave. Es uno de los secretos de la sexta iniciación y no debe ser divulgado.

En el tercer sistema, la tercera y final nota se agregará a las notas básicas del primero y segundo sistemas, y luego ¿qué tendremos? Tendremos la tercera mayor de la Personalidad logoica, en toda su plenitud, una analogía de la tercera mayor del microcosmos -una nota por cada plano. Se dice que el Logos solar trabaja en los planos cósmicos para solucionar el problema de la mente cósmica, que actúa en Su sistema solar físico, y se halla polarizado en Su cuerpo astral, o emocional cósmico, y que está desarrollando la mente cósmica. Como sucede en los planos del sistema solar lo mismo ocurre en el microcosmos. En la comprensión de esta analogía y su inteligente aplicación se halla la iluminación respecto al empleo de la Palabra Sagrada en la meditación.

El primer sistema.......corresponde al cuerpo físico.

El segundo sistema......corresponde al cuerpo emocional.

El tercer sistema.......corresponde al cuerpo mental.

El estudio de la Palabra o Sonido, en la formación de los tres sistemas, ayudará a comprender su empleo en la construcción del vehículo intuitivo y en la purificación de la personalidad.

Ahora dividiremos en cuatro partes lo que tengo que decir, y trataré cada una por separado:


1. El efecto creador de la Palabra Sagrada.

2. El efecto destructor de la Palabra Sagrada.

3. Su pronunciación y empleo

a. en la meditación individual,

b. en el trabajo grupal y de conjunto,

c. para ciertos fines específicos.

4. Su efecto en los cuerpos y centros y su eficacia para alcanzar el alineamiento egoico.

20 de junio de 1920.

El doble efecto de la Palabra Sagrada, constructivo y destructivo.

Vamos a continuar con el tema que consideramos ayer. Hemos dividido el tópico en cuatro partes y nos ocuparemos de las dos primeras, el efecto creador y destructivo de la Palabra. Sólo será posible dar pocas indicaciones generales, que permitan establecer una base para la aplicación inteligente de la ley.

Ante todo repetiré la conocida verdad de que los mundos son el efecto del sonido. Primero la vida, después la materia; luego la materia es atraída a la vida para su manifestación y expresión y la ordenada configuración de esa materia en las formas necesarias. El sonido constituye el factor cohesivo, el impulso propulsor y el medio atrayente. El sonido, en sentido oculto y profundamente metafísico, significa lo que llamamos "la relación entre", siendo el intermediario creador, el tercer factor vinculador en el proceso de la manifestación, el akasha. En los planos más elevados es el agente de esa Gran Entidad que esgrime la ley cósmica de gravedad, en su relación con nuestro sistema solar mientras que en los planos inferiores se manifiesta como luz astral, siendo el gran agente reflector que fija y perpetúa, en su vibrante seno, el pasado, el presente y el futuro, o lo que denominamos Tiempo. En relación directa con el vehículo inferior se manifiesta como electricidad, prana y fluido magnético. Quizás obtengan una idea más clara y sencilla, si consideran al sonido como agente de la ley de atracción y repulsión.

Los siete grandes Alientos.

El Logos, en su séptuple plenitud, al enunciar la Palabra Sagrada para crear el actual sistema solar, reunió, al inspirar, la materia necesaria para la manifestación, iniciando con el primer gran Aliento la evolución de esa materia,

Con el segundo gran Aliento se estableció la diferenciación y se implantó el segundo aspecto logoico.
Con el tercer gran Aliento se manifestó el aspecto actividad; la materia se impregnó de esta facultad y la quíntupla evolución llegó a ser una posibilidad.

Con el cuarto gran Aliento algunas de las Jerarquías respondieron, y los grandes Constructores vieron el plan con mayor claridad. Existe una relación definida entre el cuarto gran Aliento y la Cuarta Jerarquía creadora, o sea la Jerarquía de los Espíritus humanos. Esta cuarta nota del Logos tiene una significación especial para el Espíritu humano y produce un efecto singular en esta tierra y en este cuarto ciclo. La relatividad del mismo es tal, que resultaría difícil que pudieran comprender su efecto. Se manifiesta, hasta donde puedan captarlo, en la nota armónica del cuarto plano y rayo. Esta nota compenetra actualmente a los pueblos del mundo y lo ha hecho desde la cuarta raza raíz. Se demuestra en el esfuerzo que realiza la humanidad para comprender el ideal de armonía y de paz y en la aspiración mundial para lograrlo.

Este cuarto aliento es aplicable especialmente a la evolución humana. Por lo tanto tenemos que:

El primer subtono de la triple Palabra dio la primera nota vibratoria e inició el movimiento de las esferas, solares o atómicas. Personifica la Voluntad.
El segundo subtono de la triple Palabra implantó el segundo aspecto, y trajo al regente cósmico del rayo sintético a la manifestación. Señaló la dualidad o el amor reflejo.

El tercer subtono de la triple Palabra hizo posible nuestra quíntuple evolución. Es la nota básica de los cinco planos inferiores. Marcó la actividad o adaptabilidad.

El cuarto subtono de la triple Palabra es el sonido de la Jerarquía humana y podría denominarse el "grito del hombre".
Cada uno de los sonidos trajo directamente un rayo a la manifestación, con todo lo que éste contiene. Cada sonido se manifiesta particularmente en un plano, siendo la nota dominante de ese plano.

El quinto gran Aliento tiene su propio efecto peculiar, pues en su reverberación contiene la clave de todo -es el Aliento de Fuego. Creó una vibración similar a la del plano mental cósmico y está íntimamente relacionado con el primer Aliento. Es la nota dominante (en términos técnicos musicales) del sistema solar, lo mismo que el tercer Aliento corresponde a la tercera mayor. Ésta es la nota del Logos. Cada aliento atrae hacia el Logos a alguna entidad que se halla en los niveles cósmicos para que se manifieste. La analogía del método puede verse en el microcosmos, cuando el Ego enuncia la nota egoica en los tres mundos y se prepara para manifestarse o venir a la encarnación. La nota atrae alrededor de los átomos permanentes o núcleos, la materia adecuada para el propósito de su manifestación, estando a su vez animada por alguna entidad vital. Similarmente, los Señores cósmicos del Fuego, las grandes Entidades que dan forma a nuestro sistema solar, responden cuando se emite este quinto subtono. También los Señores de la Llama, dentro del sistema solar, respondieron cuando el microcosmos enunció el quinto subtono de la nota monádica y se involucraron en la evolución humana.

El sexto gran Aliento atrajo hacia sí a los Señores del misterioso Pentaclo, las esencias volátiles del plano emocional, la facultad del deseo revestida de materia, el aspecto acuoso de la vida logoica.
Al emitirse el séptimo subtono tuvo lugar la cristalización y la absoluta conformidad con la ley de acercamiento, dando por resultado el aspecto denso de la manifestación, el punto más profundo de la experiencia. En consecuencia, observarán a este respecto su relación con el Rayo de la Ley Ceremonial, uno de los grandes rayos constructores -rayo que amolda la materia, de acuerdo a fórmulas establecidas, para que adopten las formas deseadas.

Quizás se pregunten: ¿Por qué me he apartado aparentemente del tema? ¿Les parece que me he apodado y que estoy fuera del tema? Aclararé. El microcosmos solo tiene que repetir el trabajo del macrocosmos. El Espíritu o Mónada, en su propio plano, emite la nota (la nota jerárquica) y desciende a la encarnación. Dicha nota es a la vez de atracción y de exhalación. La personalidad -reflejo de la mónada en el punto más denso de la evolución- está vinculada a la mónada por la fuerza atractiva de la Palabra Sagrada, emitida por su mónada, su nota y su subtono.

Pero la tarea de exhalación ya ha sido realizada. Es la involución. Prosigue la tarea progresiva de inhalarían o reabsorción en la fuente. Cuándo la Personalidad encuentra por si misma (después de muchas vidas de esfuerzo y de búsqueda) su nota espiritual, con la clave y subtono correctos, ¿cuál es el resultado? Concuerda con la nota monádica, vibra al mismo compás y también con el mismo color, encontrando finalmente la línea de menor resistencia, y la vida que la anima se libera y retorna a su propio plano. Pero este descubrimiento es muy lente, y el hombre ha de buscar el acorde con paciencia y cuidado infinitos. Primero, descubre cuál es la tercera nota de la personalidad y la emite; el resultado es una vida armónica en los tres mundos. Luego encuentra la quinta dominante del Ego, la nota clave del acorde, y la emite al unísono con la nota de la Personalidad. El resultado es que se forma un vacío si puedo expresarlo así- y el hombre liberado y el alma que lo anima (el triple espíritu más la mente y la experiencia), el Tres, completado con el Cuaternario y el Quinto, asciende hasta la Mónada. Es la ley de atracción demostrándose por el sonido. La unidad de sonido, color y ritmo atrae lo similar y análogo.

Esto conduce al segundo de los factores que estamos considerando, el destructivo. Con la emancipación viene la ruptura de las cadenas, y con la liberación la abolición de las viejas formas; cuando se llega a dominar la materia se produce la liberación del espíritu. Por tanto, al emitir la Palabra Sagrada en su séptuple sentido, el espíritu escapa de las formas desintegradas; primeramente en la exhalación se produce la atracción de la materia, luego, en la inhalación, se produce la gradual destrucción de las formas materiales, las cuales son abandonadas.

La Meditación y la Palabra.

Hasta aquí he presentado el tema desde el punto de vista del sistema. Ahora lo aplicaré a la meditación y veremos su resultado. Cuando el hombre medita trata de realizar dos cosas:

a. La construcción de ideas, al hacer descender a los niveles concretos del plano mental las ideas abstractas y las intuiciones. Esto es lo que se puede llamar meditación con simiente.

b. El alineamiento del ego y la creación de un vacío entre el cerebro físico y el ego, que da por resultado la afluencia divina, la consiguiente destrucción de las formas y la subsiguiente liberación. Esto se puede llamar: meditación sin simiente.

En determinado periodo de la evolución ambas se fusionan en una, se prescinde de la simiente, entonces se crea el vacío, no tanto entre los vehículos superior e inferior, sino entre ellos y el plano intuitivo o de armonía.

Por consiguiente, al emitir la Palabra Sagrada en la meditación, el hombre debe ser capaz (si se la emite correctamente) de realizar el trabajo creador y el trabajo destructor, como lo hace el Logos. Esto será un reflejo del proceso cósmico en el microcosmos. Atraerá a su cuerpo materia más refinada y expulsara la mas burda. Creará formas mentales que atraerán hacia si materia más refinada y rechazarán las de vibración inferior. Deberá emitir la Palabra de manera que el alineamiento se produzca automáticamente, y el necesario vacío creado dará por resultado una afluencia desde arriba. Todos estos efectos pueden producirse cuando la Palabra es entonada correctamente, de modo que en cada meditación el hombre debe estar más alineado, dispersar alguna materia de baja vibración de uno u otro de sus cuerpos, ensanchar el canal y así proporcionar un vehículo más adecuado para recibir la iluminación desde niveles superiores.

Pero, hasta que no pueda hacerlo correctamente, el efecto producido por la emisión de la Palabra es muy insignificante, afortunadamente para aquel que la emplea. Al estudiar los siete grandes Alientos y el efecto de los mismos en cada plano, el estudiante descubrirá mucho de lo que puede ocurrir en los distintos subplanos de cada plano, especialmente en relación con su propio desarrollo. Al estudiar la nota básica del sistema solar (que se estabilizó en el primer sistema) se descubrirá mucho sobre el empleo de la Palabra en el plano físico. Esta indicación es digna de consideración. En el esfuerzo por hallar la nota de este sistema solar, la de amor y sabiduría, el estudiante establecerá la comunicación necesaria entre el plano emocional o de deseos, y el intuitivo, y descubrirá el secreto del plano emocional. Cuando se estudie la Palabra en los planos mentales y el efecto que produce al construir formas, se descubrirá la clave para erigir el Templo de Salomón y el estudiante desarrollará las facultades del cuerpo causal y conseguirá, finalmente, liberarse de los tres mundos. No obstante, debe recordar que primeramente ha de encontrar la nota de su personalidad y luego la egoica, antes de que pueda entonar el acorde monádico. Una vez que haya hecho esto, habrá pronunciado su propia triple Palabra, y será un creador inteligente animado por el amor. Entonces habrá alcanzado la meta.

21 de junio de 1920.

Algunas indicaciones prácticas.
Esta tarde quisiera aclarar que no es posible, prudente ni adecuado, darles las diferentes claves en que se puede entonar la Palabra Sagrada; sólo puedo indicarles los principios generales. Cada ser humano y cada unidad de conciencia, es tan diferente de las demás, que la necesidad individual sólo puede ser satisfecha cuando el instructor ha desarrollado plenamente la conciencia causal, y el estudiante ha alcanzado un punto en que está dispuesto a "saber, osar y callar". Los peligros del mal empleo de la Palabra son tan grandes, que sólo nos atrevemos a dar ideas básicas y principios fundamentales, dejando que el aspirante desarrolle por si solo los puntos indispensables a su propio desenvolvimiento, practique los experimentos necesarios y descubra, por sí mismo, lo que le hace falta. Únicamente le que se obtiene por el propio esfuerzo, en dura lucha y amarga experiencia, es de valor permanente y duradero. Sólo cuando el discípulo -en virtud de sus fracasos, sus éxitos, sus victorias, dificultosamente obtenidas, y las amargas horas que siguen a la derrota-, se ajuste a las condiciones internas, el empleo de la Palabra será de valor científico y experimental. Su falta de voluntad lo defiende, en gran parte, del mal uso de la Palabra, mientras que sus esfuerzos para amar, lo llevan, con el tiempo, a entonarla correctamente. Sólo lo que conocernos por nosotros mismos, se convierte en facultad inherente. Las afirmaciones de un instructor, por muy sabio que sea, no son más que conceptos mentales, hasta que forman parte experimentalmente de la vida del hombre. Por eso sólo puedo señalar el camino y dar indicaciones generales, lo demás debe descubrirlo el que estudia la meditación.

Pronunciación y empleo de La Palabra en La meditación individual.

Ahora seré más práctico. Hablaré para el hombre que se halla en el sendero de probación, que puede por lo tanto captar intelectualmente lo que debe ser realizado y comprende aproximadamente el lugar que ocupa en la evolución y el trabajo a efectuar, si aspira a atravesar algún día el portal de la Iniciación. En consecuencia, lo que diré servirá de enseñanza a la mayoría de quienes estudian estas cartas... El estudiante que emprende la meditación procurará ajustarse a las reglas establecidas. Daré algunas indicaciones preliminares:

El aspirante ha de retirarse diariamente a un lugar tranquilo, donde esté a cubierto de interferencias e interrupciones. Si es posible, lo hará todos los días en el mismo sitio, porque así construirá una especie de cascarón a su alrededor que le servirá de protección, estableciéndose más fácilmente contactos elevados. La materia de ese lugar, es decir, la materia del espacio que lo rodea, se sintonizará con determinada vibración (la propia vibración del hombre, alcanzada en consecutivas meditaciones), lo cual le facilitará el comenzar con una vibración más elevada, eliminando así el largo proceso preliminar de sintonización.

El aspirante adoptará una postura en que pueda llegar a ser inconsciente de su cuerpo físico. No existe una regla fija para ello, porque hay que tener en cuenta que el cuerpo físico puede estar impedido y endurecido o lisiado. Se ha de buscar una postura cómoda, más una actitud alerta y atenta. La pereza y laxitud no conducen a nada. La postura más adecuada para la mayoría es sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, apoyándose sobre algo que sostenga la columna vertebral. En los momentos de meditación más intensa y cuando el aspirante es muy práctico y sus centros se están despertando rápidamente (quizás ya con el fuego interno palpitando en la base de la columna vertebral), la espalda debe mantenerse erguida, sin apoyo. La cabeza no debe echarse hacia atrás, a fin de evitar tensión, sino estar derecha o con la barbilla ligeramente caída. Si se procede así desaparecerá la rigidez, característica de muchos, y el vehículo inferior quedará relajado. Los ojos deben estar cerrados y las manos cruzadas sobre las piernas. Luego, el aspirante observará si su respiración es regular, constante y uniforme. Después relajará todo el cuerpo, manteniendo la mente positiva y el vehículo físico dócil y obediente.

Luego procurará visualizar los tres cuerpos y después de haber decidido si la meditación se hará en la cabeza o en el corazón (más adelante trataré este punto), entonces retraerá su conciencia allí y se enfocará en cualquiera de los centros. Al hacerlo debe considerar deliberadamente que él es un Hijo de Dios que retorna al Padre; que es Dios mismo que busca Su conciencia; un creador que trata de crear; el aspecto inferior de la Deidad, que trata de alinearse con lo superior. Después entonará tres veces la Palabra Sagrada, emitiéndola suavemente la primera vez, afectando así al vehículo mental; más fuerte la segunda vez, estabilizando el vehículo emocional, y aún más fuerte la tercera y última vez, actuando sobre el vehículo físico. El efecto sobre los tres cuerpos será triple. Si es entonada correctamente, manteniendo firme el centro de la conciencia en cualquiera de los centros elegidos, los efectos serán los siguientes:

En los niveles mentales:

a. Establecer contacto con el centro coronario, haciéndolo vibrar. Aquietar así la mente inferior.

b. Vincularse con el Ego en mayor o menor grado, pero siempre, hasta cierto punto, por medio del átomo permanente.

c. Expulsar partículas de materia tosca y construir otras más refinadas.

En los niveles emocionales:

a. Estabilizar definitivamente el cuerpo emocional por medio del átomo permanente, estableciendo contacto con el centro cardiaco y activándolo.

b. Expulsar materia burda, haciendo más incoloro el cuerpo emocional o de deseos, a fin de que refleje con más exactitud lo superior.

c. Originar urna repentina afluencia de sentimientos, desde los niveles atómicos del plano emocional al intuitivo, por conducto del canal atmico que existe entre ambos. Dicha afluencia se precipitará hacia arriba y despejará el canal.

En los planos físicos:

a. El efecto será muy similar, pero se sentirá principalmente en el cuerpo etérico, estimulando la afluencia divina.

b. Irá más allá de la periferia del cuerpo y creará un cascarón que servirá de protección. Rechazará los factores discordantes que puedan existir en el medio ambiente inmediato.

22 de junio de 1920.

El acorde logoico y la analogía.
Proseguiremos ahora estudiando el empleo de la Palabra Sagrada en su aplicación grupal y para ciertos fines determinados. Hemos estudiado brevemente como emplea la Palabra el individuo que empieza a meditar, cuyo efecto consiste principalmente en la purificación, estabilización y centralización. Esto es todo lo que se puede lograr hasta que el estudiante llegue a la etapa donde se le permite emitir la nota en uno de los subtonos egoicos. En la nota egoica tenemos la misma secuencia que en la nota logoica. ¿Cuál era ésta? Un acorde séptuple cuyos puntos importantes, en nuestra etapa actual de desenvolvimiento, son:

1. La nota básica.

2. La tercera mayor.

3. La dominante o quinta.

4. La séptima final.

Aquí puedo dar un indicio de acuerdo con la analogía. Existe una íntima relación entre la nota quinta o dominante, y el quinto principio, Manas o Mente, y para este sistema solar (aunque no para el primero o tercero) existe una interesante respuesta entre el quinto plano de la mente y la dominante, y entre el sexto plano de las emociones y la tercera mayor. A este respecto, desde algunos puntos de vista, el vehículo emocional constituye un tercer vehículo para la conciencia, contando el físico denso y el vehículo de prana o vitalidad eléctrica, como dos unidades. Nada más puedo decir, porque todo cambia y se interpenetra; pero aquí he dado mucho tema para reflexionar.

En la nota egoica, como dije anteriormente, tenemos una secuencia similar, pues es en su propio plano un reflejo del Logos. Por lo tanto tenemos la nota básica del físico, la tercera del emocional, la quinta de los niveles causales. Una vez que el hombre domina Ja clave y ha encontrado el propio subtono, entonces entona la Palabra Sagrada con exactitud y alcanza el fin deseado. Su alineamiento será perfecto, sus cuerpos serán puros, el canal estará libre de obstrucciones y será posible alcanzar la inspiración superior. Ésta es la finalidad de la verdadera meditación, la cual puede alcanzarse mediante el correcto empleo de la Palabra Sagrada. Mientras tanto, debido a que no se tiene un Instructor y a los defectos del estudiante, lo único posible es entonar la Palabra como mejor se pueda sabiendo que no se corre ningún peligro cuando hay sinceridad de propósito, pudiéndose obtener ciertos resultados, tales como protección, aquietamiento y corrección.

Empleo grupal de la Palabra.

El efecto de la Palabra empleada en forma grupal se intensifica, siempre que los grupos estén constituidos correctamente; pero se anula y neutraliza si el grupo contiene elementos indeseables. En consecuencia, es necesario comprobar ciertas cosas antes de que un grupo pueda emplear la Palabra adecuadamente:

a. Es conveniente que el grupo esté formado por individuos del mismo rayo o de un rayo complementario.
b. Es deseable que la Palabra sea entonada en el mismo tono o por lo menos armónicamente. Si así se hace, el efecto vibratorio es de gran alcance y ocurrirán ciertas reacciones.

¿Cuáles son, por consiguiente, los resultados, cuando la Palabra en entonada en forma correcta por un grupo de individuos debidamente fusionados?
a. Se establece una fuerte corriente que llega al discípulo, o al Maestro responsable del grupo, permitiendo armonizar al grupo con la Hermandad y despejar el canal para trasmitir la enseñanza.

b. Se crea un vacío, algo similar al que debe existir entre el Ego y la Personalidad, pero en este caso entre el grupo y Quienes actúan desde el aspecto interno,

c. Da por resultado también, si las condiciones son correctas, la vinculación con los grupos egoicos de las personalidades implicadas, una estimulación de los cuerpos causales y la conexión entre los tres grupos -el inferior, el superior y la Hermandad- para formar un triángulo destinado a la transmisión de fuerza.

d. Tiene un efecto definido sobre los vehículos físicos del grupo inferior, e intensifica la vibración de los cuerpos emocionales, expulsando las vibraciones opuestas y armonizándolas con el ritmo superior. Esto trae como resultado el equilibrio, estimula la mente inferior, no obstante crea al mismo tiempo un vinculo con la mente superior que, al penetrar, estabiliza a la mente concreta inferior.

e. Atrae la atención de ciertos devas o ángeles, que trabajan con los cuerpos de los hombres, permitiéndoles efectuar ese trabajo con mayor exactitud y establecer contactos que más tarde serán útiles.

f. Crea una envoltura protectora alrededor del grupo, que (en forma transitoria) lo protege de toda perturbación, permitiendo a los componentes del grupo trabajar con mayor facilidad de acuerdo con la Ley, y ayuda a los Instructores internos a hallar la línea de menor resistencia entre Ellos mismos y quienes buscan Su instrucción.

g. Ayuda en el trabajo de la evolución. Por ínfima que sea esta ayuda, todo esfuerzo que contribuye a la libre actuación de la ley, que actúa en cualquier forma sobre la materia para un mayor refinamiento, que estimula la vibración y facilita el contacto entre lo superior y lo inferior, es un instrumento en manos del Logos para la aceleración de Su plan.

He descrito aquí brevemente algunos de los efectos incidentales al entonar al unísono la Palabra. Más adelante, a medida que se comprendan las reglas de la meditación ocultista y se apliquen experimentalmente, se estudiarán tales efectos. A medida que la raza desarrolle la clarividencia, esos efectos podrán ser clasificados y comprobados. Las formas geométricas creadas por el individuo y por el grupo, al entonar la Palabra, podrán ser entonces registradas y observadas. La eliminación de individuos en algunos grupos y su asignación a otros más adecuados será efectuada mediante la juiciosa consideración del trabajo que han realizado. Más adelante, a medida que los individuos desarrollen la conciencia superior, deberá elegirse a los custodios de los grupos -no sólo por su realización espiritual y su capacidad intelectual, sino por su habilidad de ver internamente- y así ayudar a los miembros y al grupo a formar y desarrollar los planes correctos.

Grupos para fines específicos.

Más adelante se formarán grupos para fines específicos, lo cuales me lleva al tercer punto, el empleo de la Palabra para alcanzar ciertos objetivos.

Enumeraré algunos de los fines que los grupos deberán perseguir al formarse, y mediante el empleo de la Palabra Sagrada, conjuntamente con la verdadera meditación ocultista, lograr ciertos resultados. No ha llegado el momento aún para ello; por lo tanto es innecesario describirlos detalladamente; no obstante, sí las cosas progresan como es de desear, ustedes mismos lo verán desarrollarse en sus vidas. Así se formarán grupos:

1. Destinados a trabajar sobre el cuerpo emocional, a fin de desarrollarlo, subyugarlo y purificarlo.

2. Con el objetivo de desarrollar la mente, fortalecer el equilibrio y establecer contacto con la mente superior.

3. Dedicados a la curación del cuerpo físico.

4. Con el propósito de efectuar el alineamiento y despejar el canal entre lo superior y lo inferior.

5. Para el tratamiento de la obsesión y las enfermedades mentales.

6. Cuya tarea consistirá en estudiar las reacciones que se producen al pronunciar la Palabra, registrar y clasificar las consiguientes formas geométricas, observar sus efectos en los miembros de los grupos y en las entidades foráneas que atrae en virtud de su fuerza atractiva. Tales grupos deberán ser algo avanzados, capaces de hacer investigaciones clarividentes.

7. Cuyo trabajo específico será establecer contacto con los devas y colaborar con ellos de acuerdo con la ley. Esto se facilitará mucha cuando el séptimo rayo entre en actividad.

8. Dedicados a trabajar definida y científicamente sobre las leyes de los rayos, a estudiar el color y el sonido y sus efectos grupal e individual y su interrelación. Éste debe ser necesariamente en grupo selecto, en el cual sólo se permitirá tomar parte a aquellos espiritualmente avanzados y a los que estén próximos a recibir la iniciación. Recuerden que tales grupos, en el piano físico, son la manifestación inevitable de los grupos internos de aspirantes, estudiantes, discípulos e iniciados.

9. Que trabajan definídamente bajo algún Maestro y de acuerdo con cierto procedimiento establecido por Él. Los miembros de estos grupos serán, por lo tanto, elegidos por el Maestro.

10. Que trabajan específicamente en uno de los tres grandes sectores, que procurarán, bajo un experta guía, influir política y religiosamente en el mundo de los hombres y acelerar el proceso de la evolución de acuerdo con las directivas del sector del Señor de la Civilización. Algunos de estos grupos actuarán en las Iglesias, otros en la Masonería y aun otros estarán vinculados con dirigentes iniciados de las grandes organizaciones. Al considerar esto recuerden que, a medida que el tiempo avanza, el mundo es más mental, de ahí la acrecentada expansión de este trabajo.

11. Algunos trabajarán totalmente en lo que podemos denominar el trabajo preparatorio para los futuros habitantes.

12. Dedicados a solucionar problemas, y serán formados para resolver los problemas sociales, económicos, políticos y religiosos y estudiar los efectos de la meditación, del color y del sonido.

13. Otros se ocuparán de la educación infantil, del entrenamiento individual de la gente, de guiar a las personas en el sendero de probación y del desenvolvimiento de las facultades superiores.

14. Más adelante, cuando el Gran Señor, Cristo, reaparezca con Sus Maestros, se establecerán unos pocos grupos esotéricos, formados por miembros entrenados de otros grupos que (por graduación y derecho kármico) serán entrenados para el discipulado y la primera iniciación. Habrá siete de estos grupos o centros, formados para dar entrenamiento definidamente ocultista... Sólo ingresarán aquellos cuya capacidad vibratoria sea adecuada.

He dado bastante material para considerar hoy y dejaremos para mañana el estudio del cuarto punto.
23 de junio de 1920.


Están en lo cierto al considerar que las condiciones actuales no son deseables. El mundo entero avanza rápidamente hacia una crisis reconstructiva, aunque al observador le parezca destructiva. En todas partes se están destruyendo las antiguas formas, aunque no se haya realizado el trabajo totalmente. Sin embargo, se ha efectuado bastante como para poder erigir la estructura del nuevo edificio. Mediante la serenidad y la firme adhesión al deber inmediato se simplificará el trabajo a realizar.

Hoy vamos a tratar los efectos de la Palabra sobre los diversos centros en cada cuerpo, y su utilidad en el alineamiento de los cuerpos con el vehículo causal. Éste fue nuestro cuarto punto. Los dos primeros están íntimamente relacionados, porque la Palabra Sagrada, enunciada adecuadamente, actúa sobre los diversos cuerpos, por mediación de los centros y sus contrapartes astral y mental. Algunos de los efectos como, por ejemplo, la eliminación de la materia indeseable y la construcción de la nueva, así como el efecto protector de la Palabra y su acto de estabilización y purificación, ya los hemos tratado. Ahora concentraremos mayormente la atención en los centros y en el resultado obtenido sobre los mismos, al entonar la Palabra.

Los siete centros y la Palabra Sagrada.

Como de costumbre dividiremos nuestras ideas en varios subtítulos. Las clasificaciones tienen sus ventajas, sistematizan el conocimiento, contribuyendo a la ordenada disposición del cuerpo mental, y facilitan la memoria por medio de la visual.

1. Enumeración de los centros y comentarios sobre los mismos.
2. Crecimiento y desenvolvimiento de los centros.
2. Efecto de la meditación sobre los centros.
4. Interrelación de los centros en el trabajo de alineamiento.

Ante todo diré que debo abstenerme de dar cierta información que parece ser la natural consecuencia y el corolario de lo que voy a impartir. Los peligros que encierra el desarrollo irreflexivo de los centros es demasiado grande para aventurarnos a dar instrucciones plenas y detalladas. Tratamos de desarrollar Maestros de Compasión, dispensadores del amor en el Universo. No tratamos de desarrollar Maestros en las Artes Negras ni especialistas en la autoexpresión despiadada, a expensas de los no iniciados. Ciertos hechos ya han sido dados y pueden ser impartidos. Este conocimiento conducirá al desarrollo de la intuición e inspirará, a quienes buscan la luz, a realizar un mayor esfuerzo. Otros deberán ser reservados, porque serian armas muy peligrosas en manos de los inescrupulosos. Por lo tanto, si les parece que lo impartido sólo es suficiente para despertar interés, sepan que ésa, precisamente, es mi intención. Cuando se haya desarrollado suficientemente el interés de ustedes y el de todos los aspirantes, nada les será vedado.

1. Enumeración de los centros.

Los centros físicos, como bien saben, son:

1. La base de la columna vertebral.
2. El plexo solar.
3. El bazo.
4. El corazón.
5. La garganta.
6. La glándula pineal.
7. El cuerpo pituitario.

Esta enumeración es correcta, pero, basado en hechos que impartí anteriormente, daré otra clasificación relacionada con el sistema solar. Estos siete centros pueden reducirse a cinco si eliminamos el bazo y contamos como uno los dos de la cabeza. Los cinco centros así especificados son aplicables a nuestra quíntuple evolución, en este segundo sistema solar.

En el anterior sistema solar se desarrollaron los tres centros inferiores, con los cuales nada tiene que hacer el ocultista; constituyen la base del desenvolvimiento del cuaternario inferior antes de la individualización, pero ya han sido trascendidas, y el fuego divino debe enfocarse en otros centros más elevados.

El bazo.

El bazo, el tercer centro, tiene una finalidad específica y su analogía en el tercer aspecto o actividad, y en el tercer rayo o Rayo de Actividad (adaptabilidad), siendo la base de todas las actividades fundamentales del microcosmos y las consecuentes adaptaciones de éste al medio ambiente, a sus necesidades y al macrocosmos. Controla los procesos selectivos del microcosmos; toma la tuerza vibratoria y la energía del macrocosmos y la trasmuta para uso del microcosmos. Podemos denominarlo el órgano de transmutación, y cuando sus funciones sean mejor comprendidas se verá que proporciona el eslabón magnético entre el consciente y reflexivo triple hombre y sus vehículos inferiores, considerando a éstos como el no-yo, animados por entidades que los conforman. Su propósito consiste en que la fuerza de la vida establezca contacto con estas entidades.

En su contraparte emocional, el bazo es el órgano de la vitalidad emocional, con la misma finalidad de proporcionar un vínculo. En el plano mental llena en cierta manera idéntico objetivo, sólo que en este caso, por mediación del mismo, las formas mentales son vitalizadas mediante la voluntad energetizadora. Por consiguiente, fuera de estas indicaciones generales, no trataré con mayor amplitud dicho centro. Pocos poseen la facultad de estimularlo por medio de la Palabra, y tampoco es deseable hacerlo. Se desarrolla normalmente si el aspirante progresa como una totalidad: si su cuerpo físico recibe una dosis adecuada de fuerza vital del sol, si su cuerpo emocional es impulsado por elevados deseos y se abre a la influencia de fuerza que desciende de los niveles causal e intuitivo, y si su vida mental es intensa, vibrante y está animada por una fuerte voluntad. Entonces el bazo, con sus contrapartes internas, progresará y estará en condiciones saludables.

Por lo tanto, no trataremos dicho centro en estas cartas.
Los centros fundamentales.
Los tres centros fundamentales y de vital importancia desde el punto de vista del hombre medio, polarizado en su cuerpo emocional y que vive la vida normal del hombre mundano, son:

1. La base de la columna vertebral.

2. El plexo solar.

3. El centro cardiaco.

Los tres centros principales para el individuo que se acerca al Sendero de Probación y para quien aspira a una vida altruista, después de haber experimentado las atracciones de los tres mundos, son:

1. La base de la columna vertebral.
2. El centro cardíaco.
3. El centro laríngeo.

Se ha de dejar que el plexo solar funcione normalmente, pues ha servido su propósito como centro para el enfoque emocional. Así, la actividad del fuego se centraliza más en el laríngeo.

Los tres centros principales para el hombre que se halla en el sendero, en su doble división, son:

1. El cardíaco.
2. El laríngeo.
3. El coronario.

La actividad divina ha desarrollado el centro plexo solar, está controlando todos los centros debajo de éste y ascendiendo en ordenada progresión hasta enfocarse en los centros de la cabeza, a los cuales vivifica.

Anteriormente dividirnos la vida del hombre en cinco períodos principales, siguiendo el desenvolvimiento de cada uno. Si generalizamos detalladamente podemos aplicar lo mismo a los cinco centros.

Primer periodo - donde el centro de la base de la columna vertebral está más activo, en sentido estrictamente rotativo y no cuatridimensional. El luego interno está enfocado en la vivificación de los órganos genitales y en la vida funcional física de la personalidad.

Segundo periodo - donde el plexo solar es el foco de atención del fuego y la contraparte emocional vibra en forma sincronizada. Dos centros vibran así aunque el ritmo es lento; los otros están activos, y se los puede ver palpitar, pero aún no hay movimiento circular.

Tercer período - donde el fuego divino asciende al centro cardíaco y los tres giran al unísono en forma ordenada y medida. Diré que la vibración de cualquier centro causa la intensificación de la fuerza de todos, y que también en la cabeza hay siete centros (tres mayores y cuatro menores) que corresponden directamente a uno de los centros del cuerpo. Constituyen su síntesis, y cuando son estimulados los centros correspondientes, se produce en ellos un análogo poder rotativo.

Cuarto periodo - señala la definida estimulación del centro laríngeo. La actividad creadora del triple hombre físico, emocional y mental, asciende para prestar servicio, su vida empieza a emitir ocultamente un sonido. El hombre es ocultamente productivo. Se manifiesta y su sonido va adelante de él. Ésta es la afirmación de un hecho oculto perfectamente evidente para quienes poseen visión interna. Se evidencia la coordinación de los centres; se intensifíca la rotación, cambiando ellos de apariencia; se despliegan y el movimiento giratorio se hace cuatridimensional, girando internamente sobre sí mismo. Los centros son entonces núcleos radiantes de luz y los correspondientes cuatro centros inferiores de la cabeza, se hallan análogamente activos.

Quinto periodo - señala la aplicación del fuego a los centros de la cabeza, y su total despertamiento.

Antes de la iniciación, todos los centros girarán en orden cuatridimensional, pero después de la iniciación aparecen como ruedas llameantes y, vistas clarividentemente, son de belleza extraordinaria. Entonces es despertado el fuego kundalínico, ascendiendo en espirales adecuadas. En la segunda iniciación se despiertan similarmente los centros emocionales. En la tercera iniciación llega a los centros del plano mental. El iniciado puede hallarse entonces ante la Presencia del Gran Rey, el Iniciador Uno.

Quiero puntualizar que el estudiante debe recordar que aquí solo hay generalizaciones. La complejidad del desarrollo del microcosmos es tan grande como la del macrocosmos. El despertar de los centros y su orden particular dependen de varios factores:
a. El rayo del Espíritu o Mónada.

b. El rayo del Ego, Yo superior o Hijo, o el subrayo.

c. La raza y la nacionalidad.

d. El especial tipo de trabajo a realizar.

e. La dedicación del estudiante.

Por lo dicho se darán cuenta que, para el desarrollo de los centros, no tiene objeto dar reglas ni formular métodos con el fin de hacer circular el fuego, hasta que el trabajo en el plano físico esté a cargo de instructores entrenados, dotados de gran conocimiento y de facultades clarividentes. No es deseable que los aspirantes se concentren en alguno de los centros, porque corren el riesgo de sobreestimularlos. Tampoco que se esfuercen en dirigir el fuego a un punto determinado; el manejo ignorante produce demencia y enfermedades mentales. Si el aspirante sólo desea lograr el desarrollo espiritual, sinceridad de propósito y compasivo altruismo, y si con serena dedicación se aboca a subyugar el cuerpo emocional y a ampliar el mental, y cultiva el hábito de pensar en forma abstracta, por lógica, se producirá el desarrollo deseado de los centros, evitándose todo peligro. Cuando estos triángulos constituyen los senderos del triple fuego, emanando de la base de la columna vertebral, cuando se logra el entrelazamiento y el fuego circula en el sendero, de un centro a otro, en forma correcta, y cuando esto lo efectúa el rayo primario del hombre en el orden debido, entonces el trabajo ha terminado. El quíntuple hombre ha logrado la perfección para el actual ciclo mayor y ha alcanzado la meta.

(Obsérvese que este orden se ha de mantener también en los centros de la cabeza).

Mañana encararemos un estudio más especifico de los centros y los describiré parcialmente, indicando el efecto que produce en la vida el despertar de estas ruedas.
25 de junio de 1920.
2. Crecimiento y desarrollo de los centros.

Nuevamente enumeraré los centros, considerando esta vez sus correspondencias síquicas, e indicaré los colores y la cantidad de pétalos.

1. Centro en la base de la columna vertebral. Cuatro pétalos. Están dispuestos en forma de cruz, irradiando fuego de color anaranjado.

2. Centro plexo solar. Diez pétalos. Color rosado con mezcla de verde.

3. Centro cardíaco. Doce pétalos. Color oro resplandeciente.

4. Centro laríngeo. Dieciséis pétalos. Color azul plateado, predominando el azul.

5. Los centros de la cabeza son dos:

a. Entre las cejas. Noventa y seis pétalos. La mitad del loto de color rosa y amarillo; la otra mitad, azul y púrpura.

b. En la cima de la cabeza. Doce pétalos principales, de color blanco y oro, y 960 pétalos secundarios, dispuestos alrededor de los doce pétalos centrales. Esto hace un total de 1068 pétalos, en los dos centros de la cabeza, o sea 356 triplicidades. Estas cifras tienen un significado oculto.

Esta descripción se ha tomado del libro "La Vida Interna". Se refiere a los centros etéricos, los cuales son la manifestación, en el plano físico, de los correspondientes vórtices en el plano emocional, a través de los cuales actúa la vitalidad emocional. Tienen su contraparte mental, y al despertarlos, como ya mencioné, mediante el crecimiento y desarrollo de los mismos, viene la final vivificación y la resultante liberación.

La conexión entre los centros, el cuerpo causal y la meditación, está oculta en la siguiente indicación: la desintegración del cuerpo causal se efectúa mediante la rápida rotación e interacción de estos centros y la intensificación de su fuerza por medio de la meditación -la meditación ocultista ordenada. Cuando el fuego interno circula por cada centro y el kundalini asciende en espiral, exacta y geométricamente, de un vórtice a otro, la intensificación interactúa en tres direcciones:

a. Enfoca la luz o conciencia del Yo superior en los tres vehículos inferiores, haciéndola descender para expresarse plenamente y ampliar su contacto en los tres planos de los tres mundos.

b. Hace descender, del triple espíritu, cada vez más fuego, realizando para el cuerpo causal lo que el Ego hace para los tres vehículos inferiores.

c. Obliga a la unificación de lo superior con lo inferior, y atrae la vida espiritual. Cuando se ha realizado esto, cuando cada vida consecutiva percibe una acrecentada vitalización de los centros y cuando el kundalini, en su séptuple capacidad, hace contacto con cada centro, entonces, hasta el cuerpo causal resulta inadecuado para la afluencia de vida que desciende de lo alto. Los dos fuegos se unen, si puedo expresarme así, y con el tiempo el cuerpo egoico desaparece; el fuego consume el Templo de Salomón, se destruyen los átomos permanentes y todo queda reabsorbido en la Tríada. La esencia de la personalidad, las facultades desarrolladas, el conocimiento adquirido y el recuerdo de lo que ha ocurrido, forman parte del bagaje del Espíritu y, con el tiempo, llega al Espíritu o Mónada en su propio plano.

Ahora permítanme enumerar aquello sobre lo cual no es posible dar mayor información, porque implica demasiado peligro:

1. El método para despertar el Fuego Sagrado.
2. El orden de su progresión.
3. Las formas geométricas que adquiere al elevarse.
4. El orden en que se desenvuelven los centros, de acuerdo al rayo del Espíritu. La complejidad es excesiva.

Se habrán dado cuenta que cuanto más se estudia el tema, más abstruso se hace. Se complica por la actuación de los rayos, por el lugar que el individuo ocupa en la escala de evolución, por el despertar desigual de los diferentes centros, en relación al tipo de vida que lleva el hombre; su complejidad aumenta por la triple naturaleza de los mismos (etérica, emocional y mental), por el hecho de que algunas personas tienen un centro emocional completamente despierto, el cual se manifiesta etéricamente, aunque la contraparte mental esté aún pasiva; otros tienen sus centros mentales despiertos, no el emocional, que etéricamente se halla pasivo. Esto pone de manifiesto, en consecuencia, cuán grande es la necesidad de instructores conscientes y clarividentes, capaces de trabajar inteligentemente con los estudiantes, estimulando los centros dormidos o perezosos, por medio del conocimiento y los métodos científicos, alineándolos de manera que la corriente afluya alternativamente entre los vórtices externos y el centro interno. Más adelante el instructor podrá entrenar al estudiante para que despierte sin peligro el fuego interno, lo cultive y trasmita científicamente, instruyéndolo sobre el orden requerido para su circulación por el sendero de triángulos, hasta llegar a los centros de la cabeza. Una vez que el kundalini haya recorrido esas líneas geométricas, el hombre es perfecto, la personalidad ha servido su objetivo y se ha alcanzado la meta. Por eso todos los centros tienen un número de pétalos múltiplo de cuatro, porque el cuatro es el número del yo inferior, el cuaternario. La cantidad total de pétalos en los centros (si eliminamos el bazo, que tiene un fin determinado, y los tres órganos inferiores de la procreación) es de mil ciento diez, número total que representa la perfección del microcosmos -diez el número de la personalidad perfecta, cien el número de la perfección causal y mil el número de la realización espiritual. Cuando cada pétalo vibra en todas las dimensiones, se alcanza la meta para este manvantara. Entonces el loto inferior e halla en todo su esplendor y refleja al superior con precisión.

26 de junio de 1920.

Efectos de la meditación ocultista sobre los centros.

Estudiaremos hoy los efectos de la meditación ocultista sobre los centros y su consiguiente vivificación, presentando una meditación iniciada siempre con el empleo de la Palabra Sagrada, pronunciada de acuerdo con la regla.

Nos referiremos también a la meditación practicada bajo la dirección de un Instructor. Por lo tanto, el individuo meditará en forma correcta o lo más correcto que pueda; por eso hoy consideraremos el factor tiempo en relación con los centros, porque la tarea es lenta y necesariamente gradual. Haré aquí una pausa, para insistir que es necesario recordar que en todo trabajo realmente ocultista, los efectos esperados llegan siempre muy lentamente. En el caso de que un individuo, en una encarnación dada, progrese en forma espectacular, se debe a que está poniendo de manifiesto algo adquirido anteriormente (la manifestación de las facultades innatas, adquiridas en pasadas encarnaciones) y se está preparando para un nuevo periodo de esfuerzo lento, cuidadoso y minucioso. En la vida presente recapitula los procesos superados en el pasado y pone los cimientos para un esfuerzo renovado. Este esfuerzo lento y laborioso, método general para todo cuanto evoluciona, no es al fin y al cabo más que una ilusión de tiempo, debido a que actualmente la conciencia de la mayoría está polarizada en los vehículos inferiores y no en el causal. Los estados de conciencia se suceden unos a otros con aparente lentitud, y en esta progresión lenta reside la oportunidad para el Ego de asimilar el fruto de estas etapas. Toma largo tiempo para establecer una vibración estable y un tiempo igualmente largo para desintegraría e imponer un ritmo más elevado. El crecimiento constituye un largo periodo de construcción, para una final destrucción, de organización para una posterior desorganización, de desarrollo de ciertos procesas rítmicos, a fin de romperlos y luego obligar al antiguo ritmo a que ceda su lugar a otra nuevo. Lo que la Personalidad ha tardado muchos cientos de vidas en establecer, no será fácilmente alterado, cuando el Ego actuando en la conciencia inferior- trate de efectuar un cambio. La trasferencia de polarización del emocional al mental, de éste al causal y, más tarde, al triple Espíritu, necesariamente implica un período de gran dificultad, de violento conflicto, tanto interno como con el medio ambiente, de sufrimiento intenso y de aparente oscuridad y desintegración; todo esta caracteriza la vida del aspirante o del discípulo. ¿Cuál es la causa y por qué es así? Las siguientes razones ponen de manifiesto por qué el sendero es tan difícil de hollar y el proceso de ascender la escala se hace (a medida que se alcanzan los escalones más altos) más complicado y difícil. Se debe:

1. Disciplinar a cada cuerpo por separado, a fin de ser purificados.

2. Reajustar y alinear.

3. Repolarizar.

4. Reconstruir prácticamente.

5. Dominar cada subplano, del cuarto en adelante, pues en el cuarto se inicia la vida del aspirante.

6. Despertar gradual, cuidadosa y científicamente cada centro; intensificar la rotación y electrificar la radiación (sí se me permite utilizar este término y aplicarlo a los centros), y manifestar su fuerza a través de la dimensión superior.

7. Vincular magnéticamente cada centro etérico plenamente alineado con los centros correspondientes de los cuerpos mental y emocional, de modo que no se entorpezca la afluencia de fuerza.

8. Despertar nuevamente cada centro mediante el Fuego Sagrado, hasta que las radiaciones, la velocidad y los colores, se hayan armonizado con la nota egoica. Esto es parte del trabajo de Iniciación.

Debido a que todo cambio se hace gradualmente, responde a la misma ley que rige el crecimiento cíclico del macrocosmos:

1. Primeramente se produce el choque entre el ritmo viejo y el nuevo.

2. A esto le sigue un período en que gradualmente domina el nuevo, eliminando al viejo y estabilizando la nueva vibración.

3. Finalmente se produce la desaparición, y luego la repetición del proceso.

Esta tarea se realiza en los cuerpos y en los centros por la meditación y el empleo de la Palabra Sagrada, lo que contribuye a reajustar la materia, a vitalizaría por el fuego, permitiendo al aspirante trabajar de acuerdo a la ley. Este desarrollo de los centros es un proceso gradual, paralelo al trabajo realizado sobre los cuerpos, al refinamiento de los vehículos y al lento desenvolvimiento de la conciencia causal.

Observaciones finales.

Al concluir esta clasificación sobre el empleo de la Palabra Sagrada durante la meditación, quisiera explicar ciertas cosas, aunque sólo es posible dar indicaciones. Es algo que, me doy cuenta de ello, resulta difícil comprender. La dificultad reside en que no se puede decir mucho sobre el correcto empleo de la Palabra sin correr peligro, pues es uno de los secretos de la iniciación; por tanto, no debe ser divulgado, y lo que pudiera decirse es de poca utilidad para el estudiante, aparte de incitarlo a un prudente intento de experimentación; experimento que se ha de llevar a cabo bajo la dirección de alguien que conozca. No obstante, voy a indicar ciertas cosas que, si se reflexiona inteligentemente, traerán iluminación.

Al meditar sobre el centro cardíaco, imaginarlo como un loto dorado y cerrado. Al enunciar la Palabra Sagrada, imaginen este loto expandiéndose lentamente, hasta ver el centro o vértice interno como un radiante remolino de luz eléctrica, más azul que dorada. Formar allí la imagen del Maestro, en materia etérica, emocional y mental. Esto implica retraer más internamente la conciencia. Una vez que la imagen esté completamente formada, emítase otra vez suavemente la Palabra y, mediante un esfuerzo de la voluntad, retraerse aún más internamente y vincularse con el centro de doce pétalos de la cabeza, el centro de la Conciencia causal. Hacer esto lenta y gradualmente, manteniendo una actitud de paz y calma perfectas. Existe una relación directa entre los dos centros de doce pétalos y la meditación ocultista; la acción del fuego kundalínico revelará más adelante su significado. Esta visualización lleva a la síntesis, al desenvolvimiento y a la expansión causal y, con el tiempo, conduce al hombre a la presencia del Maestro.

El plexo solar es el asiento de las emociones, y no hay que concentrarse en él durante la meditación. Es la base de la curación física, y más adelante será mucho mejor comprendido. Es el centro de la actividad -actividad que más tarde será intuitiva, el centro laríngeo actúa radiantemente cuando es transferida la polarización del átomo físico al átomo mental permanente, como ya se ha explicado. Entonces el átomo mental permanente se convierte en el centro de la razón pura o pensamiento abstracto. Luego llega un momento en el desenvolvimiento de la conciencia, en que la fuerza emocional, que rige a la generalidad, es trascendida y reemplazada por la fuerza del intelecto superior. A menudo marca un período en que el individuo es guiado puramente por la razón, y sus emociones ya no lo gobiernan. Esto se puede manifestar en el plano físico como inflexibilidad intelectual. Más tarde, el átomo emocional permanente cede su lugar al intuitivo, y la intuición pura y la comprensión perfecta, por medio del amor, constituyen el poder motivador, además de la facultad de razonar. Entonces el plexo solar se caracteriza por la preponderancia del color verde de la actividad, porque el cuerpo emocional es el agente activo de lo superior, y engendra muy poco el color rosa del deseo humano.

En la rotación de la fuerza, a través del vórtice (rotación que forma los pétalos del loto), se observará que ciertos pétalos resaltan sobre los demás, y cada centro manifiesta una cruz de modalidad peculiar, excepto en los dos centros de la cabeza, síntesis de las cruces inferiores. La cruz de cuatro brazos del tercer Logos se halla en la base de la columna vertebral, y la cruz de la cuarta Jerarquía humana en el corazón.

Cuando el aspirante medio entona la Palabra Sagrada, lleva la fuerza al etérico a través de todos los centros internos, y causa un definido estímulo en los pétalos de cada centro. Si el loto está abierto parcialmente, sólo algunos pétalos reciben el estímulo. Esto da origen a una vibración (especialmente en el centro sobre el cual el individuo medita -el coronario o el cardíaco), lo cual da origen a una acción refleja en la columna vertebral, hasta su base. Esto, por sí mismo, no es suficiente para despertar el fuego; sólo se puede hacer en forma correcta, en la clave adecuada y sujeto a ciertas reglas.

Cuando la meditación se hace en el corazón, mediante la entonación correcta de la Palabra Sagrada, y de acuerdo a las leyes ocultas, la fuerza llega a través de los centros emocionales, desde los niveles intuitivos. Cuando se realiza en la cabeza, la fuerza llega por los centros mentales desde los niveles manásicos abstractos y, más tarde, desde el átmico. Uno imparte intuición espiritual y el otro, conciencia causal.

Hombre avanzado es aquel que une los dos centros mayores -coronario y cardíaco- en un instrumento sintético, y cuyo centro laríngeo vibra al mismo ritmo. Entonces tiene la voluntad y el amor fusionados en servicio armónico, y la actividad del físico inferior es trasmutada en idealismo y altruismo. Al llegar a esta etapa el hombre está preparado para despertar el fuego interno. Sus cuerpos están suficientemente refinados para resistir la presión y la precipitación; nada contienen que sea perjudicial para su progreso; los centros son objeto de una sintonización suficientemente elevada, como para recibir el nuevo estímulo. Cuando esto se ha realizado llega el momento de la iniciación, en que el servidor, en cierne, de la humanidad, llega ante su Señor con el deseo purificada, el intelecto consagrado y un cuerpo físico que es su servidor y no su amo.

Terminaremos esta carta aquí. Mañana trataremos los peligros que enfrentan al hombre que medita. Procuraré indicar de qué debe precaverse y dónde actuar con cautela.

 

 

 

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